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Violencia por omisión

Por Cecilia Lavalle

Hace más de cincuenta años, la escritora Virginia Woolf escribió en un ensayo que si un marciano visitara la Tierra y se formara idea de nuestro planeta con la sola lectura de los diarios, pensaría que se trata de un mundo habitado únicamente por hombres. ¿Qué sucedería si este mismo marciano volviera ahora, a principios del siglo xxi, a nuestro país?

Imagino que escribiría un reporte más o menos en estos términos: Como en el siglo pasado, este planeta está poblado fundamentalmente por esos seres que llaman hombres. Sin embargo, esta vez encontré a otros que se llaman mujeres. Son muy poquitas, y parece que pueden realizar muchos trabajos; pero son cosas sin importancia, como hablar por teléfono, contar calorías o ponerse crema en la cara. Su misión es cuidar de los hombres y de sus crías.

Sin duda eso pensaría un marciano al mirar nuestros periódicos. Y, en realidad, eso pensaría cualquiera que revisara los diarios para analizar, ¿cuál es la idea de mujer que se transmite?

Lo que la comunicadora Mirta Rodríguez califica como “las violencias de la omisión y el ocultamiento” representan una forma más de violencia contra las mujeres que no está tipificada en ninguna ley, en ningún código, ni general ni particular para los medios.

Es importante precisar que en los medios no se ignora, desdeña o minimiza lo que hacen, piensan, opinan, aportan y necesitan las mujeres, como parte de una maquiavélica estrategia de los dueños de los medios, o de periodistas y articulistas. No se trata de un complot.

Se trata, eso sí, de una cultura que relaciona lo masculino con lo importante y lo femenino con lo secundario. Dicho con las palabras de la profesora Patricia Anzola: “la noticia no tiene sexo, pero su tratamiento sí tiene género”.

Para muestra un botón. Recientemente la asociación civil Comunicación e Información de la Mujer (cimac), difundió el trabajo titulado “Monitoreo de medios sobre la participación política de las mujeres”.

Revisaron, de febrero a agosto, La Jornada, el Sol de México, el Universal, Milenio y Reforma, periódicos con gran presencia metropolitana y en buena medida de circulación nacional, con el fin de averiguar la presencia de las mujeres en los medios, tanto en la elaboración de la información, como en calidad de sujetas de atención periodística.

De entre sus resultados destaca que, en primera plana, 96% de las notas publicadas NO reflejan la condición social de las mujeres.

Las mujeres alcanzan la primera plana cuando están involucradas en algún escándalo. Es así que la mayor mención la obtuvo Elba Esther Gordillo en el contexto del pleito político que sostuvo con Roberto Madrazo (35 menciones), seguida de Lydia Cacho ligada a Mario Marín y Kamel Nacif (26 menciones). En cambio, Patricia Mercado, candidata a la presidencia de la República, con sus propuestas políticas sólo obtuvo 12 menciones.

Más de 32 mujeres fueron nombradas una vez por temas que lo mismo abarcaron el concurso Miss Universo, la entrega del Óscar, el aniversario del bikini o alguna hazaña deportiva. Estas menciones representaron tres veces más de las que obtuvo Patricia Mercado.

Cimac encontró también que aparecen cuatro veces más imágenes de varones que de mujeres.

Por otra parte, es mayor el número de periodistas varones que el de mujeres que escriben en primera plana: en promedio 4 de cada 10 son mujeres. Pero en el caso de articulistas, es decir de quienes nos entregan su reflexión, análisis y opinión sólo 1 de cada 10 es mujer.

El asunto no es menor, ya que los esfuerzos por erradicar la violencia contra las mujeres serán insuficientes si no se toman en cuenta los medios de comunicación.
¿Quién puede poner en duda el carácter multiplicador de los medios?

Ahora imaginemos la exclusión multiplicada de las mujeres, la discriminación multiplicada, las imágenes e ideas de lo que se supone debemos ser y hacer multiplicadas. Del tamaño que resulte esa ecuación es la dimensión del problema.

El objetivo entonces es que la voz y la presencia de las mujeres tengan el mismo valor que la de los varones en los medios.

Ciertamente aún hay mucho camino por andar; pero ahora, en el marco del Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, quiero aplaudir el esfuerzo que se realiza en distintas partes del mundo por la realización de un periodismo incluyente y por apoyar la formación de periodistas con perspectiva de género. Pienso en Cimac (México), Isis (Chile), Artemisa (Argentina), Mujeres en Red (España), Sin Género de Dudas (España), Tertulia (Guatemala), A primer Plana (República Dominicana), por citar algunas.

¿Quién dijo que todo está perdido?

Apreciaría sus comentarios: ceciliavalle@hotmail.com

06/CL/GG

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