Ciudad de México.- En las últimas semanas, mujeres denunciaron en distintas redes sociales un fenómeno en crecimiento: hombres con quienes apenas están saliendo se autoinvitan a sus casas bajo la premisa de tener una cita romántica. No obstante, detrás opera una idea impulsada desde la machosfera, donde supuestos gurús de relaciones en internet incentivan estas prácticas como estrategia para «poner a prueba» a las mujeres y evaluar si cumplen con los valores tradiciones.
Desde la red social X, Sara originaria de Honduras publicó el mensaje «Ojo con decirle a un hombre hoy en día que vives sola, porque te quieren invitar a salir a tu casa y cenar con tu comida». Esto despertó la alerta de más de mil mujeres no solo de Honduras, sino de América Latina, quienes de inmediato compartieron sus propias experiencias creando así un hilo extenso con pruebas y testimonios confirmando el fenómeno.
Los relatos coincidieron en un punto central, estos hombres no solo se autoinvitan a las casas una vez que saben que las mujeres viven solas, sino que lo hacen con la expectativa explícita de ser atendidos. Esperan que ellas cocinen, pongan el espacio y asuman el rol de anfitrionas y cuidadoras; mientras ellos aportan únicamente su presencia. Algunas denuncian que estos hombres expresan su deseo de quedarse a dormir, ver películas, e incluso usar sus pertenencias como autos o mudarse a sus espacios.
Sin embargo, detrás de esta acción las mujeres señalan que estas conductas no son fortuitas, sino que responden a una lógica de selección. Al autoinvitarse a sus hogares, esperan observar cómo ellas gestionan el espacio doméstico: si cocinan, atienden, priorizan el bienestar ajeno, utilizando la cita como un filtro para determinar si encajan en un modelo de pareja basado en el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.
Con el avance de los derechos de las mujeres gracias al movimiento feminista, cada vez ellas van ganado mayores espacios donde antes era impensable que pudieran habitarlos, uno de ellos es el acceso al trabajo remunerado. Poco a poco generaron autonomía económica para adquirir su propia casa y administrar sus finanzas, por lo que, están dejando la arraigada idea de conseguir una pareja para obtener estos mismos beneficios.
La independencia de las mujeres hacia los hombres no solo les ayudó a conseguir su libertad económica, sino a rechazar cualquier forma de violencia contra ellas, una práctica que se normalizaba dentro de las relaciones afectivas donde las ancestras no solo tenían que contraer matrimonio a edades muy tempranas, sino a tener grandes cantidades de hijas e hijos, dedicarse al trabajo doméstico y de cuidados, interrumpir su proyecto de vida y enfrentarse a diversas violencias en el espacio privado de sus hogares.
Los gurús de citas que navegan en la manósfera
El rechazo a esta forma de vida generó que las mujeres se replantearan la forma en que se relacionan románticamente con los hombres. En respuesta, surgió un contramovimiento desde el espacio digital, el cual es nombrado como la manósfera o machosfera, ya que crea escenarios donde se esparcen discursos de odio, acoso y misoginia contra las mujeres. El término hibrido combina la palabra man (hombre) y esfera y mientras aparenta hablar de temáticas que abarca la salud mental, relaciones afectivas, autoestima, en el fondo incita a los hombres a reproducir formas de violencia.
De acuerdo con el articulo «Jóvenes en la manósfera. Influencia de la misoginia digital en la percepción que tienen los hombres jóvenes de la violencia sexual», se trata de una respuesta a la cuarta ola del movimiento feminista que denuncia la violencia de género desde el espacio digital, por ejemplo, el movimiento #MeToo en 2017 ayudó a que actrices y trabajadoras de la industria del cine denunciaran al cineasta Harvey Weinstein por violencia sexual en redes sociales.
No obstante, los hombres alineados con la manósfera se auto perciben como víctimas del movimiento feminista y el cambio que generó en las mujeres. Desde esa narrativa, construyeron comunidades digitales en foros, podcast, canales de video, videojuegos o redes sociales donde ofrecen respuestas a hombres jóvenes frente a sus inseguridades personales, frustraciones sociales y malestar ante la pérdida de privilegios, reforzando discursos misóginos y roles de género tradicionales.
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De acuerdo con un artículo de ONU Mujeres, los influencers o gurús de citas promueven definiciones dañinas sobre la masculinidad y normalización de la violencia contra las mujeres y los propios hombres. Por ejemplo, promueven la ansiedad, autolesiones y comportamientos riesgosos en jóvenes para comprobar que son «varoniles», amplificación de estereotipos sexistas, enseñan sobre manipulación hacia las mujeres para lograr que tengan relaciones sexuales, entre otras acciones.
En México, una de las caras más conocidas sobre gurús de citas es el creador de contenido «El Temach» cuyo nombre es Luis Castilleja. Se dio a conocer en plataformas como YouTube y TikTok por sus consejos dirigidos hacia los jóvenes sobre relaciones sentimentales y desarrollo personal. Entre sus seguidores difunde el llamado «modo guerra» para promover la idea de que los hombres deben adoptar una actitud dominante en las relaciones personales.
En sus videos y cursos también difunde la idea de recuperar el valor tradicional de las mujeres y hombres, por lo que aconseja sobre el cortejo, el control emocional, la independencia financiera rechazando los ideales del feminismo, ya que lo considera como una dinámica para «manipular a los hombres y establecer dinámicas desfavorables para ellos». Actualmente cuenta con cinco canales de YouTube y uno incluso está dedicado para las mujeres, el cual cuenta con 217 mil suscriptoras para aconsejarlas sobre hombres.

Dentro de sus consejos, impulsa a los hombres a poner a prueba a sus posibles parejas a través extenuantes evaluaciones sobre sus cuerpos y comportamientos. Recomienda usar mentiras para abrir el debate como decirles que no quieren tener hijos o inventar una enfermedad crónica hereditaria en la familia, y la finalidad es comprobar su valor antes de contraer matrimonio con ella y si pasa esos filtros significa que es una «buena mujer».
Antes de recomendarle a sus seguidores iniciar una relación con una mujer, el creador de contenido recomienda las «10 pruebas del Alfa», entre las cuales destaca asegurarse que ella no tenga «actividades conductivas a la promiscuidad» como salir de fiesta o interés en «la adicción a la validación del sexo apuesto» por subir fotografías con libertad a sus redes sociales.
Al final, afirma su mensaje de que, el objetivo de poner a prueba a una mujer es que el hombre se convenza de salir con ella desde una posición de inferioridad sobre el sexo opuesto y no buscando conocer y construir una relación sana.
Combatir la misoginia en espacios digitales
De acuerdo con ONU Mujeres, algunas señales para identificar si un hombre esta influenciado bajo la manósfera son el aislamiento social y hermetismo sobre la actividad en línea; uso de discursos de odio que suelen sostener los grupos extremistas; cambios negativos en el comportamiento y las actitudes, como mayor desconfianza u hostilidad hacia las mujeres, o bien obsesiones poco saludables respecto de la “masculinidad”; uso de humor que deshumaniza a otras personas, especialmente a mujeres y niñas; acoso sexual, que incluye insultar y sexualizar la apariencia.
La organización señala que los hombres deben aprender a cuestionarse «¿quién creó este contenido?, ¿por qué?, ¿qué información falta?», así como consultar diferentes fuentes de información antes de creer determinados datos como la generalización unilateral sobre el género como el «todas las mujeres son iguales», abandonar el lenguaje cargado de emociones y utilizar argumentos como la simplificación excesiva sobre la biología y psicología.
Asimismo, la organización advirtió que este cambio de pensamiento debe estar acompañado por el fortalecimiento de los gobiernos, financiadores y compañías tecnológicas para fortalecer las políticas vigentes sobre violencia contra las mujeres.




