Las mujeres pobres y rurales han sido las más afectadas por la destrucción del medio ambiente, principalmente por un modelo económico (neoliberal) que hace que mujeres y hombres vivan en diferentes condiciones, señaló hoy Ingrid Spiller, representante de la Fundación Heinrich Böll para la oficina de México, Centroamérica y el Caribe, experta en el tema de agua y género.
Entrevistada durante el Foro Internacional sobre Género y Medio Ambiente que este día se realizó en la Secretaria de Relaciones Exteriores, Spiller consideró que si se incorpora a las mujeres en la toma de decisiones y se les da una participación más política, se podrá incidir en el resguardo del medio ambiente.
Para la activista, el que las mujeres vivan en mejores condiciones de vida y que tengan igualdad de oportunidades que los hombres depende del modelo económico y el actual, dijo, ha llevado a la destrucción del medio ambiente donde no se piensa en ahorrar recursos como el agua por ejemplo.
En este sentido, Spiller advirtió, sin menospreciar, que se está poniendo toda la atención en el tema del petróleo, pero hay otro tema urgente que es el del agua ya que, dijo, se prevé que en unos cuantos años escaseará.
Impacto que nuevamente recaerá en las mujeres, pero no en todas, sino en las pobres y rurales al ser éstas quienes menos acceso tienen a los beneficios de los modelos de desarrollo.
Señaló que el agua actualmente se necesita para la producción ya sea agrícola o industrial y para la reproducción, y las mujeres son las principales afectadas por la crisis del agua ya que son ellas quienes tienen que salir a buscar agua para lavar, para cocinar, es decir, las mujeres tienen una relación más directa con el líquido.
En este sentido, dijo que hay que buscar que las mujeres tengan un papel más político en el tema, que participen en la toma de decisiones, y no solamente se les confine a que ellas deben estar al cuidado de este recurso natural, sobre cómo ahorrarla o cómo mantenerla limpia sino también en el sentido político.
Cabe recordar que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha reconocido el papel «fundamental» de las mujeres en el manejo del agua ya que son ellas quienes la recogen, la usan y la administran tanto en sus hogares como en la agricultura pluvial y de riego.
Así, la responsabilidad de la población femenina en las áreas rurales de todo el mundo es mayor, ya que mujeres, niñas y niños son quienes proporcionan prácticamente todo este líquido vital para las necesidades de los hogares rurales, agua que es utilizada para procesar y preparar alimentos, beber, bañarse, lavar, regar la huerta y dar de beber a los animales
«Yo creo que muchos discursos se refieren a la relación individual de la mujer y de la familia y el agua, pero yo pienso que el gran desafío es la relación entre sociedad y agua, y agua como bien común y no como una mercancía», dijo Spiller.
Si bien consideró que en un principio será un trabajo adicional (carga adicional) para las mujeres, es un trabajo en el que hay que empezar ya y los resultados se verían en un manejo del agua más sustentable y democrático, lo que significaría que las mujeres tendían que gastar menos tiempo en buscar agua y tendrían más para participar en los asuntos políticos.
En todo caso, señaló, el problema es que como las mujeres han sido tan poco involucradas en la toma de decisiones políticas que tienen doble trabajo, pero ellas pueden participar mucho más e influir en las decisiones.
«Va a ser un camino largo y lento pero no hay otra alternativa ni para las mujeres ni para el medio ambiente, tenemos que empezar y ya», dijo la especialista.
NUMERALIA
Cerca de mil 100 millones de personas no tienen acceso al volumen mínimo recomendado por la ONU, que es de entre 20 y 25 litros para satisfacer sus necesidades básicas: para tomar, cocinar y de limpieza., según la ONU.
En México, alrededor de 12 millones de personas carecen de agua potable y 24 millones de alcantarillado, según el Consejo Consultivo del Agua.
Del agua potable que llega al Distrito Federal, el 40 por ciento se pierde en fugas y 10 por ciento en tomas clandestinas, según la misma fuente.
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