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Recorte presupuestal a Inegi impactará en generación de estadística de género

Por Hazel Zamora Mendieta

14 encuestas canceladas

Cimacnoticias | Ciudad de México.- 25/06/2019

¿Cuántas jóvenes abandonan los estudios por presentar un embarazo? ¿cuánto tiempo dedican las mujeres en las tareas domésticas y de cuidado? ¿cuál es el acceso de la población femenina a las nuevas tecnologías de la información? ¿cuántas mujeres están en situación de reclusión y en qué condiciones? son sólo algunos de los datos que se perderán este año por el recorte presupuestal que sufrió el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Por la política de austeridad de la administración de Andrés Manuel López Obrador diversas dependencias del Estado sufrieron recortes presupuestarios, entre ellas, el órgano autónomo del gobierno encargado de la generación de estadística y geografía, el Inegi.

Frente a la falta de recursos, el organismo se vio orillado a cancelar por lo menos 14 encuestas, algunas de ellas como la Encuesta Nacional del Uso de Tiempo (Enaut), eran vitales para la construcción de la agenda de género del país, pues más de allá de exponer datos desagregados por sexo, indicaban las condiciones que afectan específicamente a las mujeres y niñas en México.

Para 2019 el Instituto calculó requerir al menos 17 mil millones de pesos (mdp) pero la Cámara de Diputados les asignó sólo 12 mil 129 mdp en la bolsa del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).

Si bien es una cantidad mayor a la que percibió el Inegi el año pasado –7 mil 119 mdp-, este año el instituto además de realizar sus actividades regulares debe hacerse cargo de los Censos Económicos 2019, el Censo Agropecuario 2019 y el Censo de Población y Vivienda 2020.

Estos censos son insumos fundamentales para la construcción del PIB, actualizar la muestra para las cotizaciones de la inflación y sin estos no se tendría una fotografía de la economía del país al inicio de un nuevo gobierno.

Ante este panorama, la Junta de Gobierno del Inegi determinó cancelar 14 proyectos y poner por encima dos censos –cancelando el Agropecuario- que ha hecho de forma interrumpida cada cinco años, pues requieren una mayor capacidad operativa e inversión.

El órgano autónomo ya llevó su queja ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en donde presentó una demanda de controversia constitucional por haberle asignado un gasto insuficiente para el programa de generación de estadística y geografía, sin un análisis de las consecuencias e implicaciones que supone dicha reducción. Aún se espera que se resuelva.  

En tanto, de las 14 encuestas suspendidas algunas podrían salvarse porque se realizaban con financiamiento externo, como son: la Encuesta Nacional de Cohesión para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia (Ecopred), la Encuesta Nacional de Uso de las Tecnologías de Información en los Hogares (Endutih), la Encuesta Nacional de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (Enaid), la Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas (Encrige) y la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (Enut).

Sobre la última, la Enut, era auspiciada por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), quien ya notificó al Inegi que no tiene recursos para hacerla este año.

Las encuestas que no recibían fondos externos y por lo tanto están definitivamente canceladas son: la Encuesta Nacional Agropecuaria (Ena), la Encuesta Nacional de Gastos en los Hogares (Engasto), Encuesta Nacional de Consumidores de Sustancias Psicotrópicas (Ecosup), la Encuesta Nacional de los Hogares (Enh), la Encuesta Nacional de Micronegocios (Enamin), la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (Enpol), la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil y la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor (Enco).

ESTADÍSTICAS PARA LA IGUALDAD

Las estadísticas con perspectiva de género no sólo son conteos de las desigualdades entre mujeres y hombres, sirven como materia prima en la construcción de la agenda de género, los datos se usan para fijar metas, diseñar políticas y medir impactos.

Las feministas han pugnado porque las mujeres no sean invisibles en las estadísticas, por ello desde 1997 el Inegi hace de manera conjunta con el Inmujeres un informe anual sobre indicadores que describen la situación actual de mujeres y hombres en distintos ámbitos de la vida nacional, datos que podrían verse afectados ante tales recortes.

Por ejemplo, con la Enut, una de las encuestas canceladas, se podía conocer la aportación de las mujeres a la economía por su trabajo no remunerado y de los cuidados de la niñez, de las personas con discapacidad y de las personas adultas mayores.

Esta fuente era sustento en el diseño del Programa Nacional para la Igualdad de Oportunidades y no Discriminación contra las Mujeres (Proigualdad) que es parte del Plan Nacional de Desarrollo (PND), el documento que fija las metas y objetivos a alcanzar durante el sexenio.

La Enut se creó en 2002 como resultado del análisis feminista de la macroeconomía en la agenda mundial y la necesidad de medir el trabajo no remunerado de las mujeres. En su última edición 2014, la encuesta indicaba que las mujeres dedican a las actividades domésticas en promedio 29.8 horas a la semana, mientras que los hombres apenas dedicaban 9.7 horas a la misma tarea.

No obstante, por lo menos este año, no tendremos datos actualizadas en la materia.

Así tampoco se actualizará la Encuesta Nacional de Cohesión Social para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia (Ecopred), está se diseñó en 2014 con la participación de la Secretaría de Gobernación (Segob), su relevancia radica en ser el único instrumento para conocer las conductas antisociales de la juventud y las dinámicas que están influyendo en su formalización y sociabilización.

Entre otros datos, la Ecopred revelaba cifras sobre el impacto de la maternidad en las mujeres jóvenes. En 2014 daba cuenta de la deserción escolar ocasionada por el embarazo adolescente: 32.8 por ciento de las y los jóvenes encuestados señalaron conocer compañeras madres solteras que dejaron de estudiar o, en su caso, de trabajar, por su condición de maternidad. Asimismo, que 6.5 por ciento de las jóvenes no estudiaban ni trabajaba por un embarazo.

La Ecopred también abonaba información sobre las jefaturas de madres solteras en hogares donde habitaban jóvenes, así como del rol principal que tienen en las mujeres en las tareas de cuidado y educación de la juventud.

Por mencionar algunos indicadores, en 2014 un 23 por ciento de los hogares donde habitaban jóvenes entre 19 a 24 años de edad estaban encabezados únicamente por la madre.

Mientras en los hogares de relaciones biparentales, se vislumbraba que las mujeres son quienes conviven más con sus hijos e hijas y aportan en su desarrollo a través de actividades como: incluirlos en actividades familiares, divertirse juntos, conocer a sus amigos, los vigilaban cuando salían, les preocupa su desempeño escolar, les asignan tareas dentro del hogar, los orientan cuando tenían problemas, hacían otras actividades como deportes o lectura juntos.

FALTAS A LA LEY

México ha recibido varias recomendaciones respecto a la necesidad de producir y utilizar estadísticas de género por diversas instancias internaciones, entre las que destacan los Comités de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw, por sus siglas en inglés) y la Convención de Belém do Pará.

También en la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV) se dispone a las autoridades y organismos públicos “apoyar el perfeccionamiento y la coordinación de los sistemas estadísticos nacionales, para un mejor conocimiento de las cuestiones relativas a la igualdad entre mujeres y hombres en la estrategia nacional laboral”, así como generar “diagnósticos estadísticos sobre las causas, la frecuencia y las consecuencias de la violencia contra las mujeres”.

En este sentido no asegurar la continuidad de las fuentes estadísticas de información puede representar incumplimiento a la ley y convenios internacionales que México ha signado.

Hay estadísticas que están expresas en leyes nacionales, pero fueron suspendidas, como es la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (Enpol), cuyo último censo se levantó en 2016 en los 338 centros penitenciarios del país, como lo establece la Ley Nacional de Ejecución Penal a fin de generar estadísticas sobre las características de la población penitenciaria y sus condiciones de procesamiento.

Por la Enpol se sabe que son mujeres 5 por ciento de las 211 mil personas en reclusión, asimismo que es mayor el porcentaje de mujeres en condición de prisión preventiva frente a los hombres, y que sólo 35 por ciento de las mujeres privadas de la libertad están en los 16 Centros Penitenciarios Femeniles, las demás se encuentran en centros varoniles.

La Enpol también da detalle de las comisiones de actos de tortura, características de la población penitenciaria, sus condiciones de procesamiento e internamiento.

México también debe rendir informes a organismos internacionales que no se podrán cumplir, el Inegi ha mencionado que la cancelación de la Encuesta sobre Trabajo Infantil le impide entregar reportes actualizados de este problema a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Unicef. El último dato que existe es de 2017, en el país había 3.2 millones de niñas y niños entre los 5 a 7 años de edad que trabajaban en actividades económicas no permitidas o en quehaceres domésticos.

Otras oportunidades de generar nuevas fuentes de información sobre hechos de interés nacional se perderán, como la Encuesta Nacional de Consumidores de Sustancias Psicotrópicas, que por primera vez iba hacer el Inegi, para conocer el consumo de drogas de la población mexicana.

En tanto, la realización de la Encuesta Nacional de Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares quedará pendiente de si el Instituto Federal de Telecomunicaciones y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes tiene recursos para hacerlo.

En 2018 esta encuesta permitió conocer el acceso que tienen las mujeres al internet: de los 74.3 millones de usuarios de internet de seis años o más, 51.5 por ciento son mujeres y 48.5 por ciento son hombres.

Asimismo, no se tendrá la Encuesta Nacional de Gasto en los Hogares, que se utilizaba para actualizar los ponderadores del Índice Nacional de Precios al Consumidor.

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