ESTADOS
SALUD
   Señala investigación de la BUAP
Faltan estudios y prevención de VPH en mujeres jóvenes
Imagen retomada del portal ladobe.com.mx. Foto: Marlene Martínez
Por: Aranzazú Ayala Martínez*
Cimacnoticias | Puebla, Pue.- 28/02/2017 Desde hace dos años, un equipo de investigación del Centro de Detección Biomolecular de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) hizo un seguimiento a 170 mujeres de entre 18 y 25 años, buscando la presencia del Virus del Papiloma Humano (VPH). Un tercio tenía el virus, pero ninguna de ellas se había hecho antes el examen que lo detecta, el Papanicolau, pese a ser sexualmente activas. Ninguna de las 170 mujeres sabía o creía que lo necesitara.
 
La directora del Centro a cargo de la investigación, doctora Lilia Cedillo Ramírez, dijo que casi no hay estudios del VPH en mujeres jóvenes, principalmente en menores de 30 años, pues se asume que por la edad tienen una respuesta inmune muy eficaz y eliminan al virus con facilidad. Informó que la mayoría contrae el VPH cuando empiezan su vida sexual, pero su propio cuerpo lo desecha al cabo de un año, aunque no todas tienen la misma respuesta inmunológica.
 
A las jóvenes que resultaron positivas al VPH se les hicieron estudios para saber si ya tenían algún tipo de daño asociado con el virus. Alrededor de un tercio tenía el tipo más leve, llamado “NIC 1”, que es una leve alteración de las células epiteliales del cuello uterino, generalmente con un crecimiento anormal. La doctora Cedillo explicó que aunque esta alteración no es grave, si no se atiende a tiempo, al cabo de varios años podría desarrollar Cáncer cérvico uterino (CaCu). Las pacientes que presentaron esta lesión tuvieron información y tratamiento para prevenir más lesiones en el futuro.
 
De acuerdo con datos del Centro de Epidemiología de la Secretaría de Salud (SS), durante 2016 en Puebla se diagnosticaron 679 casos de VPH: 555 fueron en mujeres y 124 en hombres, lo que confirma que es mucho mayor el número de mujeres infectadas, aunque los hombres son los portadores del virus. Pese a estas cifras, no hay campañas centradas en mujeres jóvenes, que enfaticen la importancia de la prevención para evitar que una lesión leve se convierta en grave o incluso en cáncer, por no ser detectada a tiempo.
 
Para el estudio, realizado también por la maestra Elda Carrión, la estudiante de posgrado Diana Icea y la ginecóloga Virginia Ortega, así como por el alumno de la maestría en Microbiología de la BUAP, Enrique Rodríguez, no fue tan fácil conseguir las muestras.
 
La doctora Cedillo dijo que en este caso las jóvenes estaban asintomáticas, por lo que persistía la idea de “si estoy sana para qué quiero hacerme un estudio”. De toda la población analizada, casi una novena parte tenía una lesión en etapa temprana, y no se hubiera enterado para su atención oportuna de no haber participado en el estudio.
 
NI CAMPAÑAS, NI EXPLORACIÓN
 
La integrante del Observatorio de Derechos Sexuales y Reproductivos (Odesyr), Cinayini Carrasco, dijo en entrevista para LADO B que hay mucha desinformación en torno al virus, pues si bien no todas las cepas están ligadas al cáncer, algunas se asocian con la aparición de condilomas (una especie de verrugas) y otras son totalmente asintomáticas.
 
El problema también tiene que ver con la falta de autoconocimiento del cuerpo, dijo Carrasco. “No nos exploramos, no nos revisamos; los médicos generalmente te recomiendan el Papanicolau hasta que tuviste un hijo o después de los 30 años, y si no te encuentran, el estudio es cada 3 años”.
 
Las políticas públicas que existen se centran en la vacuna, pero no explican que ésta sólo protege contra ciertos genotipos más agresivos. Tampoco hay conocimiento sobre el uso del condón femenino, que es más eficaz en la protección contra el VPH porque recubre la vulva y evita todo tipo de contacto, pues el virus se contagia por contacto de piel con piel.
 
La doctora Lilia Cedillo también encontró mucha desinformación durante el transcurso del estudio al grupo de las mujeres. “Primero sienten que no pueden tener el virus, dicen que no, y cuando ya lo tienen como que entran en shock y dicen, me va a dar cáncer. Pero no, una tiene que decirles que no en todos los casos, que hay tipos de alto y bajo riesgo, uno se da cuenta de que hay mucha desinformación todavía en el sentido de la prevención de enfermedades”.
 
Del Centro de Análisis, Formación e Iniciativa Social A. C. (CAFIS), Natalí Hernández Arias coincidió con la doctora Cedillo en que se hace una asociación directa del virus con el cáncer, todo esto debido a que no se tiene la información correcta. En su opinión faltan estrategias de sensibilización para que las personas no se infecten, pues lo único que hay son estrategias de atención enfocadas en campañas de vacunación.
 
“En general no hay educación sexual, no hay campañas respecto a la salud sexual y reproductiva, muchas personas no saben cuáles pueden ser los riesgos de mantener relaciones sin protección y dejan pasar mucho tiempo para acudir a alguna revisión médica en general”, dijo.
 
El VPH tiene un periodo de incubación de entre tres meses y 25 años, aunque para que una lesión se convierta en cancerígena el tiempo promedio es de diez años, por lo que es muy importante que las mujeres se hagan el Papanicolau al menos una vez al año en cuanto empiecen su vida sexual, recomendó la ginecóloga de la Clínica de Displasia del Hospital Universitario, Marina López Vázquez.
 
Según López Vázquez, 80 por ciento de las mujeres con vida sexual activa ha estado en contacto con el virus, pero las menores de 25 años tienen la posibilidad de eliminar por sí solas la infección. Actualmente se están haciendo acuerdos para normar los manejos a las pacientes, tomando como base la Norma Oficial Mexicana NOM-014, para evitar que haya tratamientos exagerados y abonar a la cultura de la prevención.
 
 
LOS GENOTIPOS EN EL LIMBO
 
De los más de cien genotipos que se conocen del virus, alrededor de 30 están considerados de alto riesgo, entre 30 y 35 son de bajo riesgo, pero hay otros 40 tipos de los que no se sabe si están asociados o no al cáncer, porque no siempre aparecen en los análisis, explicó la doctora Cedillo.
 
La diferencia es que los de alto riesgo son capaces de sintetizar proteínas relacionadas con el cáncer y los de bajo riesgo no.
“El problema es que bajo determinadas circunstancias un genotipo puede o no, o sea la información genética la tiene para producir esas proteínas, pero en un momento dado no lo hace. Entonces hay condiciones que favorecen lo que se llama la expresión de esas proteínas relacionadas con el cáncer”, dijo la especialista.
 
En el estudio encontraron la persistencia de los genotipos 90 y 91, que pertenecen a este grupo que está en el “limbo”. De estos dos no hay mucha información, pero el Instituto Nacional de Cancerología (Incan) tiene un trabajo previo que obtuvo resultados parecidos al del Centro de Detección Biomolecular de la BUAP, y también hubo un análisis en Yucatán donde aparecieron estos genotipos. Primero pensaron que era al azar, pero al conocer lo que encontraron los científicos de la BUAP ya consideran la posibilidad de que haya un patrón.
 
Por ello la segunda fase de la investigación continúa con el monitoreo y análisis de mujeres con lesiones más avanzadas, para buscar la asociación de los genotipos 90 y 91 con diagnósticos graves.
 
*Este artículo fue retomado del portal ladobe.com.mx
 
17/AAM/GG







ESTADOS
SALUD
   Los especialistas ofrecerán resultados exactos a sus pacientes
Desarrollan técnica alternativa para prevenir cáncer de mama
Imagen retomada del portal conacytprensa.com
Por: Dioreleytte Valis*
Cimacnoticias | Xalapa, Ver .- 06/01/2017 El doctor y académico del Centro de Investigación en Inteligencia Artificial (CIIA) de la Universidad Veracruzana, Nicandro Cruz Ramírez desarrolló una técnica alternativa para la detección temprana del cáncer de mama mediante termografías y algoritmos de minería de datos (data mining), que permitirán al especialista descartar o confirmar la presencia de cáncer.
 
El miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) explicó que mediante la técnica de termografía –que permite registrar gráficamente las temperaturas de distintas zonas del cuerpo– es posible obtener un diagnóstico temprano del cáncer de mama.
 
“Se sabe que los tumores cancerosos se 'alimentan' de sangre, lo que hacemos es tomar una foto de las mamas y mediante esta práctica, a través de la temperatura corporal, se puede obtener un indicador que arroje un resultado sobre el padecimiento”, indicó el especialista.
 
El doctor en inteligencia artificial por la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, trabaja en colaboración con un oncólogo del sector salud, quien se encarga específicamente de obtener las imágenes termográficas de sus respectivas pacientes, información que, posteriormente, se agregó a una base de datos, donde Cruz Ramírez analiza y estudia las variables más importantes que podrían ser útiles para una detección temprana de cáncer de mama.
 
De acuerdo con el investigador, el objetivo de este desarrollo tecnológico es extraer un patrón que no es perceptible a la vista, a través de las diferentes variables que proyecta una cantidad considerable de pacientes.
 
“La minería de datos es lo que intenta hacer, encontrar aquellos patrones escondidos que permitan establecer un diagnóstico correcto. Nuestra idea es crear una herramienta de detección integral que capture la imagen de las mamas; con un algoritmo de visión, se extraen las características, se ingresa en la base de datos y analiza el algoritmo de minería de datos para obtener un resultado instantáneo sobre las probabilidades de la paciente de estar enferma”.
 
DE BAJO COSTO Y MENOS INVASIVO
 
Este sistema que desarrolló el doctor, Nicandro Cruz Ramírez contribuirá a los médicos especialistas en oncología para ofrecer un resultado exacto a sus pacientes.
 
Sin embargo, no pretende reemplazar la mastografía, método tradicional para la detección de cáncer de seno, por el contrario, se espera que ambos procesos puedan ser utilizados en conjunto.
 
“Ninguna técnica es mejor que otra, ambas tienen sus pros y sus contras. La ventaja de la termografía con el uso de la minería de datos es que resulta más sencilla de aplicar y sus costos son menores”, mencionó el especialista.
 
Este método alternativo, al no exponer a la paciente a la radiación, se puede usar en mujeres desde muy temprana edad y en repetidas ocasiones en un mismo año, al contrario de la mamografía.
 
Por otro lado, el fácil desplazamiento de dicha herramienta permite que se lleve a comunidades rurales de difícil acceso, “solo basta con capturar la imagen y hacer uso de la base de datos para arrojar un diagnóstico”.
 
El doctor Cruz Ramírez, quien es exbecario del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), durante sus estudios de maestría y doctorado, aseguró que el uso de las nuevas tecnologías es indispensable para el diagnóstico, tratamiento y control de enfermedades.
 
“Un diagnóstico temprano implica una mejor calidad de vida para el paciente, es importante crear herramientas que estén al alcance de todo y permitan reducir los índices de mortalidad que el cáncer trae consigo”.
 
*Este artículo fue retomado del portal conacytprensa.mx
 
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CRISTAL DE ROCA
POBLACIÓN Y DESARROLLO
   CRISTAL DE ROCA
Dimensión paralela
Especial
Por: Cecilia Lavalle*
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 04/10/2016 Dicen que las crisis llegan siempre con alguna lección. Lo sé bien. Tengo la edad suficiente para saberlo bien. Lo que no sabía es que hay crisis que se viven en una dimensión paralela.
 
Una crisis es aquello que no puedes ignorar. No puedes pretender que no sucede. No puedes decir: “hagamos de cuenta que no pasó nada y sigamos como siempre”.
 
Pero hay crisis que muestran claramente que no hay un “siempre” y, por lógica, tampoco un “nunca”. Muestran que vivir el hoy es, en verdad, lo único real. Los planes, el futuro, habitan en un terreno que aún no existe; y el pasado habita en un territorio que no existe tampoco. Así pues, lo único que verdaderamente tenemos es el hoy.
 
Y, si me apura, el ahora. Este preciso y precioso instante.
 
¿Podemos mirar con nostalgia o alegría o tristeza o enojo el pasado? ¡Claro!, lo hacemos todo el tiempo. Pero ya no existe. Debemos recordarlo. ¿Podemos hacer planes, mirar el horizonte, atisbar el futuro? ¡Claro!, eso nos ayuda a forjar el presente; pero no debemos perder de vista que ese terreno no existe aún.
 
Esta lógica simple y sabia seguramente la hemos oído miles de veces; pero se vuelve casi tangible cuando se atraviesa una crisis de grandes proporciones.
 
¿Quién era yo hasta hace poco? ¿Cuál era mi mayor anhelo? ¿Qué sueño perseguía? ¿Qué era lo que consideraba realmente importante?
 
Hace un mes hubiese respondido a todas esas preguntas de modo diametralmente distinto a lo que respondería hoy mismo.
 
La crisis tocó a mi puerta de manera absolutamente inesperada. No fue un huracán que se hubiera anunciado y para el cual se sigue todo un protocolo de protección y resguardo. Fue más bien como un terremoto. Me tomó por sorpresa y movió mis cimientos.
 
MI hijo recibió de manera sorpresiva un diagnóstico de cáncer. Su vida, su cotidianeidad, sus planes se detuvieron de golpe. Y los nuestros también.
 
De inmediato su padre y yo delegamos todo lo delegable, empacamos y nos trasladamos a la ciudad norteamericana que alberga sus días y sus noches junto a su esposa. Nos instalamos en su departamento como quien acampa para ver una lluvia de estrellas: con el alma en la mano. Y lo acompañamos por el penoso trayecto que implica la quimioterapia. Cinco sesiones. Una diaria.
 
Fue ahí que me di cuenta que el tiempo se detiene. No para todas las personas. Sólo para quienes van en el mismo vehículo.
 
Y cuando me asomé a la vida, me sorprendió darme cuenta que el mundo no se había detenido. Todo seguía su ritmo. Sentí como si me hubiera quedado varada en el acotamiento de la carretera.
 
Los momentos del día en que debíamos hacer algo que pertenece al mundo de lo cotidiano, como ir al supermercado o cocinar, era como retomar la carretera en el carril rápido. Hasta llegar a la siguiente salida que, de nuevo, nos llevaba al acotamiento.
 
Y en ese acotamiento todo tiene otro ritmo, otras formas, otros modos y, sin duda, otras prioridades. Es una dimensión paralela.
 
En esa dimensión mi hijo hoy ya no tiene cabello, debe tomar medicamentos puntualmente, y enfrenta con ánimo y entereza su segunda ronda de quimioterapia.
 
Yo, como su padre, entro y salgo de la dimensión paralela. Lo cual es bueno, porque nos recuerda que, aunque sólo tenemos el hoy, de todas maneras todos los días sale de nuevo el sol.
 
Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com
 
*Periodista de Quintana Roo, feminista e integrante de la Red Internacional de periodistas con visión de género.
16/CLT/LGL







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