Ciudad de México.- El hallazgo del Rancho Izaguirre hace más de un año no solo evidenció la importancia de la labor que realizan las madres buscadoras para encontrar a sus familiares ante la omisión de las autoridades, sino que provocó preguntas más profundas sobre la crisis de desapariciones en México: ¿cuántos ranchos más fungen como casas de seguridad para almacenar personas reclutadas por el crimen organizado contra su voluntad?
En su investigación periodística Testigos del Terror, Sandra Romandía dedica el capítulo «Un país lleno de ranchos silenciados» para plantear que el hallazgo del Rancho Izaguirre es el principio de «una conversación urgente que nos hemos negado durante demasiado tiempo», es decir, el avance sistemático del crimen organizado en tres espacios principales: el territorio, el cuerpo y dentro de las instituciones.s
De acuerdo con la periodista, el hallazgo del Rancho Izaguirre por las madres buscadoras y toda la información descubierta alrededor del caso evidencia el problema de las desapariciones forzadas y la crisis forense en el que está inmerso el país. Observó a nivel nacional no como un evento aislado, sino como parte de un problema estructural que no se detuvo, sino que sigue ocurriendo cada día, hora y segundo.
La periodista explicó que su investigación periodística y la cobertura alrededor del Rancho Izaguirre no es una conclusión «a puerta cerrada», sino el inicio y una advertencia sobre las consecuencias de no escuchar a las madres; a las y los sobrevivientes; de no exigir justicia; de no reestructurar a las instituciones; y de no proteger a quienes buscan, denuncian e informan.
Mientras eso no suceda, Sandra Romandía pronostica que habrá más ranchos multiplicándose con diferentes nombres y ubicaciones, pero con la misma función: el reclutamiento forzado que producen las desapariciones.
«Rancho Izaguirre es apenas una coordenada en un mapa mucho más amplio ¿Cuántos ranchos más existen hoy en México? (…) La respuesta es tan desoladora como clara: muchos más de los que quisiéramos admitir. El infierno ya no está en otra parte; el infierno tiene código postal.» -Sandra Romandía en «Testigos del Terror».
Las mujeres del Rancho Izaguirre de las que poco de habla
El hallazgo del Rancho Izaguirre dimensionó cómo se llevan a cabo los reclutamientos forzados por el crimen organizado; sin embargo, lo que poco se menciona es que en esa casa de seguridad también hubo mujeres. Así lo muestran los vestidos, bolsos, blusas, faldas, ropa interior y algunos zapatos encontrados por las madres buscadoras.
La periodista Sandra Romandía retoma en su investigación periodística al menos cinco voces diferentes de personas que sobrevivieron al terror del Rancho Izaguirre: Luis, Héctor, Alfredo, El Grillo y María. El testimonio de esta última —documentado primero por Indira Navarro líder de Guerreros Buscadores y retomado por la periodista— no solo describe parte de las dinámicas usadas para reclutar personas y cómo eran tratadas, sino parte de la violencia de género empleada en mujeres.
En tan solo unos cuantos párrafos, Sandra Romandía escribe lo que María catalogó como «el mes de las mujeres» donde llevaban niñas menores de hasta 10 años de edad quienes experimentaron violencia sexual y de las que jamás se volvió a saber. La información proporcionada no es mucha, pero prueba un problema estructural que entrelaza los casos de feminicidio, las desapariciones de mujeres y la trata con fines de explotación sexual por el crimen organizado.
Las estadísticas del Registro Nacional muestran que los hombres son quienes más desaparecen en el país, pues se han registrado 103 mil 207 hombres frente a 28 mil 892 mujeres, pero la experiencia de las mujeres buscadoras como Yoltzin Martínez Corrales, fundadora de la colectiva Raúl Trujillo Herrera, señala que las mujeres son a quienes menos se encuentran.
La mayoría fueron vistas por última vez en entidades como estado de México, Nuevo León, Guanajuato, Puebla y Ciudad de México; aunque hay estados como Aguascalientes, Pueblas, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Tlaxcala donde el número de mujeres desaparecidas supera el de los hombres.

Yoltzin Martínez Corrales, fundadora de la colectiva Raúl Trujillo Herrera, compartió con Cimacnoticias sus observaciones durante jornadas de búsqueda cuando la persona en cuestión es una mujer. Ella misma busca a su hermana desde el 2010 quien desapareció en Acapulco. Comenzó a unirse a colectivos de búsqueda hasta que fundó el suyo en 2019, con los años se percató de las dificultades para encontrar mujeres.
Yoltzin se acercó a organizaciones de mujeres donde la orientaron sobre la perspectiva de género y por qué era necesaria aplicarla cuando se trata de mujeres desaparecidas, sin embargo, no sabía cómo implementarlo en las búsquedas. Ahora aplica la presunción de búsqueda con vida en el cual no importa el tiempo transcurrido, sino comenzar una búsqueda inmediata y sin dilación, con dignidad humana hacia las víctimas e incluir la participación de las autoridades, personales de las comisiones de búsqueda, fiscalías, y cuerpos de seguridad.
Desde su experiencia, cuando las autoridades hacen una diligencia de búsqueda llevan a las familias a hacer recorridos a reclusorios, cementerios, casas hogares, plazas u hospitales sin considerar los lugares donde realmente podrían estar, es decir, donde se explotan sexualmente a las mujeres que por lo regular operan durante la noche.

Ante este tipo de búsqueda, Yoltzin y su grupo han tenido que aplicar brigadas nocturnas donde en grupos pequeños asisten a los servicios sexuales a tratar de localizar a mujeres que hallan sido extraídas. Al ser un ejercicio que se realiza en las noches, las autoridades no las apoyan «por que está fuera de su horario laboral» o por no contar con un cateo formal permitido ante una persona juzgadora.
Aunado a las brigadas nocturnas, tratan de generar rutas de tráfico para la explotación o el trabajo sexual, pero también apuntó que podrían estar en el trabajo doméstico o en la explotación reproductiva de sus cuerpos.
El papel de las madres buscadoras
El 5 de marzo de 2025 es una fecha que ha trascendido a la historia mexicana, pues ese día, madres del colectivo Guerreros Buscadores, accedieron por primera vez al Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco. Tras horas de una jornada de búsqueda hallaron 400 pares de zapatos y mil 800 prendas de ropa que hoy se exhiben en un catálogo público a la espera de que alguien identifique la pertenencia de su familiar desaparecido.
El Rancho Izaguirre tiene historia y ha sido reconstruida gracias al trabajo de las madres buscadores quienes no solo se trasladan con su pala y herramientas para encontrar cualquier indicio, documentarlo y proporcionarlo a las autoridades como evidencia; sino que se han dedicado a buscar la verdad a través de la única forma que está a su alcance y remplazando el trabajo que las fiscalías se niegan a hacer: escuchando las voces de las familias y las experiencias de quienes sobreviven para contarlo.

Así es como también han documentado el número de personas desaparecidas en el país que, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) ya suman 132 mil 489 personas de las cuales el Estado no tiene rastros de donde encontrarlos, aunque la cifra real podría ser mayor según indican las madres buscadoras.
A través del trabajo también se han mapeado fosas clandestinas en el país y no gracias al trabajo de las autoridades quienes no han proporcionado una cifra exacta del número de fosas y crematorios que existen en México, pese a las solicitudes de estas mujeres y de la sociedad civil.
En febrero de 2026, las organizaciones como Data Cívica, Artículo 19 e Ibero México actualizaron la Plataforma Ciudadana de Fosas hasta el año 2024 y encontraron que la Fiscalía General de la República reportó solo 18 fosas, mientras que las Fiscalías estatales documentaron 786 y la prensa reportó la existencia de 585. Con estos datos denunciaron que persisten obstáculos para conocer el verdadero panorama de la crisis forense.

Después de una llamada que reveló la ubicación del Rancho Izaguirre, las mujeres buscadoras de 170 familias de Guerreros Buscadores —conformada en su mayoría por madres, hermanas, abuelas y lideradas por Indira Navarro— se adentraron a la terracería y sembradíos de caña para llegar al lugar, el cual no estaba resguardado bajo algún mecanismo de seguridad.
Esto incluso cuando en 2024 se llevó a cabo una operación militar en el que se detuvieron a 10 personas y se encontraron restos óseos, ropa y 3 hornos que fungían como crematorios clandestinos. Además, se liberaron a dos víctimas privadas de la libertad y se encontró un cadáver a la vez que se aseguraron armas, municiones, equipos de comunicación, placas balísticas, dinero, vehículos y teléfonos, según describe Sandra Romandía en su investigación periodística Testigos del Terror.
A su vez, la periodista narra desde el momento en que estas mujeres hallaron la ropa; objetos personales; los primeros «positivos» o indicios de restos humanos; material quirúrgico; y listas con nombres, apodos, nombres de armas y registros de comida. Todo su hallazgo fue transmitido en redes sociales mientras detallaban lo que las evidencias mostraban del lugar y respondían a comentarios de otras madres que pudieron identificar algunas prendas.
El 20 de marzo las madres buscadoras recibieron un golpe del Estado mexicano, pues la escena encontrada en el Rancho Izaguirre fue alterada antes de una visita guiada en la que participarían las madres buscadoras y la prensa nacional. Al día siguiente, la Fiscalía General de la República (FGR) a cargo de Alejandro Gertz, se deslindó culpando a la fiscalía estatal.
Desde entonces, fueron ellas quienes comenzaron una lucha por encontrar la verdad y la cara de un movimiento que desde antes comenzaba a hacerle frente al Estado. Se convirtieron así en «figuras incómodas» para el Gobierno mexicano, aunque siempre lo fueron, para exigir el reconocimiento de una crisis de desapariciones conformada por las fosas clandestinas, el reclutamiento forzado y los campos de exterminio como el Rancho Izaguirre.
Madres buscadoras, las más incómodas para el gobierno mexicano – cimacnoticias.com.mx




