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Apoyar iniciativas locales de mujeres con recursos para mitigar el impacto económico de la crisis: ONUMujeres

Por Anayeli García Martínez
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Ciudad de México. Ante la falta de perspectiva de género en los programas de transferencias monetarias implementados en América Latina, ONUMujeres, propuso tomar otras acciones ante la crisis económica, como promover y apoyar a grupos de mujeres que realicen actividades locales.

En México, por ejemplo, un análisis del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) aseguró que ninguno de los 38 programas prioritarios que el gobierno federal estableció el 23 de abril se dirige a la población en situación de pobreza o a las personas que perdieron su empleo.

En este contexto, uno de los planteamientos del organismo internacional en el documento sobre transferencias monetarias e igualdad de género que elaboró, es aprovechar que hay grupos de mujeres que están trabajando en la producción de mascarillas, túnicas y otros equipamientos imprescindibles durante esta contingencia, para apoyar y promover sus proyectos.

En medios de comunicación y redes sociales se ha dado cuenta de propuestas como las de los talleres de ropa, conformados en su mayoría por mujeres, o mujeres que se dedican a la costura, que ante la crisis económica decidieron fabricar cubrebocas de tela o mascarillas para venderlos y tener ingresos.

La nota técnica de ONUMujeres aseguró que es necesario extender y generalizar este tipo de proyectos para satisfacer la demanda creciente de equipos de protección sanitaria, pero además para generar fuentes alternativas de generación de ingresos para las mujeres.

Es de recordar que en el país, de acuerdo con los datos sobre pobreza del Coneval, en 2010, 6.1 por ciento de las mujeres se encontraban en vulnerabilidad por ingresos y para 2018 el porcentaje fue de 7.3.

La propuesta de ONUMujeres es que los gobiernos nacionales apoyen estas iniciativas locales con recursos para mitigar el impacto económico de la crisis. Financiar estas iniciativas locales, indica el documento, es un doble beneficio porque resuelve escasez de equipamiento y genera ingresos para las mujeres que los han perdido.

Además se promovería la ocupación remunerada de las mujeres en América Latina y el Caribe, donde la tasa de actividad de las mujeres en situación de pobreza es de 43.2 por ciento, es decir, más de la mitad no ingresa al mercado laboral y tiende a dedicarse casi exclusivamente al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados.

Los mismos apoyos pueden realizarse con la producción local de alimentos que pueden ser distribuidos durante la emergencia. Es decir, respaldar a los grupos de mujeres que preparan y venden comida como una forma de llevar ingresos a sus hogares.

Esta segunda recomendación surgió al documentar que en varios países de la región se están implementando programas de provisión de alimentos para la población más vulnerable que se suman a las transferencias monetarias.

Para ello, sugirió el organismo, se pueden establecer contactos con las redes de organizaciones y cooperativas de mujeres a nivel local y rural, quienes pueden fungir como articuladoras entre esta oferta potencial y los gobiernos nacionales o regionales en la implementación de estas acciones.

A su vez, en la medida que existan las condiciones normativas en cada país, se podrían favorecer en las contrataciones públicas servicios de alimentación o equipo sanitario a las empresas lideradas o integradas mayoritariamente por mujeres.

En esta misma línea y considerando la necesaria vinculación de la protección social, la protección del trabajo y la recuperación de medios de vida, también se deben considerar programas que promuevan la formalización y registro de las trabajadoras y la generación de ingresos.

Adicionalmente, en el documento se agrega que se debe avanzar en programas de reconversión laboral promoviendo actividades que tengan un componente tecnológico o potencial de teletrabajo importante, tales como comunicaciones e información, telemedicina, consejería, TIC, e-comerce, entre otros.
 
Imaginando el futuro, la nota técnica señala que se debe buscar convertir la crisis en oportunidad y, considerando la importancia que tienen los servicios de cuidado, este sector debería ser un eje estratégico para la generación de empleo y trabajo digno para mujeres y hombres.

En el trabajo de cuidados se puede promover la capacitación y profesionalización e impulsar medidas para la expansión de la oferta de servicios. Esto también permitiría acceder a trabajos decentes y bien remunerados.

Por otro lado, ONUMujeres también recomendó vincular los programas de transferencias con otras medidas de prevención, mitigación y respuesta a riesgos de protección como espacios seguros, así como a estrategias de recuperación a mediano y largo plazo en contextos humanitarios.

20/AGM/LGL

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