Norma Andrade

NACIONAL
DERECHOS HUMANOS
   El caso de feminicidio de su hija llegó a la CIDH por la omisión de autoridades
Sistema de justicia mexicano ya no me engaña: Norma Andrade
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 06/03/2018

Desde hace 17 años, Norma Andrade emprendió un largo camino en la búsqueda de justicia para su hija Lilia Alejandra García Andrade. A lo largo de este tiempo ha tocado puertas en diferentes instancias de justicia en el país para conseguirla, pero sin éxito. Se volvió una experta en investigaciones y derecho, y ahora conoce muy bien este ineficiente sistema de justicia mexicano, que asegura, ya no la engaña.

Norma Andrade recibió a Cimacnoticias en sus oficinas a propósito del aniversario luctuoso número 17 de su hija y del proceso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) quien desde hace 6 años tiene el caso en sus manos y pronto deberá definir si emite un informe de fondo o lo envía a la Corte Interamericana de Derechos Humanos donde podría obtener una sentencia contra el Estado mexicano (sería la segunda por feminicidio en Ciudad Juárez).

En entrevista, narró lo que ha encontrado en estos 17 años de indagatorias que le permitan responder las preguntas que la rondan desde entonces: quién o quiénes mataron a su hija y por qué.

LOS HALLAZGOS EN 17 AÑOS

Lilia Alejandra tenía 17 años de edad cuando desapareció, un 14 de febrero de 2001 luego de salir de trabajar de la Planta Maquiladora Servicios Plásticos Ensambles SA, ubicada entre la Avenida Ejército Nacional y la Carretera Panamericana, en Ciudad Juárez, donde abordaba un camión para regresar a su hogar. Su cuerpo fue hallado, el 21 de febrero del mismo año, en un lote baldío, dentro de una sobrecama enfrente de una plaza comercial y cerca del lugar donde laboraba.

Dejó en orfandad a su hija de 5 meses, y a un niño de 1 año 8 meses de edad. Acababa de reiniciar sus estudios en la preparatoria abierta con el anhelo de convertirse en periodista; y para lograrlo, como la mayoría de las mujeres en la frontera norte del país, se empleaba en la industria de la maquila.

En el certificado de autopsia se determinó que Lilia Alejandra fue asesinada por asfixia aproximadamente 24 horas antes de que fuera hallado su cuerpo. Además, había sido víctima de violación tumultuaria por un tiempo prolongado y eran evidentes las marcas de tortura.

Norma Andrade recordó que antes del asesinato de su hija hubo una llamada al 060 alertando que una joven huía semidesnuda sobre la Avenida Ejército Nacional. La mujer que realizó la denuncia aseveró que un grupo de hombres la alcanzó, sometió y subió a un coche blanco.

Ante la angustia y desesperación, Norma pegó volantes en la zona para localizar a Lilia pero cuando fue al Ministerio Público éste desestimó su denuncia diciéndole que su hija seguro regresaría por su pago a su trabajo. Recordó que pasó escondida todo el día enfrente de la maquiladora. Lilia Alejandra nunca apareció.

Narró que se enteró del asesinato de su hija por la llamada funesta de un hombre que aseguró estar en el lugar donde fue hallado el cuerpo de una mujer que correspondía con la descripción de Alejandra. Al identificar la llamada, las autoridades corroboraron que eso era imposible pues provenía de una distancia mucho más larga de donde hallaron el cuerpo. Nunca se supo quién la hizo.

Desde entonces, siguió todos y cada uno de los supuestos testimonios que aseguraban haber visto escapar a una joven de una tienda de televisiones (ubicada a 50 metros del lote baldío donde fue encontrada su hija). Vigiló por días la entrada del supuesto lugar donde la tuvieron cautiva, constató el ir y venir de droga, pero ninguna pista que le asegurara que en ese lugar explotaban sexualmente a mujeres.

También- continúa- siguió la línea de investigación de la Oficina del Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FIB, por sus siglas en inglés) que aseguraba que el feminicidio de Lilia Alejandra estaba vinculado con presuntos narcotraficantes de la zona. Salió a la calle a realizar entrevistas con los vecinos pero tampoco pudo comprobar tal hipótesis.

¿ASESINOS SERIALES?

Tuvieron que pasar nueve años y la intervención de varios abogados expertos para tener un poco de luz sobre quiénes podrían ser los responsables. Fue así como Norma Andrade solicitó la ayuda de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD), y el abogado David Peña Sánchez -quien conjuntamente con la abogada Karla Micheel Salas-litigó uno de los casos de feminicidio del Campo Algodonero ante la CoIDH- tomó el caso. La primera acción que hizo, recuerda Norma, fue pedir de inmediato al Ministerio Público realizar un peritaje a la cobija en la que Lilia Alejandra fue envuelta.

Esta prueba, afirmó Norma Andrade, arrojó seis perfiles genéticos por medio de los cuales no sólo se corroboró que fue un grupo de hombres quienes la privaron de la libertad, violaron y asesinaron, también se identificó que estuvieron relacionados con otros tres casos de feminicidio. En suma, dijo la defensora, al cotejar con las bases de datos, resultó que uno de los agresores era familiar de un Fiscal de la procuraduría de Chihuahua.

Norma recordó que después se identificaría otra víctima más de este grupo, hecho que se constató porque el cuerpo fue expuesto de manera similar y tenía los mismos patrones de las otras víctimas: niñas y adolescentes entre 10 y 17  años de edad que eran privadas de la libertad alrededor de tres días y encontradas asesinadas con signos de violencia sexual y tortura.

La primera de ellas fue en 1994, se llamaba María del Rocío Cordero Esquivel, tenía 10 años de edad y fue identificada por el patrón de operación de los agresores y exposición del cuerpo; hubo otras dos víctimas en 1995 y 1996. Alejandra fue la cuarta mujer asesinada en 2001 y la última fue en 2005, Coral Arrieta Medina también de 17 años de edad y trabajadora de la maquila.

Norma Andrade mencionó que sólo conoce a la familia de una de las víctimas de los mismos asesinos de su hija. Las autoridades se han negado a darle la información sobre las demás. “Las sigo buscando”, dijo firme la también impulsora, junto con Marisela Ortiz, de la organización pionera en registrar el feminicidio en Ciudad Juárez y hacer búsquedas con otras mujeres, “Nuestras hijas de regreso a casa”.

LA ESPERANZA: LA CIDH

El 9 de abril de 2003 la CIDH recibió la petición de admisibilidad del caso, “por la falta de investigación en la desaparición y posterior muerte de Lilia Alejandra García”. Norma Andrade argumentó la serie de irregularidades que hubo en la investigación del feminicidio de su hija: pérdida de evidencias, negligencias, falta de personal calificado y malos tratos, y -como se requiere previo a acudir a la Comisión- que había agotado todos los recursos legales dentro del país sin obtener justicia.

Norma Andrade argumentó ante la CIDH que se perdió la posibilidad de hallar con vida a Alejandra debido a los retardos y omisiones de las autoridades. De acuerdo con la petición de admisibilidad, Andrade indicó que sólo había dos agentes a disposición del área de desapariciones y no había evidencia que constatara que se buscó a Lilia Alejandra. La investigación comenzó hasta que encontraron su cuerpo.

El Estado mexicano defendió la inadmisibilidad del caso. Justificó que la averiguación (4324/2001) “se encontraba en etapa de investigación” y que contaba con el perfil genético del posible feminicida de Alejandra pero “no correspondía a las muestras biológicas que tomó de las personas señaladas como presuntas responsables”, describe el documento de admisibilidad del caso.

Asimismo el Estado alegó que de los 33 servidores públicos que intervinieron en la investigación sancionó a dos por posible responsabilidad penal y a otros siete por violaciones administrativas, y que realizaba esfuerzos para mitigar el fenómeno del feminicidio en Juárez.

Pero estos dichos no fueron suficientes para la Comisión Interamericana, quien el 19 de marzo de 2012 finalmente resolvió atraer la petición de Norma Andrade y sin entrar en el análisis del caso, refirió que a (entonces) 11 años del feminicidio de Lilia Alejandra “el Estado mexicano no había proporcionado información concreta sobre la conclusión del proceso o medidas sobre el avance en la investigación más allá de la etapa inicial”.

La CIDH no sólo concluyó admitirlo por la violación a las garantías de acceso a la justicia para la víctima, también por las violaciones a los derechos de la familia de Lilia Alejandra: de sus dos hijos, de su madre, Norma Andrade; de su padre, José García; y su hermana, María Luisa García; entre los que se encuentra el derecho a la vida, integridad personal, libertad personal, garantías judiciales, derechos de la niñez y protección judicial.

Hoy, la única salida para que Lilia Alejandra obtenga justicia y se dé celeridad con la investigación es que la CIDH se pronuncie al respecto y pueda dar paso a que el caso llegue a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH).

17 AÑOS DE IMPUNIDAD

A lo largo de 17 años, la maestra de profesión, ha visto a personal ministerial irse y entrar, pero la investigación del caso de su hija nunca avanzó. Ahora, obligada a vivir en el exilio tras los intentos de asesinato de que fue víctima, sus visitas a Ciudad Juárez para revisar el expediente de su hija son “exprés”. Sólo tiene unas horas para revisar el expediente y retornar a la Ciudad de México.

En diciembre de 2011, en Juárez, Norma Andrade recibió cinco disparos de arma de fuego cuando abordaba su camioneta para ir a trabajar provocándole heridas en torso, hombro derecho y la mano derecha, hecho que la llevó al exilio. El segundo atentado ocurrió dos meses después, en la Ciudad de México, con un arma blanca que la hirió en el cuello. Ambos incidentes fueron presenciados por sus nietos.

En enero de este año, visitó la frontera norte. Ahí le informaron de la Fiscalía sobre la posibilidad de que cierren la línea de investigación que ubica al grupo de hombres con los registros genéticos encontrados en la cobija donde envolvieron a Lilia y que es la única esperanza que tiene de saber quiénes la asesinaron.

El argumento que le dieron para cerrar la línea de investigación es que “sería como encontrar una aguja en un pajar”, le dijeron que es “muy complicado” llegar a la o las personas responsables, pues eso les implicaría tener que hacer pruebas a cada hombre que ha sido señalado como responsable de feminicidio.

“Ellos tienen perfiles genéticos y lo único que tienen que hacer es la prueba a la persona indicada y cotejar quién fue” asevera Norma Andrade, pero no quieren.

Por ello, dice, es que el caso se encuentra donde está, en la CIDH donde espera que pase a la Corte. Mientras tanto afirmó contundente que “no se va a cuadrar” como ha ocurrido con otras madres y activistas de Juárez, hasta que obtenga justicia para su hija.

18/HZM/LGL

 








NACIONAL
VIOLENCIA
   Nadia Muciño y Lilia Alejandra esperan justicia
Pedirán a CIDH celeridad en casos de feminicidio
CIMACFoto: Hazel Zamora Mendieta
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 21/02/2018

En memoria de los 17 años del feminicidio de Lilia Alejandra García Andrade, ocurrido en Ciudad Juárez, Chihuahua y a 14 años del feminicidio de Nadia Alejandra Muciño Márquez, perpetrado en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, sus madres se reunieron esta mañana para hacer un llamado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a dar celeridad al proceso de sus casos.

Cada febrero, Norma Andrade, madre de Alejandra García y María Antonia Márquez, madre de Nadia Muciño, exigen al gobierno mexicano justicia para sus hijas, el derecho a la verdad, buscan que sus casos no sean olvidados y recuerdan que la violencia contra las mujeres no es distinta a la que enfrentaban hace una década, señalaron hoy en conferencia de prensa.

Estos casos de feminicidio ocurrieron en diferentes años, en distintos estados del país, pero presentan similitudes: están en la impunidad, hubo negligencias en las investigaciones, las hijas e hijos de las víctimas quedaron en la orfandad ante el feminicidio de sus madres, y por ello están en manos de la CIDH.

CIUDAD JÚAREZ: ALEJANDRA

Alejandra García desapareció el 14 de febrero de 2001 en Ciudad Juárez, Chihuahua, siete días más tarde el cuerpo de la joven de 17 años de edad fue encontrado en un lote baldío con signos de violencia sexual.

A 17 años del feminicidio, Norma Andrade explicó en conferencia de prensa que la Procuraduría estatal cuenta con los perfiles genéticos (ADN) de los presuntos asesinos y se sabe que es un grupo de hombres que entre 1994 a 2005 asesinaron otras cinco mujeres en Juárez, pero ninguno ha sido detenido. 

La defensa legal de la madre de Lilia Alejandra presentó el caso ante la CIDH en 2002. La Comisión Interamericana lo admitió en mayo de 2012 y atraviesa la última etapa del proceso, sólo esperan que el órgano internacional emita un pronunciamiento de fondo sobre el caso y eventualmente puede abrir la puerta para que llegue a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), indicó la abogada especialista en feminicidio, Karla Micheel Salas Ramírez.

Cabe recordar que el único caso de feminicidio que ha llegado a la CoIDH, es el conocido como “Campo Algodonero”, el feminicidio de ocho mujeres ocurridos también en Ciudad Juárez y por el cual el Estado mexicano obtuvo una sentencia en su contra, el cual estuvo litigado también por Salas Rodríguez y por abogadas del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem).

ESTADO DE MÉXICO: NADIA MUCIÑO

El 12 de febrero de 2004, Nadia Muciño fue asesinada en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, por su entonces pareja, Bernardo López Gutiérrez y su cuñado Isidro, alias “El Matute” enfrente de sus tres hijos entonces menores de edad.

Los feminicidas hicieron pasar el asesinato como suicidio y la Procuraduría mexiquense lo investigó bajo esta hipótesis, pero la insistencia de Antonia Márquez, madre de Nadia, permitió que se redireccionara la indagación, sin embargo, en febrero de 2010 “El Matute” fue puesto en libertad por un fallo de la Sala Colegiada Penal de Tlalnepantla, quien determinó que no había pruebas suficientes del feminicidio y los testimonios de los hijos de Nadia no eran suficientes.

A penas el año pasado, el 13 de octubre Bernardo López fue sentenciado a 42 años 6 meses de prisión por delito de “homicidio agravado”, pero esta sentencia fue apelada en diciembre por el Ministerio Público local por considerar que no era suficiente.

En este caso, el feminicidio de Nadia Muciño está en proceso de admisibilidad en la CIDH, es decir, tanto el Estado mexicano y las víctimas ya han presentado a la Comisión los motivos por los cuales consideran que debe, o no, atraer el caso.

Corresponderá a la CIDH determinar su procedencia y de ser aceptado, sería el primer caso de feminicidio ocurrido en el Estado de México que llega ante la Comisión.

REINVIDICAR LA LUCHA DE LAS MADRES

Las dos madres y ahora defensoras de los derechos de las mujeres, expusieron en la conferencia de prensa, que a través de la plataforma digital change.org buscarán a través de una petición, recolectar firmas y enviarlas a la CIDH para que les dé respuesta pronta sobre sus casos.

Anunciaron también que a partir de este año cada mes de febrero-en conmemoración de ambos casos de feminicidio- entregarán a madres de víctimas de feminicidio, el reconocimiento “Siempre por ellas”, que busca visibilizar a madres que como ellas, han emprendido un camino de lucha para obtener justicia para sus hijas. El reconocimiento incluye la grabación de un video que permita conocer la historia de lucha de estas mujeres.

Se otorgará conjuntamente con la organización civil Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social (Gadh), que también acompaña casos de mujeres víctimas de violencia. Únicamente por este año, se entregará el próximo 6 de marzo.

18/HZM/LGL








ESTADOS
FEMINISMO
   Rumbo al XI Encuentro Nacional Feminista
Proponen en Acapulco una red nacional para fortalecer el movimiento
Imagen de Stefanía Marchina
Por: Itandehui Reyes Díaz, enviada
Cimacnoticias | Acapulco de Juárez, Gro .- 28/02/2017

Reunidas en pleno, más de 150 mujeres provenientes de por lo menos 15 entidades del país analizaron los avances y dificultades para construir un movimiento amplio y plural de mujeres rumbo al XI Encuentro Nacional Feminista 2017, que se llevará a cabo en noviembre próximo en la ciudad de Puebla.
 
Inaugurada por la Coordinadora Estatal Feminista Guerrerense, la Primera Reunión Preparatoria se desarrolló en el salón Dolores Olmedo del Centro de Convenciones. Silvana Galeana Valente, una de las anfitrionas, señaló que hasta ahora los mecanismos jurídicos no han sido eficientes en materia de acceso a la justicia para las mujeres, la violencia de género en el estado de Guerrero continúa siendo un delito menor.
 
POLÍTICAS
 
Respecto al poder público, María de Jesús Martínez Hernández subrayó que muchas mujeres han llegado a presidentas locales, regidoras, sin reconocer el trabajo de las feministas, ni conocer la perspectiva de género. De ahí la importancia de que, quienes lleguen a espacios de tomas de decisiones, tengan compromiso y perspectiva feminista.
 
INDÍGENAS
 
Genara Cruz Juárez, indígena huasteca de la sierra de Chicontepec, y María del Rocío Flores Librado, afrodescendiente, coincidieron en que se necesita la participación de las mujeres indígenas en el Encuentro Nacional, ya que “las que tienen acceso a estos espacios son mujeres de nivel alto, clase media, una mujer de comunidad gasta en transportarse para estar aquí, las desempleadas y las que no han estudiado también necesitan una agenda”, remarcó Cruz Juárez.
 
AVG
 
Del Colectivo Feminista de Xalapa, Ana María Campa García, comentó su preocupación por el desmantelamiento de los Derechos Humanos en la entidad veracruzana porque, a pesar de la declaratoria de Alerta de Violencia de Género (AVG) de noviembre pasado, no existe voluntad política para una coordinación integral entre todos los niveles de gobierno.
Respecto al tema de la AVG, la integrante de la Red Violeta Toluca, Yina Méndez Estrada, comentó que la AVG decretado en los 11 municipios no ha mostrado grandes avances, por el contrario, ha servido para pagar cuotas políticas.
 
Señaló que la sociedad civil está trabajando prácticamente sin presupuestos. Por su parte, Angélica Téllez Rojas de la misma entidad señalaron la importancia de dar acompañamiento a las familias de mujeres desaparecidas y víctimas de violencia feminicida.
 
Norma Andrade, activista de origen chihuahuense recalcó la importancia de compartir los liderazgos y respeto entre todas. Visibilizar el tema de la trata de niñas y adolescentes en el estado de Puebla y otras entidades, tendría que ser prioritario. Alertó que uno de los puntos de la AVG es la capacitación de funcionarios públicos con perspectiva de género que no se ha cumplido.
 
ECONOMÍA Y JUSTICIA
 
La vocera de la organización Mujeres Líderes en Progreso de Jalisco, Laura Orozco, destacó la necesidad de gestionar proyectos productivos para impulsar el empoderamiento económico en esa área, toda vez que muchas mujeres no pueden salir de la violencia por su situación de dependencia económica.
 
Mujeres de Puebla, San Luis Potosí e Hidalgo señalaron la simulación e insensibilidad de los respectivos Centros de Justicia para las Mujeres, pues remarcaron no atienden con una perspectiva feminista que apoye a la víctima. En Hidalgo, las activistas informaron que en su entidad se llevará a cabo un certamen de belleza para niñas, donde se les expone a estándares de belleza desde pequeñas.
 
MUJERES LESBIANAS Y TRANS
 
El bloque lesbofeminista remarcó la importancia de incluirlas en el ENF y explicaron que no es únicamente desde la diversidad sexual como quisieran ser incluidas: “las lesbianas desafíamos los mandatos patriarcales desde nuestros cuerpos, es necesario que nos reconozcan y nos miren a los ojos”, señaló Angélica Téllez Rojas. Por su parte, Mar Cruz explicó la problemática de algunas madres lesbianas a quienes se les niega la potestad de sus hijos e hijas debido a su preferencia sexual.
 
Silvia Susana Jácome, mujer transgénero, señaló la necesidad de impulsar protocolos para niñas trans en las escuelas y de impulsar la exigencia de impulsar que los feminicidios contra mujeres trans sean reconocidos como tales. Informó que el promedio de vida de una mujer trans en América Latina es de 40 a 55 años. Por su parte, la integrante de Las Constituyentes, Gloria Virginia Davenport, comentó como ejemplo positivo la experiencia de inclusión de las mujeres trans en el proceso de la Constituyente en la Ciudad de México.
 
PUEBLA
 
De parte de la comisión organizadora poblana, Harumi Honda Partida remarcó que en la entidad la problemática de las mujeres implica la violación de los DH y la violencia económica, así mismo el hostigamiento de las líderes que defienden las luchas contra el despojo territorial. Informó también que el año pasado murieron seis mujeres indígenas a causa de la violencia obstétrica.
 
FEMINISTAS
 
Enma Obrador, activista mexiquense, destacó que en todas las entidades hay tensiones y rompimientos en el movimiento feminista, señaló la importancia de hacer una red nacional para tener más fuerza como feministas.
 
Durante la tarde, la plenaria se conformó en grupos de trabajo donde se analizó el documento rector, mismo que priorizará las líneas temáticas del ENF.  Se acordó que la Segunda reunión preparatoria se llevará a cabo en la ciudad de Querétaro los días 13 y 14 de mayo.
 
El evento finalizó entre consignas y abrazos, así como una breve participación del grupo de música hip-hop Batallones Femeninas y la intervención de la poetisa Shimara Magaly.
 
17/IRD/GG








NACIONAL
VIOLENCIA
   Norma Andrade
“Quiero evitar la muerte de las jóvenes, el dolor de otra familia, de otros niños”
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 14/02/2017

Antes de ser activista, Norma Andrade era docente, vivía en una “burbuja de color de rosa” y no sabía que los casos  feminicidio aumentaban en Ciudad Juárez, Chihuahua, desde 1993. Hasta que llegó el año 2001, cuando asesinaron a su hija Lilia Alejandra García Andrade.
 
Han pasado 16 años desde que Alejandra desapareció, un 14 de febrero de 2001. Al día siguiente, su madre interpuso una denuncia. Seis días después, el cuerpo de Lilia fue encontrado en un lote baldío con signos de violencia sexual. Hoy, su caso sigue impune.  
 
Norma Andrade es hoy una de las madres que se han convertido en activista e investigadora, un ejemplo de lucha. La llaman activista desde 2012 y, para mí, explica en entrevista con Cimacnoticias, “es nuestro derecho saber lo que sucedió”. Y no habla solo del caso de su hija, porque Norma se unió a un movimiento donde habla por las cientos de mujeres que fueron asesinadas y desaparecidas en Juárez.
 
DE LA DOCENCIA AL ACTIVISMO
 
Después del feminicidio de Alejandra, se volvió una obsesión para Norma leer y ver las noticias todos los días, quizá para encontrar respuestas del asesinato y se “dio cuenta que había otras mujeres asesinadas y desaparecidas”. Notó que en Ciudad Juárez “algo estaba pasando”.
 
Los años 2001 y 2002 marcan la división que tuvo su vida, en el antes y el después del asesinato de su hija; y en el antes como docente y en el después como  activista y defensora de Derechos Humanos (DH). Durante 2001 fue mi exigencia como mamá ante las autoridades, dice. “Exigía justicia yo sola, iba a la Fiscalía, hablando en singular, en la situación personal de Alejandra, creyendo toda las mentiras que nos decían las autoridades”.
 
“Pero en el 2002, después de lo de Campo Algodonero, abro los ojos, las mismas organizaciones me hacen abrir los ojos, y conozco a otras mamás del caso y veo que somos muchas. Me doy cuenta de que lo que decían las autoridades eran mentiras, es cuando me integro y empiezo a exigir, ya no sólo como mamá de Alejandra, sino como compañera de otras igual que yo”, agregó Andrade.
 
MARISELA Y “NUESTRAS HIJAS”
 
En 2001, la maestra de Alejandra, Marisela Ortiz Rivera, consternada por el asesinato de su alumna y ante la injusticia en Ciudad Juárez, impulsó a Norma Andrade para crear juntas “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”, agrupación que se volvió pionera en la documentación de casos de mujeres desaparecidas o asesinadas en Juárez.
 
Al igual que Norma, en 2011 Marisela Ortiz se vio obligada a optar por el exilio y abandonar Ciudad Juárez, para vivir en Estados Unidos, ante las reiteradas amenazas en su contra.
 
MADRE DE NUEVO
 
Tras el asesinato de Alejandra, Norma vivió otra tragedia: la muerte de su esposo, un año después. Durante el funeral, fue sacada por las autoridades para corroborar que era capaz de obtener a custodia de sus nietos. “Me convertí en madre de nuevo, recuerda Norma, pero ahora ya no era joven, sino una adulta con menos energía y con dolor inmenso que dejó el feminicidio de mi hija”.
 
Andrade se volvió la cabeza de su familia, dejó las clases de básquetbol que impartía por las tardes a sus alumnos y se dedicó   cuidar de su nieta y nieto de un año y cinco meses de edad, respectivamente.
 
Con el tiempo, le empezaron a preguntar por su madre, “¿cómo le explicas a un niño que su madre se fue y no va volver?”. Ahora son jóvenes tienen 17 y 16 años, ambos siguen el ejemplo de su abuela.
 
La mayor va terminar la preparatoria; dibuja, escribe poemas y cuentos que hablan del feminicidio. Durante la entrevista con Cimacnoticias, lee serena un pensamiento que le escribió a su madre:
 
 “Tú me viste nacer pero yo no te vi crecer, tal vez no estuviste conmigo cuando cumplí 16, tal vez no estuviste conmigo cuando cumplí 10,  pero en todo momento estuviste presente desde el cielo y lo lejano”.
 
El menor de sus nietos, por el contrario, es discreto, no habla del caso de su madre, pero cuando escucha una conversación donde se refieren de manera despectiva a los asesinatos de mujeres, argumenta contra ellos, “se les va encima”, dice Norma.
 
EL PELIGRO DE SER ACTIVISTA
 
Norma es implacable. Durante 16 años no sólo ha exigido justicia para su hija, sino para a todas las mujeres que fueron y son asesinadas en Ciudad Juárez.
 
Con su activismo ha pisado talones, ha molestado a aquellos funcionarios que no se atreven a mirar ni siquiera los expedientes de feminicidio ocurridos en su tierra natal. “En esta lucha, he gritado, he molestado. Tomé instituciones, me encadené a Los Pinos y le grité a Vicente Fox si le faltaban agallas”, recuerda.
 
Andrade es una mujer de carácter fuerte, tenaz, severa. Desde que trabajaba en la maquila, antes de ser maestra, era la primera en denunciar la garantía de sus derechos laborales, pero con el tiempo se ha vuelto o la “han vuelto” como relata, en una experta, “El carácter siempre lo he tenido, no así la ideología y la formación porque realmente, como dicen, me preguntaba ¿qué es un derecho humano?”.
 
La activista puso a temblar y a trabajar a las autoridades de Chihuahua. Cuando llegaba al Ministerio Público, todos advertían “ahí viene la maestra”. En mayo de 2012 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) admitió para la revisión el caso de Lilia Alejandra García Andrade.
 
Pero cuando alguien se enfrenta a un sistema inoperable y corrupto, también pone su vida en riesgo: en 2012, Andrade tuvo dos intentos de asesinato en tan sólo dos meses.
 
En la primera ocasión, en Juárez, recibió cinco disparos de arma de fuego, en la segunda, en su exilio a la Ciudad de México, sufrió un atentado con arma blanca. En ambos sobrevivió.
 
Estos atentados se sumaron a las amenazas que recibieron Marisela Ortiz, Cipriana Jurado, Sara Salazar y Emilia González; así como a los asesinatos de las activistas Marisela Escobedo, Susana Chávez, Josefina Reyes, Luisa Ornelas y Malena Reyes. Todas ellas defensoras de DH en Ciudad Juárez.
 
Ahora Norma muestra sus cicatrices, ríe, dice que le quedaron “bonitas”, que es una “chica de 10” porque una bala está alojada a 10 grados de su corazón. Sin embargo, cuando habla de sus nietos, hay un nudo en su garganta, tiene miedo de que les ocurra algo. La hija mayor de Alejandra presenció los dos atentados, dice. Para ellos también ha sido un camino duro.
 
En 2008 la CIDH otorgó medidas cautelares para ella y las integrantes de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, su hija María Luisa (Malú) García Andrade y Marisela Ortiz. En febrero de 2017, su hija Malú volvió a ser víctima de un intento de asesinato.
 
El trabajo de Andrade fue reconocido en el 2016 con el Premio Hermila Galindo. Por unanimidad, el jurado decidió que su trayectoria en busca de justicia merecía el galardón que cada año entrega la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.
 
REPENSAR JUÁREZ
 
Han pasado 16 años y la única pista que existe para llegar al asesino de su hija es una prueba de ADN que se tiene desde 2010, hasta el momento no se ha podido identificar a quién pertenece.
 
“Hay días en los que no hay respuestas, parece que es una lucha sorda, las burlas que hacen las autoridades a nuestras personas lo hacen pesado. Claro, en este camino hay personas que te apoyan y te levantan. He tenido amigos muy solidarios, que cuando decaigo han respetado mis silencios y me han ayudado a volver a levantarme”, dice Norma.
 
Anhela regresar a Juárez, volver a la docencia, su pasión. Pero sabe que el tiempo ha pasado, reconoce que la inseguridad en su tierra sigue, que aún quedan años de lucha para lograr justicia para Alejandra y las demás víctimas.
 
“Sé que soñar es mucho, yo pienso que no debemos soñar, hay que vivir en realidades, pero algo que sí me gustaría evitar es la muerte de las jóvenes, es algo por lo que sigo en esto, quiero evitar el dolor de otra familia, de otros niños, porque muchas de ellas eran madres y yo creo que los más ausentes y afectados son ellos”.
 
Sabe que a sus nietos les queda un largo camino, “creo es lo que más me cuesta aceptar, dice. “Pienso que regresar es un sueño porque la realidad es difícil, regresar sería privarlos de sus oportunidades, el tiempo no se detuvo, todo ha seguido y ya no sólo es lo que yo pienso, están ellos”.
 
17/HZM/GGQ
 








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