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Maternar un domingo bajo el fuego que abatió al mencho

Por Lizbeth Ortiz Acevedo

-El sábado mi hijo y yo tuvimos un paseo en bicicleta en el Parque Lineal de Puerto Vallarta, el sol brillaba, pero al otro día amanecimos con el cielo obscurecido, enrarecido, con aire tóxico, olor a plástico quemado y la advertencia en redes sociales de no salir de casa. Habían detenido al mencho.

Ileana es una madre autónoma quien vive con su hijo de 6 años en Jalisco, en una zona popular del municipio de Puerto Vallarta y si toma su auto en 10 minutos llega a la playa de la zona hotelera, no obstante este domingo 22 de febrero, día en que fue abatido uno de los capos de la droga más buscados en el mundo, ese ambiente de tranquilidad se terminó para dar paso al miedo y ansiedad ante la violencia que vivió junto a su hijo y comunidad.

Luego de la detención del mencho, líder del cartel jalisco nueva generación, Puerto Vallarta, un lugar que Ileana habita, ardió entre estallidos violentos y así ella debió maternar, encerrada en su casa, junto a su hijo, entre balazos que se escuchaban cercanos, miedo, incertidumbre, ansiedad y mantener la calma para que su hijo no perdiera su único referente de fortaleza.

Ella es una de las 145 mil 652 mujeres que habitan Puerto Vallarta (Inegi, 2020) y de las 38 millones de mujeres mayores de 15 años en el país, quienes son madres, así como de las 11.5 millones jefas de hogar que hay en México (cifras obtenidas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en sus estadísticas a propósito del Día de la Madre del 2024).

No perdamos de vista que México tiene al menos 4 millones 180 mil hogares con padres ausentes según cifras del Inegi, lo que deja al mismo número de hogares a cargo de mujeres quienes se hacen cargo de la totalidad de las labores de cuidado y sustento económico.

Ileana es una de estas madres jefas de familia y esta crónica describe lo que fue maternar un domingo bajo el fuego de Puerto Vallarta por la detención del mencho.

En México hay 4 millones de padres ausentes; el rostro detrás de las madres trabajadoras

El mismo día que Ileana planeó disfrutar de un domingo en la playa junto a su hijo, fue en el que abatieron al mencho, pero eso no lo supo hasta transcurridas varias horas de su jornada.

Planeó acudir a la playa junto a una de sus amigas. Antes de salir a su destino intercambiaron mensajes de alerta, se percataron del cierre de la Carretera Puerto Vallarta-Mismaloya, la misma que debían tomar para ir a la costa.

Las amigas a esa hora desconocían del operativo de la Secretaría de la Defensa Nacional en el que Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano ejecutaron una operación en Tapalpa, Jalisco, donde intervino la Fuerza Aérea y la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional para detener a Rubén “N”, conocido como “el mencho”, líder de la empresa criminal cartel jalisco nueva generación.

Este cartel había sido descrito por la Oficina del Departamento de Estado de los Estados Unidos en el 2025 como «despiadado y violento, responsable del tráfico de fentanilo, metanfetamina, cocaína y otras drogas ilícitas a Estados Unidos».

Desde entonces el Departamento de Estado para Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley, ofreció una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información conducente a su arresto o condena, desde ese momento ese capo de la droga estaba bajo la mirada de captura internacional.

Ese mismo departamento norteamericano, desde esa fecha había señalado a un comandante del cartel del mencho como el principal sospechoso del caso de feminicidio de una influencer mexicana durante una transmisión en vivo en las redes sociales.

En cuanto se dio a conocer que el mencho había sido arrestado, la maña, (nombre coloquial vallartense para referirse al naco) tomó las calles de Puerto Vallarta y también lo replicaron en al menos ocho entidades del territorio mexicano generando caos, pánico, quemas y bloqueos, esto fue en Michoacán, Nayarit, Tamaulipas, Quinta Roo, Puebla, Colima, Zacatecas y Guanajuato.

No perdamos de vista que Jalisco es el bastión de este cartel por lo que de las situaciones más caóticas se vivieron en ese estado.

Jalisco ha sido una de las entidades más violentas del país contra su población, en 2025 fue el estado número 8 en el recuento realizado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) por 34 casos de feminicidio; el sexto en homicidios dolosos contra mujeres con 123 casos, el tercer lugar a nivel nacional en homicidios culposos contra mujeres con 226 casos, pero el primer lugar nacional en desaparición de personas, con 33 mil 489 mujeres desaparecidas.

Basta mirar la gráfica expedida por el mismo Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas, donde es evidente el repunte que ha tenido Jalisco frente a los demás estados.

Como marco contextual, basta traer a la memoria el hallazgo del Rancho Izaguirre en Teuchitlán Jalisco, durante marzo del 2025, cuando la colectiva Guerreros Buscadores, ubicaron y denunciaron un rancho ocupado por miembros del cártel jalisco nueva generación, que utilizaban para cremar a sus víctimas y ocultar los restos óseos.

Las mismas madres de personas desaparecidas quienes encontraron este Rancho señalaron los impactos de bala que había sobre las paredes lo que para ellas, apuntaba a que ese sitio también era ocupado para adiestrar, reclutar y enseñar a las personas a hacer uso de armas de fuego.

Las autoridades del Gobierno de México desestimaron el hallazgo, así como a las madres buscadoras quienes encontraron y denunciaron ese lugar.

Desde entonces defensoras de derechos humanos y colectivas de personas desaparecidas han exigido a la Fiscalía General de la República información sobre la cantidad de fosas clandestinas y restos óseos y cuántas investigaciones habrían resultado de dichos hallazgos. Como resultado, se desencadenó una lucha por la verdad la cual sigue sin ser resuelta.

¿Quiénes son los narcos, mamá?

Ileana y su amiga decidieron permanecer en sus casas hasta tener más información.

Ileana narra que solo se enteraban por chats vecinales y redes sociales que la zona de Nuevo Vallarta tenía bloqueos y que “estaban quemando camiones y autos en esa carretera”. El miedo comenzaba a propagarse porque los mensajes que se difundían tenían advertencias de no salir de casa, «porque todo estaba muy peligroso», detallaban en redes sociales que «estaban bajando gente de los autos, de los autobuses y de los tráilers”.

La atención del ejército mexicana estaba en ese operativo pero la comunidad sentía su ausencia.

En Jalisco y varios estados del país sentían la reacción violenta de los lugartenientes del mencho, capturado y abatido por el ejército mexicano, por lo que reaccionaron al operativo del Gobierno de México y en diversas entidades comenzaron a presentarse actos subversivos, delictivos y violentos que incluyeron quema de centros comerciales, así como de autos de todo tipo: particulares, de transporte público y de carga.

Las autopistas también fueron blanco de esta reacción de los lugartenientes ante el abatimiento del capo de la droga, no osbante, el silencio por parte del Estado mexicano prevalecía.

Ileana como madre autónoma seguía guarecida de la situación con su hijo de seis años en su casa, ante lo que parecía un Jaliscazo.

Leía que no debían acercarse a las ventanas y que debían tirarse al piso para evitar alguna bala perdida.

A las 9 de la mañana, Ileana se acercó con sus vecinas, ahí compartió la angustia y preocupación que sentía. Detalla que cada vez “los sentían más cerca” refiriéndose a los hombres que realizaban actos delictivos. Para ese momento ya se difundía información sobre tiendas de conveniencia quemadas como Oxxo y Kiosko, una marca local, cercana a su hogar.

Ahí, una de sus vecinas les compartió de la detención de “el tolín”, un joven de la comunidad que se incorporó a las filas delincuenciales del mecho. Cuando niño, ese joven jugaba en las mismas canchas de fútbol de la colonia donde juega el hijo de Ileana. Era un joven más de la colonia.

El tolín presuntamente sería cuñado del mencho, lider por el que comenzó el operativo militar pero hasta el momento se desconoce la identidad de las personas que murieron en el operativo realizado por el Gobierno de México, solo detallaron que detuvieron a dos integrantes de la organización delictiva cartel jalisco nueva generación y según la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) también incautaron armamento y vehículos blindados como lanzacohetes capaces de derribar aeronaves y destruir vehículos blindados.

Más tarde se supo que el operativo también había cobrado la vida de cuatro integrantes del grupo delictivo, con tres heridos de gravedad, quienes perdieron la vida durante su traslado vía aérea a la Ciudad de México; entre estos últimos se encontraba el mismo líder del cartel.

En aquella conversación con sus vecinas decidieron apoyarse, compartieron comida con quienes no pudieron surtirse previamente. No había forma de llegar a un centro de abasto de alimentos.

Ileana donó jamón y puré de tomate. No sabían cuántos días podía durar la situación así. Ella se sentía segura porque un día antes había surtido su refrigerador, cuenta al menos con un cartón de huevo que le daría para una semana de alimento.

Las vecinas que no tenían para compartir intercambiaron cocos de un árbol cocotero que crece en su patio.

Ante la situación llegó lo inevitable: la curiosidad de su hijo quien le preguntó:

-¿Quiénes son los narcos, mamá?- Un término ajeno al vocabulario del niño.

Ella no sabía qué contestarle, señaló que era muy difícil entender la situación como adulta y le invadió el temor. Se cuestionó cómo explicarle a un niño en palabras sencillas lo que estaba sucediendo en su ciudad.

Ileana afirmó: “ninguna mamá está preparada para explicarle a su hijo lo que sucede frente al narco cuando lo que le he inculcado es habitar un lugar seguro, bonito y sin peligro”.

El niño de seis años le pidió ver “a los criminales”, los quería conocer, su mamá le explicó que eran gente como ellos pero que hacen el mal y que la policía debe detenerlos.

Después, ella se dio cuenta que su hijo había preparado dos mochilas donde había metido sus pistolas de agua, una era para él y otra para su mamá.

La angustia del niño, describe Ileana “le rompió el corazón”.

Foto: Cortesía de Ileana. Fotografió el momento en que su hijo preparaba dos mochilas con pistolas de agua para defenderse

Hoy ella vive con la angustia de que su hijo sea levantado por «la maña», y que sea llevado a formar parte de los niños reclutados por el sicariato. Dice que no pierde de vista a su hijo, donde sale a jugar ella está con él, le restringe el uso del teléfono celular y evitan tener contacto en la zona donde toda la comunidad sabe que venden droga.

Este miedo que enfrenta Ileana no es vano. De acuerdo con la organización Reinserta, en México, más de 31 mil niños han sido reclutados por el crimen organizado, por lo que las infancias en este país están expuestas a situaciones de violencia extrema cuyas imágenes circulan todos los días en medios de comunicación nacionales e internacionales.

El juego del sicariato, una adopción de la narco cultura en infancias y juventudes mexicanas

Fue entonces que Ileana volvió a su casa para encontrar nueva información de un chat de WhatsApp el cual comparte con mujeres de crianza autónoma, ahí encontró mayor angustia, algunas mujeres sentían miedo de no poder acercarse a sus hijas o hijos quienes no estaban con ellas por distintos motivos.

Una de estas mujeres contó que su hija aquella mañana estaba en casa de una amiga porque se había ido a su primera pijamada; otra dijo que su hijo se había ido a un avistamiento de ballenas y el puerto estaba cerrado y otras que tenían usuarios de Airbnb, en sus propias casas y no sabían qué hacer con sus huéspedes porque se habían cancelado los vuelos y no había movilidad en la ciudad.

Conforme fue pasando el día, Ileana se enteró de mensajes más directos de la comunidad vallartense, se pedía no acudir a la Macro Plaza, un centro comercial que aglutina tiendas de abastecimiento como Walmart, Suburbia u Office Depot, aunque conforme pasó el día, supo que este lugar no había sido dañado, situación contraria al Costo el cual sí fue quemado.

Los mensajes seguían llegando al celular de Ileana y la angustia crecía. Se decía en redes sociales que había imágenes falsas, pero la violencia que ella vivía junto a su hijo era verdad.

Cabe señalar que hasta ese momento la comunidad vallartense no tenía ninguna comunicación por parte de ninguna autoridad muncipal, estatal o federal, así lo afirmó esta madre autónoma.

Fue hasta las 14:30 horas cuando desde la escuela de su hijo les enviaron a madres y padres, una comunicación para avisarles que suspendían clases. Ahí, ella obtuvo algunas infografías elaboradas por una psicóloga que la apoyarían a hablar con su hijo sobre lo que estaba pasando.

Siguiendo la comunicación de la Secretaría de Educación de Jalisco y ante el Código Rojo decretado por el Estado, el lunes 23 de febrero se suspenden clases como medida preventiva.

Para las seis de la tarde ella aún no podía comer, la angustia se lo impedía. En ese momento fue cuando se percató de la llegada de un helicóptero de la Secretaría de la Marina el cual sobrevolaba su casa muy cerca lo que contrastaba con el silencio de la ciudad.

Hasta ese momento los servicios de luz, agua e internet nunca fallaron en su casa, lo que le permitió tener comunicación con su familia en la Ciudad de México.

Con esa misma incertidumbre se iría a la cama junto con su hijo con quien ya planea pasar los próximos días hasta que ella perciba que volvió la calma al lugar que habita.

Entre silencio, miedo, angustia y la esperanza de un mejor futuro para su hijo.


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