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Migración feminizada

Por Carmen R Ponce Meléndez

Las mujeres migrantes envían 36 por ciento de las remesas que se reciben en el país, su valor económico es menor (26.5 por ciento), debido a que sus salarios son más bajos que los migrantes masculinos por desempeñar trabajos de baja calificación, como cuidados (niñeras, trabajo doméstico o cuidado de ancianos), jornaleras agrícolas y servicios de hotelería o restaurantes, en menor medida en industria maquiladora y construcción. Para 2019 la proporción de mujeres migrantes a nivel mundial ya era de un alto porcentaje (48.7).

Datos del documento del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla), La emigración mexicana de género femenino y el ingreso por remesas, por Jesús A. Cervantes González. El estudio referido constituye un trabajo conjunto del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos.

Contó con apoyo financiero del BID-Lab, agencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Los objetivos del estudio fueron, por un lado, presentar los aspectos que caracterizan al perfil de las mexicanas que han emigrado a Estados Unidos y, por otro, cuantificar su contribución al ingreso de México por remesas familiares.

El estudio se centró en la emigración mexicana femenina hacia Estados Unidos, considerando que en 2019 ese país fue el destino de 9 de cada 10 mujeres migrantes.

Esta migración ha mostrado un crecimiento vigoroso, al pasar de 28 de cada cien en 2007 a 40 para 2020. No obstante, las terribles situaciones de violencia extrema a que se ven sometidas durante el trayecto hacia la frontera, después en el cruce fronterizo y ya en Estados Unidos los abusos de los contratistas, sumado a las condiciones de discriminación sexual y racial en que desempeñan sus diferentes empleos.

Sus avances en lograr la ciudadanía son superiores a la migración masculina (véase gráfica), en 2007 el porcentaje de mujeres migrantes con ciudadanía era de 28.6, para 2020 avanzó a 40.6, prácticamente el doble; lo mismo sucede en el tema de educación ya que más mujeres que hombres estudian 7.9 versus 6.6 por ciento (datos de 2019). Los efectos positivos de los logros en educación y ciudadanía son notables.

Imagen: CEMLA

Por desgracia nuestra fuerte cultura patriarcal y machismo se traduce en una muy diferente aceptación o apoyo social que recibe una mujer migrante y el que se le proporciona a un hombre, a él se le considera “exitoso”, mientras que a la mujer se somete a críticas y cuestionamientos de diferente índole incluso por la propia familia, aunque reciban los beneficios de las remesas.

En muchos casos hacen un maternaje binacional, a distancia cuidan la manutención y educación de sus hijos o hijas, vía remesas, paralelamente trabajan cuidando a los hijos o hijas de sus empleadores en Estados Unidos; hace 30 años esos trabajos los realizaban la comunidad afroamericana ahora son latinas: mujeres de Guatemala, Honduras, Salvador y México, primordialmente.

Importancia de las remesas y sus efectos

Las remesas no son otra cosa más que salarios de los y las trabajadoras migrantes, por ende, están sujetas a las condiciones del mercado laboral del país donde trabajan, en este caso Estados Unidos. También les afecta el nivel de inflación −tanto a los y las emisoras de remesas como al país receptor−, al igual que el nivel de empleo o desempleo y desde luego el tipo de cambio.

En los momentos actuales estos factores están pasando por un momento crítico, la economía de Estados Unidos por primera vez en muchos años tiene una muy alta inflación (8 por ciento), con un nivel de crecimiento en su escomía muy bajo, algo que causa desempleo con carestía (aquí y allá); eso se come al salario y puede traducirse en una disminución de las remesas que recibe México, por cierto, muy altas.

De hecho, México es la tercera economía receptora de remesas en el mundo, luego de la India y China. De 2018 a 2021 tuvieron un crecimiento porcentual del 50.0.

En el primer cuatrimestre del año el país recibió 17,240,09 millones de dólares vía remesas. Representan un aumento del 17.57 por ciento respecto a los 14,663,73 millones de dólares del mismo periodo de 2021. Banco de México (Banxico).

También aumento la remesa individual en los primeros cuatro meses del año, la remesa promedio individual fue de 383 dólares (aproximadamente 7 mil 660 pesos mensuales), superior a los 361 dólares del mismo cuatrimestre de 2021.

A nivel espacial el ingreso por remesas en relación al PIB estatal es considerable: Michoacán 15.9 puntos porcentuales; 14.2 Guerrero y 12.7 y 12 por ciento en Zacatecas y Oaxaca, respectivamente. Son entidades que registran altos niveles de pobreza y las remesas significan un enorme paliativo, algo que Coneval ha demostrado en sus mediciones de pobreza: con o sin remesas y en el segundo caso la pobreza crece en cifras destacadas.

Tanto en el caso de las remesas enviadas por hombres como por mujeres el principal grupo beneficiario son mujeres. Las mujeres representan el principal grupo beneficiario de las remesas con el 71 por ciento del número de transferencias y el 68 por ciento de los recursos recibidos.

Jefas de familia en hogares pobres destinan esos recursos a solventar un poco la subsistencia, su destino es comida, vestido y vivienda con un ahorro muy escaso. ¿Esto significa que no aporten al desarrollo de México?

La respuesta no está en el viento, sino en la definición que se tenga del desarrollo, cuando este incluye bienestar social y familiar la respuesta es afirmativa; si el concepto de desarrollo se limita a medición de inversión −ya sea física o financiera−, entonces la respuesta es muy diferente, porque en realidad eso es desarrollismo y las remesas no están incluidas en este concepto.

Paradójicamente y en gran medida esos ingresos que llegan del salario de las mujeres migrantes son producto de esas políticas desarrollistas que producen desempleo, obligan a las personas a abandonar su país, contra su voluntad y exponiendo su vida para encontrar un empleo que les permita sobrevivir, ellas y sus familias.

Sin duda otro efecto positivo de las remesas es la sustentabilidad que le dan a la moneda nacional, son la primera fuente de divisas, le dan mejor equilibrio a la balanza de pagos de Banxico, no es cosa menor.

En reciprocidad el país receptor (México) está obligado a generar una política interior y exterior que se traduzca en verdaderos apoyos para nuestras mujeres migrantes. No sólo a través de los consulados, también en la protección laboral y sobre todo en el combate a la trata de personas y todos los riesgos que conlleva su trayecto hacía el sueño americano, y que les llega a costar la vida.

Regular las empresas o bancos que medran con la pobreza a través del cobro de comisiones onerosas o bien un manejo discrecional del tipo de cambio. Ambas cosas roban el ingreso de las mujeres receptoras de remesas, mujeres en general pobres.

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