Ciudad de México.- A raíz de un reciente caso de violencia de género ocurrido durante un viaje de Uber, la organización Amorras denunció en un manifiesto feminista que las políticas y prácticas de las empresas dedicadas al negocio de las aplicaciones en transporte, no solo revictimizan, sino que operan desde lógicas que ponen en riesgo la integridad física y emocional de las mujeres, sus protocolos llegan tarde y la justicia en los casos es insuficiente.
De acuerdo con Amorras, plataformas como Uber, Didi y otras han demostrado en varias ocasiones no tener interés en cuidar de la seguridad de las mujeres: «Para ellas seguimos siendo datos, viajes, ganancias, no vidas», advirtieron. Esto fue dicho ante la experiencia de Valeria, cuyo caso ocurrió en la madrugada del pasado 24 de diciembre de 2025 y fue denunciado por la organización We are women on fire en sus redes sociales.
Valeria, una usuaria de la plataforma de Uber, salió de la casa de sus padres después de haber preparado la cena de Navidad. Ella, junto con su prima y hermana solicitaron un viaje en la plataforma para regresar a su departamento, el cual fue aceptado por un conductor de nombre Oscar quien manejaba un Aveo blanco. En medio del trayecto, el hombre cambió de ruta sin explicación y cuando le solicitaron corregir el trayecto, este mencionó: «vamos a dónde yo diga».
Al negarse a bajarlas del auto, las tres mujeres forzaron las puertas del vehículo, pero el conductor también descendió y ejerció violencia física sobre Valeria para después escapar. Después de llamar a la policía y acudir al Ministerio Público, le dijeron que sus lesiones no eran «consideradas graves», es decir, que no tardarían más de 15 días en sanar, por lo que su denuncia no pudo proceder como violencia de género.
Incluso cuando denunció en la plataforma no recibió apoyo, ya que la empresa optó por bloquear su cuenta y no dar seguimiento en el caso. Debido a la inacción de la empresa, colectivos feministas exigieron a Uber que asuma la responsabilidad y deje de minimizar la violencia que ocurre en su plataforma, afirmando que bloquear cuentas no es la solución cuando la integridad y la vida de las mujeres está en riesgo.
«Vivir en un país donde la movilidad de las mujeres implica un riesgo constante. Donde los trayectos cotidianos, como volver a casa, ir al trabajo o encontrarnos con otras, pueden convertirse en escenarios de violencia, desaparición y muerte.» -Amorras

Viajar por aplicación de transporte siendo mujer
Lo que le ocurrió a Valeria no fue un hecho aislado, sino las consecuencias de un sistema que no prioriza la seguridad de las mujeres usuarias y conductoras cuando son ellas quienes enfrentan experiencias de violencia, acoso sexual, violencia sexual, desapariciones e incluso feminicidio con mayor frecuencia y de forma diferenciada por su género.
Casos como los de Debanhi Escobar en Nuevo León, quien desapareció el 9 de abril de 2022 y posteriormente se confirmó su feminicidio después de ser trasladada por un conductor de servicio de taxi por aplicación o el de Karla Patricia Cortés en la Ciudad de México, quien tuvo que laborar el 29 de diciembre de 2024 como conductora de Uber y después fue asesinada por un usuario en la alcaldía de Azcapotzalco, evidencian que la violencia contra las mujeres en estos espacios queda en impunidad.
«Sus nombres no son estadísticas. Son historias truncadas por un sistema que eligió no escuchar, no actuar y no proteger»-Amorras.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que en México al menos el 45.6% de mujeres de 15 años y más manifestó haber experimentado violencia en el ámbito comunitario a lo largo de su vida, que se vio reflejada en 20.7% casos de psicológica, 9.6% física y 42.2% sexual. Entre los perpetuadores, en el quinto lugar figura el conductor de transporte público con el 3.7% de incidencia. Asimismo, el autobús/microbús, Metro, Metrobús y taxi se configuran como transportes públicos dónde una mujer corre peligro de vivir algún tipo de violencia.
No obstante, cuando se habla de transporte privado o viajes de aplicación de transporte los datos se mantienen ocultos al público. Hasta ahora, no hay un registro que permita dimensionar los casos de violencia que existen durante los viajes de empresas como Uber o Didi. Un informe del 2020 emitido por la empresa Uber señaló que entre 2017 y 2018 existieron 5 mil 881 casos de agresión sexual y entre 2019 y 2020 disminuyeron a 3 mil 824.

Asimismo, hubo violencia sexual en 1 de cada 5 mil viajes completados y abuso sexual en 1 de cada 1 millón de viajes; sin embargo, estos datos solo contemplan la situación en Estados Unidos y no en países como México donde la violencia de género incrementa y 10 casos de feminicidios se producen cada día. Incluso en el país natal de la empresa, las denuncias no son atendidas tanto por la plataforma como las autoridades, ya que en julio de 2025 la agencia Reuters reportó que un juez estadounidense desestimó algunas reclamaciones en 2 mil 300 demandas por agresión sexual y acosos por conductores de la empresa Uber.
De acuerdo con las políticas públicas de empresas como Uber, su servicio ofrece una serie de medidas de seguridad para las usuarias y conductoras como botón de llamadas a las autoridades locales, soporte las 24 horas, la opción «sigue mi viaje», ridecheck para detectar si se sigue la ruta establecida, seguimiento por GPS, calificaciones bilaterales, verificación de usuarios y amonificación de números telefónicos; sin embargo, estos son insuficientes.
En el mes de diciembre de 2025, Uber firmó un convenio con la Secretaría de las Mujeres (Semujeres) para donar 1.9 millones de pesos equivalentes a 18 mil viajes para facilitar traslados de mujeres que requieran el servicio en cualquiera de las 32 entidades de la República. Además, la colaboración incluye la difusión y distribución de la Cartilla de los Derechos de las Mujeres, la promoción de la línea de atención, orientación y emergencia al 079, la difusión de documentos sobre movilidad con perspectiva de género, el impulso de acciones conjuntas y el establecimiento de un mecanismo para el intercambio de información.
Mujeres en resistencia crean otras formas de viajar seguras
Resultado de la inseguridad que encuentran las mujeres al viajar por medio de empresas de transporte han nacido varias iniciativas para desinstalar estas aplicaciones como un acto político y construir nuevas alternativas. Amorras nació no como una colectiva que lucha contra la inseguridad, injusticia, abuso y restricciones de las plataformas u otros medios de transporte que no atienden la violencia de género en sus espacios.
Dentro de las actividades que ofrecen se encuentran traslados seguros de mujeres para mujeres, asesorías y acompañamiento legal, acompañamiento psicológico, así como tours exclusivos para mujeres. Sobreponiendo la seguridad tanto de las usuarias como de las conductoras y pensando en la autogestión ante la inseguridad en el transporte y opciones de movilización.
«Nos negamos a replicar formas de trabajo y organización que normalizan la violencia, el silencio y la impunidad. Nos negamos a brindar a operar bajo lógicas que mercantilizan nuestros traslados sin asumir responsabilidad por nuestras vidas. Nuestra organización colectiva es una decisión política; es cuidarnos entre nosotras como acto de resistencia, lucha y dignificación»– Amorras.





