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Evangelina Corona Cadena, una defensora que se hizo en los escombros

Ciudad de México.- Evangelina Corona Cadena, defensora de los derechos laborales de las trabajadoras de la industria textil en México y una de las fundadoras del histórico Sindicato de Costureras 19 de Septiembre (que hace 36 años se convirtió en una de las primeras organizaciones gremiales lideradas por mujeres), falleció el pasado 2 de enero en la capital del país a los 83 años de edad.

Así lo dio a conocer a través de redes sociales la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México, donde laboró después de dejar un legado en la defensa de los derechos de las mujeres. Al pésame se sumaron defensoras feministas, amigas que la acompañaron en su lucha de más tres décadas y familiares.

Evangelina Corona Cadena nació en el municipio de San Antonio Cuaxomulco, en Tlaxcala, en 1938. Fue la primera Secretaria General del Sindicato de Costureras 19 de septiembre, un movimiento sindical integrado casi exclusivamente por mujeres que se conformó en 1985, luego de que al menos 600 trabajadoras de la industria textil (la mayoría jóvenes, sin estudios y con hijos) murieran bajo los escombros de sus centros de trabajo durante el sismo de 8 grados Richter que el 19 de septiembre de  ese año cimbró a la capital del país.

Con sólo 12 años de edad, Evangelina dejó su pueblo y viajó a Apizaco, una pequeña ciudad en Tlaxcala, y luego a la Ciudad de México, para dedicarse al trabajo del hogar y de cuidado para otras familias. En esta labor, en la que se desempeñó muchos años, vivió abusos y discriminación, de acuerdo con su texto autobiográfico “Contar las cosas como fueron”, publicado en 2007 por DEMAC. 

Fue después de los 20 años de edad cuando Evangelina tuvo sus primeros empleos en la industria de la confección, primero en actividades de sastrería y luego como costurera en talleres donde se le pagaba poco por jornadas de casi todo el día, trabajaba bajo cronómetro y condiciones inseguras. Era madre soltera de dos hijas y quedó a cargo de su madre, por lo que necesitaba el trabajo. 

Durante sus 15 años como trabajadora en la empresa Elisé (que después se llamó Jean, S.A. y Popet) observó cómo los contadores robaban dinero a las trabajadoras y las responsabilizan por ineficiencias en los procesos de producción. Ahí Evangelina aprendió a defender sus derechos laborales frente a los patrones y a exigir que a las trabajadoras se les tratara con justicia y respeto.

Esta empresa, con 120 trabajadoras y ubicada en un edificio donde había otros 14 talleres, se derrumbó en el terremoto de 1985. En total, se estimó que  mil 326 talleres o fábricas del centro de la Ciudad de México quedaron inactivas, 800 de ellas totalmente destruidas. 

El terremoto evidenció las condiciones en las que trabajaban las obreras del vestido; sin embargo, varias de ellas ya se organizaban previamente en la Unión de Costureras en Lucha con la intención de conformar una organización gremial, la cual entonces estaba a cargo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Textil, afiliado a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y a la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROM), bastiones del “charrismo” sindical durante el dominio del Partido Revolucionario Institucional (PRI). 

El terremoto, así como la reacción omisa de los patrones, las autoridades y su representación sindical, sólo adelantaron la ya pensada conformación del Sindicato Nacional de Trabajadoras de la Industria de la Costura, Confección, Vestido, Similares y Conexo que llevaría por nombre la fecha de la tragedia. 

Éste fue uno de los primeros movimientos sindicales en México dirigido por mujeres y tuvo el apoyo de movimientos obreros, estudiantiles y de referentes feministas como Elena Poniatowska, Neus Expresate, Amalia García, Marta Lamas, Ángeles Mastreta, Lorenia Parada, Eli Bartra, Fátima Fernández Christlieb, Victoria Novelo, Mari Claire Acosta y Rosa María Roffiel. 

Con Evangelina Corona al frente, el 21 de octubre de 1985 las trabajadoras obtuvieron el registro oficial como Sindicato y ganaron el respaldo de 36 gremios y de movimientos campesinos y populares, además lograron que se indemnizara a las familias de las víctimas por un total de 500 millones de pesos. El sindicato aglutinó a cinco mil trabajadoras y celebró contratos colectivos con 85 fábricas; las trabajadoras también constituyeron una Sociedad Cooperativa Mexicana de la Confección 19 de Septiembre, que fabricaba muñecas. En 1986 el sindicato desplazó a la CTM y extendió su lucha a otras trabajadoras de la industria.

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“Antes del terremoto del 19 de septiembre yo no tenía conciencia sobre la explotación o no explotación. El ’85 fue para mí un antes y un después en mi vida. Si no hubiera ocurrido el terremoto seguiría yo muy campante, conforme de que me dieran trabajo. Y nada más. (…) cuando surgió lo del terremoto, no sólo rompió los edificios, sino que rompió el silencio y a ese maniquí que nos ataba y nos oprimía. Y de esa ruptura surgió una costurera que lucha por su libertad y por su dignidad”, relató Evangelina en sus memorias. 

De 1991 a 1994, Evangelina se convirtió en diputada federal por el Partido de la Revolución Democrática y luego ocupó cargos dentro de las congregaciones de la religión que profesaba. 

Feministas dicen adiós a Evangelina

Tras anunciar el fallecimiento, la senadora, feminista y exsecretaria del Trabajo en la Ciudad de México, Patricia Mercado (que asesoró a las obreras para la conformación de su Sindicato) lamentó la pérdida de Evangelina en sus redes sociales. 

Por su parte, la integrante de la Red de Mujeres Sindicalistas, Rosario Ortiz Magallón (que conoció a Evangelina durante la organización de las obreras tras el sismo), dijo a Cimacnoticias: Evangelina “descubrió sus Derechos Humanos laborales en plena tragedia, rescatando los cuerpos de sus compañeras trabajadoras y denunciando con voz propia su indignación ante las condiciones de trabajo, de conocer la explotación a la que estaban sometidas por su condición de mujer.

“Encontró en la organización sindical de todas ellas la herramienta de lucha y defensa. Una mujer íntegra, comprometida y sencilla en su trato porque comprendía que la sororidad era la fortaleza para organizarse”, detalló.

Asimismo, otras investigadoras, periodistas y familiares lamentaron el fallecimiento de Evangelina:

La suplente a Secretaria General del Sindicato y compañera de lucha de Evangelina, María Guadalupe Conde Dorado, falleció ya también pero en octubre de 2018.

20/AJSE/

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