Qué curiosa respuesta dio el «monaguillo» Luis Carlos Ugalde, presidente consejero del Instituto Federal Electoral (IFE), ante la posible transformación de esa institución.
Siempre se ha considerado un lastre el hecho de que los presidentes mantengan a familiares, amigos o ahijados en posiciones claves que forman parte de nuestras instituciones.
Se supo que el actual presidente de dicho instituto es ahijado de Calderón, además que seguimos sin tomar en cuenta que el sistema empleado en las computadoras del IFE fue creado por el cuñado incómodo del mismo, y como vimos, cumplió como se esperaba: Calderón ganó las elecciones.
También se vale recordar que Fox estuvo todo el tiempo recalcando que el país no cambiaría de caballo, sino que simplemente, de jinete. Cuando escuchaba este mensaje, tuve la certeza que el partido blanquiazul se estacionaría a como diera lugar en el poder y lo vimos.
¡Qué bueno que se la pasaron diciendo que era demócratas! Aunque, ya desde las épocas de Juárez, sabemos cómo se las gasta la derecha, no en balde hasta intentaron traernos un emperador. Y aunque mucha gente no lo cree, siguen montados en la idea de que son la raza superior.
En las pasadas noticias que reportaban los efectos del huracán «Dean», mostrando la visita del presidente, me impactó ver cómo los damnificados trataban de hablar con él, y él se mantenía distante, viendo hacia otro lado, sin fijar su mirada en quienes le hablaban.
Sabemos que cuando no se hace contacto visual con quienes nos hablan es porque no nos importan. Por no decir que nos valen «Wilson». Y no sucedió en un solo lugar, que podría justificarse porque estaba cansado o indigesto, o qué se yo, sino que era la misma imagen, solo en escenarios diferentes.
Me considero muy objetiva y siempre la expresión facial era de fuchi o guácala. Casi me lo imagino lavándose las manos con alcohol, después de haber terminado su acuático paseo.
Pero regreso al hecho de que si una institución no sirve, definitivamente hay que eliminarla y sentar bases claras con estatutos y normas que eviten que en los puestos claves sean colocados familiares, adjuntos o mega cuates.
Que se ejerzan controles reales a fin de que los sistemas de cómputo sean realmente creados por profesionales apolíticos para que no salgan resultados manipulados o en el último momento «se caiga el sistema.»
También que haya un respeto de la familia presidencial para no interferir en los asuntos que maneja el esposo.
A mí no me importa si Margarita Zavala, la esposa de Calderón tiene una gran trayectoria política. Las mentalidades retardatarias que votaron por el PAN, no creo que lo hayan hecho para que esta señora ande metida en eventos políticos, dando discursitos y metiéndose en las encrucijadas políticas. ´
Si ya de por sí se gastan los impuestos en viajes familiares, que no repitan las fechorías de la anterior consorte y menos que tapen todos los tejes manejes de su predecesor.
Y bueno, me quedé intrigada ante una frase dicha por el «monagillo» de que «si renuncia es reconocer que hubo fraude.» Lo que escuché era una posibilidad y él luego, luego se dio por aludido.
No cabe duda, podemos mentirle a todo el mundo y hacer que los demás nos crean que decimos la verdad, pero en nuestro interior, la verdad real nos grita, trata de salir y utiliza cualquier fisura emocional para brotar. Para mí, si renunciara, mostraría algo de honestidad, aunque tratándose de estos personajes, es difícil que sepan lo que esto representa.
07/JEO/GG