Irak

INTERNACIONAL
   Me enfrento a lo que cualquier otra mujer: ser minusvalorada y vilipendiada
“El problema de las mujeres musulmanas es con el patriarcado, no con el islam”
Mónica G. Prieto. / Foto: Javier Bauluz
Por: Patricia Simón*
Cimacnoticias | Bilbao, Esp .- 15/09/2017

La periodista Mónica G. Prieto, con más de 20 años de experiencia como corresponsal de guerra, acaba de publicar con Maruja Torres “Contarlo para no olvidar”, una conversación entre ambas sobre sus vidas reporteando.

Mónica G. Prieto es la corresponsal de guerra española en activo con mayor trayectoria y reconocimiento. Ha cubierto una decena de conflictos en los últimos 20 años: desde Chechenia y los Balcanes hasta los más conocidos de Oriente Próximo –ocupación palestina, Irak y Siria–. Conocida por la precisión y exquisitez de la escritura de sus crónicas, acaba de publicar con Maruja Torres “Contarlo para no olvidar”, una conversación entre ambas sobre sus vidas reporteando. Recientemente, también ha publicado junto al reportero Javier Espinosa “La semilla del odio”. De la invasión de Irak al surgimiento del ISIS, precuela del también imprescindible “Siria, el país de las almas rotas”. Conversamos con Prieto sobre periodismo, Oriente Próximo, las guerras siria e irakí, entre otras cuestiones.

“La Historia no es, como quisieran hacer creer los manuales escolares, una serie discontinua de fechas, tratados y batallas espectaculares y deslumbrantes […] si soportar la Historia (no resignarse ante ella: soportarla) es hacerla, entonces la desteñida existencia de una anciana es la Historia misma, la materia de la que está hecha la Historia…”.

Este extracto de la novela “La hierba”, de Claude Simon, define a la perfección el trabajo de Mónica G. Prieto, una periodista que siempre ha tenido claro que su oficio es el de documentar la historia en el momento justo de su desarrollo, pero desde las personas que sostienen y reproducen la vida, mientras sus mandatarios ordenan a las personas pobres a matarse en nombre de sus intereses. Así, no es extraño que nos encontremos un párrafo con semejante parecido en “La semilla del odio”:

La historia de Irak la estaban escribiendo personas como Nabija Abderrasul, una anciana de 84 años que, incapaz de caminar, obligó a su hijo Jalil Shaker a transportarla en brazos hasta el colegio electoral (…) “He votado en nombre de mis hijos… Los sacrifiqué por Irak. Quiero que el sol nos alumbre porque llevamos cuarenta años sumidos en la penumbra”.

Son pocas las oportunidades que tenemos de escuchar a esta periodista en seminarios y congresos porque lleva más de doce años viviendo fuera de España, la primera década en Oriente Próximo –con base en Jerusalén y después en Líbano– y desde hace dos en Asia, radicada ahora en China. Hablamos con ella coincidiendo con su participación en el XXI Encuentro Internacional de Foto y Periodismo ‘Ciudad de Gijón’.

- Patricia Simón (PS): Recientemente se ha publicado una investigación académica que evidencia que gran parte de la información que se publica en España sobre Oriente Próximo está filtrada por una visión islamófoba: la inmensa mayoría se elabora desde el prisma del conflicto, del machismo, de la sumisión de las mujeres, de la violencia… Sin conceder apenas espacio a informaciones positivas o de otras facetas de la realidad. ¿Cuál es su opinión?

- Mónica G. Prieto (MGP): En primer lugar, desde las direcciones se exige el enfoque islamófobo, seguramente por ignorancia y por el miedo que explicamos en la cita con la que iniciamos el libro. [“Es un ciclo tan antiguo como el tribalismo. Todo comienza con la ignorancia. La ignorancia genera miedo. El miedo genera odio, y el odio genera violencia. La violencia provoca más violencia hasta que la única ley viene dictada por la voluntad del más fuerte”. David Mitchell, El atlas de las nubes].

A menudo, el periodista tampoco tiene tiempo ni voluntad de reconsiderar lo que está escribiendo: asume que los musulmanes son terroristas y todos esos tópicos que están contribuyendo a establecer ese ‘nosotros contra ellos’. Es una cuestión de poca cultura y formación sobre las circunstancias de lo que está pasando y del islam, que es una religión tan compleja como la cristiana y sobre la que no se puede generalizar.

Se tiende a simplificar y banalizar, exactamente lo que hizo Bashar Al Assad (presidente de Siria) al principio de la revolución siria. Toda la población que se levantaba contra el régimen era tachada de salafista, de apoyar a Al Qaeda. Este tipo de generalizaciones termina minando el imaginario colectivo hasta el punto de que una gran parte de la izquierda europea lo cree. Es la misma trampa que nos vendió Vladimir Putin (presidente de Rusia) sobre los chechenos tras los atentados del 11S, que eran los mismos terroristas que atacaron a Estados Unidos. No, son una minoría musulmana a la que tienen reprimida desde los años 40 con Stalin.

Terminamos comiéndonos este tipo de trampas cuando el periodista está para cuestionar estos cepos dialécticos. Si utilizamos la misma terminología que los líderes que intentan enfrentarnos, somos corresponsables de la crisis de valores que estamos viviendo. Y cuidado con el papel de los medios de comunicación en estos enfrentamientos, porque ya vimos lo que pasó en Ruanda y en tantos otros sitios. Podemos terminar matándonos en un momento dado.

“Mónica G. Prieto fue la primera periodista española que consiguió, en 2011, burlar la prohibición del régimen sirio a la entrada de periodistas extranjeros para informar de la incipiente revolución. Desde el cerco de Baba Amr, el barrio de la ciudad de Homs en el que se alzó la revuelta, envió crónicas a “Periodismo Humano” y “Cuarto Poder” que documentaban los crímenes de guerra cometidos por el Gobierno”.

- PS: Recuerdo que en el reportaje “Nur, el alma de la revolución siria” contaba cómo era esta joven la que lideraba las protestas y que de los diez integrantes del comité de la revolución seis eran mujeres. Datos e historias que no son habituales en la prensa española, en la que las mujeres musulmanas suelen ser definidas desde la sumisión. ¿Cómo ha evolucionado su situación en Oriente Próximo desde la invasión de Irak?

- MGP: Hay una corriente de retroceso que afecta a toda la sociedad. No sólo a la musulmana, también a la nuestra, en valores y en todo. Es cierto que las mujeres musulmanas eran mucho más libres en los años 50 y 60, pero no ha habido una regresión o pérdida de derechos en la última década. De hecho, en los países más duros, como Arabia Saudí o Irán, han avanzando en derechos, aunque sea mínimamente. El problema es que los medios vendemos ese tópico de la represión de la mujer, de la imposición del burka; el hiyab es voluntario y es tan respetable como que aquí alguien se ponga el traje de faralaes. No hay que estigmatizar a un colectivo por su ropa.

Lo que sí hay es una generación de mujeres formadas, valientes y despojadas de los límites mentales que había antes gracias a internet y a las redes sociales. Incluso en las peores dictaduras todo el mundo maneja proxies para saltarse los controles. Son mujeres políglotas, que han visto lo que hay más allá de sus territorios, que hablan con mujeres de otros lugares del mundo, que saben que tienen la capacidad de rebelarse y que luchan por ello. Sólo hay que ver que cuando llegas a la estratosfera de los comités de las revoluciones árabes, lo que te encuentras son mujeres, porque tienen más iniciativa y son más valientes.

Y ése es uno de los misterios de los medios de comunicación: ¿por qué no dan más pábulo a este tipo de historias, de las que además podemos aprender tanto? Por ejemplo, en nuestra Europa de confort levantarse requiere poco esfuerzo. Pero ellas saben que si se manifiestan no sólo les van a disparar, sino que, si las llevan a prisión, las van a violar antes de hacerlas desaparecer… Recuerdo una manifestación en Homs en la que las mujeres estaban en la cabecera. Cuando les pregunté el por qué me contestaron que a ellas tardaban más en dispararles. Sabían que les iban a disparar. ¿Ésas son las mujeres oprimidas del islam? No, son mujeres con dos ovarios que tienen asuntos pendientes con el islam que abordarán cuando ellas quieran. Pero su problema ahora es con el patriarcado y con las dictaduras patriarcales.

Acuérdese de la Revuelta verde de Irán de 2009 –que no siendo un país árabe, está en la región que ha cubierto–, donde se dieron manifestaciones masivas con amplia participación de mujeres jóvenes.

Precisamente en Irán, en 2005, entrevisté a responsables de las campañas electorales de los candidatos Rajsanyani y Ahmadineyad, y ambas eran mujeres. O la abogada y premio Nobel de la Paz, Shirin Ebadi, una de mis referentes como pensadoras. Pero es que voy a Bangladesh y me encuentro con un país más pobre y radical en lo religioso de lo que me esperaba, pero donde su primera ministra es mujer y la jefa de la oposición también. Es decir, hay que recuperar la gama de los grises frente al blanco y negro.

“Identificar y exorcizar los propios prejuicios es otra de las señas de identidad del trabajo de Prieto. Lo comprobamos también en uno de los primeros reportajes que componen “La semilla del odio”, en el que recoge su encuentro con un miliciano del partido chií libanés Hizbulá, amputado por los bombardeos cuando se disponía a luchar contra los ocupantes: “’No somos chiíes ni suníes, somos musulmanes contra los ocupantes’”, me dijo orgulloso cuando le pregunté, presa de mis prejuicios, por qué combatía en nombre de un régimen suní”.

- PS: En “La semilla del odio” menciona la actitud paternalista que, en ocasiones, ha percibido por parte de ciertos compañeros. ¿Cómo ha sido esa relación y cómo ha evolucionado?

- MGP: Ese machismo me lo encontraba, sobre todo, cuando volvía a la redacción. Nuestro gremio es una representación de la sociedad, por lo que según han ido llegando compañeros más jóvenes, me voy encontrando con menos actitudes machistas. Lo que hay son cada vez más colegas femeninas. En mi última cobertura, en Corea del Norte, me encontré con que en el desfile de Kim Jong-Un, más del 65 por ciento éramos mujeres. Somos mayoría en las facultades y en las redacciones, el problema es que –salvo excepciones– quienes dirigen los medios son hombres. Y que en el terreno hay pocas al frente de los equipos: muchas mujeres videocámaras y fotoperiodistas, pero pocas Christiane Amanpour dirigiéndolos.

“Cuando regresaba de coberturas, enseguida me ponían a editar breves para que se me bajasen los humos, si es que los había. Es un reflejo de la sociedad patriarcal en la que vivimos”, confiesa Prieto en “Contarlo para no olvidar”, una apasionante, locuaz, divertida y enjundiosa conversación con la decana periodista y escritora Maruja Torres. En el libro, editado por 5W, las reporteras –que además de oficio comparten una profunda amistad– recorren sin pelos en la lengua sus respectivos inicios profesionales, sus conflictos con los jefes, su concepción del periodismo, su experiencia en Oriente Próximo, así como los obstáculos y ventajas que les ha supuesto ser mujeres en contextos muy masculinizados.

- PS: Maruja Torres y usted pertenecen a distintas generaciones, pero comparten la convicción de que para hacer un verdadero periodismo “hay que leer mucho para conocer los precedentes históricos, las declaraciones de unos y otros, por dónde va el cotarro, y llegar allí y mirar como si no supieras nada. Tener una mirada fresca y empezar a comprender” para poder narrar lo que hay más allá de lo evidente con un estilo propio, como explica en el libro. Pero, en la actualidad, lo que abunda en los medios masivos es opinión disfrazada de análisis, mucho más barata que el reporterismo, que en lugar de reafirmarnos en nuestros prejuicios y certezas –como hace la primera–, nos enfrenta a nuestros fantasmas. ¿Qué tipo de sociedades genera el consumo masivo de lo que Torres denomina “columnas onanistas”?

- MGP: Rosa María Calaf, otro referente del periodismo responsable y trabajo bien hecho, suele decir que “un organismo que se alimenta de comida basura termina enfermando, y una sociedad que se alimenta de información basura termina enfermando”. Creo que los Trump, los populismos, los ismos en general son en parte producto de una mala praxis generalizada en los medios de comunicación, una irresponsabilidad que se ha traducido en el hundimiento del prestigio de lo que fue un oficio necesario para la sociedad, y que ahora genera desconfianza hacia medios y periodistas. Entiendo que ya no resultemos creíbles como colectivo, aunque no se puede dejar en manos de internet la información porque se ha demostrado que cualquiera puede intoxicar y desinformar desde la red, donde no hay filtros para publicar. La figura omnipresente del todólogo -muy española, pero extrapolable a otros países-, la promoción de las columnas y de los periodistas onanistas y el ruido que generan las redes adormecen a la sociedad, la anestesian ante los retos.

Cuando nada merece ser creído, todo es puesto en duda: desde nuestra obligación como seres humanos a dar auxilio a las personas refugiadas hasta los crímenes que cometen los Estados. Si nada nos sorprende porque ya no nos creemos nada, terminaremos viviendo en la ignorancia, lo que nos expondrá a todos los abusos imaginables. La mala praxis periodística está debilitando, en definitiva, a la sociedad.

- PS: ¿Qué aspectos de la imagen estereotipada del reportero y reportera de guerra le gustaría que se desterraran de una vez?

- MGP: Es un trabajo sucio, duro, en el que duermes poco, mal y cuando puedes; en el que orinas y defecas cuando tienes oportunidad. Hay que desterrar la imagen idealizada: es un trabajo apasionante porque ves historia en el momento en el que se desarrolla, pero a un precio muy duro. Te enfrentas con la muerte, lo que duele mucho y te va dejando marcas que vas superando como puedes. También puede ser un trabajo tedioso, de esperas interminables en una trinchera, de pasar tres semanas de cobertura en las que no pasa nada. Y de perder dinero como una loca porque necesitas un fixer, un chofer, a los que debes pagar bien.

En la guerra todo es muy caro porque todo escasea: el combustible, la comida. Y la precarización del periodismo no ha afectado sólo a que no cuentes con respaldo económico porque se esté pagando la crónica a 35 o 50 euros (de 733 pesos a 1050 pesos mexicanos) sino que ya ni siquiera cuentas con un interlocutor, una persona a la que le puedas contar lo que has visto y que te haga preguntas que mejoren el resultado de tu trabajo. Todo esto se ha perdido porque o no hay jefe al que le interese, o eres freelance y, por tanto, no no lo tienes.

“Uno de los grandes valores del reporterismo y de la vida es la humildad. No creerte tú la noticia”, sostiene Prieto en Contarlo para no olvidar. De hecho, en sus crónicas y libros apenas aparece la primera persona del singular, un rasgo identitario de su escritura. Precisamente por eso, es destacable las dos veces que rompe con esta convicción en las páginas de los dos libros sobre las guerra siria e iraquí que ha escrito con Espinosa.

En “La semilla del odio”, cuando Prieto relata el ataque al hotel Palestina y las consecuentes muertes de los cámaras de televisión José Couso y Taras Protsyuk. Aquella noche los periodistas organizaron una vigilia con cirios en el jardín del alojamiento.

“Varios iraquíes se aproximaron para recriminarnos que no hubiéramos encendido velas por los incontables muertos que se había cobrado la invasión. Me enjuagué las lágrimas y agaché la cabeza avergonzada por aquel hecho incontestable. Fue una de las lecciones más duras que aprendí en esa guerra. El fantasma de la doble moral me acompaña desde entonces, ensombreciendo cada cobertura de zona de conflicto donde el percance profesional de un periodista extranjero copa páginas y portadas mientras la muerte de civiles no encuentra espacio entre los breves”, leemos. La segunda ocasión es en el epílogo de Siria, el país de las almas rotas, en un brutal ejercicio de sinceridad con el que los reporteros cerraban su etapa en Oriente Próximo: “El secuestro nos había convertido en una parte más del conflicto, despojándonos de la distancia del observador. Ya no éramos neutrales ni nuestros amigos sirios o iraquíes nos percibían como tales”.

- PS: Escribir en el terreno, con la premura de enviar las crónicas antes de la hora de cierre y sorteando todos los obstáculos propios de un conflicto, tiene que dejar muchas historias, matices y narrativas en el tintero. ¿Cómo ha sido la experiencia de releerse para escribir estos dos libros?

- MGP: Extraño. Pedimos a “El Mundo” todo el material publicado en esos 12 años de coberturas en Irak, releímos las libretas -en mi caso, 40; en el de Javier, 60–, y revisamos todas las fotografías que habíamos tomado. Tengo una memoria muy visual y al ver las escenas recordaba todo lo que me rodeaba. Lo más bonito fue acordarme de cosas que había olvidado. Tengo mala memoria, o quizás tal acumulación de vivencias que la memoria debe desechar algunas para hacer hueco. Un día, por ejemplo, me encontré en una de las libretas con una entrevista que no recordaba haber hecho. Llamé a Yaroub, nuestro fixer, y me dijo “claro, ¿no te acuerdas?”.

Era al guardaespaldas de Sadam Hussein y en ella reconstruía los últimos días del dictador. Aquella entrevista –que no había publicado en su momento– cobraba sentido años después. Los libros me han permitido unir hilos y tener una visión mucho más completa de Oriente Próximo.

Yo hacía muchas entrevistas para comprender, no para publicarlas.

Si un día no tenía nada que hacer, me iba a entrevistar a un historiador para que me contase la historia reciente de Irak. O casualidades maravillosas de la vida que van surgiendo. Uno de mis traductores durante la invasión, Abdel, un tipo íntegro y sólido, me llevó un día a comer a su casa para que conociese a su mujer.

Estando en el salón vi que donde antes estaba el retrato obligatorio en cada hogar de Sadam, cuya marca había quedado en la pared, había otro más pequeño de alguien que me resultaba muy familiar. Era su tío, Abdul Karim Qassem, que había sido primer ministro de Irak y ejecutado por el Baaz, el partido único del régimen. También mataron a toda su familia salvo a Abdel, porque en aquel momento tenía dos años. Pero el régimen le había machacado toda la vida por su apellido. Abdel había guardado el retrato de su tío todo ese tiempo y el mismo día que cayó Bagdad, lo colocó. Doy gracias a la vida por haberme puesto a tantas personas en el camino que me han permitido entender.

- PS: Estamos hablando de una época, la de la invasión de Irak y la posterior guerra civil, en la que Espinosa y usted se relevaban por estancias de hasta tres meses en el país.

- MGP: Sí, hemos pasado de coberturas de tres meses a de uno o dos días, de contar con dos semanas para hacer una buena entrevista, a tener que hacerla en una hora en texto, vídeo y fotos. Y así no tienes tiempo para hablar con la gente, empatizar, encontrar las historias. Se nos pide que estemos alimentando Twitter, Facebook, y al final decimos banalidades, simplificamos el mensaje. El tiempo que deberíamos destinar a entender, lo dedicamos a llenar espacios con palabras vacías.

Por eso sostengo que el periodismo internacional se va a convertir en un hobby caro de personas que tendrán otro trabajo y harán dos buenas historias por su cuenta al año. Una idea que desarrollé hace un tiempo y por la que me gané un enfado considerable de algunos colegas. Lo que estoy proponiendo es una salida laboral porque esto no va a mejorar. La única solución es sacarnos esta presión de encima de que tenemos que ser brillantes y seguir perdiendo dinero, porque no hay manera de vivir de esto.

- PS: En sus últimos reportajes, elaborados en un viaje a Corea del Norte con Javier Espinosa, hizo vídeo y fotografía. ¿Qué ha descubierto con esta experiencia?

- MGP: Constaté que no sé hacer vídeo y que es incompatible con cualquier otro formato. No puedo estar pensando en registro visual y periodista a la vez. Como siempre he tomado fotografías, terminé decidiendo que compartimentaría mi tiempo: las dos primeras horas para fotos y las otras para el texto, o al revés, pero no intercalo porque si no no estoy volcada en ninguno de los dos registros al cien por cien. Y el vídeo excluye todo lo demás. Con Corea me di cuenta de que había vuelto sabiendo una décima parte de lo que suelo aprender en un viaje. Es como pedir a un fontanero que alicate un techo. Pues no.

- PS: Al inicio de su carrera trabajó para grandes medios como freelance, después como redactora de El Mundo y, sin embargo, no dudó en sumarse desde sus inicios a proyectos como Periodismo Humano y Cuarto Poder. ¿Por qué?

- MGP: Porque es el futuro, porque los medios convencionales están abocados al fracaso. Y porque me siento corresponsable de lo que publica mi medio, de que se pueda estar instando al fascismo, al totalitarismo desde sus páginas y cómo eso pueda terminar afectando a cómo se juzga mi trabajo bajo esa cabecera. Soy muy cauta en mis textos, tengo un enorme sentido de la responsabilidad sobre lo que aportamos como periodistas a la sociedad. Y considero que el futuro está en Internet. Prefiero comprometerme con un medio que se adecue a mi visión del mundo y en el que se respete mi trabajo y por eso no he dudado en meterme en proyectos que son la vía natural de mis textos, porque se trata de difundirlos, de cumplir con nuestra función social. Hace ya muchos años que esto ya no es una vía para ganar dinero.

- PS: ¿Hay algo que no le haya preguntado pero de lo que le gustaría dejar constancia?

- MGP: Hay una historia a la que últimamente le doy muchas vueltas, la pregunta que sale en cualquier conferencia: “¿Cómo es ser mujer y trabajar en Oriente Próximo? ¿Cómo es ser mujer y…?”. Es una cuestión que me revuelve porque nunca me he identificado con una mujer, sino con una periodista, una especie de tercer género. Y así es como se me trata en el terreno, como a un persona que ha ido adonde caen bombas desde su zona de confort por ellos. Y te lo agradecen todos, árabes radicales, salafistas, wahabistas como Abu Leila, uno de los protagonistas de Siria, el país de las almas rotas, que arriesgó su vida por sacar de Homs a la periodista francesa Edith Bouvier, herida por un bombardeo.

Me resulta complicado explicar que la situación de las mujeres en el periodismo es extrapolable a la de toda la sociedad, que el problema no es el islam o el evangelismo, sino el patriarcado que nos machaca a las mujeres en cualquier escenario. Así que me enfrento a lo que cualquier otra mujer: ser minusvalorada y vilipendiada por todo aquello que en los tíos son virtudes. Esos hombres que creen que tienen que ser mejores que cualquier tía y que ven en ti reflejada su mediocridad. Yo no he sido reprimida en el mundo árabe por el islam, sino por unos cuantos individuos, como los que me reprimen aquí en España. Me irrita la pregunta porque la considero tópica y que transmite la imagen de que el machismo es propio de Oriente Próximo cuando aquí también lo hay.

*Este artículo fue retomado del portal de Pikara Magazine.

17/PS/LGL

 








INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Zekine Türkeri presenta libro sobre resistencia kurda a ISIS
En Turquía, mujeres temen que se declare la sharia, ley islámica
Imagen retomada del portal www.equaltimes.org
Por: Teresa Carreras*
Cimacnoticias | Cataluña, Esp.- 09/06/2017

Zekine Türkeri,  periodista y escritora kurda, ha venido a Cataluña para explicar cómo conjuntamente las mujeres kurdas y turcas se enfrentan estos últimos tiempos a las purgas de Recep Tayyip Erdogan para defender su dignidad como pueblo y como mujeres.
 
Hemos entrevistado a Zekine Türkeri, para La Independent, tras la presentación de su libro "Un verano kurdo. Historias de resistencia al ISIS, la ocupación y el exilio" de la editorial Descontrol y Azadí Plataforma que se ha celebrado en una de las naves del espacio vecinal y autogestionado de Can Batlló, en el barrio de la Bordeta, de Barcelona.  
 
La periodista que nació en 1967 en Malatya, en el sureste de Turquía, en el centro de la península de Anatolia, descubrió cuando fue a la universidad a estudiar Ciencias Políticas, en Ankara, que formaba parte de un pueblo, el kurdo, cuyas raíces se extendían mucho más allá de Turquía. Esto fue para ella un choque de identidad que la ha llevado a no abandonar nunca el interés por la resistencia de su pueblo, especialmente por el papel de las mujeres guerrilleras.
 
Zekine Türkeri residió diez años en Madrid, Barcelona ha sido el punto de encuentro para descubrir y disfrutar con su hijo, Keko, de algunos rincones de la capital catalana. En su conversación Türkeri habla con mucha convicción. Con una mano gesticula, mientras busca algunas palabras, y, en la otra, tiene a menudo un cigarrillo encendido que va manteniendo mientras contesta preguntas sobre la lucha de las guerrilleras kurdas que combaten contra toda opresión, incluso, el machismo de sus compañeros o sobre la desesperación de los jóvenes en Oriente Medio que no tienen ni trabajo, ni perspectivas de futuro desde hace muchos, muchos años.
 
En 2014, bajo las incipientes amenazas de ISIS, el periodista  decidió emprender un viaje para mostrar a su amigo Refik, diferentes rincones del Kurdistán y hacer una serie de reportajes para el canal de televisión IMC TC por el que trabajaba desde hacía tiempo y que dieron origen al libro presentado en Barcelona.
 
En Turquía estos últimos años hay mucho miedo y estos últimos meses, aún más. Las purgas del presidente Recep Tayyip Erdogan en todos los sectores que pidan apertura y democracia política han provocado ya centenares de muertos, más de cien mil personas en paro, más de 40 mil personas en las cárceles, periódicos, radios y cadenas de televisión cerradas y, a estas alturas, 162 periodistas entre rejas, un tercio de los cuales son hombres o mujeres kurdas. Ni en los trágicos años noventa, ni ahora se quiere dar por vencida.
 
Ha hablado claro con La Independent "Estos últimos tiempos, estamos viviendo una gran regresión en cuanto a las libertades. En Turquía puede estallar en cualquier momento una guerra civil. Erdogan ya hace tiempo que ha dado señales de ir hacia un sistema cada vez más dictatorial. Desde el poder está haciendo crecer el odio de unos contra otros y esto perjudica a las mujeres. Hay muchas que tienen miedo de que declare la sharia, la ley islámica"
 
Ella desde hace mucho tiempo que continúa yendo a las concentraciones que las mujeres kurdas hacen en la plaza de Kalkedon, en el barrio Kadiköy, en la parte asiática de Estambul para protestar por las políticas represivas de Erdogan. Ahora es una más de las que engordan estas listas de parados ya que, hace unos meses, Erdogan ordenó cerrar el canal de televisión IMC TV para que ella trabajaba, además de clausurar universidades, medios de comunicación y sindicatos.
 
Teresa Carreras (TC): Hay un silencio mediático en torno a los kurdos. ¿Qué ha cambiado para ustedes en estos años?
 
Zekine Türkeri (ZT): Yo siempre explico que los kurdos se habían asentado tradicionalmente en una región montañosa de quinientos mil kilómetros cuadrados que rodeaban las zonas altas de Mesopotamia. El Kurdistán fue dividido después de la caída del Imperio Otomano, es decir después de la Primera Guerra Mundial cuando Francia e Inglaterra se repartieron Oriente Medio. Los kurdos quedaron divididos entre Irak, Irán, Siria y Turquía. Yo en los años noventa veía familias separadas en Turquía y Siria que se echaban regalos por encima de las vallas de la frontera. Hubo unos años desde el 2004 al 2009 que las fronteras se ablandaron. Ahora es imposible ir de un lugar a otro. Y los Estados que tienen población kurda hacen que ésta sea invisible.
 
TC: ¿Qué ha cambiado para ustedes desde el inicio de la guerra de Siria?
 
ZT: Por todas partes hay peligro, pero en Siria las fuerzas kurdas controlan su territorio, a pesar de la amenaza de Damasco, de Turquía y del ISIS. En Irak el Gobierno de Bagdad les reconoció una autonomía- y votarán en un referéndum- pero las dificultades proceden del ISIS que han situado su capital en Mosul. Tienen petróleo pero no lo pueden vender. Han recibido dos millones y medio de refugiados. En Irán después de una etapa mejor, ahora son invisibles y perseguidas sus reivindicaciones. En Siria, Kurdistán sirio, el territorio del norte y noreste está controlado por los kurdos. En Turquía están aplastados por el gobierno, no pueden salir a la calle, ni manifestarse. A día de hoy un tercio de los periodistas encarcelados por Erdogan son kurdos.
 
GUERRILLERAS KURDAS ANTIPATRIARCALES
 
TC: ¿En qué se diferencia la mujer kurda del resto de mujeres de la región?
 
ZT: Como la mayoría de las mujeres del mundo, incluidas las de Oriente Medio, las mujeres kurdas están todavía oprimidas. Después de casi un siglo de negación del pueblo kurdo y gracias a la lucha que las mujeres kurdas han emprendido en los últimos 40 años, pero sobre todo, en los últimos 14 ó 15 la situación ha cambiado bastante. Han conseguido logros importantes a nivel de igualdad, como por ejemplo la paridad en muchos ámbitos, pero todavía tienen que hacer mucho camino. Gracias a la lucha de estas mujeres Oriente Medio ha dado pasos grandes en materia de igualdad. Estoy convencida de que tanto para las mujeres kurdas como para las turcas que luchan por la igualdad ya no hay marcha atrás.
 
TC: Usted quería hacer un libro sobre las mujeres guerrilleras kurdas…
 
ZT: En el libro que he presentado en Barcelona hay algunas historias de guerrilleras que conocí en las montañas. Pero es cierto que no he podido hacer un libro centrándome en su organización y los objetivos como mujeres guerrilleras kurdas. No obtuve los permisos para llegar hasta estas mujeres y después ya estalló la guerra y no se puede ir. Son un movimiento feminista, desarrollan un modelo político antipatriarcal y anticapitalista. Mi libro se lo dedico porque ellas dan su vida para defender la de todas nosotras. Es para todas aquellas que se fueron a las montañas y que seguro que no volverán nunca más.
 
Luchar como guerrillera significa no volver nunca más a casa y dar la vida por la liberación de su pueblo, por la dignidad y por sus derechos como mujeres en una sociedad machista. Con la tristeza de tener que dejar a sus hijos y de no verlos crecer. Se dice que hay unos 10 mil kurdos librando batalla y un 30 por ciento de esta cifra son mujeres. Las guerrilleras son mujeres feministas y hay perfiles de todo tipo desde universitarias, a analfabetas. Sólo por el hecho de estar en las montañas luchando con los hombres ya es una revolución. Esto no se ve en todo el Oriente Medio. Me afectó mucho ver a estas mujeres en las montañas de Qandil, en el Kurdistán iraquí.
 
TC: Como es una periodista kurda trabajar en Turquía?
 
ZT: En Turquía hay un fascismo brutal y no sólo los kurdos resisten contra la barbarie sino que también lo hacen una minoría progresista turca. En Europa, desde la derecha a la izquierda todos quieren que sean ellos y ellas quienes lo soporten. Pero lo hacen solas y solos. Se debe detener a Erdogan, porque si no la situación irá de mal en peor. La Unión Europea (UE) es la responsable de la situación no abriendo las fronteras a los refugiados.
 
TC: Siempre ha visto igual a Erdogan. ¿Cree que volvería a ganar?
 
Hace años fue alcalde de Estambul y entonces hizo un buen trabajo porqué mejoró el nivel de vida de muchas zonas de la ciudad y también de las mujeres. Pero últimamente ha cambiado mucho porque las condiciones lo han hecho cambiar.
 
ZT: Últimamente ya no tiene perdón. Ha perjudicado mucho a las mujeres. Hace años las mujeres con velo o sin se respetaban entre ellas. Ahora no, hay mucha presión social en llevar el velo, en hacer el Ramadán, en guardar las formas en los lugares públicos porqué si no te denuncian. En Oriente Medio no hay nada estable pero incluso con sus métodos antidemocráticos actuales tendría un 30 por ciento de la población que el apoyaría y, entre ellas, muchas mujeres.
 
MÁS VIOLENCIA DE GÉNERO
 
TC: ¿En esta situación ha aumentado la violencia de género?
 
ZT: Los derechos de las mujeres han retrocedido. Muchas mujeres están perdiendo la esperanza de tener más cuotas de libertad. Hay mucha violencia en todo el Oriente Medio pero se esconde. Las feministas turcas y kurdas estamos luchando mucho contra eso.
 
La prensa no lo refleja. Lo frivoliza. Pero sí que puedo decir que han crecido el número de denuncias. Según datos del año pasado de la empresa turca GIZC, un 44.7 por ciento de mujeres turcas y kurdas sufren violencia machista. De esta cifra un 68.7 por ciento han dicho que tienen miedo porque su vida corre peligro y un 58.4 por ciento frente a la violencia doméstica no tiene donde ir.
 
En esta encuesta un 71 por ciento del total dice que no son felices con su realidad. En Turquía durante los 100 primeros días de este año 2017 se contabiliza 106 mujeres muertas en manos de sus ex-parejas mientras que el año pasado, en el mismo periodo, las mujeres asesinadas eran 96.
 
TC: ¿Cuál es la respuesta cuando hay un asesinato?
 
ZT: Cada vez que han matado a una mujer las otras hemos salir a la calle. Uno de los casos que hizo mucho ruido fue el de la joven Özgecan Aslan, de 19 años, que venía por la noche de la universidad con un microbús. El conductor la violó y mató.
 
Gracias a la fuerza de las feministas el hecho fue muy visible en los medios. Eran las mujeres que llevan el féretro del Özgecan. Su padre fue un gran luchador. Ahora que Erdogan está hablando de instaurar la pena de muerte, él dejó claro que ni quería la pena de muerte ni que utilizaran el nombre de su hija. Todavía hay muchísimos matrimonios pactados y eso lo tenemos que desterrar.
 
Ante esta situación lo que sí observo es que cada vez más las mujeres kurdas y turcas colaboramos en la lucha. Yo soy una persona muy activa a favor de los derechos de las mujeres que en Turquía y, siendo kurda, no es fácil. Aprendí mucho de mi madre. Se llamaba Gule, era analfabeta y siempre se negó a obedecer el dictado de un hombre. Mi hermano me pegó cuando yo tenía 3 años y, a pesar de que se disculpó, yo no lo perdoné. Aplico la igualdad en mi vida personal. Me han detenido cinco veces en mi vida y me han pegado. No me he podido volver porque tenía las manos atadas pero si lo hubiera podido hacer, lo hubiera hecho.
 
EL FUTURO EN UN SISTEMA ATASCADO
 
TC: ¿Cómo ve el futuro?
 
ZT: No soy capaz de ver el futuro ni por las mujeres guerrilleras, ni por Turquía, ni por los kurdos, ni por Oriente Medio. Los jóvenes del Kurdistán están muy organizados y ellos si tienen alguna esperanza pero tiene que haber una solución global. Desde mi punto de vista la mejor sería compartir con todo el mundo todo lo que tenemos.
 
Sé que no es realista pero iríamos hacia una sociedad más justa. Europa está cerrada en sí misma y ve a todas estas personas que huyen de la guerra como potenciales terroristas. La UE ha alcanzado un desarrollo tecnológico elevado pero el sistema humanamente está atascado.
 
En Turquía hay más de tres millones de refugiados y en Grecia no sé cuantos. Si esta gente no se puede integrar en la sociedad serán candidatos a afiliarse al ISIS. La persona herida es muy peligrosa.
 
*Este artículo fue retomado del portal de la agencia de noticias La Independent.
 
17/TC/GG








INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Save The Children apoya a madres y bebés desplazados
Mosul, parir entre balas
Familias iraquíes huyendo de Mosul. Foto: ACNUR/Ivor Prickett
Por: la Redacción*
Cimacnoticias | Madrid, Esp .- 18/04/2017

La sangrienta batalla por el oeste de Mosul, en Irak, con el ISIS usando cada vez más civiles como escudos humanos y los continuos ataques aéreos de la coalición internacional, está obligando a mujeres a punto de dar a luz, algunas de ellas menores de edad, a huir para salvar sus vidas y, en algunos casos, tener que parir durante la huida, según denuncian desde la ONG Save The Children.
 
Layla es una de esas bebés. Tiene tan solo tres días y nació en los escombros de una casa abandonada, con bombas y disparos por todas partes. Su madre, Rehab, de 17 años, estaba a punto de salir de cuentas cuando la violencia en su barrio la obligó a ella y a su familia a huir en mitad de la noche. Rehab se caía sin parar mientras intentaba huir y se puso de parto en el camino.
 
“Me puse de parto en la carretera. Tenía mucho miedo por mí y por el bebé, pero mi madre y otra mujer me ayudaron”, cuenta Rehab. “Fue muy rápido, unos 15 minutos. Descansamos durante media hora y luego seguimos huyendo”.
 
La familia está ahora en el centro de recepción de Hamam Al Alil, el principal punto focal para quienes huyen de Mosul, donde más de 242 mil personas se han registrado desde que comenzó la ofensiva.
 
La mayoría de la gente se reubica rápidamente, pero miles de personas siguen llegando cada día y ya hay más de 320 mil  desplazados, desde que empezó la ofensiva hace seis meses. Save the Children está distribuyendo agua, artículos de higiene y kits para recién nacidos en los campos y está construyendo y limpiando letrinas en el centro de recepción.
 
Lubna tiene 20 días y lleva dos semanas en el centro. Su madre de 15 años, Reem, estuvo de parto dos días, pero no pudo tener asistencia médica por la violencia en su barrio. En el momento en que sacó fuerzas, ella y su madre, Masa, huyeron junto a otros miembros de la familia.
 
“Su parto fue muy duro, muy muy duro, pero no podíamos hacer nada por la violencia en las calles. Habían matado a mi hermano y queríamos irnos, pero Reem estaba demasiado débil, así que nos quedamos cinco días y después huimos. Gracias a Dios Lubna está bien, pero estamos muy preocupados por ella, por si se pone enferma en un sitio como este”, cuenta Masa.
 
“La situación dentro del centro de recepción es extremadamente pobre y hay una grave escasez de comida, agua y mantas. Familias enteras están durmiendo sobre cartones, abrazándose para darse calor”, afirma Aram Shakaram, director adjunto de Save the Children en Irak. “Bebés muy pequeños, algunos de días o semanas de vida, y sus madres, algunas de 15 años, no tienen la ayuda que necesitan. Con 325 mil personas desplazadas desde que comenzó la ofensiva en Mosul y miles llegando cada día, es imperativo que consigamos más fondos para ayudar a las madres y a los bebés que están comenzando sus vidas en los campos”.
 
Quienes han logrado escapar de Mosul alertan que apenas hay comida ni medicamentos, y que la mayoría de la población sobrevive a base de harina y agua. Pese a la gran cantidad de personas desplazadas, STC alerta que desde que comenzó la ofensiva, han tenido que proporcionar ayuda a casi 11 mil 500 niños y niñas.
 
*Este artículo fue retomado del portal de la revista feminista Tribuna Feminista.
 
17/RED/GG


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INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Debilitaría su acción en el mundo
Política de Trump afecta a OSC defensoras de mujeres de Medio Oriente
Imagen retomada del portal amnesty.org
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 16/03/2017

Las organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres en Medio Oriente se encuentran preocupadas por las órdenes ejecutivas de Donald Trump, que les prohíbe entrar a Estados Unidos (EU), con lo cual se pone en riesgo su participación en el mundo y sus derechos, advirtió el Fondo Global para las Mujeres.
 
Al final de su primera semana de gobierno, el pasado 27 de enero, el presidente de EU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que prohíbe temporalmente entrar al país a persona de siete países, Siria, Irán, Irak, Somalia, Libia, Sudán y Yemen, incluidas personas inmigrantes y refugiadas. La indignación en el mundo no se hizo esperar, estallaron protestas en aeropuertos y distintas ciudades de EU.
 
Ante esto, la Corte de apelaciones federal mantuvo en congelamiento de la orden ejecutiva de Trump, lo que significó que las personas previamente detenidas tuvieron que ser autorizadas a ingresar al país.
 
Sin embargo, el 6 de marzo, Trump y su administración cumplieron las promesas de no desistir en el bloqueo de migrantes y, mediante una nueva orden ejecutiva, implementaron una versión revisada para la prohibición de viajar a EU. Esta vez se quitó a Irak de la lista, pero se siguió dirigiendo a los seis países de mayoritaria población musulmana y se redujo la prohibición indefinida de refugiados sirios, a 120 días.
 
Ayer, 15 de marzo, horas antes de que entrara en vigor esta orden ejecutiva, los jueces federales de Hawai y Maryland bloquearon la prohibición. Sin embargo, las preguntas y la incertidumbre sobre la prohibición y persecución de migrantes aún permanecen en la población.
 
POLÍTICAS DE TRUMP AFECTAN ORGANIZACIONES
 
Ante esta situación, el Fondo Global para las Mujeres investigó cómo responden y afectan estas políticas y el discurso de Trump 
a sus integrantes, asesoras, y activistas por los derechos de las mujeres en los siete países de Medio Oriente a quienes están dirigidas.
 
Si bien la nueva prohibición se ha mantenido técnicamente sin acción, las mujeres del Fondo Global para las Mujeres dijeron que siguen dudando en viajar a los Estados Unidos, por lo que han cancelado todos los planes que tenían. Con ello, temen que se puedan debilitar o dañar las relaciones existentes con otras organizaciones de derechos de las mujeres ubicadas en EU o con las organizaciones internacionales con sede en el país.
 
EN RIESGO DERECHOS DE LAS MUJERES
 
Asimismo, esta incertidumbre causada por la prohibición de viajar a la nación norteamericana tuvo implicaciones para la participación de las mujeres de Medio Oriente en la anual Comisión  Social de la Mujer (CSW, por sus siglas en inglés) que se realiza del 13 al 24 de marzo en Nueva York.
 
Para las activistas y organizaciones de la sociedad civil mundiales, la CSW es un espacio internacional crítico que ofrece una oportunidad para participar y compartir aprendizajes con otros grupos de mujeres de todo el mundo. También significa oportunidades para reunirse con nuevos donantes potenciales y financiadores estadounidenses.
 
En este momento de agitación política y aumento de violencia, podría tener graves repercusiones para los derechos de las mujeres a largo plazo, señaló la fundación.
 
MURO DE TRUMP CONTRA LA PAZ
 
Más allá del impacto directo en el financiamiento de las organizaciones, las mujeres entrevistadas por el Fondo Global, dijeron que estaban alarmadas, pues estas medidas podrían significar un decremento en las oportunidades de participación de las mujeres de Medio Oriente en las negociaciones o los conversatorios de Naciones Unidas (ONU) para consolidar la paz.
 
"La última decisión del presidente de EU ha empeorado las condiciones y cerrado cualquier esperanza para que las voces de mujeres u otros refugiados palestinos sean escuchadas por cualquier panel de la ONU o reuniones de comité", dijo, Khalidat Hussein, quien trabaja con mujeres refugiadas de Líbano.
 
Es por eso que diversas activistas de los siete países de Medio Oriente señalados por Trump están trabajando para que las líneas de comunicación y participación de las mujeres no se rompan con otras agrupaciones de Estados Unidos. “Debemos ampliar las voces de las mujeres y compartir sus historias, ya que faltarán en los espacios y conversaciones internacionales clave”, concluyó la fundación.
 
17/HZM/GG
 








INTERNACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   Combaten por su pueblo y por ellas
Mujeres kurdas: musulmanas, feministas y guerrilleras
Por: Tomas Marchetta*
Cimacnoticias | Madrid, Esp .- 03/02/2017

En las montañas del Kurdistán se libra una batalla doble: la de la rebelión del pueblo que las habita y la de género, liderada por luchadoras que se ven perseguidas por propios y extraños.
 
Resistencia, autodeterminación y revolución. Bajo estas tres banderas, el pueblo kurdo defiende desde hace seis años el norte de Siria del violento embate perpetrado por el Estado Islámico (EI). Enmarcado en esta batalla, se encuentra aparejado el rol de la mujer kurda en las guerrillas. Kurdistán es una región de Asia Menor repartida entre Turquía, Irak, Irán y Siria, históricamente reclamada por los kurdos, conocidos como “la etnia sin Estado”.
 
Bajo una fachada wahabista (interpretación más conservadora del Corán), EI extiende una cruzada terrorista contra el “no musulmán” y el pueblo kurdo se encuentra dentro de sus objetivos a eliminar.
 
DEFENSIVA
 
Cuando EI invadió la ciudad de Kobane en Rojava, Siria, no fue el Ejército sirio quien defendió la soberanía. Las milicias armadas de autodefensa denominadas Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ), una forma de organización femenina que nació en las montañas con el impulso del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), libraron un arduo enfrentamiento militar contra EI entre el 13 de septiembre de 2014 y el 15 de marzo de 2015, cuyo resultado fue la liberación de aquella ciudad.
 
Durante los combates, las milicianas jugaron un papel preponderante que “expuso a nivel mundial la lucha de las mujeres kurdas”, sostiene Leandro Albani, periodista y autor de Revolución en Kurdistán. Su participación en el conflicto armado fue vista como una ruptura contra el supuesto rol tradicional de la mujer en Medio Oriente. Sin embargo, las mujeres guerrilleras dentro del movimiento kurdo no es algo que ha surgido en el último tiempo.
 
El PKK impulsa un trabajo concreto para que los espacios de las combatientes y militantes sean respetados. Desde 1993, realizan congresos de mujeres para discutir las problemáticas de género y trazar políticas de igualdad.
 
En 1995, crearon la Unión de Mujeres Libres de Kurdistán y la primera unidad guerrillera integrada sólo por milicianas. En la actualidad, la guerrilla tiene sus propios campamentos y academias de formación integradas por mujeres. Esta característica no implica que a la hora de ir al combate lo hagan por separado de los hombres, o que no existan unidades mixtas.
 
De hecho, una gran cantidad de organizaciones vinculadas al PKK están dirigidas por copresidencias –un hombre y una mujer–, elegidas en consenso dentro de sus respectivas bases. “El logro del movimiento de mujeres kurdas es romper con el patriarcado e incluir en su lucha a otras mujeres y hombres, además de la intensa formación que tienen”, afirma Soledad De Battista, periodista y representante en Argentina del Movimiento de Mujeres Libres de Kurdistán.
 
IGUALDAD
 
Este proceso no se encuentra aislado del Confederalismo Democrático, doctrina creada en 2005 por Abdullah Öcalan, presidente del PKK, cuyo fin es establecer autogobiernos autónomos y multiculturales con una fuerte democracia participativa. Plantea, por sobre todo, la igualdad de género, una economía alternativa basada en la redistribución, y el rechazo al sistema liberal y el capital financiero.
 
Con el triunfo en Rojava y la profundización del Confederalismo, las mujeres –como ya lo hacían en la guerrilla– pusieron en marcha órganos e instituciones manejados por ellas mismas, hasta el punto de tener una “policía de mujeres”. También, establecieron instituciones contra la violencia, grupos de estudios y círculos de discusión política.
 
Se trata de un proceso que ya está repercutiendo en Medio Oriente, como sucede dentro del pueblo yazidí o en ciudades árabes como Manbij, Siria, donde se abrieron escuelas de formación para mujeres.
 
Por otro lado, Zidane Zeraoui El Awad, investigador argelino del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey especializado en Medio Oriente, argumenta que “el rechazo a la modernidad capitalista no tiene nada que ver con el rol de las mujeres kurdas, sino que es la situación de conflicto y la vida en la montaña lo que le ha dado una presencia más activa a la mujer”.
 
El panorama político, militar y diplomático está plagado de dificultades. Lo que parece una innovadora visión política-social en Medio Oriente no resulta agradable para los gobiernos de Turquía, Estados Unidos y Arabia Saudita, inculpados por los kurdos de financiar a EI.
 
Tampoco para las monarquías del Golfo Pérsico, que ven en la liberación de la mujer un nuevo impulso a la Primavera Árabe.
 
“Los kurdos demuestran que se puede vivir diferente. La liberación de la mujer –concluye De Battista– y el Confederalismo Democrático debe repercutir en otros lugares, como Latinoamérica. Sería incurrir en un error grave pensar que la opresión sólo ocurre en Medio Oriente”.
 
*Este artículo fue retomado del portal http://www.rebelion.org/
 
17/TM/GGQ








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