Unos 250 mil niños y niñas de la calle, según cifras oficiales y 500 mil de acuerdo con Organizaciones No Gubernamentales (ONG), son víctimas de pornografía infantil, drogadicción, abuso sexual, maltrato y discriminación, lo que les origina problemas mentales, físicos y emocionales.
Las constantes crisis económicas que padece México y a la serie de medidas de austeridad en los servicios públicos de salud, educación y desarrollo social han afectado más a las familias más pobres.
Sus integrantes más «pequeños», los menores resultaron ser los afectados, puesto que para ayudar a la subsistencia de sus familias tienen que trabajar, sin ninguna seguridad ni protección social.
En la pasada LVIII Legislatura fue modificado el artículo 201 bis del Código Penal Federal, que tipifica como delito grave la pornografía infantil, por lo que quienes la producen y trafican, serán sancionados con ocho a 16 años de cárcel sin derecho a fianza y deberán pagar una multa de mil a seis mil días de salario mínimo.
Por almacenar pornografía infantil el castigo es de seis a 12 años de prisión y de mil hasta tres mil salarios mínimos de multa.
Sin embargo, el estado de salud mental de las niñas «callejeras», ya sean «de la calle» o «en la calle», permanece oculto, diluido en la mayoría masculina.
SALUD MENTAL
El estudio Factores de Riesgo Para la Salud Mental de las Niñas que Subsisten en las Calles, elaborado por Leticia Vega, Rafael Gutiérrez, Eva María Rodríguez y Jorge Galván, revela que cualquier niña o niño puede presentar problemas de salud mental, pero la posibilidad de padecerlos es mayor para quienes viven en la calle.
Sin embargo, aunque existen informes oficiales sobre algunas enfermedades de los menores, sólo ocasionalmente se refieren a sus problemas de salud mental y, cuando lo hacen, se centran en el consumo de sustancias psicoactivas.
La investigación destaca que al hacerlo no especifican la proporción de niñas que consumen estas sustancias, de hecho, cuando hablan de cualquier otro problema, las menores no son mencionadas y quedan ocultas con las denominaciones «niños en la calle» y «niños de la calle».
Explican que entre los problemas que las niñas y niños «callejeros» padecen están trastornos del estado de ánimo, depresión, suicidio y tentativas de suicidio, ansiedad, fobias, tendencias antisociales, trastornos del sueño y apetito.
AGRESIONES
Cotidianamente las niñas y niños de la calle, tienen problemas por las disputas, conflictos y presiones de su vida en las calles. Así, la policía, vecinos y comerciantes se convierten en sus detractores más asiduos.
La mayoría de los conflictos son por usar espacios públicos para vivir, su aspecto sucio y desarreglado, la práctica de la mendicidad, y el robo, el lenguaje utilizado –el caló–, así como el consumo de inhalables.
Así, el estudio mencionado, refiere que el fenómeno «niño callejero» está constituido en su mayoría por niños varones, sin embargo es conceptuado como si se tratara de un todo sexualmente homogéneo, como si sólo hubiera miembros del sexo masculino y no del femenino.
2003/RGL/MEL