La miseria conjugada con la necesidad de sobrevivencia y el hecho de ser inexperta, o mejor dicho, «pecar de confiada, por ser aun niña», significa convertirse en presa fácil de la explotación sexual comercial infantil (ESCI), bajo amenazas y violencia. Eso sucede en México.
Hoy trataría otro tema en este espacio, relacionado también contra la pandemia de violencia contra niñas y mujeres, pero la nota de la BBC de Londres, titulada «Playas, tequila y turismo sexual infantil», además de la información sobre el incendio en una guardería privatizada en Sonora, atentado también contra la infancia mexicana, me hicieron cambiar de tema.
Más aún, esta mañana, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, la agencia de noticias AP reporta que la autoridad policiaca liberó a tres niñas de entre 12 y 15 años de edad, que eran obligadas a prostituirse. Para variar, engañadas con promesas de empleo.
Las obligaban a tener relaciones sexuales por lo menos durante 12 horas al día, les pagaban al mes 300 pesos, como 22.50 dólares.
Por fortuna están hospitalizadas, les prestan atención médica en el sur de México.
Las autoridades dicen que utilizaban contra ellas la violencia y las amenazas para obligarlas a prostituirse. Dos hombres fueron detenidos como sospechosos. La historia se repite en ese estado, pues en mayo detuvieron a ocho personas, que presuntamente forzaban a menores de edad a prostituirse.
Dice el escueto informe de AP que las víctimas, aún niñas, eran forzadas a conseguir al día dos mil pesos mexicanos, o sea 150 dólares. Y solo las alimentaban con un plato de arroz con frijoles.
La BBC de Londres amplió mucho más su documento informativo. No sorprende porque para desgracia de México, el turismo sexual infantil existe en todo su territorio.
Sin pudor se llama a los clientes: «¿Míster, una jovencita…virgen, míster?». Así trabajan, dic ela BBC, los llamados «enganchadores» de turistas en lugares como la Zona Rosa o La Merced en la Ciudad de México.
Les dicen jovencitas pero muchas veces se están refiriendo a niñas menores de 18 anos que son ofrecidas como acompañantes sexuales a turistas extranjeros y locales.
Ocurre en la capital mexicana, pero es un fenómeno extendido en zonas turísticas como Cancún, Acapulco, Puerto Vallarta, Veracruz y Mazatlán, Sinaloa…
Expertas y expertos que han estudiado el tema estiman que hay unos 20 mil niñas y niños en México que son víctimas de las redes de explotación sexual, incluyendo tráfico, pornografia, prostitución y turismo sexual.
Las redes de explotadores ofrecen «paquetes» turísticos en Internet, en periódicos locales o directamente a través de enganchadores que circulan por las calles, en hoteles y restaurantes.
Total Impunidad- En México hay una impunidad total. No sabemos de ninguna condena por turismo sexual en el país, dice Raquel Pastor, fundadora de la asociación civil Infancia Común, en conversación con BBC Mundo.
En 2007 hubo una reforma al Código Penal Federal que tipificó los delitos de explotación sexual contra menores de edad y el turismo sexual en particular.
La reforma contempla penas de hasta un máximo de 14 años para los clientes que compran los servicios sexuales de una menor de edad y para todos los que han obtenido ganancias en el negocio.
El problema es que la ley se ha transformado en letra muerta porque pocas veces se ha puesto en práctica, dicen representantes de organismos no gubernamentales.
Los extranjeros vienen aquí precisamente porque saben que existen muy pocas posibilidades de que sean procesados. Los turistas detenidos son contados con los dedos de las manos, señala Elena Azaola, experta del Ciesas a BBC Mundo.
Creo que no hay voluntad por parte de las autoridades para investigar, agrega.
Los expertos que trabajan en el área tienden a pensar que ha existido un aumento del turismo sexual en los últimos años, pero no tienen cifras para comprobar esta hipótesis.
Todas las fuentes consultadas por la BBC Mundo coincidieron en que el último estudio conocido a nivel nacional es de 1999 y que en la última década no se ha realizado ningún esfuerzo por medir la evolución del problema.
Aunque no existen cifras, quienes realizan trabajo en el terreno han visto el aumento de oferta sexual infantil disponible en ciudades fronterizas como Tijuana.
En muchos casos, potenciales migrantes que no logran cruzar la frontera hacia Estados Unidos y se quedan atrapados en bolsones de pobreza, terminan en redes de prostitución disponibles para clientes que vienen desde San Diego a la tierra de la impunidad.
El problema es que existen muy pocas denuncias y los organismos que deberían investigar, como la Procuraduría General de la República no han recibido la capacitación suficiente, dice Gerardo Sauri, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México.
No existe un presupuesto asignado específicamente para enfrentar esta situación. La explotación sexual infantil se combate sin recursos en este país, agrega.
A Sauri le preocupa que ahora las niñas y niños estén más expuestos al turismo sexual con la campaña de promoción turística impulsada por las autoridades para hacer frente a la crisis económica y las secuelas que dejó el brote mortal de influenza.
Parte de la oferta turística es que en este país no se respetan las leyes ni se investigan los abusos, dice Sauri.
Hay niñas que son ofrecidas a turistas por apenas cuatro o cinco dólares en algunos lugares.
BBC Mundo contactó a distintas instancias de gobierno para conocer la posición de las autoridades frente a este tema, pero no obtuvo respuesta.
Las autoridades mexicanas no dan la cara a medios de comunicación, extranjera, para hablar del problema. El que calla, otorga.
¿Qué destino le depara a la niñez mexicana?
* Periodista y feminista mexicana, corresponsal de Cimacnoticias en Nueva York.
09/LPB/GG