Ciudad de México.— Durante la IV Marcha Contra el Borrado de las Mujeres, más de 50 Ateneas que pertenecen a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SCC) de la Ciudad de México cercaron el trayecto a un grupo mujeres que se manifestaron de forma pacífica el pasado sábado 21 de marzo, contra la eliminación de las categorías “mujeres” y “niñas” en las nuevas políticas de género.
Cómo cada año desde el 2023, mujeres del Frente Nacional Feminista Abolicionista salieron a tomar las calles en un recorrido del Monumento a la Revolución hasta la Antimonumenta de los feminicidios, frente a Bellas Artes a solo una semana de la megamarcha por el Día Internacional de la Mujer conmemorada cada 8 de marzo.
En esta ocasión, decidieron marchar el 21 de marzo, en el Día de la Primavera, como símbolo del resurgimiento de la vida y apuntaron que «ésta será la primavera del feminismo radical abolicionista».
El Frente Nacional Feminista Abolicionista recordó que buscan recuperar el 8M como una fecha exclusiva por y para mujeres, la cual históricamente se reconoce como una fecha feminista.
«De manera reciente ha sido usurpada por otros movimientos y las autollamadas disidencias sexuales, agendas contrarias a la liberación de las mujeres.» -Frente Nacional Feminista Abolicionista.

Las mujeres del Frente Nacional Feminista Abolicionista expresaron su rechazo categórico a las formas de violencia contra las mujeres, tanto aquellas históricamente reconocidas como las que, señalan, se han reconfigurado en el contexto actual. Comenzando con las formas tradicionales como violencia física, psicológica, familiar, vicaria, doméstica, médica, obstétrica, patrimonial, laboral, por medios sexuales, desaparición forzada, feminicida, entre otras.
Asimismo, las integrantes del Frentes sostuvieron que existen nuevas formas de violencia que operan bajo lógicas contemporáneas del patriarcado. Entre ellas, señalaron lo que consideran el despojo de espacios exclusivos para mujeres, la normalización de prácticas como la prostitución, pornografía, trata de personas, los vientres de alquiler, las infancias trans inducidas farmacológica y quirúrgicamente, así como el uso de tecnologías digitales para la explotación sexual.
En un segundo eje, el Frente Nacional Feminista Abolicionista centró su posicionamiento en lo que denominaron el «borrado de las mujeres» al que califican como una de las nuevas formas de violencia. De acuerdo con ellas, la eliminación de las categorías «mujer» y «niña» en el ámbito legal constituye un riesgo para el reconocimiento de derechos, al diluir la especificidad de las violencias basadas en el sexo.
En este sentido, sostuvieron que este proceso implica una forma de «feminicidio simbólico», al negar la existencia material y política de las mujeres como sujetas de derecho. Las mujeres del Frente advirtieron que el «borrado» tiene implicaciones en la forma en que se atiende la violencia, pues dificulta nombrarla y, por tanto, combatirla.
Señalaron que las mujeres, en tanto grupo históricamente oprimido por su capacidad reproductiva, enfrentan violencias específicas que requieren ser reconocidas de manera diferenciada.
En este contexto, el Frente Nacional Feminista Abolicionista, convocó a esta movilización con el objetivo de visibilizar estas demandas y articular esfuerzos para erradicar todas las formas de violencia.

Mujeres del Frente acusan represión por Ateneas
En este año, la marcha tuvo que iniciar a unos metros del Monumento a la Revolución, ya que en el mismo espacio se llevaba a cabo el Festival de las Flores el cual expuso un mega jardín con esculturas florales, asimismo, aunado a esto, coincidieron en el lugar con el Bazar de Bandas y La Noche de la Primavera por lo que también había una tarima para ofrecer un concierto musical.
A diferencia de marchas anteriores, la manifestación se llevó a cabo en medio de tensiones entre las manifestantes y las Atenea quienes pertenecen a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SCC), las cuales son un cuerpo policiaco femenil que se destaca por su presencia en movilizaciones sociales convocadas por y para mujeres.
En punto de las 11:45 de la mañana, cuando la contingenta daba inicio a su recorrido, las Ateneas rodearon por detrás la marcha y, posteriormente, ocurrió un enfrentamiento físico donde les quitaron las banderas moradas que portaban.
Después de ser disueltas y retomar la marcha, al lugar llegaron más Ateneas quienes rodearon a toda la contingenta, en la cual había niñas y adolescentes, de ambos costados y procedieron a seguirlas durante el trayecto desde el Monumento a la Revolución hasta la Antimonumenta de los feminicidios. En el trayecto protegieron edificios.
El Frente Nacional Feminista Abolicionista denunció al gobierno de Clara Brugada por esta represión ante la presencia de varias mujeres y hombres policías en la manifestación quienes protegieron los edificios alrededor de Reforma, así como estatuas y monumentos, principalmente el Hemiciclo a Juárez en la Alameda Central y Bellas Artes, los cuales ya no estaban rodeados por las vallas como ocurrió con la protesta del 8M.

CIMAC Foto: Wendy Rayón

CIMAC Foto: Wendy Rayón

Foto: Wendy Rayón
Las Ateneas se retiraron del lugar hasta que las mujeres del Frente Nacional Feminista Abolicionista llegaron hasta la Antimonumenta de los feminicidios, frente a Bellas Artes, comenzando con actividades ya previstas como la obra de teatro «Cuerpos que No Callan» en la que participaron niñas y mujeres, posteriormente, también cantaron canciones como «Canción sin miedo» de Vivir Quintana o «Querida Muerta (No Nos Maten)» de Renee Goust.
Experiencias de Yessica y Azul asistiendo a esta marcha
Cimacnoticias conversó con dos asistentes a la IV Marcha Contra el Borrado de las Mujeres a quienes por protección y seguridad las hemos cambiado el nombre.
«Yessica», quien ha participado en varias ediciones de esta movilización, señaló que, aunque en años anteriores la convocatoria había sido reducida, en esta ocasión percibió un incremento en la asistencia y destacó mayor visibilidad del posicionamiento que convoca esta protesta.
Para ella, esta marcha representa una forma de afirmar la existencia de las mujeres frente a lo que considera una narrativa que las diluye: “Es una lucha por decir que existimos, que no somos el sentimiento ni la idea ni el fetiche de nadie”, expresó. Desde su perspectiva, ser mujer responde a una condición biológica y no a una autopercepción o postura que, afirmó, motiva su participación constante en esta movilización.
En el ámbito personal, “Yessica” compartió que, como mujer lesbiana, ha experimentado cambios en espacios que anteriormente consideraba seguros. Según su testimonio, en algunos de estos lugares han comenzado a coincidir personas que ella identifica como hombres, lo que, dijo, ha modificado su sensación de seguridad. “Ahora tengo que tolerar hombres en espacios que eran solo para chicas, donde me sentía a gusto”, comentó.
También denunció haber enfrentado rechazo social en su entorno académico por expresar estas posturas. Finalmente, contrastó esta movilización con las marchas del 8 de marzo, al señalar que mientras estas últimas son más amplias y abiertas, la Marcha Contra el Borrado de las Mujeres busca centrarse, dijo, en la reivindicación exclusiva de las mujeres.
“Azul”, quien ha participado en tres de las cuatro ediciones de la Marcha Contra el Borrado de las Mujeres, señaló que su principal motivación para asistir es “acuerpar” a otras mujeres que comparten esta postura. Especialmente en un contexto donde, considera, la asistencia ha disminuido debido al temor a ser juzgadas. “Venimos para darnos cuenta de que no estamos solas, que somos muchas, que aunque a veces nos da miedo salir, estamos presentes”, explicó, subrayando la importancia de la visibilidad colectiva.
Para “Azul”, esta movilización cobra relevancia ante lo que identifica como un desplazamiento de las mujeres en espacios jurídicos y sociales en México. Desde su perspectiva, la marcha busca reivindicar espacios separatistas y una agenda que, afirmó, represente específicamente a las mujeres. “Necesitamos espacios solamente para nosotras y una lucha que nos represente más”, sostuvo.
En el ámbito personal, compartió que, como mujer lesbiana, ha experimentado formas de exclusión dentro de espacios que anteriormente consideraba propios. Relató que ha sido nombrada de formas con las que no se identifica y que esto ha derivado en una sensación de no pertenencia, incluso dentro de círculos lésbicos. “Me he sentido borrada de esos espacios, no incluida por mis ideales y por mis preferencias”, afirmó.
Asimismo, señaló haber enfrentado rechazo social por participar en estas marchas y por sostener posturas abolicionistas. De acuerdo con su testimonio, ha sido señalada como excluyente o asociada a posturas políticas con las que no coincide.
Finalmente, explicó que, a diferencia de la marcha del 8 de marzo, que describió como incluyente para diversas identidades, esta movilización se plantea —desde su visión— como un espacio dirigido exclusivamente a mujeres, en el que buscan centrar sus demandas específicas.

La Marcha Contra el Borrado de las Mujeres en fotos
















