Ciudad de México.- De acuerdo con Amnistía Internacional, los ataques de Israel contra el sistema de salud en la Franja de Gaza constituyen un acto de guerra contra las palestinas, pues están destruyendo los servicios de atención reproductiva, materna y neonatal, además de bloquear la ayuda humanitaria lo que agrava la crisis sanitaria y las condiciones de vidas de miles de mujeres.
Desde la firma del acuerdo de paz hasta finales de febrero de 2026, se han documentado 630 personas palestinas asesinadas, entre ellos 202 niños y niñas, 89 mujeres y 339 hombres a los cuales se suman las 72 mil muertes desde el estallido de ataques en octubre de 2023, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud de Gaza.
Amnistía Internacional informó que, en medio de la imposición de Israel, las mujeres sufren las consecuencias más graves y frente a ello no pueden acceder a servicios de salud. Hasta ahora, han tenido que interrumpir tratamientos para enfermedades cónicas como el cáncer; atención a la salud reproductiva, materna y neonatal; están expuestas a enfermedades y condiciones de vida inseguras; y persisten daños a su estado físico y mental.
Además, el ataque contra la salud de las mujeres se profundiza, según el informe de la Comisión Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado, muestra cómo autoridades israelíes están destruyendo de forma sistemática y deliberada el sistema de atención a la salud sexual y reproductiva para aniquilar a la población palestina.
La falta de accesibilidad a servicios médicos no solo son consecuencias del genocidio en Gaza, sino de las restricciones de artículos indispensables como alimentos, medicinas, material médico y dispositivos de asistencia médica, materiales para construir refugios, equipo para purificar el agua, el retiro de escombros y artefactos explosivos no detonados, según reportó la organización.
«A las mujeres de Gaza se les están negando las condiciones necesarias para vivir y dar vida de forma segura. Esta erosión sistemática de sus derechos a la salud, la seguridad, la dignidad y un futuro no es una desafortunada consecuencia de la guerra, sino un acto de guerra deliberado contra las mujeres y las niñas.» – Agnès Callamard, Amnistía Internacional.
Luego de entrevistar a 41 mujeres desplazadas internas, 26 miembros del personal sanitario y cuatro integrantes de organizaciones internacionales, Amnistía Internacional encontró que el acceso de las mujeres a servicios de atención a la salud reproductiva, materna y neonatal está comprometido ante los bombardeos, desplazamientos, el bloqueo de ayuda humanitaria y de productos de higiene, así como la aniquilación del sistema de agua y saneamiento.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud apuntó que el 60% de los puntos de servicio sanitario en Gaza no funcionan. El Ministerio de Salud reportó que no hay el 46% de los medicamentos esenciales, entre ellos, los que ayudan a inducir contracciones, tratar hemorragias durante el parto y posparto, de anestesia o gestión de dolor, y los que tratan infecciones y problemas respiratorios.
Por eso, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) entregó medicamentos y suministros significativos para la salud materna y reproductiva, desde el alto al fuego, aunque Amnistía Internacional advirtió que solo cubrieron parcialmente las necesidades de las palestinas, ya que se sabe que 37 mil mujeres embarazadas y lactantes viven malnutrición aguda, de acuerdo con la Clasificación Integrada en Fases de la Seguridad Alimentaria.
Al entrevistar a personal médico, la organización encontró que desde el alto al fuego las mujeres que daban a luz sufren de escasez extrema de comida, alimentos y suplementos nutricionales en gran parte del embarazo y en el posparto, además, quienes acuden a un hospital para parir experimentan anemia debido a la malnutrición y enfermedades transmitidas por el agua y la comida como vaginitis y otras infecciones.
En los últimos 29 meses, el genocidio israelí causó problemas de salud materna y neonatal que incluyen «partos prematuros; bebés con bajo peso; pérdida de peso y malnutrición de mujeres embarazadas y lactantes; ansiedad preparto y depresión posparto; problemas respiratorios durante el embarazo debido a la exposición al frío y al aumento de la contaminación; problemas respiratorios de bebés recién nacidos debido, entre otras causas, al nacimiento prematuro, un desarrollo pulmonar insuficiente, problemas de salud de la madre durante el embarazo y condiciones precarias tras el nacimiento, especialmente durante la época de frío», según compartió la organización.
Frente a estos problemas, el sistema de salud en Gaza no está capacitado para atender a los recién nacidos, UNFPA indicó que las unidades neonatales de la Franja funcionan del 150% al 170% de su capacidad con hasta tres bebés en cada incubadora. En el departamento de obstetricia de AL Helou indicó que hay 12 incubadoras y solo seis de ellas son para cuidados intensivos neonatales, aunque ninguna está equipada con monitores cardiorrespiratorios.
Amnistía Internacional alertó que la obstrucción de la labor de las organizaciones de ayuda internacional y su posible suspensión afectará la atención a la salud reproductiva y neonatal. Médicos Sin Fronteras ha proporcionado servicios ambulatorios prenatales y posparto, servicios hospitalarios de maternidad y neonatales, apoyo nutricional y tratamiento a víctimas de violencia de género desde que comenzó el genocidio en Gaza.
Medical Aid for Palestians (MAP) presta cuidados neonatales, cuidados intensivos neonatales, y tratamiento y seguimiento para la salud reproductiva y obstétrica en dos hospitales de Gaza (8Al Sahaba y la Sociedad Benéfica de Amigos de los Pacientes), así como en el hospital de Nasser, en Jan Yunis. A su vez ofrece asesoramiento y apoyo a víctimas de violencia de género. Ahora, el trabajo de ambas organizaciones quedó interrumpido.
«Los servicios cruciales que prestan las organizaciones de ayuda humanitaria no serán absorbidos con facilidad por un sistema de salud ya colapsado, y es probable que sufran decenas de miles de mujeres y, como consecuencia, que siga disminuyendo la continuidad y la calidad de la atención que reciban.» -Amnistía Internacional.
Cabe señalar que el pasado 27 de febrero, un Tribunal Supremo israelí bloqueó la orden del gobierno que suspendía las operaciones de 37 organizaciones internacionales de ayuda humanitaria que operaban en la Franja de Gaza. Un día después, se bloquearon tres pasos fronterizos tras un ataque del Estado israelí junto con Estados Unidos contra Irán.
El cierre detuvo la entrada de ayuda humanitaria, productos comerciales y evacuaciones médicas en la Franja de Gaza. Para el 3 de marzo, reabrieron el paso fronterizo de Kerem Shalom/Karm Abu Salem aunque el paso Rafá único cruce entre Gaza y Egipto no controlado por Israel, se mantiene cerrado mientras continúan ocurriendo operaciones militares israelíes en la zona, a pesar del «Plan de paz para Gaza» firmado en octubre de 2025.




