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Violencia contra las mujeres, en el espacio más íntimo

Por Raquel Sierra

Aún a puertas cerradas, pero con la complicidad de las ventanas, los gritos se oyen en la calle. En su coto íntimo, el matrimonio pasa de la conversación a la discusión, a un volumen que sube y sube.

Y, por primera vez –que probablemente ya no será la última—aparece el golpe, informa la agencia SEMlac.

Lidia y Gonzalo fueron novios casi dos años. Cuando consideraron que la relación era sólida, decidieron casarse. Con sus altas y bajas, vivieron una etapa de hijos, alegrías, frustraciones, silencios y hasta empujones.

Hasta la segunda vez, Lidia creyó en el no volverá a suceder de su marido. Pasó por miedos, días en casa de sus hermanas y hasta amenazas de divorcio. Luego de semanas de calma, la atmósfera en el hogar se puso densa y ella presintió el día en que estallaría nuevamente la ira.

Son acumulaciones de cosas, de ambas partes, y en el momento menos pensado, por algo más bien insignificante, revienta el conflicto, cuenta Lidia.

En las parejas, señalan expertos, las contradicciones encuentran respuesta y hasta un alivio de tensiones en la violencia.

De acuerdo con la psicóloga Yudislaine Pier Ramírez, de la Universidad de Las Tunas, en el análisis de parejas en conflicto, el maltrato es común, ya sea físico, psicológico o sexual. En la mayoría de los casos la mujer es la que sufre, al ser violentada por el hombre, mas no es la única, admite.

Los contenidos patriarcales que se interiorizan desde la misma formación de la personalidad, a los tres años, y enmascaran la dominación, se llevan luego a la relación de pareja, un espacio intersubjetivo donde comparten, se mezclan y se entretejen dos subjetividades. Ello va a determinar cómo se establece la relación de pareja, opina.

Si estamos educados en esa cultura patriarcal, ese rejuego de dominio ysubordinación, se establece una relación de poder de género, que subyace en la relación sentimental. Este poder debe ser mantenido y para ello se aplican diferentes recursos, entre ellos la violencia, señala Pier.

La relación de pareja es el espacio por excelencia de la violencia de género, es un vínculo amoroso que tiene en su base una relación de género. Son dos subjetividades que se contraponen y se complementan, comenta Pier.

Aunque existen otros mecanismos –económicos e ideológicos– considera que la violencia opera siempre como un método eficaz para controlar, en tanto humilla, doblega y se puede ejercer incluso de forma física, la más brutal.

Detrás de todo esto, del golpe, la humillación y del ‘te prohíbo’, hay una violencia psicológica. Cuando tu pareja, novio o esposo se atreve a darte un golpe es porque antes ya habido muchas cosas, señales y silencios, indica.

Una vez que se produce un episodio de violencia, esta práctica se instaura como un método para la solución de conflictos, alerta Pier, quien integra la Cátedra de la Mujer de la Universidad de Las Tunas, creada hace un año.

El ciclo se repite: la fase de acumulación, de carga, de tensión. El hombre observa actitudes en su pareja que se van acumulando en su interior. Luego, en una segunda, está el maltrato y el golpe, hasta llegar a la última, llamada de luna de miel. Cada vez los períodos se van acortando, explica.

DAÑOS IMBORRABLES

La violencia es un fenómeno que, hasta hace no tanto, se consideraba inexistente en la sociedad cubana. Pero los estudios promovidos desde la academia abrieron los ojos sobre un asunto al que debe prestársele atención y acción.

Los moretones y la muerte son sus signos más visibles y alarmantes en la pareja. Sin embargo, expertos indican que no son los únicos.

En su ponencia Violencia en la pareja: producto del sistema patriarcal, Pier considera que debe analizarse el origen y la dinámica de la violencia de género en la relación de pareja, como causante de malestares biopsicosociales.

En el trabajo con parejas que manifiestan estos episodios, la mujerpadece de desajustes psicológicos provocados por esta situación y presenta varios síntomas, explica.

Entre ellos se encuentran cefaleas, síndromes ansioso-depresivos, dispauremia (dolor vaginal en la penetración), disminución de la libido, irritabilidad, estrés postraumático, deterioro de la autoestima y dificultades para establecer relaciones interpersonales. El hombre también vivencia malestares que no concientiza, indica la estudiosa.

AMORES QUE MATAN

En la conferencia Violencia y Sociedad, dictada recientemente durante un coloquio internacional celebrado en La Habana y organizado por Casa de las Américas, la doctora Clotilde Proveyer señala que la violencia contra la mujer en la relación de pareja es una violencia de género con todas las implicaciones que de ello se derivan. Violencia de género sistemática que abrumadoramente es iniciada por el hombre e infringida sobre la mujer.

La profesora de la Universidad de La Habana asegura que, en la sociedad cubana, aún predomina la estructura patriarcal en la cultura y el pensamiento de hombres y mujeres.

Algunas cifras muestran que los desenlaces pueden ser fatales.

Citando estudios recientes, sin especificar la fecha, Proveyer señaló que, en Cuba, 52 por ciento de los homicidios contra la mujer ocurrió en el hogar de la víctima.

La mitad de ellas muere a manos de sus maridos y 60 por ciento lo hace a cuenta de algún tipo de vínculo con la relación de pareja. En el país, agregó, casi tres mujeres por cada hombre son asesinadas por su pareja, mientras que la totalidad de las que cometieron asesinato lo hicieron como forma de reacción ante la violencia que han padecido.

Aunque no parece existir una explicación simple de supervivenciahistórica, esta debe trascender las características individuales del hombre, de la mujer y de la familia, y tomar en consideración la estructura de las relaciones y el papel de la sociedad en el sostén de dicha estructura, apunta Proveyer.

A su juicio, el carácter sexista de la sociedad y de la inferiorización de las mujeres que ello implica, fomentada en todas las culturas, se encuentra en la base de la explicación causal de este problema.

La cultura patriarcal no se reproduce por generación espontánea, se educa y transmite de una generación a otra, a través de la socialización que prepara a hombres y mujeres en subculturas diferentes. Unos para el ejercicio del poder y otras, para la subordinación y la dependencia, afirmó.

CAMINOS

En los estudios de género, fundamentalmente los relativos a la relación de pareja, manifiesta Pier, nos quedamos en el brocal, identificamos el problema, pero no hacemos nada y hay personas que se preguntan qué hago, cómo lo resuelvo.

A su juicio, debe hacerse un análisis sobre compatibilidad de los sujetos, que es lo que se conoce como la media naranja.

Se trata de encontrar una pareja, no sobre la base de su solvencia económica o porque puede resolver el problema de la vivienda, o porque es bonito, sino tratar de prevenir los posibles conflictos que podrían venir, recomienda.

En declaraciones a SEMlac, Pier indicó que se debe buscar una relación más-menos afín a tus intereses, que pase por encima de condiciones económicas y de beneficios personales, y que vaya más bien con tus intereses, porque se trata de compromisos subjetivos, estás comprometiendo motivos y proyectos de vida.

Lo primero es partir de un análisis de la relación de pareja que vamos a establecer, con quién y cuáles son sus características, indica.

Otro paso es la reconstrucción de los modelos hegemónicos de lamasculinidad y que los varones entiendan que no se trata de dejar de ser hombres, sino de ser diferentes, de dejar ese concepto de yo soy el que mando.

La violencia sexual dentro de la pareja no puede convertirse en una familiaridad acrítica, porque él es el que tiene deseos y tiene que tomar la iniciativa y yo soy un sujeto pasivo en la relación íntima, agrega.

Pier considera imprescindible la ampliación de las redes sociales de mujeres para el apoyo, así como para la socialización de relaciones de género equitativas. Entre los caminos que recomienda transitar se encuentran un papel activo de los medios de comunicación y el replanteamiento de la perspectiva de género en los espacios públicos.

A pesar de un camino avanzado en el análisis, estudio y discusión en torno a la problemática de la violencia contra la mujer, todavía es necesario coordinar esfuerzos para evitar duplicidades e ir al análisis de aspectos medulares e imprescindibles para cualquier plan de intervención en esta materia, considera, Proveyer.

08/RS/CV

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