Zapatistas preparan celebración octavo aniversario levantamiento

    Desde La Realidad esperan comunicación de la comandancia zapatista
Zapatistas preparan celebración octavo aniversario levantamiento
cimac/cambio | La Realidad, Chiapas.- 31/12/2001

Indígenas simpatizantes de la guerrilla zapatista se preparan para celebrar el octavo aniversario de la aparición pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que se alzó en armas el primero de enero de 1994 enarbolando la bandera de los derechos de los pueblos indios.

Indígenas de La Realidad, el cuartel general de la guerrilla en el corazón de la Selva Lacandona, y Oventic -uno de sus más importantes centros de reunión- confían en que el líder del EZLN, el "subcomandante Marcos", rompa el próximo día uno, el silencio que mantiene desde el pasado abril.

Aquí, la población no adelanta mucho, pero es evidente que se preparan para el fin de año. "No sabemos nada, pero podría ser que apareciera el subcomandante Marcos para que dijera qué planes hay para el año", dijo un simpatizante zapatista en La Realidad, a 385 kilómetros de la capital chiapaneca.

Mientras esperan "instrucciones", las bases zapatistas mantienen un absoluto hermetismo sobre la situación de la guerrilla y prohiben el paso de periodistas y curiosos a las comunidades controladas por el EZLN.

Ocho años después del alzamiento, el conflicto parece haber entrado en una vía muerta y las organizaciones civiles de la zona siguen denunciando los niveles de pobreza, analfabetismo y mortalidad de los indígenas chiapanecos.

El triunfo de Vicente Fox, que acabó con más de siete décadas de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), abrió las esperanzas de reconciliación en la zona. Pero Fox, que en campaña llegó a decir que era capaz de resolver el conflicto "en quince minutos", concluyó su primer año de gobierno sin avances significativos.

Tras tomar posesión, el presidente envió al Congreso un proyecto de Ley de Derechos y Cultura Indígena basado en los acuerdos de San Andrés firmados entre la guerrilla y el gobierno de Ernesto Zedillo (1994-2000) en 1996.

El subcomandante Marcos reaccionó e impuso tres condiciones para retomar el diálogo con la administración: el desmantelamiento de cuarteles en la zona de conflicto, la liberación de presos zapatistas y la aprobación de una Ley de Derechos que respete el espíritu de San Andrés.

Fox ordenó desmantelar cuarteles y liberar a los zapatistas encarcelados por delitos federales, mientras que "Marcos" salió de la selva acompañado de sus "comandantes" en febrero y tras recorrer más de tres mil kilómetros en una histórica Caravana, el llamado Zapatour terminó en la tribuna del Congreso, donde por primera vez se escuchó la voz de los comandantes indígenas del EZLN.

Sin embargo, en abril el Congreso -donde ningún partido cuenta con mayoría absoluta- aprobó una Ley de Derechos y Cultura Indígena que poco tenía que ver con el proyecto inicial enviado por Fox a la Cámara, una ley que los zapatistas calificaron de "descafeinada", destinada a perpetuar la discriminación contra los indígenas y causante de la ruptura del diálogo.

Desde entonces, "Marcos" mantiene un silencio, solamente roto para condenar el asesinato de Digna Ochoa, abogada y activista de Derechos Humanos en octubre pasado.

Organizaciones civiles advirtieron que el problema no se resolverá mientras no se desmilitarice la zona y se desarticulen grupos paramilitares como el que en diciembre de 1997 masacró a 45 indígenas, en su mayoría mujeres y niños, mientras rezaban en una iglesia de la comunidad de Acteal.

SEIS PERSONAS

Fueron tres indígenas y tres mestizos mexicanos los que el 17 de noviembre de 1983 -18 años antes- iniciaron la gesta zapatista con la instalación de su primer campamento guerrillero en la Selva Lacandona.

El subcomandante Marcos, dijo en 1994 que el 17 de noviembre de 1983, empezó a ondear la bandera de la estrella roja, cinco puntas y fondo negro en el último rincón de las montañas del sureste mexicano con lo que nació una esperanza para luchar en contra del gobierno mexicano por justicia, libertad y democracia para los pueblos indios marginados.

Después de 10 años de preparación, el 17 de noviembre de 1993, los pueblos indígenas ordenaron iniciar la guerra al Comité Clandestino Revolucionario del EZLN. El subcomandante Marcos refiere que ese día recibió del comandante Tacho, el bastón de mando de las fuerzas indígenas para conducir las tropas zapatistas en su lucha armada para salir de la pobreza integral.

Tacho le dijo a Marcos al entregarle la bandera mexicana "debes luchar por todos ellos, nunca por ti, nunca por nosotros. Para todos, todo, nada para nosotros; somos mexicanos que queremos ser libres". Explicó que las puntas de la estrella roja de la bandera zapatista representa la cabeza, las manos, los dos pies, el corazón rojo que hace de las cinco partes, una sola.

Que el arma es el corazón guerrero y la dignidad que los obligó a tomar las armas para que nadie tenga que tomarlas más. Dijo al líder guerrillero que las balas de su arma representan las ganas de que se haga justicia. "Estamos listos. No temblará nuestro paso por el doloroso camino de la guerra".

"Si esa es la orden de nuestros jefes, nosotros los guerreros de las montañas, los muertos de siempre, los que armados de verdad y fuego tienen que morir para vivir, volaremos por el aire las sombras y la tierra para hablar la palabra de fuego y muerte", añadió en aquel día el subcomandante Marcos.

A 18 años de que seis personas comenzaron a convocar a miles de empobrecidos indígenas para rebelarse contra las injusticias, el conflicto entre la guerrilla zapatista y el gobierno ha dejado más de 10 mil desplazados y cientos de muertos en Chiapas desde 1994.







       
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