La siembra de maíz transgénico autorizada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Recursos Naturales (Sagarpa) en Chihuahua ya debe de estar concretada, alertó Susana Cruckshank, directora de campañas de Greenpeace.
La organización presentó diferentes recursos de revisión ante las autoridades correspondientes en espera de respuestas favorables porque, si la siembra se encuentra en fase experimental, la siguiente etapa es la comercialización.
Asimismo, ante la Cámara de Diputados, el Congreso de la Unión y el Congreso del Estado de Chihuahua se presentaron puntos de acuerdo para evitar hacer más daño a la tierra con la siembra de ese tipo de maíz, indicó Cruckshank.
Chihuahua, Sonora, Sinaloa y Tamaulipas impulsan revertir la autorización de la siembra en su territorio, pues esto podría contaminar el maíz criollo y propiciar daños a la salud de la población, detalló.
Cruckshank destacó que es ilógico que México tenga que e importar maíz cuando cuenta con maíz criollo de buena calidad. Además, señaló que existe una demanda en Chihuahua por paquetes de maíz híbrido enviados a la entidad por la Sagarpa.
El problema, enfatizó, es que no existe en Chihuahua ni en el país, un régimen de protección para el maíz criollo, lo cual afecta a los productores y a los mismos consumidores.
Greenpeace participa en la conferencia «Construyendo puentes en el cambio climático. De loas negociaciones internacionales a la realidad nacional, local y ciudadana», realizado por la fundación Henrich Böll en el Museo de la Ciudad de México.
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