En vísperas a la reunión preparatoria para evaluar la IV Conferencia Internacional sobre la Población y Desarrollo, realizada en el Cairo en 1994, se hicieron los primeros análisis sobre los Presupuestos Sensibles al Género (PSG).
Los estudios sobre los PGS comenzaron a desarrollarse en Australia en 1984, más tarde en Sudáfrica, Sri Lanka, Reino Unido, Canadá, Tanzania y Zimbawe. En México estos estudios datan de 1998.
El objetivo es que la perspectiva de género pueda analizar la diferenciación, dominación y subordinación entre mujeres y hombres ya que el dinero público es un instrumento que puede contribuir a compensar desigualdades, o a profundizar las injusticias sociales, étnicas, entre otras.
En México, las políticas de ingreso y gasto público han sido insensibles al género y por lo mismo es posible que profundicen las inequidades entre mujeres y hombres en lugar de ser un instrumento para contrarrestarlas.
A nivel internacional los presupuestos con perspectiva de género asignan dinero a políticas, programas y proyectos en beneficio de las mujeres en todos los ámbitos: salud, educación, desarrollo social, seguridad, atención y prevención de la violencia, entre otros.
De acuerdo con el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para las Mujeres (Unifem), la construcción de presupuestos con enfoque de género implica «el análisis de los gastos e ingresos gubernamentales en relación a mujeres y niñas, comparados con los realizados en relación a hombres y niños».
En este momento, más de cuarenta países en el mundo realizan ejercicios presupuestarios con esta perspectiva, como resultado del compromiso alcanzado en la Plataforma de Pekín.
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