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En Guatemala, alarmante número de muertes maternas

Por Redaccion

La situación de la salud reproductiva de las mujeres guatemaltecas es un serio problema y, aunque los datos en esta área generalmente son escasos, se menciona que la tasa de natalidad es de 36.6 por mil habitantes y la tasa global de fecundidad de 5.0 hijos por mujer, con 5.8 en el área rural y 4.1 en la urbana.

Un reportaje de Cerigua, producido en el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Población que se celebró el pasado 11 de julio, señala que en Guatemala nacieron 425 mil 410 niñas y niños en el 2000, en una población de 3 millones 346 mil 937 mujeres en edad fértil, entre 10 y 49 años, y murieron 651 mujeres por causas relacionadas con el embarazo, el parto y el puerperio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que la mortalidad materna afectó a un elevado número de mujeres indígenas, analfabetas, en departamentos con altos índices de pobreza y ruralidad.

Las muertes maternas ocurrieron generalmente en un plazo de 24 horas después de la resolución del embarazo; más de la mitad murió en el hogar y cuatro de cada diez fallecieron en un servicio hospitalario, agrega el reportaje, apoyado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

La cobertura de atención del parto por personal médico o de enfermería es de 41 por ciento, 65.6 por ciento en el área urbana y 29.5 por ciento en el área rural, mientras que la de atención del parto en mujeres ladinas (mestizas) es de 57 por ciento y en mujeres indígenas es de 19.5 por ciento, lo que evidencia una brecha determinante.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la mortalidad materna en Guatemala es una desventaja sanitaria y social. Si bien las complicaciones que causan las muertes maternas durante el embarazo, parto o puerperio no puede prevenirse, las muertes maternas derivadas de estas complicaciones sí.

El reto es aumentar las posibilidades de atención de estas complicaciones a través de intervenciones dirigidas a extender la cobertura de Atención Obstétrica Esencial (AOE), ayudar a las mujeres y sus familias a reconocer los signos de peligro, promover la búsqueda de atención oportuna y calificada, facilitar el acceso a servicios que brinden una atención humanizada y de calidad.

En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Población, en Guatemala se realizó el foro académico «Contribución de la Planificación Familiar al Desarrollo», en el que diversos especialistas en el tema de salud sexual y reproductiva coincidieron en que el espaciamiento de los embarazos aporta al bienestar del país y es importante para lograr la equidad.

PLANIFICACIÓN FAMILIAR DERECHOS NEGADO

A pesar de que la planificación familiar favorece el desarrollo socio económico, ese derecho es negado a la población femenina y no es efectivo para los pobres, señala el reportaje de Cerigua apoyado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

En Guatemala hablar de métodos anticonceptivos es un tabú en gran parte de la sociedad, especialmente en los sectores más conservadores, con arraigos culturales machistas y religiosos, que consideran que abordar este derecho constituye un «pecado».

En el mundo, 200 millones de mujeres quieren aplazar o prevenir el embarazo, pero carecen de acceso a los anticonceptivos o temen que su uso provoque efectos secundarios o enfermedades. Guatemala aporta miles de casos a esta estadística.

Thoraya Ahmed Obaid, directora ejecutiva del UNFPA, indicó en su discurso conmemorativo al Día Mundial de la Población, que es preciso asegurar el acceso universal de la mujer a la salud reproductiva antes del 2015, como parte del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y que los decesos y las discapacidades derivados de la maternidad podrían reducirse si se garantiza ese beneficio.

En Guatemala, el derecho de cada persona a una vida sexual y reproductiva saludable y segura está reconocida en la Constitución Política de la República, en su artículo 47; en el Código de Salud, Decreto Número 90-97; en la Ley de Desarrollo Social, Decreto Número 42-2001 y en la Ley de Acceso Universal y Equitativo a los servicios de Planificación Familiar, Decreto 87-2005.

El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) impulsa el Programa de Salud Reproductiva, para garantizar el abastecimiento y disponibilidad de métodos de alta calidad para el espaciamiento de los embarazos en todos los servicios públicos de salud.

Según el UNFPA, los programas de planificación de la familia crean condiciones propicias al ingreso de la mujer en la fuerza laboral, redundando en más recursos dedicados a las hijas e hijos, mejor nutrición y mejores niveles de educación y salud.

UNFPA Y PROGRAMA DE SALUD REPRODUCTIVA

Nadine Gasman, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Guatemala, indicó que apoya los procesos para asegurar y hacer efectivo lo que establece la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Constitución Política de la República, en materia de salud sexual y reproductiva.

Se apoya al Ministerio de Salud Pública, específicamente en el Programa Nacional de Salud Reproductiva, en la parte de abastecimiento de métodos anticonceptivos y en la capacitación del personal para dar consejería balanceada a hombres y mujeres, señaló Gasman, en entrevista concedida a Cerigua, durante la producción de un reportaje conmemorativo al Día Mundial de la Población, que se celebró el pasado 11 de julio.

La funcionaria del UNFPA indicó que hay estadísticas que demuestran que más parejas y mujeres ingresan cada año a los programas de planificación familiar y que aumenta el nivel de abastecimiento y de consumo de anticonceptivos.

En el Día Mundial de la Población, recordemos la importancia crítica de la planificación familiar para el logro oportuno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), afirmó el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, en su discurso conmemorativo a la referida fecha.

Por su parte, Gasman mencionó que es necesario invertir, decidir y actuar, porque de esto depende cumplir los ODM. Hay que llevar el discurso a la práctica, mejorar el presupuesto, los servicios y la comunicación social, que haya acceso y disponibilidad de asistencia en salud reproductiva en todo el país.

Se enfrentan barreras, que afectan a las mujeres indígenas, muchas de ellas sin acceso a los métodos, porque los servicios no han desarrollado una capacidad de comunicación, en relación con los idiomas y la forma de hablar sobre el tema, afirmó Gasman.

Algunos maridos impiden que su pareja use un anticonceptivo o la suegra se encarga de decidir qué es bueno y malo para ella, mientras que la Iglesia católica es muy vocal en el tema de la no planificación con métodos modernos y eso influye en la mujeres, expuso la experta.

También están los prejuicios de las y los médicos, las enfermeras y los promotores de salud, que influyen negativamente, ya que ven a la indígena como una persona que no entiende o no sabe, expresó Gasman.

Existen avances en Guatemala, como el marco legal y los recursos en el presupuesto de salud para la planificación familiar, pero falta más actividad y acciones, manifestó la representante del UNFPA.

Gasman consideró que se tienen que observar cambios importantes en los próximos tres o cuatro años en términos de acceso a servicios y eso requiere que las dependencias de salud pública y entidades sociales aceleren el paso y mantengan el ritmo para lograr una cobertura amplia.

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