feminismo

INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Juana Antonia Jiménez, simpatizante de la Revolución Sandinista
“Detrás del feminismo están las grandes revoluciones que queremos”
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 18/09/2017

“En contextos autoritarios vale la pena seguir batallando, ya no sólo por mis propios derechos, tengo una hija y una nieta. Creo que después de tanto que se ha batallado en Nicaragua, por la democracia y por la igualdad para las mujeres, vale la pena seguir dando batalla. El feminismo como apuesta política es válida. Y detrás del feminismo están las grandes revoluciones que nosotros queremos para nuestra sociedad”.

Son palabras de Juana Antonia Jiménez Martínez, una de las simpatizantes de la Revolución Sandinista de Nicaragua durante la década de los años 70 cuando se enamoró, como ella dice, de la lucha por los derechos y la justicia, dos causas que sigue defendiendo pero ahora como abogada e integrante del Movimiento Autónomo de Mujeres de su país.

La mujer que de joven buscaba reivindicar un modelo de justica social ahora es la adulta que representa víctimas de violencia de género. “El feminismo me encontró posterior a la revolución, reivindicando una agenda para las mujeres. Siempre he dicho que mi apuesta y mi convicción revolucionaria es de cambios sociales estructurales” afirmó en entrevista con Cimacnoticias durante su más reciente visita a México.

DERECHOS PERDIDOS

Abogada feminista y perseguida política, Juana Antonia Jiménez habló de los logros de las nicaragüenses, a quienes pareciera que cada vez les arrebatan más derechos. “Hemos perdido el proceso mismo de contribución democrática y de pacificación. Eso era la mayor ganancia. Recordar que nosotras pasamos un proceso y una revolución que en términos internacionales tuvo muchas esperanzas de cambio social o de justicia social”.

Cuando la sociedad de aquel país centroamericano optó por la paz y la democracia, por el sufragio y los procesos electorales parecía que a la par del fortalecimiento de las instituciones se garantizarían derechos pero no fue así. “Conquistamos derechos pero los perdimos”, resumió la defensora.

Por ejemplo, en Nicaragua estaba permitida la interrupción del embarazo cuando corriera peligro la vida o la salud de la mujer pero esta excepción a la ley fue eliminada en 2006, algo que afianzó las relaciones entre el gobierno y la jerarquía católica y que Jiménez considera hizo que jurídicamente las mujeres ya no sean iguales.

“Logramos avanzar mucho en la lucha contra la violencia, en términos de reformas a leyes. Logramos una ley integral contra la violencia que si bien es cierto lleva poco, de 2012, significó todo un proceso de participación muy activo desde las mujeres. En términos jurídicos era una de las leyes más avanzadas de la región que tenía toda una fuerte estrategia de cambio cultural. Logramos que el femicidio/feminicidio se reconociera no sólo en el campo privado, también que se reconociera el femicidio/feminicidio público”.

Sin embargo, el presidente Daniel Ortega emitió un reglamento de la ley que mutila la norma y recientemente, en agosto pasado, presentó un paquete de reformas urgentes en materia penal donde señala que el feminicidio sólo se va a reconocer cuando el crimen se cometa en contextos de relaciones de pareja, arbitrariedad que en opinión de la activista ya se cometía pero ahora se legaliza.

“Estamos en un contexto donde se ha adecuado el marco jurídico a los intereses de un régimen político que cada día está más alejado de los estándares democráticos, se perfila como el afianzamiento de una nueva dictadura. Aunque no tengan el componente militar que tenía las dictaduras de los 60, 70 pero en términos de seguridad jurídica y de derechos constitucionales hemos retrocedido”, sentenció.

¿DICTADURA PARA TODAS Y TODOS?

Cualquier régimen dictatorial perjudica a todas las personas, explica la abogada.

“Toda la política está impregnada no sólo de misoginia hacia las mujeres al ni siquiera haber una política pública que pueda sancionar adecuadamente la violencia y los femicidios. Hay un discurso permanente dirigido oficialmente desde el gobierno de asumir una posición alejada totalmente de un Estado laico. La manipulación religiosa se hace desde el discurso oficial”.

A principios de septiembre el movimiento de mujeres de Nicaragua se movilizó y se declaró en alerta roja ante 49 casos de feminicidio atroz, caracterizados por cuerpos descuartizados, quemados, decapitados. Fenómeno de odio que, según ha declarado la vicepresidenta, Rosario Murillo, se van a prevenir con una campaña para promover valores con los líderes religiosos.

“Hay un régimen político que promueve el autoritarismo que no reconoce derechos para la población pero que tiene un odio permanente y una descalificación a los derechos de las mujeres en general. Eso también tiene una implicancia en términos de riesgo, de ataques. Es preocupante que casi 50 por ciento de las 202 agresiones que hemos registrados hacia defensoras, los perpetradores son particularmente entes estatales donde destaca la policía nacional”.

La Iniciativa Nicaragüense de Defensoras documentó entre 2015 y 2017, 202 agresiones contra defensoras, de las cuales 45 por ciento fueron cometidas por autoridades estatales. Según datos de esta articulación, la Policía Nacional es el órgano represor y de vigilancia ilegal más frecuente en 1 de cada 4 agresiones hacia defensoras. Asimismo, personas o grupos cercanos al partido de gobierno han sido perpetradores de la agresión en 1 de cada 3 casos.

“Nosotras creemos que somos una voz que tiene autoridad ante la población, somos un movimiento que hemos defendido históricamente derechos para las mujeres y que creemos que como país merecemos un sistema democrático que garantice derechos para todos”, expone Jiménez sobre su convicción de continuar su trabajo pese a los riesgos.

PERSEGUIDA POR PEDIR LIBERTAD

La abogada tiene alrededor de 25 años trabajando por la igualdad de género en su país. “¿Esto qué ha significado? pues toda una serie de atropellos a mi integridad. Desde 2007, con la llegada de Daniel Ortega al poder, implicó actos de persecución y de criminalización al Movimiento Autónomo y a parte del liderazgo feminista. En esas listas he estado incluida permanentemente”.

Ella ha sido víctima de campañas de desprestigio y calumnias. En 2007 junto con 8 feministas fue acusada de “apología del delito de aborto” porque las agrupaciones donde trabajaban se pronunciaron en contra de la penalización total del aborto en Nicaragua. “Eso me significó a mi y a mis compañeras más de dos, casi tres, años de investigación y de defensa por nuestra parte”.

Una segunda criminalización fue en 2008 cuando se acusó al Movimiento Autónomo de Mujeres de lavado de dinero, una estrategia de descalificación al movimiento y al feminismo. “Todas hemos sido víctimas de ataques directos durante las movilizaciones, atacadas, con intentos de agresiones físicas, también he vivido actos de persecución política que han trascendido a intentos de querer involucrar o afectar a mis familiares, particularmente a mi hija”.

En el ámbito de su ejercicio profesional, Jiménez Martínez enfrentó una acusación infunda de dos personas que la acusaron de malas prácticas como abogada, el objetivo, dijo, era suspenderla de sus funciones como abogada y notaria pública y pese a ello el frente del que forma parte sigue trabajando para hacer ver las desigualdades y las arbitrariedades de un gobierno que, dice, se parece cada vez más a una dictadura.

“No queremos renunciar a la posibilidad de contar con un país donde podamos convivir sanamente hombres y mujeres y donde podamos seguir avanzado en esa agenda de igualdad por nuestros derechos”.

17/AGM








INTERNACIONAL
POBLACIÓN Y DESARROLLO
   VII Conferencia Internacional de La Vía Campesina
   
Agricultoras que desbrozan el machismo
Imagen retomada de Pikara Magazine. Más de 150 mujeres han participado en la V Asamblea de Mujeres de la Vía Campesina. /Foto: M.A.F.
Por: María Ángeles Fernández*
Cimacnoticias | Bilbao, Esp .- 26/07/2017

Una campesina con el puño izquierdo en alto, pañuelo en la cabeza y otro sobre los hombros, una mueca de grito. Esta imagen en tonos morados recuerda que La Vía Campesina es cada vez más feminista. “Construimos movimiento para cambiar el mundo, con feminismo y soberanía alimentaria”, reza la pancarta que arropa a la V Asamblea de Mujeres que este movimiento social acaba de celebrar en la localidad vizcaína de Derio.
 
La violencia, en todas sus formas, usos y estrategias de opresión, es el hilo conductor de las reivindicaciones territoriales que han surgido en este encuentro de unas 150 mujeres de todo el mundo y que ha sido uno de los actos previos de la VII Conferencia Internacional de La Vía Campesina, que este año se celebra en tierras vascas. La violencia, recuerdan, es no tener acceso de igual manera que los hombres a las herramientas y recursos para realizar sus labores como agricultoras, ganaderas o pescadoras; violencia es no poder acceder a las subvenciones o al crédito, no tener derechos laborales, que las tierras no estén a nombre de quien las trabaja; violencia es no tener acceso a las semillas o al agua.
 
Violencia son, insisten, los abusos sexuales, las guerras, las fronteras, los matrimonios forzosos, los problemas de visado, el cambio climático… “Violencia es que no haya mujeres en cargos políticos o que en las organizaciones campesinas no participen en los órganos de toma de decisión”. Estas reivindicaciones, unas más globales y otras de carácter más territorial, salieron en la puesta en común del encuentro. Las palestinas, por ejemplo, se quejaban de sus problemas de movimiento, de los controles israelís o de cómo muchas se quedaban viudas muy jóvenes. Mientras, desde algunos países africanos se hablaba de la poligamia o del acaparamiento de tierras.
 
“Hay un incremento de la violencia estructural, del feminicidio, de los asesinatos de lideresas, de la impunidad, de los abusos sexuales incluso a niñas”, apuntaba, con fuerza, una representante de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC). “Tenemos que producir la enseñanza de nuevos valores. En las organizaciones mixtas hay violencias contra las campesinas que toman un rol protagonista. Hay que construir nuevos valores, nuevas masculinidades, igual que nos estamos formando y avanzando con el feminismo. Tenemos leyes, pero no caminan”, añadió tras recordar la poca gracia de determinados chistes sexistas que se escuchan en el interior de las organizaciones campesinas.
 
EL FEMINISMO, HERRAMIENTA DE TRABAJO
 
En toda esta dura enumeración de problemas y opresiones, el feminismo apareció como elemento articulador para entender los contextos, aplaudir las resistencias y buscar alternativas. “Nuestra articulación de mujeres surgió por la desigualdad, pero en el proceso hemos encontrado que el feminismo es una herramienta de análisis liberadora. El feminismo campesino y popular es un desafío”, apuntó una de las participantes. Este feminismo popular y campesino es uno de los retos de la Vía Campesina.
 
“La lucha por la emancipación de las mujeres tiene que estar articulada con la de los movimientos sociales campesinos, y la lucha por la igualdad de género tiene que caminar junto con la lucha por el fin de la propiedad privada, por el derecho a la tierra y al territorio, por la reforma agraria. Será el momento de afirmar que el socialismo y el feminismo campesino y popular son insumisos y cuestionar las concepciones patriarcales y burguesas, funcionales a las políticas de explotación capitalista”, explica la brasileña Marina dos Santos, una de las dirigentes del Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST).
 
A la espera de concretar el plan de acción para los próximos cuatro años (la anterior asamblea se celebró en Yakarta, Indonesia, en 2013) varias ideas marcarán las acciones de la Vía Campesina, movimiento social que aglutina a más de 450 organizaciones de unos 70 países. Fortalecer las articulaciones regionales y fomentar la participación, promover la auto-organización de las mujeres en sus colectivos, fomentar la paridad en los órganos de decisión y participar en espacios de gobernanza son algunos de los asuntos que pretenden pulir desde el punto de vista organizativo. También expresan la necesidad de fortalecer y ampliar la campaña de ‘no más violencia’ contra las mujeres, de apostar por las acciones de visibilización en fechas clave, de seguir luchando por la paz y contra la militarización, así como de fomentar las escuelas de formación feminista.
 
Y, por supuesto, poner luz en la situación de las mujeres en todas las luchas estructurales de la Vía Campesina, como son la reforma agraria popular, la oposición a los agronegocios y al modelo energético actual, la defensa del agua, la batalla contra la privatización de los bienes naturales; y, por supuesto, la crítica al sistema capitalista, patriarcal, racista y xenófobo. “Hay que abordar el trabajo político y productivo desde el feminismo y la soberanía alimentaria”, “ratificamos nuestro compromiso con las resistencias”, “el capitalismo y el patriarcado violenta nuestros cuerpos y nuestros territorios” o “hay que compartir los trabajos productivos y de cuidados” fueron otras de las ideas lanzadas en la declaración final que se leyó.
 
“Somos las personas que trabajan la tierra y que alimentan al mundo, pero nuestros territorios están bajo un ataque constante. Nos enfrentamos a una criminalización creciente. Esta conferencia es un paso adelante en la internacionalización de nuestras luchas, creando una estrategia para frenar los poderes del capitalismo global y construir un movimiento para el cambio”, afirmó Elizabeth Mpofu, campesina de Zimbabue y coordinadora general de La Vía Campesina.
 
*Este artículo fue retomado del portal Pikara Magazine
 
17/MAF








INTERNACIONAL
   Temas pendientes: aborto, violencia sexual, embarazo infantil
   
Venezuela: lucha feminista logró agenda clara y leyes avanzadas
Imagen retomada del portal de AmecoPress.
Por: Gloria López
Cimacnoticias/AmecoPress | Madrid, Esp .- 28/06/2017

Luz Patricia Mejía Guerrero es feminista, jurista y ha ocupado diversos cargos institucionales en Venezuela y en la región latinoamericana. Ayer estuvo en La Casa Encendida, invitada por la Asociación de Mujeres de Guatemala, para visibilizar los avances y retrocesos en materia de Derechos Humanos de las mujeres y las niñas en el contexto venezolano. Ponderar las contradicciones existentes y abordar miradas de futuro es un enorme desafío, tal y como ha dejado claro en una entrevista con AmecoPress.
 
Venezuela tiene una de las legislaciones más avanzadas de Latinoamérica en materia de protección y erradicación de las  violencias basadas en el género y el sistema de administración de justicia con mayor especialización de la región. ¿Cuándo surgieron esos avances? ¿Cómo funciona ahora el sistema, en el contexto de conflictividad que vive el país?
 
Luz Patricia Mejía Guerrero (LPMG): El movimiento feminista en Venezuela ha sido siempre muy combativo, con muchas perspectivas ideológicas, pero con agendas comunes muy claras. Y eso ha hecho que, si bien la polarización de la política venezolana haga mucho más difícil el encuentro, los grandes tópicos de las luchas feministas están en la agenda común, en ambas miradas.
 
Ha sido un proceso. En el 2008 se aprobó la Ley del derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia y el establecimiento de un sistema de administración de justicia que debe responder a esta ley y que incorpora la perspectiva de género como un eje transversal del acceso a la justicia en general y en particular una legislación específica para los casos de violencia machista.
 
Así, Venezuela logra una ley que reconoce diversos tipos de violencia y además, junto a Guatemala, el desarrollo de esta jurisdicción especial. Después se entendió la necesidad de contar con un Ministerio Público especializado, con fiscales y fiscalas convencidas de aplicar estas normas, porque hubo muchas resistencias.
 
Gloria López: Sabemos que 60 mil mujeres han solicitado medidas de protección especial y que se han concedido en un 50 por ciento de los casos. Pero hay un gran vacío estadístico que impide saber con certeza la situación que viven las mujeres y la violencia a la que se enfrentan.  Aun contando con esas infraestructuras judiciales para la protección de los derechos de las mujeres y de las niñas, ¿son estos derechos invisibilizados en el marco del conflicto político venezolano?
 
LPMG: En todos los conflictos sociales, políticos y económicos las capas más afectadas son las más vulnerables, donde, por supuesto, entran las mujeres. Y dentro de la diversidad de las mujeres, hay situaciones de mayor complejidad. Por ejemplo, las mujeres que están migrando, con más posibilidades de ser captadas por las redes de trata.
 
También el cuestionamiento de las instituciones que tienen jurisprudencia sobre estos temas, hace que el desafío de denunciar, por ejemplo, tome proporciones enormes. Hablamos de una sociedad profundamente patriarcal, en la que no es fácil reconocer y denunciar la violencia por parte de una mujer. Si además, lo que se está diciendo es que la justicia no funciona, que los tribunales no sirven para nada, la dificultad es mayor.
 
(GL): La situación de violencia, de pobreza. ¿Ha hecho crecer la trata y la explotación de las mujeres?
 
LPMG: Sí, a mayor violencia, mayor violencia contra las mujeres, a mayor pobreza, mayor feminización de la pobreza
 
EL ABORTO
 
GL: Usted ha impulsado de cerca campañas por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito desde instituciones como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y ha sostenido que “la penalización del aborto es un problema del que no se habla y que criminaliza la pobreza de las mujeres”. ¿Se ha avanzado en la región? ¿Cómo explica que haya mujeres encarceladas en algunos países por el hecho de haber abortado, incluso de un modo natural?
 
LPMG: La situación del aborto en Venezuela y en el resto de la región sigue siendo un desafío en cuanto a los derechos de las mujeres y sobre todo, en cuanto al derecho a la vida de las mujeres y hay una marcada diferencia según el estrato socioeconómico.
 
Uruguay ha logrado reducir prácticamente a cero la mortalidad materna, mientras otros países con desarrollo medio mantienen tasas de mortalidad maternas muy altas.
 
Si a las condiciones de pobreza le sumas las normas legales que obstaculizan el aborto, y las normas sociales que, aun habiendo normas legales que lo permitan, también obstaculizan el aborto, estamos en una sociedad discriminatoria respecto a algo que solo afecta a las mujeres.
 
En la región Americana, en todo lo que tiene que ver con derechos sexuales y de salud reproductiva, hay unos abismos donde muchas veces ideologías de izquierda y derecha comulgan a la hora de limitar y obstaculizar los derechos de las mujeres.
 
AGENDA COMÚN
 
GL: También desde el punto de vista internacional, la solidaridad se reduce porque queda subordinada a la conflictividad social y política de un Estado en crisis. Hay tanta violencia generalizada, que quedan invisibilizadas violencias específicas hacia las mujeres. La visión de “bandos” que se ha impuesto como análisis fácil de una realidad compleja, ¿perjudica de manera especial a las mujeres? ¿Qué propuestas ha venido a defender y a difundir?
 
LPMG: Creo que en primer lugar es necesario visibilizar cuestiones que no se saben. Invisibilizar los logros del movimiento feminista venezolano es negar una militancia feminista que ha sido muy fuerte de los últimos 40 años.
 
Visibilizar lo que existe ahorita en términos positivos es urgente. Reconocer la legislación, jurisdicción y decisiones jurídicas que se han tomado en Venezuela y que son muy avanzadas, son importantes.
 
Pero también reconocer que, a pesar de ello, existe una brecha amplia que sufren las mujeres y niñas y que el desprestigio enorme de las instituciones hace que las mujeres no acudan a ellas. Es decir, el reconocimiento de estos esfuerzos, pero también el reconocimiento de que no han tenido el impacto deseado en las mujeres que lo necesitan.
 
Necesitamos también seguir visibilizando una agenda común. A pesar de la polarización, ninguna mujer, en ninguno de los dos bandos, que yo creo que son más, va a olvidar que los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en Venezuela siguen siendo un desafío, que el tema de la participación política de las mujeres sigue siendo un desafío, y la necesidad de fortalecer el sistema de justicia para la protección de los derechos de las mujeres.
 
GL: Además de estos tres elementos. ¿Qué aspectos incluiría en esa agenda común?
 
LPMG: Pienso que la situación con el aborto es fundamental. Y otro tema es la violencia sexual y el embarazo infantil. Venezuela es uno de los países con más índice de embarazo infantil de la región. Está prohibido legalmente, pero según las estadísticas, la cifra es muy alta, mientras solo se han juzgado dos casos. Lo que indica que el índice de impunidad es muy alto, del 99 por ciento.
 
GL: ¿El movimiento feminista dialoga con las diferentes posturas políticas para enfatizar en las prioridades de las mujeres y la agenda común?
 
LPMG: Yo diría que hay una nueva generación de feministas. Y hay elementos compartidos por los bandos, como la ley de participación política de las mujeres. También se debate abiertamente acerca del aborto. Pero hay posiciones y temas que no se hablan tanto, como la feminización de la pobreza, la precariedad laboral de las mujeres, el acceso a la educación de las mujeres, cómo afecta el contexto conflictivo de manera específica a las mujeres; por ejemplo, cómo se ha cerrado el acceso a los medios anticonceptivos en medio de la crisis de abastecimiento.
 
Es indudable también que la división y radicalización ha llegado también al movimiento feminista. Pero tengo la esperanza de que podamos dialogar.
 
17/GL/GG








LENGUANTES
FEMINISMO
   LENGUANTES
La defensa de nuestro derecho a la locura será feminista o no será
Imagen retomada del Facebook de Autogestión Libre-Mente
Por: Dirce Navarrete Pérez*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 07/09/2017

Tenía alrededor de 16 años cuando tuve mi primer ataque de ansiedad. No me había sucedido antes algo parecido y no tenía referencia de alguien más en mi entorno cercano a quien le hubiera pasado. Así que cuando sucedió simplemente no entendí qué estaba pasando.

Ante el desconcierto, el miedo y las evidentes muestras de afectación a mi salud, lo comenté con mi familia y luego con mis amigas. En ese momento hubo muchas preguntas y un par de respuestas: ¿qué te está pasando?, ¿pero qué problemas puedes tener para que te pongas de esa forma?, ¿te drogas?

Con mis amigas no sentía tanta confianza de contar detalles, pues temía que en la escuela se enteraran y empezaran a tratarme como bicho raro. Les tocó en un par de ocasiones verme en crisis y simplemente me recomendaban que me tranquilizara, que ‘le bajara’ a mi intensidad… como si fuera una decisión personal y todo se resolviera pensando que, en efecto, sería más fácil “si sólo pudiera dejar de hacerlo”. Mi mamá, que había pasado antes por algo así, me recomendó ir a recibir atención médica, psicológica, y que me recetaran un par de pastillas para dormir.

Sin duda alguna la llegada del feminismo a mi vida me hizo comprender de otra forma todo lo que me había estado sucediendo: aun sin que esa fuera conscientemente mi intención y sin contarles a las demás todo lo que me estaba sucediendo, los espacios de mujeres fueron refugios vitales ante el aislamiento que me había estado recetando y construyendo. El proceso para conocer y reconocerme en estos episodios, generar herramientas para atenderlos y poder hacer de esto una propuesta política desde mi activismo, ha sido largo, con sus altas y sus muy bajas.

Recientemente he coincidido con amigas y compañeras que han pasado o se encuentran transitando por situaciones diversas (ansiedad y depresión, sobre todo), preocupadas por atender su salud. Y a partir de todo esto es que me surge la necesidad de plantearme(nos), de manera urgente, un par de preguntas y propuestas, respecto al cómo, desde nuestros diversos feminismos, podemos aportar a la reflexión y construcción de espacios seguros, redes de acompañamiento y apuestas políticas para la gestión feminista de nuestra salud mental.

1. La salud mental como proceso colectivo y feminista

Seguramente a todas alguna vez nos han llamado “locas”, sobre todo cuando tenemos actitudes que rompen con los marcos del comportamiento que se espera de las mujeres en un sistema patriarcal. Y es que señalarnos como “locas” se utiliza frecuentemente para desacreditar nuestras acciones, nuestras aportaciones y nuestra capacidad para poder decir y decidir.

En intersección con nuestras otras condiciones, ya sean de clase, raza, religión, edad, o cualquier otra, la patologización de la diversidad mental se va convirtiendo en sistemáticas y crueles formas de violencia contra nosotras, que van desde la estigmatización, el cuestionamiento, la revictimización, el aislamiento, hasta la violencia sexual, el encierro y el suicidio.

Y a pesar de que no es necesario tener un diagnóstico psiquiátrico para ser discriminada por una condición de enfermedad mental, y que la mayoría de nosotras hemos vivido alguna vez alguna crisis, parece que solamente a algunas les corresponde dar esta lucha. Incluso dentro de los movimientos feministas pocas veces tomamos en cuenta estas condiciones y las posturas neurodivergentes.

¿En qué medida es relevante y urgente retomar la salud –y específicamente la salud mental– como como un proceso colectivo, comunitario y feminista? ¿Qué elementos son indispensables tomar cuenta para iniciar reflexiones al respecto? ¿De qué manera nuestros activismos se verían afectados si siguiéramos sin abordar este tema de manera más contundente?

2. La creación de redes como estrategia feminista contra el aislamiento, la exclusión y el encierro.

Cuando empecé a hablar de esto con más mujeres, me fui enterando de que esto nos pasa a muchas más de las que i­maginamos y que podemos enfrentar varias situaciones en común. La crisis de una no es nunca igual a la de las otras, sin embargo, compartir las experiencias y herramientas con las cuales atravesamos estos procesos de salud mental ha sido en algunos casos indispensable para poder sobrevivir a ellas.

Actualmente existen proyectos de gran aporte al respecto, tal es el caso de grupos de autoapoyo desde la apuesta de la antipsiquiatría, así como líneas de teléfono, autónomas y feministas, para atender casos de emergencia. Sin embargo, en México estas acciones siguen siendo mínimas e insuficientes.

Necesitamos cuestionarnos, replantearnos y tomar nuestros procesos de salud mental en nuestras manos, más allá de las instituciones públicas de salud; requerimos ir en contra de la patologización y estigmatización de las diversas condiciones mentales. ¿Qué estamos haciendo para evitar que cada vez más adolescentes y niñas estén siendo sometidas a tratamientos de medicación, sin que antes hayan tenido opción de elegir entre otras alternativas? ¿Qué estamos haciendo para que aquellas que han decidido iniciar procesos de medicación y otras acciones de sanación no los vivan aisladas? ¿Qué estamos haciendo para visibilizar y denunciar las violencias que viven las mujeres en los hospitales psiquiátricos? ¿Qué necesitamos hacer para no generar espacios inseguros entre nosotras, en nuestras asambleas, marchas, encuentros y acciones feministas?

Finalmente, me interesa rescatar que con el feminismo hemos aprendido el poder de acompañarnos, en nuestros abortos, en nuestros ciclos de violencia, en nuestra deconstrucción del amor romántico, en el autoconocimiento de nuestras identidades… y entendemos que estos acompañamientos son acciones profundamente políticas, pues van en contra de todo lo que nos ha enseñado el patriarcado: son acciones disidentes y revolucionarias.

En este sentido, ¿cómo podemos acompañar a nuestras amigas y compañeras que están pasando episodios de ansiedad, depresión y otros procesos de salud-enfermedad mental, desde una propuesta no asistencialista? ¿Cómo podemos pedir apoyo cuando necesitamos que alguien nos acompañe, sin dejar la responsabilidad en las otras? ¿Cómo hacemos de este acompañamiento una apuesta política de salud feminista?

Algunas páginas y recursos: Colectiva Línea Violeta y No es lo mismo ser loca que loco.

*Dirce Navarrete Pérez es politóloga feminista @agateofobia_

17/DNP








INTERNACIONAL
FEMINISMO
   "Política Sexual”, su obra más relevante
Fallece Kate Millett, activista y referente feminista
Imagen retomada del portal Tribuna Feminista
Por: la Redacción*
Cimacnoticias | Madrid, Esp.- 08/09/2017

Katherine Murray Millet, Kate Millett, fue una escritora feminista estadounidense, cineasta, escultora, filósofa y activista. Conocida por su libro de 1970 “Política Sexual” una de las obras más relevantes del feminismo radical, su trabajo se enmarca en la segunda ola del feminismo. La tesis principal sería que el patriarcado, ni los papeles y posiciones sociales derivan de la naturaleza humana, el origen del patriarcado sería histórico y cultural. No existe una disparidad mental ni emocional entre los sexos.

 

Biografía

 

Kate Millett fue a la Universidad de Minnesota y se graduó cum laude en 1956. A continuación, realizó el posgrado en la Universidad de Oxford. Se trasladó a Japón en 1961, donde dio clases de inglés. Dos años más tarde, regresó a los Estados Unidos con el escultor Fumio Yoshimura con quien se casó en 1965, separándose en la década de 1970.

 

Fue una activa feminista desde finales de los 60 y en la década de 1970. En 1966, se convirtió en integrante del comité de la Organización Nacional de la Mujer (National Organitation of Women).

 

En 1967 publicó un panfleto titulado “Token Learnig” contra los planes de estudio en las universidades para mujeres. En agosto de 1970, publicó su tesis “Política Sexual“, donde ofreció una amplia crítica de la sociedad patriarcal en la sociedad occidental y la literatura. En particular, ataca lo que ella ve como sexismo y heterosexismo de los novelistas D. H. Lawrence, Henry Miller, y Norman Mailer, contrastando sus puntos de vista discrepantes con el punto de vista del autor gay Jean Genet.

 

En 1971, comenzó a comprar y restaurar edificios cerca de Poughkeepsie, Nueva York. El proyecto finalmente se convertiría en Women’s Art Colony Farm, una comunidad de mujeres artistas y escritoras.

 

Su libro Flying (En pleno vuelo) (1974) es una autobiografía no académica en la que se expresa la vena artística de Millet (escultora y cineasta). Habla de su matrimonio con Yoshimura y sus amores con mujeres. En 1979, Millett fue a Irán a trabajar por los derechos de las mujeres, fue pronto deportada, y escribió acerca de la experiencia en Going to Iran. Por su denuncia y activismo en contra de las condiciones de sometimiento de las mujeres en el Islam, fue la primera persona acusada de islamofobia. “Sita” (1977) es una reflexión sobre un amor atormentado. En “The Loony-Bin Trip” (1990) trata sobre el trastorno bipolar, que describe experiencias en hospitales psiquiátricos y su decisión de suspender su terapia de litio.

 

A finales de la década de 1990 y principios de 2000, Millett estuvo involucrada en una disputa con la ciudad de Nueva York porque las autoridades querían desalojarla de su casa, como parte de un plan de reconversión masiva. Millett y otros recurrieron, pero perdieron en los tribunales. Su edificio fue demolido, y los residentes fueron realojados.

 

* Este artículo fue retomado del portal Tribuna Feminista

 

17/RED








LENGUANTES
   LENGUANTES
   Lenguantes
Por cielo, metro y tierra ¡Estamos hartas del hostigamiento sexual!
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Cynthia Híjar Juárez*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 15/08/2017

A los 12 años escuché por primera vez la opinión que un par de desconocidos tenían sobre mi cuerpo y descubrí cómo el hecho de ser una niña parecía permitirles emitir esta opinión de la forma más cobarde y violenta. Era un par de hombres que, envalentonados por el camión que conducían, me lanzaron uno de esos mal llamados piropos. Ese día grité todas las groserías que podía enunciar. Grité con todas mis fuerzas y mi madre, que caminaba conmigo en ese momento, me dijo que le preocupaba que después de defenderme los agresores volvieran a atacar con mayor intensidad.
 
Han pasado 17 años y aún ahora que mi madre se ha asumido feminista, sé que tiene miedo de que algo me suceda. Ella y yo sabemos que la autodefensa es necesaria, pero que sería mejor vivir en un lugar donde, como dice la sabiduría feminista, no necesitáramos ser valientes sino libres de violencia. A veces también me llaman amigas, primos, o cualquier persona que me ha querido y me pide que me cuide. Yo sé que sabes defenderte, me dicen, pero no sé qué haría si algo te pasa.
 
Gracias al feminismo sé que no soy la única a la que se le pide cuidarse en un mundo donde no se pide a los hombres que dejen de agredir, de violar, de matar, de creer que su opinión es necesaria.
 
El transitar de las mujeres está siempre sometido a descargas de violencia que, podamos o no verlo, condicionan nuestro estar en los espacios. Pienso, por ejemplo, en el acoso sexual callejero, que te sorprende a los 12 años y en cómo nadie nos enseña que estamos en riesgo y cómo podemos actuar en una situación de peligro o de hostilidad normalizada para salir avante de todas las cosas que condicionan nuestro estar en el mundo.
 
El piropo es el eufemismo de la violencia sexual que los hombres ejercen en cualquier lugar que una mujer transita, pero mi ejemplo de piropo es quizás muy corto ante lo que leo todos los días en mi transitar y el de otras. Me refiero, desde luego, las mujeres. A nosotras, a nuestros cuerpos leídos con la carga de debilidad y despojos que se nos han impuesto.
 
Pienso en mis sobrinas, en mis amigas trans agredidas y excluidas de los espacios como baños públicos incluso por otras mujeres, en las desconocidas que veo caminar por la calle y con quienes me enseñaron que debía competir. Pienso en todas las disidentes de la heteronorma y en les otres, que han rechazado la categoría de hombre. ¿Cómo se sobrevive en este mundo? ¿Cómo se sobrevive a transitar en él?
 
La semana pasada, por ejemplo, escuché en una cena que había que boicotear a UBER por los casos de agresión sexual difundidos en redes sociales. Una chica decía que ella no tenía aún una mejor forma o más segura que usar este servicio para volver a casa cuando es de noche o ha bebido. Pienso entonces en las agresiones a ciclistas, que se realizan desde una profunda idea patriarcal de quién merece el espacio en la calle (quien tenga más lámina y pueda pagarla) y en el riesgo que implica para una mujer caminar sola de noche por cualquier calle este país podrido de machismo.
 
Pienso en Lesvy, que no pudo estar a salvo del machismo feminicida ni siquiera en la Ciudad Universitaria que tanto se jacta de ser un lugar seguro. Pienso en lo injusto que ha sido su caso y tengo una desconfianza terca ante las medidas que puedan tomar las autoridades universitarias para criminalizar estudiantes en lugar de generar estrategias de cuidado colectivo y respetar los derechos de las mujeres que transitamos CU.
 
Pienso también en las agresiones a las automovilistas, el terror de cuando se te poncha una llanta de noche. Pienso en Isabel Otero que vuela a lado de violadores en potencia en Interjet. Ruedas, aire, tierra: ¿acaso todos son para nosotras espacios de riesgo potencial?
 
Hace un par de semanas Renata Villareal denunció mediante un video que el conductor del UBER en el que se trasladaba hacia su casa miraba pornografía en su teléfono mientras conducía. No tenemos tregua. Nuestro derecho de ocupar el espacio público se ve obstaculizado con cada agresión. Pareciera que a cada paso que damos, vamos confrontando una situación de riesgo, incluso en los servicios que pagamos para estar seguras.
 
Por otra parte, viene a la discusión el tema de la seguridad. Queremos estar seguras pero ¿qué significa eso para nosotras? Pienso esta vez en Atenco. La policía, llena de criminales y violadores definitivamente no es una opción.
 
Necesitamos hablar de nuestra situación, de los riesgos reiterados, de las estrategias de autodefensa y huida. Necesitamos comenzar a plantearnos la posibilidad de formular cuadros de autodefensa en los espacios cotidianos, con nuestras amigas, familiares, con las compañeras del trabajo y de la escuela. Necesitamos hablar con las niñas de nuestra situación. No estamos solas, pero es seguro que contamos solamente con nosotras mismas.
 
*Cynthia Híjar Juárez es educadora popular feminista. Actualmente realiza estudios sobre creación e investigación dancística en el Centro de Investigación Coreográfica del Instituto Nacional de Bellas Artes.
 
17/CHJ








INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Sin efecto, la condena por aborto
Belén, absuelta gracias al imparable movimiento de mujeres
Imagen retomada del portal Cosecha Roja.
Por: la Redacción*
Cimacnoticias | Buenos Aires, Arg .- 28/03/2017

La Corte Suprema de Justicia Tucumán resolvió ayer por unanimidad dejar sin efecto la condena que pesaba sobre la joven Belén**, quien sufrió un aborto espontáneo en el hospital Avellaneda el 21 de abril de 2014. La abogada Soledad Deza cuenta cómo fue el camino desde ese día hasta su liberación, qué representa el caso y qué absolvió a Belén: “Tenemos un movimiento de mujeres imparable”, dice.

El 13 de abril de 2016 Soledad Deza recibió una llamada. Una mujer a la que nunca conoció, le contaba que una chica estaba acusada de aborto y homicidio. Tres días después fue a la cárcel intentando dar con ella. No le permitieron entrar, necesitaba autorización de Belén y ella no la conocía. Le dio una tarjeta a la oficial que estaba de guardia y le pidió que se la entregue. Esa misma tarde la madre de Belén la llamó.

En el libro “Libertad para Belén. Grito Nacional”, Soledad Deza, su abogada, e integrante de Católicas por el Derecho a Decidir, relata su primer encuentro. Fue la mañana lluviosa y fría del 17 de abril y duró tres horas que parecieron fugaces. Soledad escribe: “Me cuenta que está presa desde hace más de dos años y que los médicos dijeron cosas horribles de ella el jueves pasado en el “juicio”. Que la acusaban de cosas que ella no había hecho. Vuelve a llorar: ‘¿Cómo van a pensar que yo hice algo así?’. Yo le agarro la mano y lloramos las dos. Le pregunto qué pruebas hay. Me mira sorprendida y me contesta que nunca vio su causa. Que nunca leyó un escrito de su expediente. Solo vio una vez a su abogada defensora de oficio y que la recuerda mal, le pedía que se haga cargo de lo que había hecho. Me cuenta que le pidió que se fuera”.

Antes que Deza, Belén había tenido tres abogados: Walter Frías Barrera, Abraham Musi -quien dejó su defensa unos días antes del juicio dado que la familia había juntado 7 mil 500 de los 20 mil pesos argentinos de sus honorarios, poco más de 24 mil pesos mexicanos- y la defensora oficial Norma Bulacios. Cuando Soledad se fue del penal tras ese primer encuentro se llevó en el cuerpo dos preguntas “¿Qué pasa con la relación abogado-cliente? ¿En qué momento asumimos que los operadores del derecho pueden deshumanizarse y eso no está mal?

EN PRIMERA PERSONA

La madrugada del 21 de marzo de 2014 Belén llegó junto a su madre al Hospital de Clínicas Presidente Dr. Nicolás Avellaneda, en Tucumán con dolor de panza. En una entrevista relató detalladamente esa noche: “Me atendió la doctora de la guardia, me inyectó un calmante. No me revisó. De ahí me fui al baño. No tardé media hora como dicen. Fui y volví en 5 minutos. Me pusieron suero. Me acosté en una camilla. Tenía frío. Me dan una frazadita. A eso de las 6:30 me levanto. Creo que me hice pis, le dije a mi mamá. Estaba con sangre. Me llevan a la sala de parto. Me dice el doctor Martín que me quede tranquila, que estaba teniendo un aborto espontáneo”.

En su libro, Soledad propone otra forma de contar el caso de Belén, en números. Algunos de ellos, reveladores: “Fue al baño unos minutos, 5 minutos dice una enfermera. Le llevó otros 5 minutos que sus médicos la acusen de haberse provocado un aborto. Solo 6 minutos después de que le hicieran el legrado ya estaba “aprehendida” en la cama del hospital. Despertó con 5 policías que la custodiaban. Dos fueron las psicólogas que pidieron que esa custodia fuera –por lo menos- femenina. En solo unas 5 horas más estaba detenida por “aborto seguido de presunto homicidio”. Cuatro días después le dieron el alta y salió directamente presa al Penal Santa Ester. Llevando 5 días presa el fiscal le imputó un “homicidio agravado por el vínculo”, un día antes de que haya una autopsia. Un mes es el tiempo que demoró la fiscalía en pedir un ADN. Cero es el número de estudios genéticos que se hicieron para probar la acusación”.

CONDENA MORAL, NO JURÍDICA

El 19 de abril del 2016 fue condenada a ocho años de prisión por “homicidio agravado por el vínculo mediando circunstancias extraordinarias de atenuación” por los jueces Dante Julio José Ibáñez, Néstor Rafael Macoritto y Fabián Adolfo Fradejas de la Sala III de la Cámara Penal de Tucumán. Belén pasó dos años, cuatro meses y veintitrés días encerrada por un aborto espontáneo. Fueron en total ochocientos ochenta y un días hasta que recuperó su libertad, tras orden de la Corte Suprema de la provincia. Su abogada analiza: “Las pruebas de la inocencia de Belén estuvieron desde aquel 21 de marzo que a ella se le inicia la causa, yo no aporté ninguna prueba, lo único que hice es leer el expediente”.

Si las pruebas que la liberaron ya estaban, ¿qué la condenó? Deza es contundente: “La condena de Belén fue moral antes que jurídica” y sigue: “La cosmovisión moral de los anti derechos, la que asocia en el imaginario el aborto con un crimen en cualquier caso y lo digiere como un asesinato, como un homicidio, y por eso la mujer que aborta es una homicida, esa cosmovisión moral es la que llevó al fiscal a acusar sin pruebas, la que llevó a la defensa oficial a no defender a su cliente y la que finalmente llevó a la Cámara a condenar. Los anti derechos hablaron a través de los operadores de la salud, de la policía metida en un hospital público recabando pruebas y del poder judicial armando una causa que fue más producto de una condena moral que de la recolección legal de pruebas para justificar una condena”.

LAS QUE MENOS TIENEN

Belén tenía 25 años cuando llegó al hospital, vivía con sus padres y era la única de sus hermanos que había terminado el secundario. Su caso grafica a qué mujeres la justicia criminaliza. “Es un punto de partida de mucha desigualdad en el que se para ella frente a los operadores de la salud que la maltratan, frente a la policía que la criminaliza y frente al poder judicial que abusa de su poder. Es un punto de partida sumamente desaventajado el de Belén y eso creo que es uno de los sesgos más violentos de la justicia patriarcal, que se ensaña en estos casos con los sectores más vulnerables”.

Maria Galindo, feminista boliviana y una de las fundadoras de Mujeres Creando, en su libro “¡A despatriarcar!” define: “Cuando hablamos de patriarcado, estamos hablando de la base donde se sustentan todas las opresiones, es un conjunto complejo de jerarquías sociales expresadas en relaciones económicas, culturales, religiosas, militares, simbólicas cotidianas e históricas” El entramado completo de esas relaciones cayó con violencia sobre el cuerpo de Belén.

Soledad enumera: “Hablando solo del poder judicial: hay un fiscal que debería haber archivado la denuncia hecha por los médicos porque esa denuncia era nula, no solo no archivó sino que lleva adelante una investigación y finalmente fue quien pide su detención, pide su prisión preventiva y eleva el juicio por homicidio agravado por el vínculo. Después tenemos una jueza mujer que es la que hace lugar a la prisión preventiva sin que el encarcelamiento preventivo de Belén reúna los estándares internacionales. Luego tenemos una defensa oficial que es funcional a la acusación. Finalmente tenemos una Cámara que la condena sin fundamentos y en base a prejuicios según los reconoce, también, el dictamen del ministro fiscal”.

Edmundo Jesús Jiménez, Ministro Fiscal de Tucumán, mediante dictamen consideró que el fallo que condenó a Belén a ocho años por “homicidio agravado por el vínculo” es “arbitrario y, por ende, nulo”.

Soledad sigue: “Tienes cuatro áreas distintas del Poder Judicial que, cada una desde sus lugares, revictimizaron a una mujer que venía torturada del sector de la salud. Belén sufrió violencia obstétrica pero además sufrió tortura. Se la sometió a interrogatorios incriminatorios, se le hizo entrar policía a la sala de parto, estuvo detenida cuando estuvo internada con custodia policial en una sala de partos comunitarias. Una mujer víctima de violencia en la salud es revictimizada desde el Poder Judicial, desde todos sus espacios de poder”.

DAR VUELTA LA HISTORIA

Para revertir la condena de Belén, Soledad presentó el 13 de mayo un Recurso de Casación, herramienta por la cual se pide a la Corte que revise la sentencia. En la segunda parte de su libro Deza presenta extractos de los argumentos para que sirvan como herramienta en el futuro.

El jueves 18 de agosto de 2016 tras orden de la Corte Suprema de Tucumán Belén recuperó su libertad. Soledad explica: “lo que hizo la Corte al reconocerle la libertad fue decir: discúlpenme, señoras y señores judiciales, pero nunca estuvieron dadas las condiciones para que Belén este encarcelada preventivamente, denle inmediatamente la libertad. Lo que hizo es adecuar la situación de Belén a los estándares nacionales e internacionales de privación de la libertad”.

Continúa: “Hasta acá analizó de forma ajustada con los derechos humanos el proceso en el cual a Belén se la privó preventivamente de su libertad y dijo: no fue ajustado a derecho porque no estaban dados los requisitos de peligro de fuga ni de peligro de entorpecer la investigación”. Desde ese día, la Corte Suprema de Tucumán tenía 90 días hábiles para librar, o no, de culpa y cargo a Belén. Esos 90 días vencieron el viernes 2 de diciembre de 2016. La absolución finalmente llegó hoy 27 de marzo de 2017.

Deza analiza: “La demora en el Poder Judicial es un problema en todos los procesos, no solamente en el de Belén, lo que ocurre es que me parece que no advirtieron que ese era un caso fuera de lo común. Es un caso en el que han puesto la mirada organismos internacionales, organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales, todo un movimiento de mujeres a lo largo y a lo ancho, incluso la opinión pública internacional y nacional. En ese sentido perdieron de vista que el derecho a obtener un pronunciamiento rápido forma parte, cuando una está procesada como está Belén, del derecho a la defensa constitucional. En este caso la demora profundiza aún más las violencias que ella sufrió de parte del poder judicial”.

UNIDO MOVIMIENTO DE MUJERES

“Belén, afirma Deza, sacó masivamente a mujeres a las calles en el año en que el Proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo busca, una vez más, ser ley. ¿Qué nos enseña su caso? “Una de las cosas: tenemos un movimiento de mujeres sumamente unido, muy potente y sobre todo veo mucho crecimiento. En parte la libertad de Belén fue tan masiva porque logramos que sectores que exceden al movimiento de mujeres se identifiquen con su problemática.

“Es hora de que construyamos alianzas que legitimen la demanda por la legalización del aborto por fuera exclusivamente del feminismo, afirma. Hay que ponernos creativas, quizás un poquito más atrevidas en nuestras demandas, dejar de resistir y empezar a conquistar porque son muchos los avances que uno ve en esta época de parte de los anti derechos. Tenemos un movimiento de mujeres imparable, la forma de capitalizar eso es sincerarlo y animarnos a dar debates que usualmente no nos animamos a dar.

Necesitamos, lamentablemente, aceptar que tenemos que convencer a otros sectores, considera Deza. Las alianzas que hemos construido hasta acá son fuertes, pero no alcanzan. Hay que mostrar cómo la prohibición del aborto es la violación de un derecho, como la criminalización del aborto es una violación de derechos humanos. Me parece que le da una fortaleza que va más allá de reclamar: mi cuerpo es mi decisión, no porque mi cuerpo es mi decisión sea insuficiente, sino porque necesitamos construir otras alianzas y tenemos que ser estratégicas”.

*Este artículo fue retomado del sitio argentino lavaca.org

17/RED








QUINTO PODER
FEMINISMO
   QUINTO PODER
Feminismo y fe
CIMACFoto:César Martínez López
Por: Argentina Casanova*
Cimacnoticias | Campeche, Camp.- 07/03/2017

Enunciarnos feministas es un acto valeroso, en un mundo de desprecio y violencia contra las mujeres, pero especialmente contra aquellas que deciden transgredir el canon de la ciencia, y de los saberes fundados en visiones patriarcales que, por supuesto, han permeado los ámbitos de la fe y la teología. Ser feminista y mujer de fe supone el esfuerzo de deconstruir la noción más patriarcal del mundo.
 
No se trata solo de asumir que se cree en algo divino -que se ha cuestionado tanto el hombre- o que se ha elegido creer en un mundo cada más proclive a la renuncia de la fe, por el sentido práctico de la modernidad. Se trata más bien –en el caso de las mujeres y feminista que eligen tener una práctica de fe-, de que hacerlo es también confrontar en esos espacios la rigidez, el dogmatismo y, por supuesto, el numen de que la mujer es un ser “inferior”.
 
Entonces, muchas feministas se preguntan ¿cómo pueden tener una fe bajo una institución que considera inferior a las mujeres? La respuesta para cada mujer, musulmana (sabemos que hay feminismo musulmán), católica (teología feminista emanada de la teoría de la liberación),  evangélica, adventista y de otras prácticas, es que tiene la certeza de que para esa divinidad no puede haber personas de primera y de segunda.
 
El principio parece muy sencillo, pero es complejo. Y la peor parte es cuando las mujeres feministas de fe afrontan no sólo la dura crítica y el rechazo al interior de sus prácticas religiosas, sino el escepticismo y el cuestionamiento de hombres y mujeres ateos que parecen mirar en la fe el punto “débil” de la postura feminista de esas mujeres.
 
Incluso, hay mujeres feministas que se alejan de su práctica para evitar cuestionarse, ser cuestionadas o tener que responder cuestionamientos acerca de sus creencias y la existencia de un mundo doctrinario tan dogmático y patriarcal.
 
En parte, ese alejamiento de la práctica de la fe se ha ligado al origen de los movimientos feministas que surgieron paralelamente durante la segunda ola, a los movimientos socialistas, a los movimientos de izquierda y laboristas, incluso a otras posturas ligadas al ateísmo, un estudio en el que aún no he profundizado pero que forma parte de las preocupaciones para entender la realidad en la que vivimos y entender cómo y qué ha alentado y permitido que se cree un sistema de creencias patriarcales.
 
Es entender ese “Patriarcado primitivo” que tiene su origen o está ligado a la existencia de un sistema de creencias que sostiene la inferioridad de uno de los géneros, y otorga o reconoce mejores condiciones al otro. Y esto ha significado a lo largo de la historia una serie de prejuicios, creencias, roles, asignaciones ligadas a ideas del deber ser de la mujer conforme a las creencias que se concretan en un credo o fe.
 
Entonces, entender lo imbricado que está el control sobre el cuerpo de las mujeres y los dogmas de la fe, es por sí mismo una reflexión necesaria que desde los estudios teológicos feministas se ha abordado y permite a la vez deconstruirlas.
 
No es fácil, lo sabemos, pero es necesario para las mujeres tener una práctica de fe y reconstruir su creencia a partir de replantearse la forma como su propia fe mira a las mujeres, y al final de cuenta plantearse a sí mismas una forma de ser humanas, libres y con fe, una fe que no justifique la violencia contra las mujeres.
 
Por eso las teologías feministas dentro de cualquier fe son tan importantes, porque apuntan a construir una comprensión de que Dios también hizo a imagen y a semejanza a la mujer, que fue hecha discípula, y que fue a las mujeres a las primeras a quien el Cristo occidental apareció, y a partir de estos y muchos otros elementos que rechazan la condición de inferioridad es como se plantea una nueva forma de fe.
 
En el pasado Congreso de Teología Feminista realizado en la Universidad Iberoamericana, en donde hubo charlas, intervenciones ligadas a exponer la violencia sobre el cuerpo de la mujer, fue también una oportunidad de confluencias para mujeres de distintos credos, no solo del catolicismo dentro del que ha avanzado una teología ligada a la liberación.
 
Al igual que el feminismo, la teología feminista afronta la histórica misoginia de hombres y mujeres que consideran “natural” la subyugación y la violencia contra las mujeres como una forma de controlar la reproducción, cuestionarse esas creencias basadas en interpretaciones humanas claramente sesgadas son también una forma de avanzar y de deconstruir la realidad violenta contra las mujeres.
 
El feminismo y la fe suponen un camino para andar y transitar hacia esa nueva forma de entender que Dios o cualquier idea de trascendencia humana no están ligadas ni requieren del sometimiento de la mujer ni de ninguna persona. Si nos ha llevado a pensar y creer la transgresora idea de que las mujeres somos personas, nos lleva también a creer que también somos hechas a imagen y semejanza de Dios. Y entonces Dios también es mujer.
 
* Integrante de la Red Nacional de Periodistas y del Observatorio de Feminicidio en Campeche.
 
17/AC/GG
 


feminismo   Dios   fe   ateísmo   






OPINIÓN
   ¿Festejar o conmemorar?
Preguntas para el Día Internacional de la Mujer
Imagen retomada del portal de la revista Enheduanna.
Por: Sandra De Los Santos*
Cimacnoticias/Enheduanna | Tuxtla Gutiérrez, Chis.- 06/03/2017

1.- ¿Por qué no se debe de felicitar a las mujeres el 8 de marzo?  El día internacional de la mujer no es una fecha comercial como el 14 de febrero o 10 de mayo.
 
El objetivo de la conmemoración es visibilizar la situación de desigualdad que viven las mujeres en el mundo, en comparación con los hombres por su condición de género.
 
En México somos las que menos acceso tenemos a la educación, a pesar de tener el mejor índice terminal de estudios. El número de propiedades que tienen las mujeres en el país no son comparables a la de los hombres. Somos las que más horas dedicamos al trabajo no remunerado. El salario que recibimos es menor que el de los hombres.  No lo digo yo, son las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
 
Lo que se busca al conmemorar el día  es visibilizar está situación y presionar a las y los tomadores de decisión, así como a la sociedad misma, para tomar medidas que ayuden a disminuir la brecha de desigualdad.
 
LA DESIGUALDAD
 
2.- ¿Por qué hay un Día Internacional de la Mujer y no hay un día internacional del hombre? La desigualdad de género en Chiapas, México y el mundo a quienes pone en desventaja es a las mujeres.
 
La conmemoración de la fecha, al igual que otras acciones afirmativas, lo que buscan es disminuir la brecha de desigualdad. Para explicar este punto, me apoyo en una imagen, realizada por mí con intención pedagógica no artística.
 
 
En la figura uno se muestra la situación de desigualdad en la que estamos las mujeres respecto a los hombres en el mundo: tenemos menos acceso a la educación, a la vivienda, a decidir sobre nuestro propio cuerpo, entre otros temas.
 
Si tuviéramos, por ejemplo, 200 mil pesos para disminuir esa brecha de desigualdad y con el afán de ser igualitarios, le daríamos 100 mil pesos a las mujeres y 100 mil pesos a los hombres, como lo muestra la figura 2. Ambos subirían, pero la distancia entre los hombres y las mujeres seguiría siendo la misma.
 
Para disminuir la brecha de desigualdad, lo que se necesita es realizar acciones afirmativas que beneficien a las mujeres, como lo marca la figura 3.
 
Una acción afirmativa es precisamente la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.
 
LA IGNORANCIA
 
3.- ¿Por qué a las feministas les llaman “feminazis”? La respuesta podría ser muy amplia y diversa, pero para el fin de este texto voy a decir que es por ignorancia, así que explicaré qué es el Feminismo.
 
El feminismo es una ideología y movimiento político que busca la liberación de las mujeres de un sistema que las pone en desventaja y le viola sus derechos. Las feministas buscamos la libertad. ¿Qué tiene que ver eso con el nazismo?
 
Cada vez que alguien utiliza el término “feminazi” insulta la memoria de las mujeres que murieron para lograr el derecho al sufragio femenino; a las que han sido asesinadas por ser mujeres; también violenta a las personas que fueron asesinadas en el nazismo. El término es altamente peyorativo.
 
17/SDLS/GG
 








ESTADOS
FEMINISMO
   Rumbo al XI Encuentro Nacional Feminista
Proponen en Acapulco una red nacional para fortalecer el movimiento
Imagen de Stefanía Marchina
Por: Itandehui Reyes Díaz, enviada
Cimacnoticias | Acapulco de Juárez, Gro .- 28/02/2017

Reunidas en pleno, más de 150 mujeres provenientes de por lo menos 15 entidades del país analizaron los avances y dificultades para construir un movimiento amplio y plural de mujeres rumbo al XI Encuentro Nacional Feminista 2017, que se llevará a cabo en noviembre próximo en la ciudad de Puebla.
 
Inaugurada por la Coordinadora Estatal Feminista Guerrerense, la Primera Reunión Preparatoria se desarrolló en el salón Dolores Olmedo del Centro de Convenciones. Silvana Galeana Valente, una de las anfitrionas, señaló que hasta ahora los mecanismos jurídicos no han sido eficientes en materia de acceso a la justicia para las mujeres, la violencia de género en el estado de Guerrero continúa siendo un delito menor.
 
POLÍTICAS
 
Respecto al poder público, María de Jesús Martínez Hernández subrayó que muchas mujeres han llegado a presidentas locales, regidoras, sin reconocer el trabajo de las feministas, ni conocer la perspectiva de género. De ahí la importancia de que, quienes lleguen a espacios de tomas de decisiones, tengan compromiso y perspectiva feminista.
 
INDÍGENAS
 
Genara Cruz Juárez, indígena huasteca de la sierra de Chicontepec, y María del Rocío Flores Librado, afrodescendiente, coincidieron en que se necesita la participación de las mujeres indígenas en el Encuentro Nacional, ya que “las que tienen acceso a estos espacios son mujeres de nivel alto, clase media, una mujer de comunidad gasta en transportarse para estar aquí, las desempleadas y las que no han estudiado también necesitan una agenda”, remarcó Cruz Juárez.
 
AVG
 
Del Colectivo Feminista de Xalapa, Ana María Campa García, comentó su preocupación por el desmantelamiento de los Derechos Humanos en la entidad veracruzana porque, a pesar de la declaratoria de Alerta de Violencia de Género (AVG) de noviembre pasado, no existe voluntad política para una coordinación integral entre todos los niveles de gobierno.
Respecto al tema de la AVG, la integrante de la Red Violeta Toluca, Yina Méndez Estrada, comentó que la AVG decretado en los 11 municipios no ha mostrado grandes avances, por el contrario, ha servido para pagar cuotas políticas.
 
Señaló que la sociedad civil está trabajando prácticamente sin presupuestos. Por su parte, Angélica Téllez Rojas de la misma entidad señalaron la importancia de dar acompañamiento a las familias de mujeres desaparecidas y víctimas de violencia feminicida.
 
Norma Andrade, activista de origen chihuahuense recalcó la importancia de compartir los liderazgos y respeto entre todas. Visibilizar el tema de la trata de niñas y adolescentes en el estado de Puebla y otras entidades, tendría que ser prioritario. Alertó que uno de los puntos de la AVG es la capacitación de funcionarios públicos con perspectiva de género que no se ha cumplido.
 
ECONOMÍA Y JUSTICIA
 
La vocera de la organización Mujeres Líderes en Progreso de Jalisco, Laura Orozco, destacó la necesidad de gestionar proyectos productivos para impulsar el empoderamiento económico en esa área, toda vez que muchas mujeres no pueden salir de la violencia por su situación de dependencia económica.
 
Mujeres de Puebla, San Luis Potosí e Hidalgo señalaron la simulación e insensibilidad de los respectivos Centros de Justicia para las Mujeres, pues remarcaron no atienden con una perspectiva feminista que apoye a la víctima. En Hidalgo, las activistas informaron que en su entidad se llevará a cabo un certamen de belleza para niñas, donde se les expone a estándares de belleza desde pequeñas.
 
MUJERES LESBIANAS Y TRANS
 
El bloque lesbofeminista remarcó la importancia de incluirlas en el ENF y explicaron que no es únicamente desde la diversidad sexual como quisieran ser incluidas: “las lesbianas desafíamos los mandatos patriarcales desde nuestros cuerpos, es necesario que nos reconozcan y nos miren a los ojos”, señaló Angélica Téllez Rojas. Por su parte, Mar Cruz explicó la problemática de algunas madres lesbianas a quienes se les niega la potestad de sus hijos e hijas debido a su preferencia sexual.
 
Silvia Susana Jácome, mujer transgénero, señaló la necesidad de impulsar protocolos para niñas trans en las escuelas y de impulsar la exigencia de impulsar que los feminicidios contra mujeres trans sean reconocidos como tales. Informó que el promedio de vida de una mujer trans en América Latina es de 40 a 55 años. Por su parte, la integrante de Las Constituyentes, Gloria Virginia Davenport, comentó como ejemplo positivo la experiencia de inclusión de las mujeres trans en el proceso de la Constituyente en la Ciudad de México.
 
PUEBLA
 
De parte de la comisión organizadora poblana, Harumi Honda Partida remarcó que en la entidad la problemática de las mujeres implica la violación de los DH y la violencia económica, así mismo el hostigamiento de las líderes que defienden las luchas contra el despojo territorial. Informó también que el año pasado murieron seis mujeres indígenas a causa de la violencia obstétrica.
 
FEMINISTAS
 
Enma Obrador, activista mexiquense, destacó que en todas las entidades hay tensiones y rompimientos en el movimiento feminista, señaló la importancia de hacer una red nacional para tener más fuerza como feministas.
 
Durante la tarde, la plenaria se conformó en grupos de trabajo donde se analizó el documento rector, mismo que priorizará las líneas temáticas del ENF.  Se acordó que la Segunda reunión preparatoria se llevará a cabo en la ciudad de Querétaro los días 13 y 14 de mayo.
 
El evento finalizó entre consignas y abrazos, así como una breve participación del grupo de música hip-hop Batallones Femeninas y la intervención de la poetisa Shimara Magaly.
 
17/IRD/GG








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