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Luciérnaga

Por Cecilia Lavalle Torres
FOTOCIMAC: Angélica Jocelyn Soto Espinosa

Hay regalos en la vida que llegan en el mejor momento. Uno de esos recibí a fines del año que recién termina, pero será estrenado a lo largo de todo el nuevo año. Le cuento.

Cuando en 2020 escribí el libro “Claves para atravesar la tormenta. Mis aprendizajes para vivir el duelo”, se difundió, a través de la editorial Página 6, en todas las plataformas de libros electrónicos, y dispuse que la descarga fuera gratuita, porque deseaba que quien buscara una tablita para no ahogarse en pleno duelo, pudiera leer mis letras sin que el dinero fuera un obstáculo.

Tan pronto como empecé su difusión –en 2021–, la gente me preguntaba cuándo saldría la edición impresa. He de confesar que fue una sorpresa para mí. Yo sin duda pertenezco a una generación de papel. Es más, de papel y lápiz. Así que esperaba que personas de mi edad o más quisieran el libro en físico. Pero, para mi sorpresa, muchísima gente joven comenzó a pedir el ejemplar impreso. Personas de esa generación acostumbrada a las nuevas tecnologías, quieren leer sobre el duelo y quieren hacerlo en algo tangible.

Acaso porque el duelo deja todo tan inasible. No sé. El punto es que como yo también lo quería impreso comencé a buscar una editorial que quisiera imprimir y distribuir mi libro.

La tarea no fue sencilla. El mercado de libros impresos se ha encogido mucho, y la pandemia sólo ha acelerado el proceso. Ha crecido, en cambio, el mercado de libros digitales y de audiolibros. Luego estaba el asunto de que yo no quería retirar la posibilidad de que se descargara gratuitamente la versión digital. Así que, de entrada, no sonaba a buen negocio. Y, para una editorial, debe serlo.

El caso es que a ratos emprendía la búsqueda y a ratos la abandonaba desanimada. Estuve a punto de imprimir unos cuantos para mi familia y para mí, sólo por el placer-necesidad de tener en mis manos las letras que, aún ahora, me ayudan a navegar por mi duelo.

En eso comenzaron a llegar las señales. Amistades que apoyaron la idea de la impresión (y no sólo con entusiasmo, sino con recursos). Lectoras y lectores que me hacían llegar sus palabras de cuánto les había ayudado mi libro y que ansiaban tenerlo impreso. La llamada de una amiga escritora que, tras elogiar el estilo y la forma, me dio pistas para buscar la editorial precisa; y, finalmente, casi por “casualidad”, llegó a mí un nombre y un teléfono.

Cecilia Gorostieta, dueña de la editorial Kóokay. Joven ella y joven su editorial. Sin pestañear (o casi), hizo suyo mi libro y apostó a la edición impresa. “Dejemos que siga su camino la digital tal como lo has planeado –me dijo-, pero demos un plus a la impresa”. Y puso manos a la obra. Enriqueció el diseño editorial y yo agregué contenido.

¡Quedó hermoso!

Para cuando usted lea mis letras, el libro estará a la venta, con envíos a todo el país, en la página www.kookayediciones.com, y en su correo: [email protected]

Pronto estará disponible también en algunas librerías y comenzaremos las presentaciones en versión presencial o digital, según lo permita la
pandemia.

Kóokay es una palabra maya que significa Luciérnaga. Así que mi nuevo año comienza con una luciérnaga a mi lado, que me permitirá llevar luz a quienes en los duros momentos del duelo se sienten a la deriva.

¡Que sea también para ustedes un año lleno de luz y esperanza!

www.cecilialavalle.com [email protected] @cecilavalle

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