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Sumisión química, el agravante en la violencia sexual, aún pendiente en las leyes mexicanas

Por Wendy Rayón Garay

Ciudad de México.- Lo que vivió Gisèle Pelicot en Francia ha develado un caso que se ha tornado histórico entre otras cosas por el cúmulo de violencias machistas y la configuración vigente del pacto patriarcal que reveló, pero lo cierto es que pone en primera instancia la sumisión química y su relación con la violencia sexual contra mujeres.

La sumisión química se trata de la administración de sustancias psicoactivas sin consentimiento ni conocimiento de la víctima y es empleada comúnmente en contextos de violencia sexual. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) la considera como la agresión sexual facilitada por drogas.

Es necesario precisar que en el mundo, se calcula que 840 millones de mujeres han sido víctimas de violencia sexual al menos una vez en su vida, de las cuales 263 millones lo experimentaron por parte de personas que no eran su pareja, según datos de ONU Mujeres.

La misma instancia señala que los avances para contrarrestar este tipo de violencia han sido lentos, pues solo hubo un descenso de 0.2%. Además, las víctimas pueden enfrentar depresión, trastornos de ansiedad, embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y VIH.

Gisèle Pelicot fue víctima de sumisión química por 10 años por su entonces esposo Dominique con la finalidad de que otros hombres ejercieran violencia sexual contra su esposa y con estos hechos produjo contenido pornográfico hasta que fue capturado y revelado al mundo lo que él hacía junto con más de cinco decenas de hombres.

El caso de Pelicot nos enseña que la sumisión química no siempre es perpetuada por un extraño, puede ser un conocido, amigo o familiar. No es necesario estar en una fiesta rodeada de bebidas alcohólicas para que suceda.

Las sustancias usadas para este propósito violento no siempre son medicamentos controlados de difícil acceso. En el caso Pelicot, la sumisión química sí se llevó a cabo a través de medicamentos controlados pero hay otras al alcance de la mano. (Por política editorial evitaremos dar referencias a nombres de sustancias que permitirían la sumisión química).

Cimacnoticias consultó en una farmacia de compra habitual en la Ciudad de México y encontró al menos una sustancia a la venta en forma de gomitas dulces que provoca sueño, la venden para relajarse ante el estrés y no requiere receta médica. Una integrante del equipo la probó y el primer día de consumo en pocos minutos quedó profundamente dormida.

Laura Angelina Borbolla, especialista en derecho penal y coordinadora general de acusación, procedimiento y enjuiciamiento en Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, explicó que la sumisión química puede ser la antesala de un feminicidio u otros delitos como trata de personas con fines de explotación sexual, no obstante, el término no está incluido en las leyes mexicanas.

Desde su experiencia, las sustancias más comunes en México para llevar a una mujer al estado de sumisión química son mezcladas con alcohol. Laura Angelina Borbolla explicó que el efecto que algunas de estas sustancias provocan hacen parecer a quien lo ingiere «como una persona normal», pero su estado de conciencia no está activo y termina siendo manipulada.

Existen otras sustancias como pastillas o gotas usadas como son los antidepresivos y el éxtasis líquido que produce diferentes efectos de acuerdo con el ánimo de las personas y las cantidades suministradas.

«En algunos casos como el éxtasis y el alcohol las personas se ponen eufóricas, es decir, es totalmente lo contrario a una sedación, pero de acuerdo a la dosis y la mezcla de las sustancias, sí se genera justamente la sedación o bien se genera la desinhibición del libido y entonces personas que están bajo esos efectos lo que quieren es desnudarse o tener relaciones sexuales sin importar con quién» -Laura Angelina Borbolla, coordinadora general de acusación, procedimiento y enjuiciamiento en Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México.

De acuerdo con su informe «Directrices para el análisis forense de sustancias que facilitan la agresión sexual y otros actos delictivos», los DFD tienen la finalidad de menoscabar el comportamiento, las percepciones o la capacidad de decidir de una persona, incluye aprovecharse de ella sin su consentimiento o después de que haya tomado voluntariamente una sustancia incapacitante.

El uso de sustancias psicoactivas utilizados alteran el grado de conciencia, el estado de percepción, el juicio y la memoria causando que la víctima resulte vulnerable y no puede defenderse de su agresor, quien a su vez puede ser un conocido o un extraño. Estas sustancias afectan al sistema nervioso central y el efecto es rápido, cuyos síntomas se relacionan a la intoxicación etílica aguda o a la anestesia general, según señala el informe de Naciones Unidas.

«Los efectos farmacológicos resultantes pueden ser, entre otros, relajación, euforia, desinhibición, amnesia, alteración de la percepción, dificultad para guardar el equilibrio, dificultad para hablar, somnolencia, pérdida de la función motriz, vómitos, incontinencia, pérdida del conocimiento y, posiblemente, muerte.» -Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La ONU advirtie que no se necesitan sustancias complejas como drogas (cannabis, cocaína o éxtasis), sino que el efecto puede producirse con bebidas alcohólicas o medicamentos para dormir o controlar la ansiedad, incluso aquellos que venden sin receta y que al mezclarse con alcohol producen efectos depresivos o estimulantes, por lo que existen más de 50 sustancias posibles detectadas.

Sin embargo, la ONU advierte que persisten barreras para su investigación como la falta de experiencia de quienes investigan, del personal médico, los laboratorios y las fiscalías; que los organismos policiales no reconocen el delito; retrasos al denunciar el incidente; y la variedad de sustancias que se pueden emplear.

Sumisión química en México

El pasado 25 de noviembre del 2025, en el Senado de la República se llevó a cabo el Foro “La sumisión química: una forma invisible de violencia y vulneración de derechos”. En el evento, la senadora Macky Ortiz Domínguez advirtió que en México no existen cifras oficiales que den cuenta de cuantas mujeres vivieron violencia sexual por la sumisión química. No obstante, se sabe que ellas conforman el 60 por ciento las víctimas y entre el 95% y 98% de los casos se mantienen en impunidad.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), en 2021 el 49.7% de las mujeres de 15 años y más vivieron violencia sexual y el 6.9% lo experimentó por parte de su pareja. Además, se reportó que el 3.8% de las mujeres no consintieron su primera relación sexual.

En México hay varios casos que se hicieron públicos de sumisión química, Laura Angelina Borbolla recordó que en 2025, surgieron varias denuncias donde mujeres fueron inyectadas con somníferos en el Sistema de Transporte Colectivo Metro (STCM) de la Ciudad de México. La fiscal de la Ciudad de México, Bertha Alcalde Luján, comentó que documentaron 65 casos en donde se confirmó que hubo una posible lesión por pinchazos y 55 casos que no se pudieron comprobar médicamente.

No obstante, en Cancún una mujer de nombre Paula, estudiante de la Maestría de Ciencias del Agua, denunció que su amigo drogó con una sustancia a diversas jóvenes para desnudarlas, tomarles fotografías, videograbarlas y, posiblemente, abusar sexualmente de ellas luego de que este se lo confesara en estado de ebriedad.

El 17 de febrero de 2025 fue capturado en el Aeropuerto Internacional de Cancún luego de que Paula lo denunciara. Lo vincularon a proceso y se le imputó el delito de violación castigado en el Código Penal de Quintana Roo con 30 a 50 años de cárcel. El joven también empleó las sustancias en Paula y tuvo que marcharse de Cancún porque su agresor conocía sus horarios, entorno y actividades.

Algunas problemáticas a las que se enfrenta la Fiscalía son que debido a que la cantidad de sustancias psicoactivas suministradas es diferente en cada caso y puede provocar efectos diversos, cuando se investigan los casos, el cuerpo de las mujeres pueden haber desechado la sustancia. Además, en algunos protocolos no se toma en cuenta la toma de muestra de orina, sangre de la víctima y tampoco se les puede obligar a proporcionarla.

Por ello, Laura Angelina Borbolla explicó que se necesita colocar el término de sumisión química como un agravante específico de la violencia sexual, que las personas juzgadoras y quienes investiguen los casos aplique y tengan el conocimiento de perspectiva de género, priorizar el bienestar de las infancias o grupos vulnerables, y revisar los protocolos de investigación y de juzgamiento.

Gisèle Pelicot se ha convertido en una de las banderas feministas más poderosas en los últimos meses y se la reconocido por el lema: «Que la vergüenza cambie de bando», frase dicha por ella cuando pidió que el juicio contra su exesposo fuese público, así como su rostro que había permanecido en anonimato en un inicio. Hoy su rostro está en diversos murales de Francia y también, hubo un movimiento que intentó convertirla en la mujer del año 2024.


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