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Impone su ley municipio de Nacozari y tiene su primer infectado de COVID-19

Por Silvia Núñez Esquer

Hermosillo, Son. Pese a que no existe ningún documento en donde al Ayuntamiento de Nacozari de García, haya mostrado el acuerdo del cabildo en donde determinen la implementación y justificación, continuará el toque de queda en esa ciudad.

Ubicado al noreste del estado de Sonora, y a 254 kilómetros de esta capital, Nacozari es una población minera que desde el pasado 20 de marzo cuenta con medidas restrictivas de circulación a todas las personas que realicen actividades no esenciales, excepto para trabajadores de Grupo México (GM).

La mina “La Caridad” de GM no ha dejado en ningún momento de realizar sus actividades cotidianas pues la propia presidenta municipal panista María Juana Romero la exceptuó de las medidas anunciadas.

Sin que medie un documento escrito ni algún acta de cabildo, la munícipe anunció en un video en vivo, desde la cuenta oficial del Gobierno Municipal de Nacozari de García, que iniciaría el toque de queda, lo cual no era nada raro porque en ese municipio “ya están acostumbrados”, fue el primero en todo el país en imponerlo.

En una especie de cogobierno, Grupo México es la única empresa que aparece con pequeñas donaciones al Ayuntamiento, – considerando los ingresos millonarios que tiene la minera- mismo al que la alcaldesa le agradece públicamente.

Es frecuente que la alcaldesa haga alusión a “Grupo México” en sus mensajes como si fuera parte integral del ayuntamiento. Y la excepción que hicieran con los trabajadores de esa empresa, parecería más un acuerdo para proteger las actividades e ingresos mineros, que seguir las instrucciones que dieron origen al toque de queda.

El 19 de marzo pasado en publicación de Facebook anunciaban así la medida con algunas fotos ilustrativas: “Siguiendo las estrategias que se dictaron el día de hoy por la mañana, se lleva a cabo la instalación de puntos de observación, seguridad y vigilancia en la entradas sur y norte de la población.

En estos puntos se encuentra personal de seguridad pública, protección civil y bomberos, acatando las disposiciones (sic) relacionadas a la contingencia por COVID-19, así mismo se activó la sirena para dar el toque de queda. Le recordamos a la comunidad, que hay que mantenernos resguardados en nuestros hogares”.

El 12 de mayo la Comisión Estatal de Derechos Humanos dio a conocer en un boletín que quedaba sin efecto el toque de queda en Sonora para los 21 municipios que así lo habían decidido.

Se explica que el 20 de marzo se presentó una queja contra las autoridades de Nacozari de García, Sonora, encabezada por su presidenta municipal Juanita Romero, por el anuncio hecho en Facebook del toque de queda de 8 de la noche a 8 de la mañana.

El documento expone que se actualizan violaciones a Derechos Humanos inherentes a los principios de legalidad, a la libertad de reunión y de tránsito por parte de las autoridades responsables, y que con fecha 17 de abril de 2020, formularon una propuesta de conciliación a las presidencias municipales, las cuales aceptaron cumplir varios aspectos.

Dejar sin efecto las resoluciones de cabildo donde se hayan decretado toques de queda. Se emita comunicado para informar a la población que quedan sin efecto los toques de queda. Y que continúen exhortando a las y los habitantes a seguir las medidas preventivas de higiene y sana distancia, fueron los acuerdos.

A pesar del boletín, el 13 de mayo la presidenta municipal Romero acompañada de integrantes de su gabinete dio a conocer que el toque de queda sigue, aunque no hace alusión a si tiene conocimiento del boletín de la CEDH.

Nunca hubo conciliación: Ciudadana agraviada

Débora Poo Soto reside en Nacozari desde octubre pasado. Fue quien ante el anuncio del toque de queda presentó en Hermosillo, Sonora una queja en las oficinas de la CEDH. Recordó cómo se resistieron a recibir la queja, y al tiempo que decían desconocer la información. Le preguntaban: “¿Qué no sabes que hay una emergencia sanitaria?”.

Entre otras, la motivación fue que al encontrarse fuera del municipio, le preocupaba que no la dejaran entrar al lugar cuando regresara.

Para esta ciudadana el toque de queda no tiene ninguna base científica que apoye la premisa de que si se restringen las libertades puede evitarse el contagio del coronavirus SARS CoV-2. Le preocupaba también que hay un desconocimiento de la información que han estado difundiendo los expertos de cómo se contagia y cómo no se contagia el virus.

Sorprendida leyó el boletín de que quedaba sin efecto el toque de queda porque nunca tuvo una respuesta de la CEDH en 52 días, desde el 20 de marzo en que interpuso la queja. Más aún, el que el ayuntamiento de Nacozari desoyó la comunicación, le hace sentirse en tierra de nadie.

Indicó que nunca fue parte de una conciliación, además de que la CEDH actuó en forma lenta y burocrática, pues iniciaron la supuesta investigación once días después de la solicitud, emitieron el boletín el 25 de abril, y se difundió hasta el 12 de mayo.

El toque de queda en Nacozari se anuncia con una sirena estridente que se escucha en todo el territorio de Nacozari, y es escalofriante, comenta Débora, por la asociación con las represiones que se han establecido contra diversos pueblos.

Explicó que ha intentado entrevistarse con la presidenta municipal, misma que nunca la ha recibido y no solo eso, la propia alcaldesa lejos de acatar la disposición de la CEDH, reafirma que el toque de queda continúa, ya que además se registró el primer caso de COVID-19 en Nacozari.

Débora Poo sostiene que el primer caso que se presentó en ese municipio confirma que es la falta de información y no las medidas restrictivas represoras las que van a impedir que se propague la infección. Le preocupa y le impresiona que, habiendo un ejercicio de transparencia del gobierno federal a través de la conferencia de prensa diaria sobre COVID-19, no se difunda por los canales oficiales del ayuntamiento.

Las medidas de falsa seguridad como estar sanitizando las calles de vez en cuando, pero no lavarse las manos frecuentemente, le preocupan porque al final de cuentas es falta de información sobre cómo se puede controlar el contagio.

Y lo otro es que con el toque de queda se propician sentimientos de rechazo contra las personas con posible contagio y contra las personas que arriban de afuera hacia el interior del municipio, finalizó. 

20/SNE/LGL

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