Durante su visita a México en agosto de 2007, en entrevista con Cimacnoticias, Devorah Korek, creadora del método Sarabi de danza oriental, explicó cómo desde hace varios años este baile milenario experimenta un «auténtico boom» en Occidente.
«Las escuelas y los cursos se multiplican en las ciudades y se imparten clases de danza en un sinnúmero de lugares, desde gimnasios y clubes hasta centros comunitarios. En paralelo con la danza, la música árabe es objeto de interés cada vez mayor y poco a poco han aparecido tiendas especializadas en trajes y accesorios», apunta.
A nivel profesional este auge ha consolidado circuitos internacionales donde actúan bailarinas de los países más diversos: Egipto, Turquía, Marruecos, Brasil, Japón o Australia.
Para Devorah, la consecuencia de esta popularidad de la danza oriental consagra nuevas «divas» –es el caso de la cantante colombiana Shakira– que aparecen en las portadas de revistas y publicaciones especializada.
Ante este boom, para quienes se acercan por primera vez a la danza oriental esta situación puede parecer apenas natural, señala, sin embargo «quienes llevamos muchos años en el oficio sabemos que forma parte de un ciclo, que ya ha tenido lugar en el pasado y se repetirá, con suerte, en el futuro».
— ¿A qué se debe que las mujeres practiquen cada día más la danza oriental?, preguntamos.
— Las mujeres buscan aprender y practicar la danza oriental por un motivo principal, sentirse bien. Y obtienen, además, todo un sistema de beneficios.
«Los movimientos aislados que tanto caracterizan esta danza tienen su epicentro en el vientre y las caderas. A un nivel más interno el efecto de esta parte de la danza es de un masaje suave y sostenido que se concentra en la pelvis y el abdomen y que se irradia desde ahí hacia el resto del cuerpo.
«Por otro lado están las caminatas por el suelo y los gestos amplios y expresivos que contribuyen a lo que faltaría».
— ¿Por qué llamas a la práctica de la danza oriental una «experiencia transformadora»?
— Bailar esta tipo de danza es conectarse con los más primordiales arquetipos femeninos. Por eso es una experiencia transformadora. Nos acerca a la diosa que cada una de nosotras lleva en su interior. Nuestra deidad íntima nos ofrece milagros y su mano benéfica actúa a menudo de un modo sutil y lento.
— ¿El resultado?
— Depende da cada practicante, de sus objetivos, dedicación, constancia y enfoque. De practicar mínimo dos o tres veces por semana (de tres a cinco horas por semana). Si lo hace así enseguida notará los beneficios: flexibilidad, resistencia corporal, potencia en su sistema cardiovascular, menor tensión y disminución de los bloqueos musculares. El cuerpo es la esfera de influencia de la danza oriental.
— ¿Cuál es la relación entre el método Sarabi y la Geometría Sagrada?
— La Geometría Sagrada tiene que ver con toda la preparación del cuerpo. Utilizo la idea de la esfera de la Geometría Sagrada para montar la técnica en la danza. En el método Sarabi todo se reduce a la esfera, en movimientos de tres por tres se va haciendo un círculo que va rodeando el vientre. Toda la técnica está relacionada con la zona áurea que está en la naturaleza y se aplica en el arte.
No obstante la importancia de la técnica, Devorah llama la atención acerca de la necesidad de ir más allá de ella mediante un proceso que se integra desde el calentamiento y el entrenamiento en cada clase, hasta el montaje de las coreografías y la presentación de una función ante el público.
Actualmente promueve y difunde la danza oriental desde la Escuela Sarabi y danza oriental Devorah en Barcelona, España, mediante el método creado por ella, el cual sintetiza no sólo sus conocimientos en danza oriental sino de otras escuelas intelectuales y corporales como el yoga (sobre todo), métodos Felderkrais y Silva, diafro-terapia, Body-Mind Centering, PNL Saitai y Geometría Sagrada
* Periodista mexicana, narradora oral, facilitadora de grupos, terapeuta con Enfoque Centrado en la Persona y Gestalt, instructora asociada de Tao Curativo (www.taocurativomexico.com)
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