Ciudad de México.- De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en el último siglo incrementó la participación de las mujeres en espacios como la educación, el trabajo y la política; sin embargo, aunque ampliaron sus derechos y fortalecieron su participación en la esfera pública dichas acciones no se traducen en aumentar su participación económica ni en mejorar sus condiciones laborales.
El informe «Mujeres en la economía: 100 años de datos» del IMCO, uno de los principales desafíos de las mujeres es su plena inclusión económica, ya que continúan enfrentando barreras para acceder, permanecer y crecer en el mercado laboral, por ejemplo, las brechas estructurales en ingresos, la distribución de trabajo no remunerado y el acceso a posiciones de liderazgo. A esto se suma las dinámicas de violencia y discriminación que limitan su autonomía económica.
A través de un análisis de datos recopilados por 100 años, el IMCO encontró los avances y pendientes en materia de igualdad. En primer lugar, encontró que en seis décadas la fecundidad disminuyó de 6.8 a 1.9 hijas e hijos por mujer, asimismo, la edad para contraer matrimonio se retrasó más de diez años y la esperanza de vida de las mujeres supera en seis años a la de los hombres.

Para IMCO estos cambios demográficos fueron clave para ampliar las oportunidades educativas y económicas, pero plantearon nuevos retos como el envejecimiento poblacional y el costo del trabajo de cuidados. La organización apunta que las mujeres enfrentan trayectorias laborales interrumpidas, menor participación en el empleo formal y un limitado acceso a pensiones contributivas lo que aumenta el riesgo de vulnerabilidad económica en su vejez.
Además, la mayor brecha entre mujeres y hombres se observa en la titularidad de las cuentas de ahorro, mientras que la mitad de los hombres cuentan con una cuenta de ahorro para el retiro, solo el 34% de mujeres tienen acceso a ella y la principal razón es que no cuentan con un trabajo o nunca han trabajado.
Otro cambio documentado por IMCO fue el aumento de las mujeres en la educación superior, ya que la tasa de analfabetismo en mujeres pasó de ser del 78% en 1900 a 53% logrando que en seis décadas ellas pasaron a conformar la mayoría de la matrícula universitaria. Su expansión educativa fue decisiva para poder retrasar el momento en que decidieron conformar una familia, así como sus oportunidades de crecimiento en el mercado laboral.
El embarazo adolescente en mujeres entre 15 a 19 años se redujo de 129 a 60 nacimientos por cada mil adolescentes y esto fue posible a partir de los años setenta con la expansión de políticas de planificación familiar y el mayor acceso a la educación sexual y anticonceptivos. Para 2015 se creó la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo Adolescente; sin embargo, pese a este avance el país se mantiene como una de las economías con mayores niveles de embarazo adolescente.

Un siglo de brechas económicas
IMCO señaló que, en 100 años las mujeres pasaron de estar fuera del mercado laboral a representar casi la mitad de la fuerza de trabajo, aunque esto no representa mayor igualdad en condiciones laborales, ingresos o crecimiento laboral. En 1900 ellas representaban el 6% del mercado laboral llegando a ser el 49% para el año 2020.
No obstante, el trabajo de cuidado se mantiene como el principal obstáculo para su participación económica. En promedio, ellas destinan 40 horas semanales a cuidar mientras que los hombres dedican solo 16 horas. La organización destacó que México es el país de América Latina donde las mujeres dedican mayormente su tiempo al trabajo no remunerado de acuerdo con los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Pese a que la igualdad salarial ya está reconocida en la Constitución, IMCO señala retos frente a su implementación. La brecha salarial se ha reducido pasando del 27% en 1995 a 13% en 2025, pero actualmente las mujeres ganan 87 pesos por cada 100 de los hombres. La informalidad laboral se presenta como un obstáculo estructural, ya que las mujeres concentran el 54% de los empleos informales limitando su acceso a la seguridad social y oportunidades de desarrollo.
Asimismo, las estructuras de cuidados se mantienen sin cambios, por ejemplo, fue hasta 1970 que se consolidó la licencia por maternidad hasta las 12 semanas, pero IMCO advirtió que dicho esquema no ha cambiado pese a que el mercado laboral y la estructura demográfica si lo ha hecho. En la última década se visibilizó los derechos laborales para hombres en materia de cuidados y en 2012 de proporcionaron permisos de paternidad por cinco días.
Violencia en el hogar y espacios de trabajo
IMCO distingue que la violencia laboral y en el ámbito familiar afectan de manera particular a las mujeres restringiendo sus oportunidades de desarrollo y perpetuando la dependencia económica. Entre 2008 y 2012 la tasa de homicidios de mujeres se duplicó, pero la organización reconoce que durante un siglo no existieron instrumentos estadísticos para dimensionar la magnitud de los delitos denunciados por las mujeres.
Fue hasta 2003 que se creó la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) por parte del INEGI. Esta encuesta permitió conocer en 2021 que una de cada cinco mujeres en México ha experimentado violencia laboral a lo largo de su vida y 11% violencia familiar en el mismo periodo.

Avances en la paridad constitucional
IMCO señala que estudios internacionales muestran que las mujeres legisladoras tienden a impulsar y asignar mayor presupuesto a iniciativas que promueven sociedades más igualitarias, por lo que la mayor presencia de mujeres impacta de forma positiva en favor de la igualdad salarial, la lucha contra la violencia de género, la educación, la salud, el medio ambiente y el gasto en defensa.
Desde 1900 pasaron 53 años para reconocer el derecho de las mujeres a votar y ser votadas, 54 años para elegir a la primera legisladora federal, 79 años para que una mujer alcanzara una gubernatura estatal, 121 años para alcanzar la paridad en la Cámara de Diputados y 124 años para que México presenciara a su primera presidenta.

Recomendaciones de IMCO
Para impulsar mayor participación económica de las mujeres y mejores condiciones laborales el IMCO propuso mayores licencias parentales compartidas que corresponda a las condiciones actuales del mercado laboral y de las nuevas dinámicas familiares. Por ejemplo, a nivel internacional se consideran modelos de licencias que contemplan 40 semanas y niveles de reemplazo salarial de entre 60% y 70%, cuyo esquema se financia entre el Estado, el empleador y los colaboradores.
A esto se suma adoptar modalidades de trabajo flexibles como esquemas híbridos y horarios escalonados sin limitar el desarrollo profesional ni las remuneraciones de las mujeres. También proponen transitar hacia estructuras de liderazgo basado en la eliminación de la prima por disponibilidad, la penalización por maternidad y la restricción de las mujeres en puesto de decisión.




