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Violencia pos-electoral en Kenia amenaza a matrimonios mixtos

Por Redaccion

En Kenia, las elecciones de 2007 llegaron acompañadas de la violencia política fomentada por la rivalidad étnica, lo que traído consecuencias para los matrimonios mixtos debido a las diferencias tribales.

“Mi matrimonio mixto está sufriendo la misma coacción de violencia”, señaló Michael Arunga, Gerente de Comunicaciones de Visión Mundial de Kenia, integrante de la Confraternidad Internacional de World Vision, fundada en 1950, con presencia en más de 96 países en Desarrollo transformador; Promoción de la Justicia y; Prevención, emergencia y rehabilitación para responder ante desastres y conflictos en las regiones que así lo requieran.

“Mi esposa Pamela Kawira y yo somos de diferentes tribus. Ella es de la tribu Meru del este y yo soy de la tribu Luhya del oeste. Tuvimos una gran boda hace seis años. Sin embargo, hemos tenido que hacer frente a las sospechas de parientes cercanos que constantemente nos recuerdan las diferencias en nuestras culturas”, agregó Arunga.

Los fantasmas tribales han vuelto a aparecer. “Yo trabajo en zonas asoladas por la guerra en Darfur, Sudán, y vuelvo a casa con frecuencia para recuperarme. Mi última estancia en casa fue diferente. Fue un largo periodo a causa de la experiencia traumática por el fusilamiento de mi asistente y otro colega y los asaltos a varios compañeros”, relató Arunga, quien asiste a refugiados en campamentos de Darfur.

Comentó que “el descanso del trabajo se prorrogó por dos meses, mi esposa y yo estuvimos de acuerdo en aprovechar al máximo nuestro tiempo juntos en la casa –ubicada en la ciudad de Kakamega-, donde tuvimos una Navidad familiar memorable”.

“Votamos el 27 de diciembre junto a millones de otros kenianos y tenía previsto viajar a Nairobi el 29 de diciembre. Sin embargo, la tensión comenzó por los resultados electorales en diversas partes del país. Los diversos grupos confrontados comentaban que un grupo étnico había traicionado al otro”.

Luego de 20 minutos tras el anuncio de los resultados de las votaciones presidenciales, la confusión reinó en la ciudad Kakamega. Una zona tranquila hasta ese momento, se sumió en una orgía de violencia. “La gente de mi tribu incendió locales comerciales de los parientes de mi esposa que vivía en la zona. En el primer día de los resultados, otro vecino se volvió en mí contra. Se encendieron hogueras en el centro de la ciudad. La policía disparó con balas y gases lacrimógenos al combatir a los jóvenes armados”, platicó Arunga.

“Los planes con mi esposa en un instante fueron arrojados al caos, por los informes de que los atentados se habían convertido en tribales y mi esposa tuvo que refugiarse en las estaciones de policía y las iglesias para su seguridad. Los medios de comunicación narraban historias de los ataques en las carreteras. La violencia se intensificó con el paso de mi tribu por la ciudad en busca de extranjeros, es decir, de integrantes de otras tribus y por tanto enemigos”.

“Mi instinto periodístico me indujo a tomar fotografías y me aventuré en la ciudad. Lloré al ver que la situación de Darfur se repetía ante mi mirada. Al conocer de primera mano la destrucción que viene con la guerra civil, lloré al darme cuenta de la situación en Kenia”.

“Mi corazón sangró por un pueblo que no ha conocido nunca la guerra, al recordar las imágenes de los campamentos de desplazados internos en Darfur, de hasta un cuarto de un millón de personas. Recordé el hambre, el odio, las enfermedades, la falta de agua y a los hombres armados”.

“El 8 de enero se organizó una escolta de la policía y me uní a un convoy de 200 vehículos que se dirigieron a Nairobi. A lo largo del camino, conté más de 70 vehículos que habían sido incendiados. Vi decenas de edificios quemados. En la ciudad de Ahero, una turba intentó impedir que pasáramos. Ellos gritaban ‘desembarquemos a cualquier extranjero’. Llegamos a Nairobi, y agradecí a Dios. Sin embargo, el clima está en suspenso porque las escaramuzas siguen asolando Kenia”.

“Es lamentable que los ciudadanos que traspasan las fronteras tribales están siendo vilipendiados como traidores”. La violencia en Kenia ha obstaculizado las operaciones de Visión Mundial al no permitir la continuación del apoyo directo a cerca de 15 mil personas desplazadas sin poner en peligro la vida de las y los trabajadores humanitarios.

08/GG

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