ESTADOS
SALUD
   Los especialistas ofrecerán resultados exactos a sus pacientes
Desarrollan técnica alternativa para prevenir cáncer de mama
Imagen retomada del portal conacytprensa.com
Por: Dioreleytte Valis*
Cimacnoticias | Xalapa, Ver .- 06/01/2017 El doctor y académico del Centro de Investigación en Inteligencia Artificial (CIIA) de la Universidad Veracruzana, Nicandro Cruz Ramírez desarrolló una técnica alternativa para la detección temprana del cáncer de mama mediante termografías y algoritmos de minería de datos (data mining), que permitirán al especialista descartar o confirmar la presencia de cáncer.
 
El miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) explicó que mediante la técnica de termografía –que permite registrar gráficamente las temperaturas de distintas zonas del cuerpo– es posible obtener un diagnóstico temprano del cáncer de mama.
 
“Se sabe que los tumores cancerosos se 'alimentan' de sangre, lo que hacemos es tomar una foto de las mamas y mediante esta práctica, a través de la temperatura corporal, se puede obtener un indicador que arroje un resultado sobre el padecimiento”, indicó el especialista.
 
El doctor en inteligencia artificial por la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, trabaja en colaboración con un oncólogo del sector salud, quien se encarga específicamente de obtener las imágenes termográficas de sus respectivas pacientes, información que, posteriormente, se agregó a una base de datos, donde Cruz Ramírez analiza y estudia las variables más importantes que podrían ser útiles para una detección temprana de cáncer de mama.
 
De acuerdo con el investigador, el objetivo de este desarrollo tecnológico es extraer un patrón que no es perceptible a la vista, a través de las diferentes variables que proyecta una cantidad considerable de pacientes.
 
“La minería de datos es lo que intenta hacer, encontrar aquellos patrones escondidos que permitan establecer un diagnóstico correcto. Nuestra idea es crear una herramienta de detección integral que capture la imagen de las mamas; con un algoritmo de visión, se extraen las características, se ingresa en la base de datos y analiza el algoritmo de minería de datos para obtener un resultado instantáneo sobre las probabilidades de la paciente de estar enferma”.
 
DE BAJO COSTO Y MENOS INVASIVO
 
Este sistema que desarrolló el doctor, Nicandro Cruz Ramírez contribuirá a los médicos especialistas en oncología para ofrecer un resultado exacto a sus pacientes.
 
Sin embargo, no pretende reemplazar la mastografía, método tradicional para la detección de cáncer de seno, por el contrario, se espera que ambos procesos puedan ser utilizados en conjunto.
 
“Ninguna técnica es mejor que otra, ambas tienen sus pros y sus contras. La ventaja de la termografía con el uso de la minería de datos es que resulta más sencilla de aplicar y sus costos son menores”, mencionó el especialista.
 
Este método alternativo, al no exponer a la paciente a la radiación, se puede usar en mujeres desde muy temprana edad y en repetidas ocasiones en un mismo año, al contrario de la mamografía.
 
Por otro lado, el fácil desplazamiento de dicha herramienta permite que se lleve a comunidades rurales de difícil acceso, “solo basta con capturar la imagen y hacer uso de la base de datos para arrojar un diagnóstico”.
 
El doctor Cruz Ramírez, quien es exbecario del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), durante sus estudios de maestría y doctorado, aseguró que el uso de las nuevas tecnologías es indispensable para el diagnóstico, tratamiento y control de enfermedades.
 
“Un diagnóstico temprano implica una mejor calidad de vida para el paciente, es importante crear herramientas que estén al alcance de todo y permitan reducir los índices de mortalidad que el cáncer trae consigo”.
 
*Este artículo fue retomado del portal conacytprensa.mx
 
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CRISTAL DE ROCA
POBLACIÓN Y DESARROLLO
   CRISTAL DE ROCA
Dimensión paralela
Especial
Por: Cecilia Lavalle*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 04/10/2016 Dicen que las crisis llegan siempre con alguna lección. Lo sé bien. Tengo la edad suficiente para saberlo bien. Lo que no sabía es que hay crisis que se viven en una dimensión paralela.
 
Una crisis es aquello que no puedes ignorar. No puedes pretender que no sucede. No puedes decir: “hagamos de cuenta que no pasó nada y sigamos como siempre”.
 
Pero hay crisis que muestran claramente que no hay un “siempre” y, por lógica, tampoco un “nunca”. Muestran que vivir el hoy es, en verdad, lo único real. Los planes, el futuro, habitan en un terreno que aún no existe; y el pasado habita en un territorio que no existe tampoco. Así pues, lo único que verdaderamente tenemos es el hoy.
 
Y, si me apura, el ahora. Este preciso y precioso instante.
 
¿Podemos mirar con nostalgia o alegría o tristeza o enojo el pasado? ¡Claro!, lo hacemos todo el tiempo. Pero ya no existe. Debemos recordarlo. ¿Podemos hacer planes, mirar el horizonte, atisbar el futuro? ¡Claro!, eso nos ayuda a forjar el presente; pero no debemos perder de vista que ese terreno no existe aún.
 
Esta lógica simple y sabia seguramente la hemos oído miles de veces; pero se vuelve casi tangible cuando se atraviesa una crisis de grandes proporciones.
 
¿Quién era yo hasta hace poco? ¿Cuál era mi mayor anhelo? ¿Qué sueño perseguía? ¿Qué era lo que consideraba realmente importante?
 
Hace un mes hubiese respondido a todas esas preguntas de modo diametralmente distinto a lo que respondería hoy mismo.
 
La crisis tocó a mi puerta de manera absolutamente inesperada. No fue un huracán que se hubiera anunciado y para el cual se sigue todo un protocolo de protección y resguardo. Fue más bien como un terremoto. Me tomó por sorpresa y movió mis cimientos.
 
MI hijo recibió de manera sorpresiva un diagnóstico de cáncer. Su vida, su cotidianeidad, sus planes se detuvieron de golpe. Y los nuestros también.
 
De inmediato su padre y yo delegamos todo lo delegable, empacamos y nos trasladamos a la ciudad norteamericana que alberga sus días y sus noches junto a su esposa. Nos instalamos en su departamento como quien acampa para ver una lluvia de estrellas: con el alma en la mano. Y lo acompañamos por el penoso trayecto que implica la quimioterapia. Cinco sesiones. Una diaria.
 
Fue ahí que me di cuenta que el tiempo se detiene. No para todas las personas. Sólo para quienes van en el mismo vehículo.
 
Y cuando me asomé a la vida, me sorprendió darme cuenta que el mundo no se había detenido. Todo seguía su ritmo. Sentí como si me hubiera quedado varada en el acotamiento de la carretera.
 
Los momentos del día en que debíamos hacer algo que pertenece al mundo de lo cotidiano, como ir al supermercado o cocinar, era como retomar la carretera en el carril rápido. Hasta llegar a la siguiente salida que, de nuevo, nos llevaba al acotamiento.
 
Y en ese acotamiento todo tiene otro ritmo, otras formas, otros modos y, sin duda, otras prioridades. Es una dimensión paralela.
 
En esa dimensión mi hijo hoy ya no tiene cabello, debe tomar medicamentos puntualmente, y enfrenta con ánimo y entereza su segunda ronda de quimioterapia.
 
Yo, como su padre, entro y salgo de la dimensión paralela. Lo cual es bueno, porque nos recuerda que, aunque sólo tenemos el hoy, de todas maneras todos los días sale de nuevo el sol.
 
Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com
 
*Periodista de Quintana Roo, feminista e integrante de la Red Internacional de periodistas con visión de género.
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