¿Por qué las lesbianas y los gays mexicanos tienen tanta dificultad para suscribir una agenda de trabajo conjunta, con puntos concretos, que les permita unificar energía y sensibilidad frente a problemas tan urgentes como la discriminación persistente en el ámbito laboral y de la salud?
Esta pregunta, incómoda para muchos líderes y representantes de la llamada «comunidad», muchas veces no encuentra respuesta porque la mayoría de los liderazgos carecen de una base social organizada, pero también porque los valores de la «cultura» lésbicogay son mayoritariamente de consumo, de superficialidad e inmediatez. Pocos registros se conocen de gays o lesbianas pensando y diseñando el futuro.
Lo anterior de ninguna manera significa que el esfuerzo de amplios sectores organizados resulte vano. La visibilidad homoerótica es incuestionable, como contundentes las expresiones de diversidad sexual en la cultura, la política y el mercado, realizados en distintas partes del país.
Muestra de ello es el Primer Festival Cultura de la Diversidad Amorosa y Sexual, efectuado en la ciudad de Hermosillo, Sonora, del 17 al 25 de mayo, o la II Marcha del Orgullo Lésbico Gay que se efectuará este sábado 1 de junio en la ciudad de Monterrey, Nuevo León.
Asimismo cabría destacar la organización de la VI Marcha de Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual y Transexual, lo mismo que la XII Jornada Cultural de la Diversidad Sexual, ambas próximas a llevarse a cabo en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, del 4 al 14 de julio; o también los esfuerzos recientes de organización en las ciudades de Saltillo, Coahuila, y Puebla, Puebla, por citar algunos.
En el caso de la Ciudad de México el ritmo es distinto, debido a la amplia gama de organizaciones de lesbianas y de gays, así como a su impresionante oferta de servicios y centros de reunión. Sin embargo, no toda la población homosexual capitalina participa de las mismas inquietudes ni propósitos públicos y mucho menos conoce a quienes, asumiéndose líderes, toman decisiones en nombre suyo.
La organización de la XXIV Marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual y Transexual ha reflejado esta situación y, por ello, deben dejarse intereses particulares para respaldar propuestas como la creación de leyes que reconozcan las uniones de hecho entre personas del mismo sexo, por cierto la demanda común de éste movimiento en otros países.
Ojalá que las y los dirigentes cedan un poco y, pensando en toda la población homosexual, articulen propuestas intermedias que puedan inaugurar, en el zócalo capitalino, una nueva etapa de movilización y discurso en el que todos y todas se sepan representados.
* Colaborador de la Agencia NotieSe
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