Infecciones de Transmisión Sexual

NACIONAL
SALUD
   En nueve años, tres casos de VIH por violación en CDMX
   
Primordiales primeras 72 horas para atención a víctimas de violación
Especial
Por: Hazel Zamora Mendieta y Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 18/07/2017

Es de suma importancia que las víctimas de violación reciban en las primeras 72 horas los antirretrovirales y el anticonceptivo de emergencia, pues después de este tiempo aumenta el riesgo de contraer el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), otras infecciones de trasmisión sexual (ITS) y presentar un embarazo. 
 
En 2016 en la Ciudad de México, 871 mujeres víctimas de violación recibieron un tratamiento profiláctico (suministro de medicamentos antirretrovirales para evitar VIH o alguna ITS), de tal forma que desde 2009 hasta la fecha, únicamente tres mujeres adquirieron VIH como consecuencia de una violación, según el informe de la Clínica Especializada Condesa.
 
Y no sólo es la importancia de que reciban a tiempo este tratamiento como lo obliga la Norma Oficial Mexicana 046 sobre violencia familiar, sexual y contra las mujeres; el seguimiento médico de la víctima es fundamental, pues es hasta la cuarta semana después de que ocurrió la violación, en la que se puede detectar si contrajo VIH u otra ITS explicó la ginecóloga e integrante del “Programa de atención a víctimas de violencia sexual” de la Clínica Condesa, Teresita de Jesús Cabrera López.
 
ESCENCIAL SEGUIR EL TRATAMIENTO
 
En entrevista con Cimacnoticias, la doctora enfatizó que “es de suma importancia” que las víctimas de violación logren concretar el tratamiento médico que dura nueve meses. Y explicó el procedimiento:
 
Una vez que la víctima acude a la clínica en las primeras 72 horas, se le administra el paquete médico que contiene una pastilla anticonceptiva y tres antirretrovirales. Asimismo se le realiza la prueba de sangre ELISA para detectar el VIH, el resultado se tiene en media hora y sólo sirve para constatar que antes de la violación, la víctima “no tenía la infección, pero no habla de un contagio”, indicó.
 
El VIH no es la única infección que puede contraer una víctima de violación, manifestó Cabrera López, existen otras más comunes como la sífilis e infecciones bacterianas, que también atiende la clínica.
 
También, agregó, hay casos de hepatitis B y C, pero estos se canalizan a hospitales que tengan estas especialidades, únicamente si se presenta la combinación hepatitis C y VIH son remitidas a la segunda unidad de la clínica que se ubica en Iztapalapa.
 
Por ello- continuó la especialista- el chequeo se realiza cada tres meses. “Para saber si tiene VIH se tiene que dejar pasar de 4 semanas a 6 meses”, señaló. Las mismas pruebas se vuelven a repetir en cada consulta, si da positivo a alguna infección se ingresa inmediatamente al programa de la clínica, y en caso de un embarazo se remite a las clínicas de interrupción legal de la Ciudad de México.
 
En caso de que la víctima se presente después de las 72 horas, se les da un tratamiento de antibióticos y vigilancia para rectificar que no adquirieron alguna infección. “Atender a las víctimas de violencia sexual es una ventana de oportunidad para mejorarles la vida porque a futuro puede tener consecuencias” dijo la especialista, quien agregó, que debido a los efectos secundarios de los antirretrovirales, muchas mujeres desisten de continuar con el tratamiento. 
 

17/HZM








NACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Enfrentan desigualdad y falta de acceso a servicios de salud
Adolescentes en reclusión viven violencia
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 17/07/2017

En México las adolescentes en condición de reclusión enfrentan, en mayor proporción que los hombres, condiciones de desigualdad, falta de acceso a los servicios de salud y violencia antes y durante su reclusión, informó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

Para inicios de 2016 había 161 mujeres adolescentes, de 14 a 18 años de edad, en condición de reclusión que representaron cuatro por ciento de las 3 mil 761 personas de este rango de edad que cumplían condenas en alguno de los 54 centros del país para adolescentes, esto de acuerdo al “Informe Especial: Adolescentes Vulnerabilidad y Violencia” publicado este año.

En el informe elaborado por la CNDH y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS)  se concluyó que antes de haber sido acusadas de un delito la mayor parte de las adolescentes fueron víctimas de delitos sexuales como abusos y violación. Para el estudio se entrevistó a 730 adolescentes de 17 estados, 14 por ciento fueron mujeres, del total, 12 por ciento denunció haber sufrido este tipo de violencia.

La CNDH y el CIESAS señalaron como una “vulnerabilidad primaria” de las adolescentes en condición de reclusión el nulo acceso que tienen a los servicios de salud sexual, ya que en México uno de cada cinco nacimientos es de una adolescente menor de 20 años de edad, lo que lo posiciona como el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con la tasa más alta, de acuerdo a datos de la organización internacional Save the Children citados en el informe. 

Nueve de las 161 adolescentes en condición de reclusión en el país lo están junto con sus hijas o hijos. Seis por ciento de las entrevistadas por la CNDH y el CIESAS dejaron los estudios porque presentaron un embarazo o iniciaron una vida en pareja.

El informe, reveló que en México la incidencia de infecciones de transmisión sexual es 13 veces mayor en las mujeres y niñas de 10 a 19 años de edad que en los hombres del mismo rango -115 por cada 100 mil de ellas presentan estas infecciones-.  

Tan solo de 2009 a 2016 en la Ciudad de México la Secretaría de Salud Pública local atendió, a través del programa “Ponte a prueba” orquestado por las dos unidades médicas de la Clínica Especializada Condesa, a siete personas adolescentes con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). 

AISLADAS

El estudio elaborado para exponer las circunstancias de vulnerabilidad y violencia que enfrentan las y los adolescentes en condición de reclusión destacó que una vez detenidas y enviadas a los centros las mujeres “se encuentran siempre en situación de desventaja”. 

Esto porque, aun cuando permanecen en las mismas instituciones donde se encuentran los hombres, “son aisladas” y se les impide participar en las actividades educativas, deportivas o de capacitación laboral que sí reciben los adolescentes. 

La mayor parte del tiempo las adolescentes permanecen en su sección “con muy pocas actividades, mientras que a los varones se les permite hacer uso de los salones, los talleres y los espacios abiertos”, menciona el informe.

La CNDH y el CIESAS concluyeron también que a dichas condiciones se suman los estereotipos de género que prevalecen y por los que la sociedad “reprocha más a las mujeres cuando éstas cometen delitos”, afirmaron.

Desde 2006 el Artículo 18 de la Constitución mexicana establece que las y los adolescentes que cometen delitos menores pueden acceder a “formas alternativas de justicia” donde la reclusión sea usada solo como medida extrema y únicamente para las personas mayores de 14 años y menores de 18 que cometan delitos considerados graves. Esto establece también la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia para Adolescentes que entró en vigor en 2016.

En 2016 había 936 mujeres adolescentes cumpliendo diversas medidas –incluidas la reclusión- por haber cometido algún delito; ellas representaron siete por ciento de las 13 mil 327 personas adolescentes en las mismas condiciones en el país, detalló el informe.

17/MMAE

 








NACIONAL
POLÍTICA
   Etiquetan recursos en Anexo 13 pero es incierta su distribución
Piden transparentar recursos destinados para mujeres y VIH/Sida en PPEF
Imagen retomada del sitio balance.org
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 26/09/2016

La organización especializada en derechos sexuales, Balance, llamó a la Cámara de Diputados a trasparentar los recursos que recibirá el programa Prevención y atención de VIH/Sida y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) para evitar que éstos se ejerzan en gastos de operación como salarios de personal de instituciones de salud.
 
El año pasado este programa obtuvo 351 millones 720 mil pesos y para 2017 el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) que analizan las y los diputados podría contar con 397 millones 877 mil pesos, es decir, un aumento de más de 46 millones de pesos (mdp), lo que se traduce en un incremento real de 9.5 por ciento.
 
Sin embargo las organizaciones integradas en la Coalición por la Salud de las Mujeres, entre ellas Balance, advierten que a la par del incremento de este programa, que se encuentra en el Anexo 13 Erogaciones para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, es necesaria una mayor trasparencia del ejercicio de este monto.
 
En entrevista con Cimacnoticias, Gabriela García Patiño, asesora del programa de Mujeres de Balance, aseguró que actualmente no es posible saber en qué se destinan estos recursos ya que el monto de este programa se reparte entre las instancias que atienden a personas con VIH como los Institutos Nacionales de Enfermedades Respiratorias, de Perinatología, y de Cancerología, así como el Centro Nacional para la prevención y el Control del VIH/Sida (Censida).
 
Por ejemplo, expone García Patiño, de acuerdo con un reporte que la Secretaría de Salud entregó a la Cámara de Diputados respecto a los recursos que en 2015 se etiquetaron a Censida; 64.3 del gasto operativo de esta institución fue a través del Anexo 13, es decir ejerció recursos destinados a acciones para la igualdad para gastos de funcionamiento como salarios. 
 
En este sentido Balance asegura que si bien no hay un recorte para la bolsa de VIH sí es necesario que la Cámara de Diputados –quien deberá aprobar el PPEF– garantice la trasparencia en el ejercicio del gasto y la rendición de cuentas.
 
Para ello las organizaciones piden que haya indicadores para dar seguimiento al ejercicio del presupuesto e información desagregada por sexo para que así se refleje cómo impactan los recursos en la mejora de las condiciones de vida entre mujeres y hombres.
 
García Patiño aseguró que en los últimos años el ejercicio de este monto ha mejorado, por ejemplo –cita– desde 2013 se destinan recursos para que las mujeres reciban un apoyo monetario con el cual puedan trasladarse a las clínicas especializadas a recibir su tratamiento ya que muchas veces no lo hacen por falta de solvencia económica.
 
El monto de este programa también se utiliza para financiar proyectos de prevención de VIH e ITS que son implementados por organizaciones civiles y en menor medida para comprar antirretrovirales ya que el Seguro Popular es quien tiene un monto para hacer estas compras.
 
García Patiño aseguró que la rendición de cuentas debe servir para garantizar la salud de las mujeres, es decir, prevenir que no tengan VIH, detectarlo a tiempo y darles tratamiento.
 
Este año, las agrupaciones también piden que la Cámara de Diputados etiquete al Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia –instancia encargada de la compra de vacunas–  recursos para adquirir vacunas del Virus del Papiloma Humano que se apliquen a mujeres con VIH porque ellas son las más expuestas a contagiarse de cepas más peligrosas.
 
16/AGM/LGL








INTERNACIONAL
SALUD
   Mujeres se infectan a edades más tempranas que los varones
Una de cada 10 jóvenes ugandesas contraerá VIH/Sida
Personal de la salud enseña a un grupo de mujeres cómo se usa un condón, en la clínica Christa en Jinja, Uganda. Crédito: Lyndal Rowlands/IPS.
Por: Lyndal Rowlands*
Cimacnoticias | Jinja, Uganda.- 19/09/2016

La ugandesa Mambera Hellem conversa con sus jóvenes amigas y vecinas sobre todos los tipos de anticonceptivos. Pero sabe que muchas de ellas no usarán preservativos, a pesar de que en Uganda, las adolescentes y las jóvenes tienen un mayor riesgo de contraer el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).
 
Al preguntarle a Mambera y a su amiga Kyolaba Amina quién decidía a la hora de usar condón, si el hombre o la mujer; ésta última sonrío. “No es fácil para una mujer comenzar a usarlo porque dispara cuestionamientos sobre la confianza”, precisó. “El marido le pregunta a la esposa si no confía en él”, acotó.
 
Pero Kyolaba tiene sospechas más oscuras; algunos hombres “quieren infectar de forma deliberada a sus esposas”, explicó.
 
“No sé por qué los hombres lo hacen, pero conozco un caso en el que la mujer y el hombre tuvieron resultados discordantes (de VIH), y él no quería comenzar a usar condón porque antes tenían relaciones sin protección y no entendía por qué ahora ya no podían”, relató.
 
Mambera y Kyolaba trabajan en la clínica Christa, en Jinja, una localidad sobre el lago Victoria, en Uganda, que ofrece servicios de planificación familiar de bajo costo y gratuitos para esa comunidad pobre.
 
En este país donde abundan los mitos sobre los anticonceptivos y sus efectos secundarios, las formas más seguras que tienen las mujeres de protegerse son las inyecciones de Depo-Provera, conocidas como “depo”, y los dispositivo intrauterinos (DIU).
 
“Hay muchas mujeres que tienen hijos todos los años, y es a ellas a las que apuntamos”, indicó Mambera.
 
Algunas prefieren usar DIU o depo porque, a diferencia de los preservativos, pueden mantener su uso en secreto sin que se enteren sus maridos. Pero ese no es el único aspecto de su vida sexual que les ocultan.
 
“Hablamos del VIH y les decimos que se hagan un análisis clínico, pero muchas temen planteárselo a sus maridos y prefieren hacérselo en secreto”, indicó Kyolaba.
 
“Tengo el ejemplo de mi vecina que llegó a la clínica y el análisis de VIH le dio positivo, pero lo ha mantenido en secreto, no le dijo a su esposo por temor a instalar la violencia en el hogar”, relató.
 
Mientas IPS conversa con Mambera y Kyolaba, en el patio de la clínica Christa, un grupo de mujeres acunan a sus hijos mientras observan a una enfermera que les explica cómo se usa el condón.
 
Los servicios que ofrece la clínica son irregulares, en el mejor de los casos, en este país que tiene una de las mayores tasas de fecundidad del mundo, en promedio seis hijos por mujer en edad fértil.
 
Pero en los últimos años, surgió en este país y en otros de África subsahariana una estadística diferente, aunque igualmente preocupante.
 
Las jóvenes contraen VIH, causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), a una edad mucho menor que los hombres.
 
A los 21 años, una joven ugandesa tiene una probabilidad en 10 de ser portadora del virus del sida.
 
Una joven de entre 15 y 24 años tienen más del doble de probabilidades que un hombre de su misma edad de infectarse con el VIH.
 
Según las últimas estadísticas de 2011, 4.9 por ciento de las mujeres y las niñas de esas edades contraerán el VIH, a diferencia de 2.1 por ciento de varones, con un aumento pronunciado de las probabilidades para las jóvenes de entre 15 y 21 años.
 
Sin poder decidir si su compañero sexual usa o no condón, las jóvenes pierden la capacidad de protegerse a sí mismas, ya que es el único método anticonceptivo que también previene las infecciones de transmisión sexual.
 
El médico Akinyele Eric Dairo, oficial a cargo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Uganda, coincidió con Mambera respecto de que las mujeres no tienen ninguna incidencia en el uso del preservativo por parte de los hombres.
 
“En lo que respecta al uso del condón, los hombres tienen más peso que las mujeres”, dijo a IPS. “Su uso genera una suerte de dependencia de ellas”, observó.
 
La preferencia por otros tipos de anticonceptivos refleja el temor al embarazo en las jóvenes que no se han casado, apuntó Dairo.
 
“Las consecuencias del embarazo se manifiestan mucho más rápido que las del VIH y otras infecciones de transmisión sexual”, añadió.
 
Como resumió Catherine, una enfermera del hospital de Jinja: “Su mayor temor es el embarazo, no saben que pueden tener otros problemas.”
 
Eso puede deberse, en parte, a que el acceso al tratamiento con antirretrovirales redujo mucho, no sólo la propagación del VIH, sino también el estigma en torno a la enfermedad. “La gente me ha dicho, eso es como ser diabético”, relató Catherine.
 
La increíble disponibilidad de antirretrovirales permitió un avance significativo de la lucha contra el sida en África subsahariana. Pero ese logro podría revertirse si los esfuerzos de prevención en un grupo tan vasto como la adolescencia siguen fracasando.
 
Por ello, Loyce Maturi, una zimbabuense de 23 años que contrajo el VIH a los 16, recibió una invitación para participar en una conferencia de alto nivel en la sede de la Organización de las Naciones Unidas de Nueva York, a principios de este año.
 
“Al compartir mi historia, espero transmitir la idea de que en tanto mujeres adolescentes y jóvenes somos vulnerables, estamos en riesgo y somos las más infectadas y afectadas por las epidemias en relación con otros grupos de edad”, señaló Loyce.
 
Garabateado en el margen de la hoja con su discurso, que mostró luego a la prensa, se podía leer: “Es necesario que prioricemos a las poblaciones clave HSH (hombres que tienen sexo con hombres), trabajadoras sexuales, personas que se inyectan drogas, cárceles y migrantes”.
 
La respuesta contra el VIH/Sida se concentra en esos grupos de riesgo, pero ninguno es vulnerable solo por su condición de género o su edad, y por eso es tan importante atender las razones por las cuales las jóvenes tienen una tasa de infección tan alta.
 
Como explicó Dairo, muchas veces a las adolescentes las fuerzan a tener relaciones sexuales y las casan de forma prematura, y a menudo con hombres mayores.
 
Su vulnerabilidad también aumenta porque pueden ser víctimas de violencia, incluso sexual, y porque tienen menos posibilidades de acceder al sistema educativo y a los recursos económicos, en comparación con las posibilidades de sus compañeros, añadió.
 
Eso empuja a las jóvenes a buscar hombres mayores que las ayuden a pagar el transporte y la escuela, lo que termina creando una dinámica de poder desigual, que hace altamente improbable que tenga poder de decisión sobre si su compañero usa o no condón.
 
Por ello, no basta con enseñar a los jóvenes a usar preservativos, si no se atienden las desigualdades de género, que elevan la vulnerabilidad de las mujeres jóvenes.
 
*Este artículo fue publicado originalmente por la agencia internacional de noticias IPS.
 
16/LR/LGL








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