NACIONAL
VIOLENCIA
   ¿Finalizarán los 80 años de priismo mexiquense?
Delfina Gómez, “super-requetebién”, podría ser primera gobernadora
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 31/05/2017 Después de 58 días de campaña rumbo a la gubernatura del Estado de México las encuestas indican que dos candidatos se disputan el eventual triunfo: la abanderada de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Delfina Gómez Álvarez, y el alfil del Partidos Revolucionario Institucional (PRI), Alfredo del Mazo Maza. 
 
En esta contienda, por primera vez en más de ochenta años de procesos electorales en el Estado de México una mujer arropada por un partido de oposición se enfrentó al candidato del partido gobernante y en menos de dos meses de proselitismo logró conseguir la simpatía de los mexiquenses y con ello posibilidades reales de ganar la gubernatura.
 
No es la primera ocasión que una mujer busca el voto en la entidad. En la contienda de 1987 participó María Trinidad Villegas Gutiérrez como abanderada del Partido Socialista de los Trabajadores; en 1993 Natalia Escudero Barrera fue la candidata del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y en 2005 Yeidckol Polevnsky Gurwitz fue aspirante por la coalición integrada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido del Trabajo (PT).  
 
En el actual proceso, y tres años después de una reforma constitucional que obligó a los partidos a reservar la mitad de sus postulaciones a diputaciones y senadurías para las  mujeres, seis políticas aspiran a ser gobernadoras: Gómez Álvarez, Josefina Vázquez Mota por el Partido Acción Nacional (PAN) y Teresa Castell de Oro Palacios por la vía independiente.
 
Las tres candidatas se enfrentan a Del Mazo Maza --un político de cepa, nieto e hijo de ex gobernadores y primo del titular del Ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto-- pero Delfina Gómez es quien hasta ahora se ubica arriba en las encuestas, sondeos que dejan entrever la posibilidad de que sea favorecida por un tercio de los 11 millones de personas (la mitad mujeres) de votantes mexiquenses. 
 
ARRIBA EN INTENCIÓN DE VOTO
 
Delfina Gómez llegó a estas campañas por sorpresa. Ella, una docente que entró a la política prácticamente sin experiencia, de la mano de un partido de reciente creación (Morena obtuvo su registró en 2014) y con dos cargos en su carrera proselitista: alcaldesa de Texcoco (2012-2015) y diputada federal (2015-2017), podría llevar la alternancia al Estado de México.
 
Previo a las campañas, el 16 de marzo, el periódico Reforma publicó una encuesta donde se registraba un empate entre el candidato del PRI, PVEM, Nueva Alianza (Panal) y Encuentro Social (PES), Alfredo del Mazo Maza y Delfina Gómez; aunque el abanderado aventajaba con un punto porcentual al contar con 29 por ciento de la intención de votos de la gente encuestada.
 
Más tarde, a 22 días de campaña, el 25 de abril, otra encuesta del periódico Reforma mostró que los resultados se revirtieron, Delfina Gómez estaba a la cabeza de las preferencias con el 29 por ciento de la intención del voto; mientras que en segundo lugar y con un punto porcentual de diferencia se ubicaba Alfredo del Mazo.
 
En la recta final de las campañas, un sondeo del periódico El Financiero publicado el 25 de mayo indica que el priista cuenta con 34 por ciento de la intención de voto, ubicándose 5 puntos por arriba de la candidata de Morena, quien cuenta con 29 por ciento. En comparación con la encuesta publicada por este diario el 3 de mayo, Del Mazo subió dos puntos y Gómez Álvarez permaneció con la misma intención del voto.
 
Las encuestas –minimizadas como nunca antes por el partido en el poder– marcan una mínima diferencia entre Del Mazo y Gómez Álvarez y aunque la moneda se echará al aire este domingo 4 de junio, todo indica que habrá una elección entre dos candidatos.
 
Su desempeño como alcaldesa y su cercanía con la gente la hizo crecer como la espuma, un efecto que dejó estupefactos a sus principales contrincantes, tanto que sobre ella llovió una serie de acusaciones misóginas y clasistas y más tarde denuncias de corrupción. 
 
MISOGINIA Y CLASISMO
 
Gómez enfrentó desde el inicio de la campaña, el 3 de abril, embates de la oposición panista. Ese mismo día, el ex presidente Felipe Calderón envió en un mensaje en su cuenta de Twitter donde decía “¿Delfina es nombre propio? ¿O así le dicen por cómo la trata quien la nombró y es su jefe?”, frase que aludía al apoyo que recibe la candidata por parte de Andrés Manuel López Obrador, aspirante a la Presidencia de la República en los comicios de 2018.
 
La respuesta de la candidata la hizo presentar una queja por violencia política de género ante el Instituto Nacional Electoral.
 
Ser discípula del aspirante presidencial en la elección de 2018  y fundador del partido, Andrés Manuel López Obrador, no es la única fuente de acusaciones, también se enfrenta al candidato de la coalición PRI-PVEM-Panal-PES en un contexto de posible coacción del voto, lo que orilló a organizaciones civiles a crear la iniciativa # NiUnFraudeMás.
 
Integrada por integrantes de la academia, de la investigación, activistas y ciudadanos esta iniciativa recorrió el Estado de México para denunciar la compra del voto, informar a la ciudadanía sobre sus derechos electorales, fomentar la denuncia pública y legal de las irregularidades electorales.
 
SUMA DE APOYOS
 
La candidata hizo una campaña a pie y en terracería, recorriendo colonias populares mientras Del Mazo, el principal contrincante de Gómez Álvarez, hizo proselitismo diciendo que quería ser el “gobernador de las mujeres” y propuso construir la “universidad rosa”, implementar el “transporte rosa” y dar un “salario rosa” a las amas de casa e inició la entrega de tarjetas a las que se depositaría el dinero… una vez que asuma el poder.
 
Delfina Gómez, en la campaña hizo énfasis en su origen humilde, como hija de un albañil y de una ama de casa, y entre sus compromisos, como el resto de las y los candidatos, incluyó el combate a la inseguridad y a la violencia de género, pero además se comprometió a construir cuatro líneas de Metro, dar pensión a adultos mayores, monitorear los casos de mujeres asesinadas y promover una reforma al sistema de salud.
 
Con frases como “vamos super-requetebién”, que pronunció en su primer debate y que más tarde adoptó López Obrador, recorrió plazas asegurando que gobernaría para todos e hizo eco de su lema de campaña “La esperanza se vota”, siempre platicando, tratando de exponer sus puntos sin leer discursos como Del Mazo y sin esperar las porras previamente ensayadas de su público.
 
Así también capitalizó el hartazgo de los mexiquenses por los gobiernos priistas que mantuvieron la pobreza, la falta de empleos y de servicios básicos. Y aunque no hizo eco de su posición a favor del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, fue una posición que quedó inscrita en la plataforma electoral que presentó ante el Instituto Electoral del Estado de México.
 
En campaña, “la maestra”, como se le conoce por su actividad docente, logró sumar liderazgos como el de Tatiana Clouthier Carrillo, hija de quien fuera líder del PAN y candidato presidencial en 1988, Manuel Clouthier; y a su campaña se adhirieron políticos perredistas, incluso consiguió que el 26 de mayo el candidato del PT, Oscar González Yañes declinara a su favor.  
 
Sin embargo también atrajo personajes cuestionados como el líder del Sindicato del Sistema de Transporte Colectivo Metro, Fernando Espino, y por ende el apoyo de los agremiados del sindicato, y al exsecretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Rafael Ochoa Guzmán, lo que ha sido usado por sus opositores para ligarla con la otra maestra, Elba Esther Gordillo.
 
En respuesta, su partido, por voz de López Obrador, dijo que serán precavidos para las adhesiones y que si docentes quieren apoyar, adelante, como lo hicieron ya integrantes del magisterio disidente. 
 
Cabe recordar que en la elección de 2011, cuando terminaba la administración de Enrique Peña Nieto y comenzaba la de Eruviel Ávila Villegas, Morena no existía pero el PRD –de donde salieron muchos morenistas– obtuvo la segunda mejor votación en 116 municipios.
 
De acuerdo con los analistas los municipios claves en esta elección son Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan, Toluca y Texcoco, donde –a excepción de este último– hay una Alerta de Violencia de Género desde 2011 por concentrar el mayor número de mujeres asesinadas. A este fenómeno de violencia e inseguridad se enfrentará la próxima o el próximo gobernador.
 
17/AGM/GG


 
 
 







OPINIÓN
DERECHOS HUMANOS
   Los imaginarios de la libertad
10 años de Sociedades de Convivencia
Imagen de Antonio Medina
Por: Antonio Medina Trejo*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 15/03/2017 La primera década de este siglo será recordada como la época en que la lucha de los colectivos homosexuales por su visibilización trascendió el clóset y se instaló en la ruta de los derechos civiles. La discusión, la exhibición de los prejuicios y de la homofobia asesina y los cambios legales que se han sucedido en cascada marcan un parteaguas simbólico. El imaginario en torno a la homosexualidad se ha transformado en todo el mundo occidental.
 
Esta ola civilizatoria ha tenido una participación mexicana notable. Con orgullo podemos decir que la Ciudad de México ha sido vanguardia latinoamericana en este movimiento de liberación que ha transformado mentalidades y ha logrado, por fin, una aceptación sin precedentes de la libertad personalísima de amar, sin distingos de sexo o de género. 
 
En esa lucha por un derecho humano básico, la ley de Sociedades de Convivencia aportó un pequeño gran paso. Los marginales estuvieron al centro, como diría Carlos Monsiváis, protagonizando la ardua batalla por ser iguales ante la ley. Sin la discusión pública que acompañó el proyecto a lo largo del primer lustro del siglo no serían imaginables los cauces de libertad —siempre imperfecta, siempre perfectible— de los que ahora gozamos en la Ciudad de México, que ha inspirado a otros estados del país a homologar leyes, códigos y políticas públicas que integran la perspectiva de diversidad sexual, como las de la capital del país.
 
El 16 de marzo de 2007, hace una década, se conjuraron los fantasmas del oscurantismo y la homofobia, y se selló con un beso entre personas del mismo sexo el inicio de una nueva era. Llegar a ese día no fue sencillo, hubo que vencer resistencias de curas y sacristanes, de derechas y también de izquierdas, entre conveniencias políticas y manipulaciones mediáticas.
 
El sexo fue política y, rubores aparte, se exhibió bajo la lupa y a plena luz del día, normalizándolo como nunca antes en nuestra maltrecha república. El camino no estuvo exento de derrotas, como los traspiés que tuvo que pasar la ley en 2001 y 2003, por el miedo legislativo a la condena de la Iglesia Católica y también por la franca oposición del entonces Jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador. Eran tiempos difíciles, según la encuesta de Parametría 76 por ciento de la población se oponía a la legalización de las uniones entre personas del mismo sexo.
 
En un nuevo entorno político, la aprobación se logró, finalmente, en 2006, arropada por el PRD y respaldada por años de activismo ciudadano y de cabildeo de los desaparecidos partidos Democracia Social y Alternativa Socialdemócrata y Campesina. La ley de Sociedades de Convivencia fue un esfuerzo desde la izquierda, un triunfo colectivo y un símbolo de trabajo común alrededor de un principio básico. La marejada tras la promulgación de la ley jugó a favor de la percepción ciudadana: para 2009, en vísperas de la aprobación del matrimonio civil igualitario entre personas del mismo sexo, la oposición se había derrumbado a 55 por ciento, también de acuerdo con Parametría.
 
De ninguna manera se ha vencido al oscurantismo, agazapado detrás de la derecha e, incluso, de ciertos sectores de izquierda. El matrimonio entre personas del mismo sexo es todavía un anhelo en más de veinte estados del país, ilegalidad condenada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación pero solapada por la Cámara de Diputados, cuya mayoría priista y panista ha optado por bloquear la propuesta presidencial que garantiza el matrimonio civil igualitario en toda la nación. Gracias a los años de lucha, esa cerrazón es cada vez más evidente, hipócrita y ridícula.
 
De ese 16 de marzo de hace diez años recuerdo, en medio de mi nerviosismo por el significativo evento que estaba protagonizando en la explanada de la delegación Iztapalapa, las palabras de Sabina Berman: “cinco días antes del inicio oficial de la primavera, ustedes dos se darán un beso. Y 30 siglos de intolerancia se desplomarán a sus pies.” Y Jorge y yo nos besamos.
 
*Activista, académico, periodista independiente y actual secretario nacional de Diversidad Sexual del PRD. @antoniomedina41
 
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