Desde que en 1983 se registró el primer caso de SIDA en la República Dominicana, la enfermedad se ha convertido en la principal causa de muerte en mujeres entre los 15 y 49 años y en adultos en edad productiva, señala Visión Mundial en un comunicado.
Hacia finales del 2003, de las 88 mil personas que vivían con VIH, de 15 a 49 años de edad, se han encontrado tasas de la enfermedad entre 4.5 por ciento y 12. 4 por ciento en mujeres que ejercen el comercio sexual, informa Visión Mundial México, organización fundada en 1950, con presencia en más de 96 países en tres líneas básicas: Desarrollo transformador; Promoción de la Justicia y; Prevención, emergencia y rehabilitación para responder ante desastres y conflictos en las regiones que lo requieran.
La prevalencia en la población de 15 a 49 años es de 1.7 por ciento a nivel nacional. Ese promedio esconde las realidades regionales dentro del país, dice Visión Mundial. Existen regiones donde la prevalencia supera el 5 por ciento. Se ha proyectado que unas 33 mil niñas y niños han quedado huérfanos por causa de este flagelo.
Durante la investigación, Visión Mundial encontró que la principal vía de transmisión es el contacto sexual, el 75 por ciento de los casos se atribuyen a relaciones heterosexuales y 8 por ciento a relaciones homo/bisexuales.
Los grupos de edad más afectados son el de 25 a 34 años (40 por ciento del total de casos de SIDA) y el de 15 a 24 años (18 por ciento). Una gran proporción de estos jóvenes se infectaron en la adolescencia. Entre la población joven, el 52 por ciento de los casos son hombres y 48 por ciento mujeres.
MITOS Y SIDA EN AMÉRICA LATINA
Existe una serie de mitos respecto al VIH y SIDA, dice Visión Mundial, como que el hombre no necesita protegerse; que el SIDA sólo le da a homosexuales, a usuarios de drogas intravenosas y a las y los trabajadores sexuales; que es un castigo de dios; que las personas con VIH están condenadas a muerte.
En eso coincide Oscar, un activista diagnosticado reactivo desde marzo de 2002. En República Dominicana, dice, «el SIDA se ha propagado rápidamente en gran parte debido a la falta de información, a la limitada atención que reciben las personas que tienen VIH y SIDA y a las erradas políticas estatales.»
Señala que ha dedicado su vida al activismo en esta área porque está convencido de que el SIDA es un problema grave en República Dominicana, y además un gran problema moral y económico.
Señaló que «cuando a alguien lo diagnostican con el VIH no lo instruyen, no le dicen cómo debe actuar y qué debe hacer. Conozco cientos de casos que vivieron mi misma experiencia. Cuando los resultados de los exámenes son mal explicados, sin dar mucha información, ni mostrando preocupación, esto puede influenciar a algunas personas infectadas a tomar malas decisiones o tener pensamientos de venganza,» incluso llego a pensar en suicidarse.
Oscar tiene 13 años viviendo con el VIH y ha sufrido continua discriminación por parte de amigos, familiares, empresarios y personal de salud.
PREVENCIÓN EFECTIVA
En el último reporte mundial sobre la epidemia del SIDA, se destaca que la alta prevalencia de VIH en la República Dominicana ha venido en descenso, debido a las intervenciones de prevención efectivas que han estimulado a que la población reduzca el número de parejas sexuales y que se incremente el uso del condón.
De 1991 a 2001, el gasto público en salud ha estado consistentemente entre 1 y 1.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que se considera muy bajo. El Plan Básico de Salud aprobado por el Consejo Nacional de Seguridad Social, excluye el tratamiento con antiretrovirales para el VIH y SIDA, así como las pruebas de laboratorio para el monitoreo de la enfermedad. Sólo una fracción de las personas viviendo con el VIH y SIDA que lo necesita, está recibiendo la terapia antiretroviral.
Como consecuencia, la propagación del VIH y SIDA en República Dominicana ha alcanzado una etapa de madurez, completando su transición desde una epidemia concentrada a una generalizada.
Se estima que el VIH y SIDA ha impactado negativamente en el PIB (Producto Interno Bruto) reduciendo su nivel en 0.5 por ciento. Los costos directos e indirectos asociados al VIH y SIDA representan 1.3 veces los costos de tratamiento de las personas VIH positivas.
Los costos directos están relacionados a las enfermedades oportunistas que desarrolla el paciente que no es tratado con la terapia antirretroviral, y ha alcanzado un costo por paciente de US$ mil 380 dólares. Los costos indirectos están asociados al empobrecimiento de los hogares con personas infectadas con el VIH y SIDA, impacto negativo en la calidad de vida y, mayormente, el impacto en las empresas.
Los datos muestran que el VIH y SIDA constituye un problema mayúsculo en toda la región. Varios países, donde la epidemia se ha generalizado, están empezando a experimentar los impactos económicos y sociales. En otros, el problema sigue concentrado en ciertos grupos poblacionales.
Esta situación apunta la fuerte necesidad para tomar medidas enérgicas e integradas que comprometan tanto al Estado como a la sociedad civil. Si no se refuerzan las acciones que garanticen tratamiento universal y servicios integrales de prevención, los logros hasta ahora alcanzados podrían revertirse, dice el comunicado de Visión Mundial.
PREVENCIÓN INTEGRADA
En la República Dominicana, así como en otros países, el involucramiento decidido de la sociedad civil, iglesias, comunidades y de las personas viviendo con VIH es crítico en la respuesta al SIDA.
Se debería integrar y expandir la prevención y el tratamiento, uniendo actores y sectores claves en una agenda común que fortalezca los servicios para personas viviendo con el VIH y SIDA y sus familias; así como la erradicación del estigma asociado con la enfermedad y la promoción y defensa de los derechos humanos que aseguran una vida digna y plena, señala Visión Mundial .
La epidemia del VIH y SIDA plantea uno de los mayores desafíos para la humanidad. En América Latina y el Caribe, se calcula que más de dos millones de personas son VIH positivas, y alrededor de 200 mil se infectaron con el virus en el 2003. Por lo menos 100 mil personas han fallecido de SIDA, el más alto número de muertes después de África y Asia.
La prevalencia regional de VIH en América Latina es 0.6 por ciento. En el Caribe, cuya tasa es 2.3 por ciento (la segunda más alta en el mundo), el SIDA es la principal causa de muerte en hombres jóvenes y es responsable por más de 250 mil niñas y niños huérfanos.
Aunque muchos de los países de la región presentan epidemias altamente concentradas en los grupos de alto riego, al menos 12 países, incluyendo Haití, República Dominicana, Honduras y Guatemala, están experimentando epidemias francamente generalizadas o en proceso de maduración. Se calcula que Brasil tiene más de 600 mil personas con VIH, incluyendo 100 mil niñas y niños menores de 15 años.
08/GG