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Depresión durante la menopausia, una afectación poco atendida en la salud de las mujeres

Por Paola Piña

Ciudad de México.– Hablar de menopausia también es hablar de salud mental, pues los cambios hormonales propios de esta etapa pueden incidir en la aparición de depresión y ansiedad en las mujeres, sin que estas afectaciones sean plenamente reconocidas; por ello, en el marco del Día Mundial contra la Depresión, conmemorado cada 13 de enero, visibilizar esta realidad resulta clave para exigir una atención digna e integral.

De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Salud, en México más de seis millones de mujeres de entre 45 y 65 años se encuentran en la etapa del climaterio, por lo que enfrentan retos tanto a nivel físico como emocional, los cuales pueden derivar en trastornos como depresión y ansiedad.

El estudio La relación entre la transición a la menopausia y los trastornos del estado de ánimo indica que la menopausia es una transición biológica natural que marca el fin de los años reproductivos de una mujer, un proceso que suele ir acompañado de diversos cambios físicos y psicológicos 

El documento advierte que la depresión es prevalente en el 20 % de las mujeres durante la menopausia. Los trastornos del estado de ánimo se presentan como consecuencia de los cambios hormonales y de las variaciones en la neuroquímica del cerebro, lo que da lugar a interacciones complejas entre factores hormonales, biológicos y psicosociales.

Dichos cambios hormonales se originan principalmente por las fluctuaciones de los estrógenos, los cuales desempeñan un papel fundamental en la regulación del estado de ánimo en las mujeres. Su disminución durante la transición a la menopausia puede provocar diversos síntomas depresivos, entre ellos tristeza persistente, desesperanza, trastornos del sueño y pérdida de interés en actividades cotidianas.

En paralelo a ello, también se ha identificado la disminución de la hormona estradiol, la cual contribuye a la regulación del estado de ánimo y al abordaje de los trastornos depresivos, pues influye en la síntesis y liberación de serotonina, neurotransmisor que ayuda a modular el humor, el comportamiento social y la sensación de bienestar.

Además, el estradiol interactúa con otros neurotransmisores como la dopamina y el glutamato, los cuales están asociados con la motivación y el placer; en particular, el glutamato desempeña un papel fundamental en la excitación neuronal. En este sentido, la disminución de los niveles de esta hormona puede incidir en la producción y actividad de dichos neurotransmisores, afectando la respuesta emocional y la capacidad de experimentar placer.

Asimismo, se encontró que la prevalencia de la depresión entre las mujeres en la menopausia es mayor que entre las mujeres premenopáusicas, y que el riesgo de padecerla aumenta conforme avanza la transición menopáusica. Esta situación puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de las mujeres durante esta etapa, lo que se traduce en una disminución de la productividad, así como en un aumento de los costos financieros y de atención médica.

Obligaciones del Estado

Enfrentar los estragos de la menopausia suele ir acompañado de gastos económicos necesarios para acceder a una atención médica oportuna. Ante ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha enfatizado que las mujeres perimenopáusicas deben tener acceso a servicios sanitarios de calidad, así como a comunidades y sistemas que les brinden respaldo.

Sin embargo, en la mayoría de los países, la concienciación sobre la menopausia y el acceso a la información y a los servicios relacionados con esta etapa continúan presentando deficiencias importantes. Esto puede provocar que las mujeres no identifiquen que los síntomas que experimentan están asociados con la menopausia, o que desconozcan la existencia de opciones de asesoramiento y tratamiento que pueden ayudar a aliviar las molestias.

Cabe señalar que existe un déficit estructural en el derecho de las mujeres a acceder a servicios médicos. De acuerdo con datos del extinto Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en 2020 solo el 48.3 % de las mujeres de entre 45 y 64 años habían sido beneficiarias de alguna institución de seguridad social, lo que dificulta la atención oportuna de este sector de la población.

Ante este panorama, la OMS advierte que los gobiernos suelen carecer de políticas sanitarias y de financiamiento suficientes para incluir de manera sistemática el diagnóstico, asesoramiento y tratamiento relacionados con la menopausia dentro de los servicios de salud que ofrecen. Además, el acceso a servicios especializados en menopausia resulta particularmente complejo en contextos donde existen otras prioridades urgentes que compiten por recibir recursos en materia de salud.

Asimismo, la organización señala que otra barrera para una atención integral es la falta de capacitación del personal de salud para reconocer los síntomas de la perimenopausia y la posmenopausia, así como para orientar a las pacientes sobre las opciones de tratamiento y sobre cómo preservar su salud después de la transición menopáusica. Actualmente, la menopausia recibe poca atención en los planes de formación de numerosos trabajadores sanitarios.

Tratar la depresión por menopausia

De acuerdo con el Sistema de Salud del Tecnológico de Monterrey (TecSalud), el primer paso consiste en contar con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, herramientas fundamentales para mitigar los efectos adversos de la menopausia en la salud mental. La evaluación por parte de un especialista en ginecología y obstetricia permite identificar los síntomas de manera oportuna y determinar el mejor enfoque para cada caso en particular.

Además de los tratamientos médicos tradicionales, se enfatiza la importancia de que estos se complementen con terapias psicológicas y estrategias de autocuidado, las cuales pueden resultar benéficas para las mujeres que atraviesan esta etapa. Estas prácticas no solo contribuyen al manejo de los síntomas, sino que también promueven un mayor bienestar general.

Asimismo, el apoyo de la familia y de las amistades resulta fundamental durante la menopausia, ya que contar con un sistema de apoyo sólido puede marcar una diferencia significativa en la experiencia de las mujeres, al proporcionar respaldo emocional y práctico para enfrentar los desafíos que surgen durante este periodo. Sumado a ello, se recomienda la conformación de redes de apoyo entre mujeres que transitan por esta misma etapa, pues compartir experiencias puede aliviar la carga mental y fortalecer la resiliencia


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