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Justicia para las mujeres migrantes

Por Carmen Ponce Meléndez

Hay que criminalizar a criminales, no a migrantes.

Marisela Ramírez, de 30 años y quien fue enviada de regreso a Reynosa el jueves alrededor de las 4 de la madrugada, se trajo consigo a su hijo de 14 años y dejó en Guatemala a otros cinco —uno de apenas unos ocho meses de edad— debido a que no tenía más dinero para pagarle a los traficantes. La Jornada; 28-03-2021. “Cuando el viaje al norte termina en expulsión y agonizantes opciones”.

Victoria Salazar, asesinada por la brutalidad policiaca en Tulum y migrante de El Salvador, pone de relieve la problemática de la migración de las mujeres procedentes de lo países centroamericanos, ya sea trabajando en México, en su tránsito hacía la frontera norte para llegar a Estados Unidos, o bien en su posibilidad real de lograrlo.

Las mujeres son vulneradas en todas las caras del fenómeno migratorio. Hoy esta problemática se ha agudizado no solo por la pandemia y sus riesgos, sino también por el rol que México ha desempeñado en esta materia al cerrar y militarizar la frontera sur, así como comprometerse a recibir a los y las migrantes que Estados Unidos expulsa. El resultado es una crisis humanitaria en cuyo centro están la niñez y las mujeres.

Al propalarse que las y los niños que viajaron sin compañía de un adulto tienen permitido quedarse en Estados Unidos para solicitar asilo, se ha expuesto a la niñez a una travesía muy peligrosa y al cruce de la frontera norte en manos de “polleros”, gente que se dedica a la trata. El Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano denuncia deportaciones masivas sin estudios individualizados de casos ni respeto al Interés Superior de la Niñez, lo que va en contra de lo estipulado en la propia ley.

Como era de esperarse, ya se dio el caso de una muerte de un migrante guatemalteco en manos de la guardia civil, mientras que en la frontera norte la patrulla fronteriza reporta 5 mil detenciones diarias de migrantes en 30 días, (una cifra extraordinaria), quienes además llegan a Reynosa, Tamaulipas, que es una ciudad muy peligrosa.

“Los únicos beneficiarios de la crisis migratoria son las mafias de traficantes de personas. Si se quiere hacer algo para superar la crisis, se debe empezar por combatir a los traficantes, desmantelar sus redes, sus casas de seguridad, sus vínculos con las policías, aplicar la extinción de dominio a unidades de transporte, hoteles y casas donde los esconden, combatir la extorsión que se hace a través de los sistemas de transferencia y procesar a los traficantes”. (Jorge Durand, La Jornada 28/03/2021).

Las Organizaciones de defensa de migrantes mexicanas e internacionales plantean el cese de falsos discursos que esconden la militarización, criminalización y deshumanización de las personas en movilidad.

La situación actual de más de 300 personas, en su mayoría familias conformadas por mujeres con niñas, niños y adolescentes (NNA), detenidas en la bodega acondicionada como Estación Migratoria Cupape II – La Mosca – en el municipio de Chiapa de Corzo, Chiapas, revela las consecuencias del reforzamiento del operativo de control migratorio y el cierre de fronteras anunciados el pasado jueves 18 de marzo por el gobierno mexicano ante la presión de Estados Unidos por contener el tránsito de personas migrantes y solicitantes de protección internacional, en una franca y abierta violación a la legislación existente en la materia.

¿Qué está sucediendo con la migración femenina procedente de Centroamérica?

El efecto económico del a política anti-migrante. De acuerdo con los datos del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), el comparativo entre el crecimiento porcentual de las remesas procedentes de México y Centroamérica indican que hay una significativa caída de las remesas centroamericanas en 2020, como efecto de la política mexicana de expulsión y cierre de la frontera sur, aunado al crecimiento de las expulsiones de migrantes en Estados Unidos. Al grado que en 2013 su crecimiento era de 5.2 y el estimado para 2020 se reduce a 4.2 por ciento; en ese mismo período México paso de un crecimiento de 0.6 al 9.5 por ciento en remesas. Ver gráfica.

Estos recursos son esenciales para los países de la región dado el alto nivel de pobreza, en el Salvador son la única fuente de divisas; el éxodo centroamericano de familias completas obedece a la violencia exacerbada, miseria y los fenómenos naturales como huracanes en Honduras. Además lograr trabajo en Estados Unidos es la única posibilidad de apoyar a los familiares que se quedaron en sus países. En este escenario una verdad repetida hasta el cansancio -y hasta ahora sin resultados- es la fragilidad y el alto nivel de exposición de las mujeres en todo el proceso migratorio.

“Primero, en el lugar de origen, por la marginación, la violencia de género estructural, institucional y familiar que las obliga a abandonar su país y a sus seres queridos para salvar la vida. Segundo, en el tránsito. Una de cada tres personas es víctima de algún tipo de violencia física durante su trayecto por México. Las violaciones y el acoso sexual afecta nueve veces más a las mujeres que a los hombres migrantes. Nueve de cada 10 mujeres centroamericanas viajan por rutas complejas, exponiéndose a ser víctimas de redes del crimen organizado, explotación sexual o laboral e incluso a la muerte.

Tercero, ya en el país de destino, siguen experimentando una doble vulneración por el hecho de ser mujeres y ser migrantes. Discriminación, maltrato institucional, episodios de violencia doméstica, salarios más bajos, miedo a ser reportadas y perder la custodia de sus hijos es parte de la realidad con la que deben lidiar”. (El País, Eunice Rendón. 31-03-2021).

Y entonces viene a la memoria el asesinato reciente de Victoria Salazar. La Organización Internacional de Trabajo (OIT) recién publicó un documento muy revelador titulado: “Mujeres migrantes centroamericanas en México: Informalidad en la contratación y el empleo” . De acuerdo a este documento las situaciones de las mujeres migrantes centroamericanas en México, son: los procesos de contratación informales contribuyen a crear en los sistemas de empleo y de acceso a los derechos lagunas tales que superan a las de sus homólogos masculinos.

Los sectores clave, a saber, agricultura y ganadería, trabajo doméstico, trabajo sexual y venta ambulante, y se centra en las migrantes de Guatemala, Honduras y El Salvador, con especial hincapié en las guatemaltecas esa informalidad se debe a la no aplicación de las leyes en materia de migración y de trabajo, y no a las propias leyes. Se actúa totalmente al margen de la ley, en una mercado laboral marcado por la informalidad, sin derechos laborales y sin derechos humanos.

Las mujeres migrantes experimentan diversas formas de discriminación durante la contratación y en el lugar de trabajo debido a su sexo, origen étnico, conocimientos lingüísticos, preferencia sexual y condición de migrantes, entre otros factores. Justicia integral para Victoria incluye atender esta problemática, no se reduce al ámbito policiaco, o a la indemnización de su familia (si la hay); medidas correctivas en la esfera judicial y policiaca es básico, pero insuficiente. Hay que ampliar la perspectiva de la justicia en varios espacios, debe ser integral.

@ramonaponce

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