¿Has caminado alguna vez por la calle murmurando o preocupándote de las cosas que tienes que hacer, de tus relaciones, del trabajo y de lo que pasa en tu vida? En ese momento levantas la vista y alguien te sonríe, sin darte cuenta tú devuelves en forma automática la sonrisa.
Al responder de esta manera, en un abrir y cerrar de ojos has olvidado tus preocupaciones, dice Mantak Chia: «Te has erguido y has seguido andando, sabiendo que en todo iba a irte bien» (Despertar la energía curativa a través del Tao, 1991).
Sonreír nos ayuda para alimentar en la vida diaria un estado de relajación, sin embargo lograr un estado de relajación profundo y duradero –con una sensación de paz interior— requiere de un trabajo cotidiano, comenta Chia.
Para desarrollar la práctica de la meditación taoísta de la sonrisa interior, difundida en el mundo occidental por este maestro de origen tailandés, es importante hacer un programa entrenamiento.
Con relación a la importancia de hacerla todos los días, Janette Nutis, entrenadora Senior del Tao Curativo en México, recomienda.
«Practica la sonrisa interior al despertar. Mejorará tu día entero. Si amas tu cuerpo, serás un ser humano más amoroso con las y los demás y más eficiente en tu trabajo. Una vez que hayas aprendido la práctica, te tomará de cinco a diez minutos sonreírle (en una silla, con los ojos cerrados y la comisura de los labios hacia arriba) a todo tu cuerpo».
Y agrega, «trata de mantener la sensación de la sonrisa interior a lo largo del día. Ten siempre presente este sentimiento pues es uno de los remedios contra el estrés».
El secreto de la meditación de la sonrisa anterior, como ya lo hemos señalado en otras entregas, está en la posibilidad que da a nuestros órganos internos de estar relajados –corazón, pulmones, hígado, riñones, estómago y sistema nervioso y circulatorio– lo cual te permitirá sentir una mayor serenidad.
Para Chia, vivir con una sonrisa interior es vivir en armonía contigo mismo.
Respecto a la situación de nuestra vida contemporánea comenta.
«Un vistazo a nuestra sociedad occidental nos demostrará que no conocemos el secreto de la sonrisa. Nuestra falta de armonía interior es trágicamente aparente. Cada vez estamos más plagados de enfermedades físicas y emocionales que van desde el cáncer hasta la anorexia nerviosa.
«Nuestras pasiones se ven siempre ensombrecidas por un mundo lleno de violencia y autodestrucción. El individuo y la sociedad están amenazados por el desenfrenado abuso de la droga y los residuos nucleares».
Sin darnos cuenta, de alguna manera y en algún lugar hemos perdido de vista el Tao, hemos interrumpido el flujo natural de la vida y, con ello, nuestro poder curativo, concluye.
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* Periodista, psicoterapeuta en enfoque centrado en la persona y Gestalt.
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