Ciudad de México.- En el Encuentro Internacional para la Erradicación de la Violencia contra Mujeres y Niñas, que se llevó a cabo el día de hoy en la Cámara de diputados, la Relatora Especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, Reem Alsalem, dijo que en la gestación subrogada no existe un sistema eficaz para investigar el destino de las infancias y sus madres.
Por lo que cuestionó que la capacidad de compra prevalezca sobre los derechos humanos. Dijo que aunque se promueve la gestación subrogada altruista, afirmó que las estadísticas muestran que la participación disminuye cuando no existe un incentivo económico, lo que evidencia que el factor monetario suele ser determinante.
Además, recalcó que las mujeres son sometidas a violencia económica y psicológica mediante contratos abusivos e indicó que las infancias son separadas de manera inmediata de sus madres, lo que puede generar afectaciones a la salud, al desarrollo y al bienestar psicológico. A su vez, las mujeres enfrentan el riesgo de caer en redes de trata y explotación sexual.
Es necesario precisar que en México no hay una ley que sancione la gestación subrogada a nivel federal, ha habido iniciativas de ley que se han quedado en la congelador como la de la entonces diputada Mariana Mancillas Cabrera del Partido Acción Nacional (PAN) quien propuso reformar la Ley General de Salud para considerar ilícita la disposición de órganos, tejidos, células y gametos que se utilicen en procedimientos de subrogación de vientres o cualquiera de las modalidades vinculadas con la práctica de alquiler de vientres, cadáveres de seres humanos y aquellas que se efectúen sin estar autorizada por la ley.
Asimismo, detalló que se impondrían de seis a diecisiete años de prisión y multa al que comercie o realice actos jurídicos que tengan por objeto la intermediación de células, embriones, incluyendo los gametos que se utilicen en procedimientos de subrogación de vientres.
Mancillas Cabrera precisó que en México la maternidad subrogada no se encuentra regulada a nivel federal y únicamente se puede encontrar en cuatro entidades, en dos de ellas se prohíbe: San Luis Potosí y Querétaro, mientras que en Tabasco y Sinaloa está permitida.
Agregó que la Ciudad de México, Colima, estado de México, Jalisco, Michoacán, Puebla, Sonora, Tamaulipas y Zacatecas, dentro de sus códigos familiares se encuentra el reconocimiento de los efectos de parentesco derivados de las técnicas de reproducción asistida, sin hacer referencia expresa a la gestación subrogada.
Cabrera mencionó que en América Latina sólo tres países permiten la maternidad subrogada: Brasil, Uruguay y Puerto Rico.
El Informe
Esta no es la primera vez que la Relatora Especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, Reem Alsalem de la ONU, se pronuncia sobre la gestación subrogada, en el 2025 emitió el Informe de la Relatora Especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, sus causas y consecuencias. Las distintas manifestaciones de violencia contra las mujeres y las niñas en el contexto de la reproducción subrogada, donde examinó las distintas manifestaciones de violencia contra las mujeres y las niñas en ese contexto.
Apuntó que a diferencia de otras formas de trabajo, la reproducción subrogada implica el uso directo y con fines de explotación de las funciones corporales y reproductivas de una mujer en beneficio de otras personas, lo que a menudo se traduce en daños duraderos y en circunstancias de explotación. Además, en la reproducción subrogada no se distingue entre el tiempo de trabajo y la vida personal, ya que las madres sustitutas no pueden tomarse licencias por embarazo.
En su informe detalla que existen principalmente tres modelos reguladores que rigen la reproducción subrogada: a) prohibición explícita; b) regulación y reconocimiento, de forma completa o limitada, de arreglos de carácter altruista; e c) inexistencia de regulación, lo cual suele traducirse en ambigüedad jurídica. La prohibición, adoptada de manera predominante en algunos países de Europa Occidental, trae consigo sanciones penales que se imponen al menos por organizar o publicitar arreglos de reproducción subrogada, aunque las prohibiciones y la aplicación de la ley varían considerablemente.
Afirmó que la práctica de la reproducción subrogada va en aumento en todo el mundo, con una proporción significativa y creciente de arreglos que implican dinámicas transfronterizas: los progenitores previstos, a menudo de países más ricos, contratan a sustitutas en jurisdicciones donde la práctica está permitida por la ley.
En 2023, el mercado mundial de la reproducción subrogada estaba valorado en 14 mil 950 millones de dólares y se prevé que para 2033 alcanzará los 99.750 millones de dólares. Con frecuencia, las madres sustitutas reciben solo una pequeña fracción de la compensación total, pues la mayor parte del pago va a parar a los intermediarios.
Según se informó, las mujeres reciben apenas entre el 10% y el 27.5% del pago total. En particular, hay incentivos para quienes envíen a una mujer a una agencia de reproducción subrogada. En algunos países, como los Estados Unidos de América, esas personas pueden recibir una bonificación de entre mil y 5 mil dólares en promedio. En la India, puede llegar a ser de 100 dólares.
El informe señaló que en los arreglos comerciales de reproducción subrogada se otorga un valor monetario a la capacidad de las mujeres de concebir y dar a luz a niños sanos, lo cual refuerza desequilibrios de poder perjudiciales en que las personas y entidades con mayores medios económicos ejercen el control sobre la capacidad de las mujeres de quedar embarazadas y dar a luz.
En contextos en los que las mujeres y las niñas tropiezan con obstáculos estructurales que les impiden ejercer sus derechos básicos y acceder a servicios esenciales, la reproducción subrogada puede desvalorizarlas aún más, reducirlas únicamente a sus funciones reproductivas y perpetuar la idea de que la biología y la capacidad reproductiva femeninas son delegables y comercializables.
Esa visión está arraigada en el lenguaje sobre la reproducción subrogada, en que se hace referencia a la mujer con términos deshumanizados como “matriz” , “vientre de alquiler” e “incubadora que desarrolla sus células”. Las madres sustitutas también afirman que se las infantiliza como “niñas buenas” cuando cumplen los requisitos de la reproducción subrogada.
Lo que pidió en su informe
La relatora Alsalem pidió avanzar hacia la erradicación de la reproducción subrogada en todas sus formas y pidió a los Estados emprender acciones para prevenir que siga causándose daño y fortalecer la protección de los derechos de las mujeres y los niños que participan en arreglos de reproducción subrogada, así como trabajar con miras a aprobar un instrumento internacional jurídicamente vinculante que prohíba todas las formas de reproducción subrogada.
En este mismo informe, la relatora pidió aprobar un marco jurídico y de políticas para la reproducción subrogada que siga el modelo nórdico que sancione a los compradores, las clínicas y las agencias para acabar con la demanda de reproducción subrogada; despenalizar a las madres sustitutas y ofrecerles estrategias que las ayuden a salir.
Además de realizar campañas de información sobre los daños inherentes a la práctica y la ilegalidad de encargar y facilitar los arreglos pertinentes. En consecuencia, solicitó prohibir la publicidad de servicios y agencias de reproducción subrogada, así como fortalecer la cooperación internacional para detectar, prevenir y encarar las violaciones y abusos conexos de los derechos humanos, como la trata de mujeres y niños.
Todo esto además de aprobar leyes que reconozcan a la madre gestante de un niño nacido mediante reproducción subrogada como la madre legal y permitir que se transfieran los derechos parentales solo después del nacimiento y dentro de un plazo definido para dejar margen para que se reconsideren las decisiones tomadas.
Pidió establecer mecanismos de justicia eficaces, que incluyan el resarcimiento y reparaciones para las mujeres y las y los niños que hayan sufrido daños a través de arreglos de reproducción subrogada, tales como asistencia jurídica gratuita o de bajo costo, apoyo psicosocial y asistencia económica, por ejemplo para las sustitutas que opten por quedarse con el niño después del nacimiento.
Exigir responsabilidades a las agencias de reproducción subrogada, los intermediarios y otras personas que se benefician de los arreglos de reproducción subrogada o los facilitan, entre otras cosas por medio de sanciones penales y decomisos de activos.
A su vez, recopilar sistemáticamente datos desglosados relacionados con la reproducción subrogada, en particular sobre las madres sustitutas y los niños nacidos mediante esa forma de reproducción.
En resumen, se afirmó en el Informe que la mayoría de los Estados no regulan la reproducción subrogada ni se pronuncian al respecto. Por lo tanto, en la práctica puede tolerarse, incluso en los casos en que tal vez no se reconozca legalmente la filiación.
En su informe, la relatora aportó algunos conceptos:
Madres sustitutas
Suelen ser mujeres o niñas que ya han dado a luz al menos a una hija o hijo. Sus motivaciones suelen ser polifacéticas, en las que se combinan consideraciones financieras, empáticas y sociales. Muchas expresan su deseo de ayudar a otras personas a tener hijas o hijos, haciendo hincapié al mismo tiempo en la oportunidad que ofrece la reproducción subrogada de obtener ayuda económica para ellas o sus propias familias.
En todo el mundo, la mayoría de las madres sustitutas proceden de entornos de ingresos más bajos y tienen un estatus social inferior al de los progenitores comitentes.
Muchas carecen de acceso a recursos jurídicos o mecanismos de defensa efectivos. Al parecer, las mujeres migrantes son elegidas específicamente para la reproducción subrogada o trasladadas a otros países para que se sometan a procedimientos de fecundación y den a luz, a menudo con el propósito de eludir los marcos jurídicos.
Madres comitentes
Proceden de entornos socioeconómicos de niveles más altos que la mayoría de las madres sustitutas. Sin embargo, su experiencia también está marcada con frecuencia por la incertidumbre y la tensión emocional. Muchas madres comitentes manifiestan que sufren ansiedad por el resultado del embarazo, la naturaleza de su relación con la sustituta, el estigma social, las complejidades jurídicas y las cargas económicas conexas.
En los arreglos transfronterizos en particular, pueden llegar a ser víctimas de prácticas fraudulentas perpetradas por las agencias de reproducción subrogada, lo que les ocasiona importantes pérdidas económicas. Algunas pueden sentirse agotadas por los intentos prolongados de tener una hija o hijo.
En determinados contextos culturales, las madres comitentes con problemas de fertilidad experimentan una presión externa y un estigma adicionales relacionados con las expectativas de cumplir lo que se percibe como sus principales roles sociales.
Mujeres y niñas que aportan ovocitos
Las mujeres y niñas que donan sus óvulos para la reproducción subrogada suelen proceder de entornos marcados por la vulnerabilidad económica. Casi siempre son adultas jóvenes que pueden considerar que la donación de óvulos es un medio para satisfacer sus necesidades económicas.
Las agencias suelen preferir a mujeres con características específicas, que prometen a los progenitores comitentes. Con frecuencia, la demanda está determinada por estereotipos racistas y poscoloniales, ya que las mujeres jóvenes, blancas, occidentales y con educación superior reciben hasta 100 veces más por sus ovocitos que otras mujeres.
La contratación suele verse impulsada por la publicidad en línea que presenta la donación de óvulos como un acto altruista y también rentable, además de omitir información vital sobre las molestias de las inyecciones hormonales cotidianas y los efectos secundarios y riesgos perjudiciales, como las complicaciones de la anestesia, el síndrome de hiperestimulación ovárica o la complejidad emocional de renunciar a un hijo biológico.
Muchas mujeres, sobre todo niñas, son captadas para que se inscriban como donantes de óvulos a fin de poner a prueba su tolerancia a los procedimientos médicos antes de llegar a un arreglo de reproducción subrogada.
La naturaleza digital de este mercado reproductivo también facilita la contratación de sustitutas y donantes de óvulos procedentes de países en los que se han prohibido formalmente esas prácticas.
Menores de 1 año, entre ellos niñas, nacidos mediante reproducción subrogada
Las y los progenitores comitentes suelen aspirar a tener niñas y niños nacidos mediante reproducción subrogada y apreciarlos. No obstante, desde que nacen, experimentan una separación inmediata de la mujer que los gestó y son transferidos a los progenitores comitentes: se trata de un proceso que puede ser significativo desde el punto de vista emocional y del desarrollo. Las personas cuya creación de lazos afectivos seguros se ve perturbada están expuestas a un mayor riesgo de padecer trastornos mentales.
Los estudios indican que las y los niños nacidos mediante reproducción subrogada tienen una edad gestacional media inferior en el momento del parto y, en su caso, las tasas de nacimiento prematuro y bajo peso al nacer son más altas. Se ha informado de que la tecnología de reproducción asistida y el embarazo multifetal están asociados a un mayor riesgo de defectos congénitos.
Las investigaciones sobre el bienestar emocional a largo plazo de las y los niños nacidos mediante reproducción subrogada, si bien son limitadas, indican que la falta de un vínculo gestacional los expone a un mayor riesgo psicológico.
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