Inicio Mortalidad materna: «absolutamente injustificable»

Mortalidad materna: «absolutamente injustificable»

Por Thoraya Ahmed Obaid*

Cada día, más de 1 mil 400 mujeres y niñas adolescentes mueren innecesariamente a raíz de un acto sumamente natural: dar a luz, dice Thoraya Ahmed Obaid en el siguiente texto difundido por Artemisa Comunicación, con motivo de la celebración, la semana pasada en Londres, de la conferencia internacional Las Mujeres dan Vida.

Y 40 mil mujeres más padecen lesiones y discapacidades que pueden durar toda la vida. Las complicaciones del embarazo son la principal causa de defunción de las mujeres jóvenes, de 15 a 19 años de edad, en el mundo en desarrollo.

En cualquier circunstancia, esta situación es deplorable. Pero a principios del siglo XXI, en momentos en que se han logrado adelantos científicos sin precedentes y un elevado nivel de riqueza, es absolutamente injustificable.

Es especialmente inaceptable desde que los líderes mundiales prometieron en el año 2000 mejorar la salud materna, al aprobar los Objetivos de Desarrollo del Milenio; y dado que hay estrategias eficaces para lograrlo.

Las defunciones y discapacidades derivadas de la maternidad, en una enorme mayoría, podrían prevenirse si todas las mujeres tuvieran acceso a servicios de salud reproductiva, objetivo en pro del cual se comprometió la Cumbre Mundial de 2005.

Varios países, tan disímiles como China, Cuba, Egipto, Honduras, Jamaica, Malasia, Sri Lanka, Tailandia y Túnez, han registrado sustanciales disminuciones en la mortalidad derivada de la maternidad, a medida que las mujeres fueron teniendo mayor acceso a servicios de planificación de la familia, y a la atención del parto por personal calificado, con respaldo de atención obstétrica de emergencia.

Muchos de esos países han reducido a la mitad el número de defunciones maternas en el espacio de un decenio. El aumento de personal de partería con capacitación profesional ha tenido importancia crítica para esos éxitos.

También se han logrado adelantos en cuanto a abordar una discapacidad que afecta a las madres: la fístula obstétrica, lesión causada por la falta de atención médica durante el trabajo de parto obstruido. Si bien hace cinco años casi nadie oía hablar de la fístula, actualmente es tema de artículos periodísticos y de noticias radiofónicas y televisivas, así como el propósito principal de programas en 40 países. Gran parte de esta actividad es resultado de una campaña mundial (http/www.EndFistula.org) comenzada en 2003.

No obstante, si bien se han logrado algunos adelantos, estos no bastan para alcanzar antes de 2015 la meta internacional de reducción en un 75 por ciento de las defunciones derivadas de la maternidad.

Los datos recientes indican que la mayoría de los adelantos logrados a partir del año 2000 en cuanto a mejorar la salud materna se registraron en países de medianos ingresos. En África, al sur del Sahara, donde ocurre algo más de la mitad de todas las defunciones derivadas de la maternidad, es donde ha sido más lento el progreso.

Es así como en África una mujer corre a lo largo de toda su vida un riesgo de muerte derivada de la maternidad de 1 en 26, en comparación con un riesgo de 1 en 7 mil 300 para una mujer residente en regiones desarrolladas. Sabemos lo que es preciso hacer, como lo demuestran los ejemplos de los países precedentemente nombrados.

Las soluciones deben procurarse mediante un conjunto integral de servicios de salud reproductiva, bien integrados en la atención primaria de la salud, como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Actualmente, la diferencia en la mortalidad derivada de la maternidad entre los ricos y los pobres figura entre las mayores registradas para cualquier indicador de desarrollo. Y es preciso señalar que, si queremos relegar la pobreza a la historia, es preciso que releguemos a la historia la mortalidad derivada de la maternidad.

Ninguna mujer debería morir al dar la vida. Es hora de asignar a la salud reproductiva y los derechos de la mujer la máxima prioridad en el programa internacional de desarrollo. Y es hora de involucrar más plenamente a los hombres, como copartícipes en esta iniciativa.

Unidos por un mismo sentido de indignación y de urgencia, miles de líderes, activistas y profesionales de la salud se reunieron en Londres para la Conferencia Las mujeres dan a luz. (www.womendeliver.org)

Nuestra meta es que los medios de difusión focalicen la atención en las innecesarias defunciones y deformidades que padecen las mujeres y suscitar acciones concertadas. El sitio Web de la Conferencia lo expresa claramente: No puede haber un futuro sin riesgo si no hay una maternidad sin riesgo.

LO NECESARIO

Para asegurar un progreso más rápido, es necesario contar con:

Un liderazgo y un compromiso más fuertes en pro de asignar prioridad a la salud de la mujer: salud sexual y reproductiva. Una prioridad reflejada en las políticas y planes nacionales, y acompañada de los recursos y los presupuestos necesarios para aumentar la magnitud de las respuestas.

Mayores recursos, especialmente para los países y comunidades más pobres, donde está más retrasado el progreso y donde los grupos más vulnerables tienen menor acceso a los servicios esenciales.

Necesitamos aumentar nuestras inversiones para obtener resultados mejores y sostenidos. Una focalización coordinada por parte de todos: las Naciones Unidas, los donantes, los países donde se realizan programas, las ONG y otros aliados, para fortalecer los sistemas de salud y la dotación de agentes de salud capaces de brindar los servicios de salud que necesitan las mujeres y las familias.

Los sistemas de salud deben estar en condiciones de brindar un conjunto integrado de servicios de salud, especialmente a las poblaciones pobres y excluidas.

Actualmente, la Campaña Mundial para los Objetivos de Desarrollo del Milenio relativos a la salud, emprendida el mes pasado, está cobrando impulso. También hay medidas coordinadas por parte de un grupo recientemente formado, de ocho copartícipes en actividades para la salud mundial, conocido como H8, integrado por organismos de las Naciones Unidas, la Fundación Gates y el Banco Mundial, a fin de acelerar las medidas encaminadas a mejorar la salud en el mundo en desarrollo.

Nuestro desafío es aprovechar este impulso y velar por que las inversiones beneficien a las mujeres en las comunidades donde residen.

* Thoraya Ahmed Obaid es secretaria general Adjunta de las Naciones Unidas y directora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

07/TAO/GG/CV

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