Ciudad de México.- De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el mundo ha entrado en una era de «quiebra hídrica global» donde varios sistemas no podrán recuperarse ante la demanda humana que puso en riesgo el sistema hídrico del planeta y ante escenario planteado este 2026 es importantes resaltar que son las mujeres quienes mayormente enfrentarán la peor parte de la crisis de agua.
Cabe recordar que, el agua es un recurso necesario para el desarrollo sostenible, socioeconómico, la energía, producción de alimentos, los ecosistemas, la supervivencia del ser humano y parte del cambio climático, según explicó las Naciones Unidas. Es un derecho; sin embargo, conforme crece la población mundial existe mayor demanda comercial de los recursos hídricos para satisfacer a todas las comunidades.
A nivel mundial, un total de mil 800 millones de personas viven en sus casas sin instalación de agua. Esta situación afecta principalmente a mujeres y niñas mayores de 15 años, quienes son las encargadas de recoger agua en siete de cada 10 hogares, frente a tres de cada 10 domicilios en el caso de los hombres: así lo dio a conocer la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Esta problemática es una realidad en muchos países, la cual está impidiendo que las niñas y mujeres alcancen su potencial y además compromete su bienestar.
En la actualidad, en torno a dos mil 200 millones de personas, una de cada cuatro todavía carece de servicios de agua potable gestionados sin riesgos en el hogar. Mientras que, al hablar de tres mil 400 millones de personas, dos de cada cinco no tienen acceso a servicios de saneamiento gestionados sin riesgos. En torno a dos millones de personas, una de cada cuatro no puede lavarse las manos con agua y jabón en el hogar.
Esta serie de afectaciones lleva a que las mujeres limiten sus posibilidades de finalizar su educación o encontrar un empleo, siendo relegadas al hogar y a la recolección de agua, vulnerando así sus derechos.
Bancarrota hídrica
Los resultados del informe «Global Water Bankrupycy» determinaron que la humanidad gastó el ingreso anual de aguas de ríos, lluvias y vació ahorros milenarios de glaciares, humedales y acuíferos sin que éstos cuenten con la capacidad para recuperarse. El documento señaló como parte de esta problemática a la agricultura intensiva, el crecimiento urbano e industrial, la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero que causan en cambio climático.
El impacto en las reservas del agua provoca sequías más largas, evaporación acelerada y lluvias imprescindibles. Para Kaveh Madani, principal autora del informe, muchas regiones subsisten por encima de sus posibilidades hidrológicas y, en consecuencia, el mundo atraviesa una factura hídrica que no puede reparar.

Otros datos que permiten visualizar el panorama proporcionados por el informe son que el 75% de la población vive en territorios donde el agua escasea o su estado no es seguro; más de la mitad de los lagos del planeta se están secando; 2 mil millones de personas habitan lugares que se hunden por la sobreexplotación de aguas subterráneas; y solo en 50 años se perdieron varios humedales que equivalen a toda la superficie de la Unión Europea.
Ante este panorama, las mujeres serán las primeras en enfrentar la crisis de agua gracias a factores de género. Datos del informe «Progresos en relación con el agua potable, el saneamiento y la higiene (ASH) 2000-2022: con referencia especial a las cuestiones de género)» indican que cada año 1.4 millones de personas mueren por falta de agua, saneamiento e higiene adecuados, siendo las mujeres quienes corren mayor peligro ante las infecciones y enfermedades, pero también por acoso, violencia y lesiones que enfrentan al salir de sus hogares en busca de agua.
A escala mundial mil 800 millones de personas viven en hogares sin una instalación de agua corriente y son las mujeres las encargadas de recolectar el recurso en 7 de cada 10 hogares, a su vez, las niñas menores de 15 años también tienen más probabilidades de tener que hace ésta labor. Cuando lo hacen, deben emplear su tiempo en recorrer trayectos largos que les impide acceder a la educación, trabajo o el ocio, enfrentando riesgos corporales u otros peligros.
El documento da cuenta de que en 500 millones de hogares se comparten las instalaciones de saneamiento, lo que implica comprometer la intimidad, dignidad y seguridad de las mujeres y niñas. Las estadísticas señalan que en 22 países con hogares donde los inodoros son compartidos, las mujeres tienen más probabilidades de sentirse inseguras al caminar por las noches en busca de agua, sufrir acoso y riesgos a su seguridad.

La falta de agua limita su capacidad para gestionar sus periodos menstruales, lo que vulnera su derecho a la salud al tener que utilizar trapos, no poder cambiarse regularmente y lavarse. La falta de higiene afecta mayormente a las mujeres y niñas ocasionándoles enfermedades que se pueden propagar tomando en cuenta que son ellas las que se encargan del trabajo de cuidados: limpian, preparan alimentos y atienden a enfermos.
De acuerdo con el informe, alcanzar la meta del sexto Objetivo de Desarrollo Sustentable (ODS) al acceso universal de servicios de agua potable, saneamiento e higiene básica para el año 2030 requiere de multiplicar por seis los progresos que se tiene hasta ahora entre 2015 y 2022: el acceso de los hogares al agua potable pasó del 69% al 73%; de saneamiento subió de 49% a 57%; y de higiene alcanzó de 67% al 75%.
Cabe recordar que, la meta de los ODS para el 2030 es lograr el acceso universal y equitativo del agua potable a un precio accesible, prestando atención a las necesidades de las mujeres, niñas y personas en situación de vulnerabilidad, para ello se necesita la reducción de la contaminación, aumentar la utilización eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores, gestionar el agua en todos los niveles, poder proteger y restablecer los ecosistemas que proporcionan este recurso, y la cooperación internacional y apoyo a países en desarrollo, explica la ONU.
En diciembre de éste año, el mundo celebrará la Conferencia del Agua de la ONU y por ello, la ONU enfatiza la necesidad de usar el espacio para hablar sobre el rescate hídrico para proteger la reserva que al mundo le queda y renegociar las formas de vida como la transformación de la agricultura, repartir el agua de forma justa y blindar los ecosistemas que aún la producen.




