México podría llevar a cabo la Resolución 1325 sobre la Mujer, Paz y Seguridad aprobada por la ONU, frente a la violencia contra civiles resultado del combate al crimen organizado, al narcotráfico, al feminicidio y al tráfico de personas, señaló la consultora en Género de la Secretaría General de la ONU, Ximena Jiménez.
Señaló lo anterior en su intervención en la Conferencia Construyendo Seguridad Humana en un mundo inseguro, que organizó el Instituto por la Paz y la Justicia Joan B. Kroc, de la Universidad de San Diego, California, llevada a cabo en días pasados.
Ximena Jiménez apuntó también que en los conflictos armados inter o intraestatales, el 90 por ciento de las víctimas son las mujeres, niños y niñas, por lo que los Estados miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tendrían que adoptar la resolución 1325 y la 1820.
Sin embargo, a ocho años de haber sido aprobada por unanimidad en el Consejo de Seguridad de la ONU, sólo 10 países la han adoptado y han impulsado un plan de acción nacional (Canadá, Finlandia, Austria, Sudáfrica, España, Noruega, Dinamarca, Suecia, Suiza e Islandia), México es una de las naciones que aún no la adopta.
En entrevista con Cimacnoticias, luego de su intervención en la Conferencia Construyendo Seguridad Humana, en un mundo inseguro, que organizó el Instituto por la Paz y la Justicia Joan B. Kroc, de la Universidad de San Diego, California, así como UNIFEM, el Centro Global de Justicia, Instraw y DCAF, Ximena Jiménez añadió que la 1325 fue aprobada el 31 de octubre de 2000 y se trató del primer dictamen que reconoció específicamente las consecuencias de los conflictos y, en especial, la violencia sexual.
MUJERES, PAZ Y SEGURIDAD
–¿Cuál es el panorama en la región de América Latina?
–Qué terrible pregunta, nuestras sociedades tienen un predominio masculino, hay una especie de subordinación femenina por cuestiones culturales y, por supuesto, las únicas personas que pueden revertir esa situación son las mujeres, los hombres están cómodos con esa condición, de ahí que sean las mujeres las que tienen que exigir a sus gobernantes la implementación de la Resolución 1325 para que reciban los beneficios que ello reporta al país.
La consultora de origen chileno añade: «Hay una frase que me encanta decir: cuando una mujer gana algo ningún hombre pierde».
Luego, con emoción, se refiere a la producción documental Pray the Devil Back to hell, del director Gini Reticker – filme que obtuvo el premio al mejor reportaje en el Festival de Cine de Tribeca–, en el que se muestra cómo las mujeres de Libera se organizan y consiguen la paz, de esta forma se logra la seguridad para su familia, la sociedad, su país, la región y el mundo entero, apunta.
En suma, la especialista en género en situaciones de conflicto armado, sostiene que la lección de las mujeres de Libera debería repetirse. Pero la sociedad tiene miedo.
PROBLEMAS FINANCIEROS
Por otra parte, aunado al «desconocimiento» de los países miembros de la ONU como México, que están obligados a adoptar esta herramienta legal, hay otro factor que podría impedir su implementación, se trata de los problemas financieros que podrían argumentar algunos países de África, América Latina y el Caribe.
«En Chile, mi país, por ejemplo, dice la especialista, no hay financiamiento, ¿quién va a dar el dinero? ¿El Ministerio de Defensa que tiene relación con seguridad? ¿Relaciones Exteriores que tienen relación con todo lo que provenga de ONU? ¿Los ministerios de la mujer? ¿Quién se va a hacer cargo del bulto, por así decirlo? Sin duda ésas son políticas públicas de alto nivel, que deben ser tomadas por la o el presidente y su parlamento, porque implican un cambio en la estructura legal y judicial de cada país».
Sin embargo, sostiene que la violencia debe revertirse y no permitir que se perpetúe, porque ante esta realidad que se vive ahora «las mujeres se han convertido en una arma de guerra, es más peligroso ser mujer que ser soldado combatiente».
Esa es la verdadera importancia de la Resolución, donde el papel de las mujeres no son sólo víctimas sino que se convierten en actoras principales en la prevención de los conflictos, sin la participación de las mujeres no hay paz, recalca la entrevistada.
RESOLUCIONES, HERRAMIENTAS LEGALES
Ximena Jiménez explicó que la Resolución 1325 sobre la Mujer, Paz y Seguridad es desde su opinión personal un documento tardío, pues la naturaleza de los conflictos empezó a cambiar, hasta la situación actual donde el 90 por ciento de las víctimas son mujeres, niños y niñas, como lo muestran las guerra civiles de la región a partir de las décadas de los sesenta y setenta.
El primer cambio importante se dio entre la Primera y Segunda Guerras Mundiales, cuando las víctimas civiles pasaron del 15 al 65 por ciento como resultado de los bombardeos indiscriminados que se hicieron sobre las ciudades europeas. Pero en el caso de la región, con la aparición de los conflictos internos en un mismo país, se incrementó hasta un 90 por ciento.
Las resoluciones 1325 y 1820 son herramientas legales que los Estados tienen a su disposición y que los Estados miembros de la ONU están mandatados a cumplir, actúan como plataforma para que la sociedad civil reclame mayor responsabilidad de los gobiernos y plantee la problemática de violencia sexual durante los conflictos, desde un punto de vista público y político, puntualiza Ximena Jiménez.
LA RESOLUCION 1325
Entre los 18 puntos que mandata la resolución 1325 destaca la importancia de que los Estados aumenten la representación de la mujer en todos los niveles de adopción de decisiones de las instituciones y mecanismos nacionales, regionales e internacionales para la prevención, la gestión y la solución de conflictos.
Insta también al Secretario General a que trate de ampliar el papel y la aportación de las mujeres en las operaciones de las Naciones Unidas sobre el terreno. Pide a todos los que participen en la negociación y aplicación de acuerdos de paz que adopten una perspectiva de género, en que se tengan en cuenta y se incluyan las necesidades especiales de las mujeres y las niñas.
Exhorta a todas las partes en un conflicto armado a que respeten plenamente el derecho internacional aplicable a los derechos y a la protección de las mujeres y niñas, especialmente civiles, en particular las obligaciones correspondientes en virtud de los Convenios de Ginebra de 1949, la Convención sobre los Refugiados de 1951, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer de 1979.
Asimismo, a que respeten la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño de 1989 y a que tengan presentes las disposiciones pertinentes del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.
Por último, la Resolución 1325 subraya la responsabilidad de todos los Estados de poner fin a la impunidad y de enjuiciar a los culpables de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, especialmente los relacionados con la violencia sexual y de otro tipo contra las mujeres y las niñas.
08/SJE/VR/GG