Muchas voces se han levantado para protestar contra la construcción de un nuevo muro en la frontera entre México y Estados Unidos que, según el gobierno estadounidense, frenará la entrada ilegal de trabajadores a ese país.
Una de esas voces, que traspasa cualquier frontera, es la de Dolores Huerta, quien clara y fuerte se alza en contra de esta nueva política de blindaje que atenta contra los derechos humanos de los migrantes.
Esta emblemática líder de las y los trabajadores jornaleros ha hecho de su vida una lucha constante por el respeto de los derechos laborales de las y los trabajadores agrícolas con el lema «Sí se Puede».
Nacida en Nuevo México el 10 de abril de 1930, ha frenado en más de una ocasión leyes que atentan contra el derecho a la salud y las condiciones laborales de las mujeres y hombres trabajadores del campo. Su vida es ejemplo de que la organización y el ejercicio de la ciudadanía pueden hacer la diferencia.
Madre de 11 mujeres y hombres de provecho -como Dolores se refiere a sus hijas e hijos- ha demostrado que con la congruencia entre las ideas y los actos se consiguen las metas. «Ellos han aprendido que tener valor es más importante que tener bienes».
Su trabajo con los jornaleros agrícolas derivó de su vocación como maestra de escuela primaria: «No podía soportar ver que los niños asistían a clases hambrientos y descalzos. Pensé que podría lograr más organizando a los jornaleros que tratando de enseñarles a sus hijos hambrientos.»
Dolores ha dedicado toda su vida al activismo comunitario. En 1955, ayudó a fundar la sección de Stockton, California, de la Organización de Servicios Comunitarios y, cinco años después, la Asociación de Trabajadores Agrícolas, antes de organizar la U.F.W. con César Chávez en 1962.
Algunas de sus victorias tempranas fueron las campañas para lograr el derecho al voto para los mexico-americanos, así como el derecho de todo americano a tomar el examen escrito para la licencia de conducir en su lengua natal.
Campeona de los derechos laborales, los derechos femeninos, la igualdad racial y otras causas asociadas con los derechos civiles, Dolores es una figura implacable en el movimiento de los trabajadores agrícolas. Ha dirigido huelgas de recolectores de uvas, luchado por la presencia del liderazgo femenino en la U.F.W., y contra el acoso sexual entre los recolectores de fresas.
Al establecer un nexo entre los derechos laborales y los derechos humanos, a Huerta no le bastó con enfocarse solamente en cuestiones laborales. Mediante su trabajo casa por casa, impulsó la participación de mujeres chicanas en el gobierno, a nivel comunitario y en cargos políticos de elección, su más grande logro para la defensa e instauración de leyes más justas para la población latina.
Dolores Huerta también ha sido portavoz y alma de muchas causas progresistas en los últimos cincuenta años, desde las organizaciones ambientalistas hasta las que lucha por la justicia económica o se movilizan contra la guerra. Huerta es una líder que inspira con su ejemplo, y su actitud refleja el lema de la U.F.W. «Sí se puede.»
Actualmente continúa trabajando a favor de los derechos políticos y civiles de la población latina en Estados Unidos, a través de la fundación que lleva su nombre y nos hereda el derecho a la ciudadanía no importando el país o el estatus migratorio.
06/EC/GG