Inicio Violencia sistemática en Honduras cobra la vida de dos mujeres

Violencia sistemática en Honduras cobra la vida de dos mujeres

Por Kerstin Bognar

Desde el 28 de junio, día del golpe de Estado en Honduras, se han registrado en total 4 mil 234 violaciones a los derechos humanos de las hondureñas y los hondureños; entre ellas, 21 muertes con visos políticos, de las cuales dos fueron de mujeres.

Así lo indica el Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos en Honduras (Cofadeh) en su segundo informe sobre las violaciones a los derechos humanos en el golpe de Estado en Honduras titulado “Cifras y rostros de la represión”, publicado el 22 de octubre.

El informe describe las circunstancias de la muerte de 19 de las 21 víctimas; dos de ellas: Wendy Elizabeth Ávila, de 24 años, y Olga Usiris Ucles, de 35 años, fallecieron tras haber inhalado gases lacrimógenos utilizados por las fuerzas militares durante las manifestaciones contra el golpe de Estado. A ninguna se le realizó la autopsia de ley para determinar la causa de la muerte.

“Cifras y Rostros de la Represión” informa que, además, hubo tres atentados contra personas y 108 amenazas de muerte. Asimismo, las fuerzas del gobierno de facto han violado el derecho a la integridad personal en de 818 personas, 21 de ellas con lesiones graves. El Cofadeh registró 3 mil 33 detenciones ilegales y 114 presos políticos. La libertad de expresión se violó en 56 casos.

El Cofadeh califica las acciones del gobierno de facto como “una maquinaria dispuesta a intimidar y aniquilar la resistencia contra el golpe” y señala que la violencia, generalizada los primeros días después del golpe, se transformó en una violencia selectiva dirigida a periodistas y dirigentes de la resistencia, “sin olvidar la intimidación judicial como herramienta empleada para desmovilizar a las y los opositores”.

Esta violencia sistemática ha afectado especialmente a la niñez y la juventud. Según el informe, la represión contra ellas y ellos parece tener connotaciones estratégicas. Muchos de las y los jóvenes detenidos y maltratados por razones políticas pertenecen a las organizaciones que se han unido contra el golpe.

La población en general enfrenta los efectos psicológicos, físicos y morales provocan la violencia desmedida, los allanamientos masivos en comunidades y barrios, los permanentes vuelos de helicópteros de guerra y el patrullaje de policías y militares en comandos y pelotones que provocan una sensación de guerra.

El Cofadeh afirma que la cifra de niñas y niños víctimas sigue en aumento y destaca el caso de una niña de siete meses de edad que resultó intoxicada con una bomba lacrimógena lanzada a su vivienda. Otros métodos de intimidación utilizados, particularmente contra las y los jóvenes, son interrogatorios ilegales, golpes, y atentados que han dejado a varios menores de edad heridos y a uno de ellos muerto “en circunstancias que revelan el patrón de típico de la autoría paramilitar”.

La coordinadora general del Cofadeh, Bertha Oliva de Nativí, afirma: “en el país vivimos en situación de emergencia nacional”, y hace un llamado a la comunidad internacional “para que permanezca vigilante y observadora para asumir el desafío de ver juzgados a los perpetuadores de crímenes de lesa humanidad.”

09/KB/YT/LGL

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