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Ganan las mujeres en Ocotequila; votan por primera vez

Por Anayeli García Martínez

Ciudad de México.- El 13 de febrero Juana Marcelino Pantoja, de 78 años de edad, fue una de las 504 mujeres que por primera vez pudo votar para elegir al comisariado ejidal de su comunidad, Ocotequila, un pueblo ubicado en el municipio de Copanatoyac, en el estado de Guerrero.   

Anteriormente Juana había ejercido su derecho al sufragio en una elección para elegir cargos legislativos en el estado, sin embargo, esta es la primera vez que ella y las mujeres de su comunidad pudieron participar en una elección organizada por el sistema normativo indígena. 

Esto sucedió gracias a nueve mujeres, entre ellas su hija Antonia Ramírez Marcelino, quienes denunciaron que el 2 de enero acudieron a votar para elegir cargos municipales, pero les negaron ese derecho. Lejos de olvidar el asunto y regresar a su casas, las mujeres interpusieron un juicio electoral.

El 6 de enero, con la asesoría de la “Red para el Avance Político de las Mujeres Guerrerenses” y de la Defensoría Especializada en Derechos Políticos de los Pueblos y Comunidades Indígenas, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, las mujeres presentaron un juicio ante el ayuntamiento.  

En el expediente (TEE/JEC/004/2022), que se tramitó ante el Tribunal Electoral, argumentaron que se vulneró su derecho a votar y el 3 de febrero la autoridad determinó que los pueblos indígenas también deben garantizar condiciones de igualdad entre mujeres y hombres, por lo que anuló la elección y ordenó reponer el proceso. 

La jornada extraordinaria se realizó el 13 de febrero y por primera vez hubo una histórica participación de mujeres. En la elección del 2 de enero se registraron 469 votos, pero en esta ocasión fueron 824, 504 de mujeres y 320 de hombres. La ciudadanía eligió entre cuatro planillas: PRI, Morena, PRD y “Antonia”. La mayoría votó por el PRI, que ganó con 416 votos.

Mujeres van por más y también contienden

La noche del viernes 11 de febrero un grupo de mujeres le preguntó a Antonia Ramírez Marcelino, quien las convocó a votar el pasado 2 de enero, por qué no participaba como candidata si sabía leer y escribir. En la comunidad, de población nahua, la mayoría de las personas adultas mayores no saben leer ni escribir. 

Ese día, narra en entrevista Antonia –quien es licenciada en Desarrollo Comunitario Integral y periodista y fundadora de “El Jale Noticias”–, llegó a la conclusión de que ningún partido representaba a las mujeres. Así que decidió encabezar una plantilla independiente, la cual se registró con el nombre de “Antonia”.

La periodista encabezó la planilla como candidata a comisaria propietaria, pero la acompañó Inés Salazar Espinosa como suplente. Su planilla, integrada pro ocho personas, se compuso de forma paritaria. Este alianza sólo obtuvo 33 votos, pero el triunfo, afirmó la comunicadora, fue de las mujeres que pudieron votar. 

Su planilla tuvo una participación simbólica porque sabían que no tenían muchas posibilidades de ganar. “El mensaje era reclamar nuestros derechos, ya sabemos cuáles son estos derechos y que en la comunidad no se nos estaban respetando por el argumento de los usos y costumbres. Y el mensaje era eso, el reclamo, no quedarnos calladas y que denunciemos”.

Durante el sábado Antonia y las otras mujeres fueron de casa en casa invitando a las vecinas a votar. Les explicaron que ellas tenían una planilla, pero que lo importante era que participaran, sin importar que no las eligieran. Tuvieron buena respuesta aunque hubo simpatizantes de Morena, el partido que perdió la elección de enero, que les reclamaron por sabotear al partido que ahora tenía una segunda oportunidad. 

“Les comenté que no lo hicimos por ellos, lo hicimos por nosotras, que era un beneficio personal como mujer, como mujeres que somos”.

Antonia aseguró que hubo mujeres que votaron por el PRI o por Morena para no perder sus apoyos sociales, pero por lo menos pudieron votar. “Mi madre, que tiene 78 años, que nunca había votado, esta vez pudo votar y ella me comentaba: ahora sí, ya me voy tranquila, ya podemos votar, se nos tomó en cuenta, se nos hizo justicia. Entonces me quedo con esa sensación”.

El compromiso de ella y de quienes exigieron su derecho a participar, es vigilar que no haya represalias contra quienes la apoyaron en esta osadía. En el sistema normativo indígena el voto no es secreto porque las personas emiten el sufragio en una mesa frente a todos los organizadores y se anota su nombre con el nombre de la planilla que eligen, de ahí su preocupación.  

De acuerdo con un recuento del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, con sede en Talpa, el miércoles 9 de febrero, en una reunión para organizar la elección, los hombres aseguraron que el gobierno les estaba quitando sus usos y costumbres, y que les quería imponer sus leyes.

En esa reunión Ramírez Marcelino explicó que hay costumbres malas que tienen que desechar y que las mujeres sólo piden no ser ignoradas.

Antonia Ramírez explicó en entrevista que seguirá trabajando con las instituciones electorales para que se fomente el voto de las mujeres y con las cuatro que fueron electas en la planilla ganadora, quien también deben ser apoyadas para que ejerzan el cargo por el cual fueron electas durante un año. El reto es que en próximas elecciones no haya excusa para permitir el sufragio de las mujeres.

22/AGM/LGL

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