Ciudad de México.- La amenaza de Donald Trump para intervenir la isla de Groenlandia no es nueva, así como tampoco las intenciones de Estados Unidos para adueñarse de ese territorio y ante los cambios en la geopolítica mundial que se están configurando, las mujeres del ártico podrían enfrentar una nueva amenaza que ya vivieron cuando su territorio se convirtió en una colonia de Dinamarca con el caso de esterilización forzada, donde sus cuerpos fueron usados como mecanismos de sometimiento contra los pueblos originarios.
Fue el día de ayer durante el Foro Económico Mundial que se lleva a cabo en Suiza, donde Donald Trump desestimó el uso de la fuerza para obtener este territorio del ártico, no obstante, sin la participación de las y los habitantes de Groenlandia, el presidente de Estados Unidos, anunció un supuesto acuerdo que involucra a ese territorio el cual fue pactado con el secretario general de la a Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte.
Este acuerdo entre Estados Unidos y la OTAN incluiría el establecimiento de bases militares norteamericanas en Groenlandia las cuales serían consideradas territorio estadounidense y la presencia militarizada en territorio ártico lo que revive su historia de colonialismo y uso predatorio de los cuerpos de las mujeres en contextos militarizados.
De acuerdo con el artículo «Una mirada feminista a la guerra permanente a los pueblos: colonialismo, imperialismo y el conflicto en la cotidianidad de las mujeres» del movimiento Marcha Mundial de las Mujeres (MMM) en América Latina y el Caribe, las prácticas violentas del imperialismo se presentan contra los cuerpos de las mujeres como mensajes aleccionadores para la población.
Asimismo, señalaron que uno de los principales impactos de la Doctrina Monroe —además de la injerencia de Estados Unidos en la región— es la militarización de los territorios y con ello se establecen políticas racistas y patriarcales para someter a los pueblos originarios y de control, sobre todo a las mujeres con las esterilizaciones forzadas, el blanqueo poblacional, la criminalización de la pobreza, así como la reorganización social: «No hay ningún pueblo en nuestro continente que no haya sentido el peso del expansionismo estadounidense», señala el movimiento.
Actualmente, Groenlandia estuvo en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas hasta 1953 cuando Dinamarca se lo anexó a través de un proceso que no tomó en cuenta el consentimiento de la población indígena inuit.
Aun así, siempre buscó obtener mayor autonomía, pero el proceso se dificultó tras el inicio de la danificación para asimilar las culturas de ambos territorios.
Entre 1960 y 1970, aconteció el caso conocido como The Spiral Campaign, la esterilización forzada en medio del colonialismo danes, médicos insertaron aproximadamente 4 mil 500 dispositivos intrauterinos (DIU) en mujeres y niñas groenlandesas sin su consentimiento o el de sus padres. Dicha información fue publicada en 2022 a través del podcast «The Spiral Campaign» que incluye cinco episodios en el que dos periodistas siguieron esta pista.

La investigación reveló un programa masivo de control de natalidad forzado del pueblo indígena por parte de una potencia colonial. El artículo «La campaña danesa ‘Coil Campaign’ en Groenlandia ¿Genocidio indígena mediante control forzado de la natalidad?» estableció que, con la anexión a Dinamarca, la población groenlandesa comenzó a duplicar su tamaño en tres décadas, aumentando de los 24 mil 867 habitantes en 1953 a 50 mil 106 en 1980 y ocasionando un incremento económico para el estrado danés en cuanto a proporcionar una mejor calidad de vida.
Así, la esterilización forzada de las mujeres groenlandesas revirtió el crecimiento poblacional lo que constituyó una violación a derechos humanos señalado incluso como genocidio de acuerdo con la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, por ser una medida destinada a prevenir los nacimientos.
Los casos aumentaron hasta llegar a la mitad de las mujeres en edad fértil sin su consentimiento entre 1960 y 1970 y la campaña se frenó en 1991 cuando Groenlandia se hizo cargo de su sistema de salud pública. Esto provocó la reacción de organizaciones de derechos humanos que solicitaron formalmente una investigación sobre el tema.
Actualmente, tanto Groenlandia y Dinamarca están investigando para encontrar los antecedentes de la campaña, los principales responsables, las razones y programas de fertilidad, como límite tendrán hasta el próximo 31 de enero del presente año para presentar resultados.
Este episodio en la historia de Groenlandia durante la colonización de Dinamarca es lo que pone en alerta el intento de Trump por ocupar militarmente el territorio. Por ahora, el futuro del país ártico queda en suspenso ante la tensión política internacional que estamos presenciando.
El territorio ártico
Recordemos que Groenlandia no es solo un punto blanco en el mapa. Se trata de la segunda isla más grande del mundo después de Australia. El 90% de su superficie está compuesta por hielo y tiene una extensión de 2 millones de kilómetros cuadrados. Geográficamente se localiza en el Atlántico Norte, el cual rodea sus costas por el Este y Oeste; sin embargo, políticamente está vinculado como una región autónoma de Dinamarca, ubicada en el continente europeo.

Debido a su clima polar, que llega a descender hasta temperaturas extremadamente bajas, no cuenta con bosques y está escasamente poblada. Datos del Banco Mundial estiman que su población alcanzó los 56 mil 836 habitantes en 2024, de los cuales 26 mil 952 fueron mujeres. Aun así, el 90% de su población pertenece al pueblo indígena inuit, quienes habitan en las regiones árticas de Canadá, Groenlandia y Alaska.
En éste punto geográfico, la población inuit se mantiene en pequeños asentamientos situados en la costa meridional y sudorientalorial para vivir de la pesca, pero también cuentan con ayudas económicas del gobierno de Dinamarca para facilitar la vida de la población.
No obstante, existe una parte deshabitada donde se concentra el Parque Nacional del Nordeste ocupando una extensión de 900 mil kilómetros cuadrados. En su suelo se encuentran varios recursos naturales como minerales, tierras raras e hidrocarburos. Es el mayor territorio con reservas raras después de China y debido al aceleramiento del calentamiento global que provoca el retroceso glacial, crea condiciones idóneas para poder extraer dichos recursos con mayor facilidad.

Esta es la primera razón que convierte a Groenlandia en un territorio en disputa para Donald Trump y Estados Unidos. De acuerdo con el artículo «Los intereses de Estados Unidos y los dilemas de Groenlandia», el primer intento para adjudicárselo fue en 1867 después de haber comprado Alaska. A este le siguió la compra en 1916 de las antiguas Indias Occidentales danesas que actualmente son conocidas como las Islas Vírgenes.
Un año después de la Segunda Guerra Mundial, en 1946, Estados Unidos volvió a expresar su interés de adquirir el territorio, lo que causó que, en medio de la Guerra Fría, Dinamarca aceptara instalar dos bases militares estadounidenses en Groenlandia: Thule y Sondestrom. Las advertencias que ha dejado Trump para retomar su adjudicación comenzaron en 2019 durante su primera administración y lo volvió a colocar en 2024, unas semanas antes de asumir su segundo mandato.
Una segunda causa para tomar Groenlandia es el interés geoestratégico ante la crisis de gobernanza en el Consejo Ártico —un foro intergubernamental para proteger el desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente que se unieron en medio de la Guerra Fría— gracias a la invasión de la Federación de Rusia a Ucrania en 2022.
Desde este episodio histórico, varios Estados que conforman el foro pausaron sus actividades y las retomaron dejando de lado a Rusia, quien abandonó la alianza en 2023. Al ser el país del Ártico más extenso, diversos países como Finlandia, Noruega y Suiza se replantearon seguir el mismo camino.
Paralelamente, nacieron otras alianzas que reconfiguraron la situación geopolítica, por ejemplo, Ucrania, Suecia y Finlandia se anexaron a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Moscú y Pekín también se aliaron. Por otro lado, Rusia y China fortalecieron su relación, siendo estos los mayores enemigos de Estados Unidos señalados por Trump. Por ello, la potencia ha buscado crear una estrategia militar en la región usando a Groenlandia: «controlar la isla permitiría a Estados Unidos alejar las amenazas ruso-china», señala el artículo.
Además, su reapropiación de la doctrina Monroe —política exterior de 1923 para impedir que potencias europeas establecieran nuevas colonias en América— convertida en la doctrina Donroe, ha consolidado una política de intervencionismo a través del militarismo y coerción que fue presentada como parte de su Estrategia Nacional de Seguridad. Su argumento fue proteger el territorio y garantizar el acceso a zonas consideradas de interés prioritario.
Impactos de la doctrina Donroe en las mujeres. Geopolítica del siglo XXI – cimacnoticias.com.mx




