Para hacer frente a las políticas que desfavorecen a las mujeres, surgieron las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) feministas, instituciones sin fines de lucro que tienen como objetivo proponer políticas públicas desde una perspectiva de género.
Desde principios de la década de los setenta las ONG feministas tenían presente el porqué de su formación, pues la crisis, exclusión social, desempleo así como el aumento de la feminización de la pobreza eran algunos de los principales factores que las impulsaron.
Además desde el inicio de su creación, las ONG de género ofrecen servicios especializados en materia de salud, trabajo, legislación, atención a víctimas, de violencia intrafamiliar y sexual, además de brindar apoyo a indígenas y sindicatos.
De acuerdo con María Luisa Tarres, investigadora del Colegio de México, la primera ONG que rescata a las mujeres como sujeto desde una perspectiva de género es Comunicación, Intercambio y Desarrollo Humano en América Latina (CIDHAL) fundada en 1965, aunque centraba su investigación en temas de desarrollo humano en América Latina; pero fue en 1969 cuando se especializó en actividades de género.
Aunque en la década de los años ochenta la participación de las organizaciones seguía estable, una al año como promedio, su constancia por promulgar leyes que garantizaran la igualdad de la mujer, seguía presente.
Según Margarita Pisano, feminista chilena, señala que las ONG feministas tienen distintas miradas: una como un proceso de profesionalización, otra como activismo y una tercera como desarrollo personal afectivo de mujeres.
En la actualidad, la búsqueda de caminos alternativos que competen al Estado para salvaguardar los derechos de las mujeres, especialmente en el ámbito de la violencia, en su mayoría es ocupada por las organizaciones, y en algunas situaciones quienes están al frente de ellas son amedrentadas, con la finalidad de invisibilizar a la población femenina.
El impacto que las organizaciones tiene que ver también con el apoyo que comenzaron a brindarle órganos de las Naciones Unidas, como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) así como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Instituto de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (INSTRAW).
Mientras tanto, las ONG feministas tienen un horizonte muy diferente a la generalidad de las ONG´s, las cuales son parte del sistema patriarcal al que aceptan y quieren mejorarlo, pero no cambiarlo, puntualiza Margarita Pisano.
Ante este panorama nacieron las organizaciones feministas en respuesta a aquellos vacíos que el Estado no puede llenar.
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