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Solo 7.8% de países en el mundo están gobernados por mujeres: IBD

Por Lizbeth Ortiz Acevedo

Ciudad de México.- Aunque en los últimos años se ha acelerado el acceso de las mujeres a los cargos más altos del poder ejecutivo, la brecha de género en las jefaturas de Estado y de gobierno en el mundo sigue siendo significativa, ya que solo alrededor del 7.8% de los países del mundo están gobernados por mujeres, esto de acuerdo con un estudio realizado por la Dirección General del Análisis Legislativo del Instituto Belisario Domínguez (IBD).

La investigación titulada Presidentas y primeras ministras de 2000 a 2025: una mirada global y análisis de casos concretos, destaca que, en los últimos 15 años, el número de mujeres que han ocupado estos cargos ha crecido a un ritmo más rápido que en periodos anteriores.

Sin embargo, en los últimos 25 años (2000-2025), el promedio anual de mujeres que han ocupado simultáneamente estos cargos en el mundo es de apenas 12.

Hasta 2025, solo 15 mujeres encabezaban gobiernos entre los 193 Estados miembros de la ONU, lo que representa alrededor del 7.8% del total.

Lo anterior significa que por cada mujer al frente de un gobierno, hay aproximadamente 12 hombres en la misma posición, resalta el estudio.

Del 2008 a 2010 se duplicó la cifra, pues de 7 mujeres pasaron a 15 y, a partir de 2010, se ha sostenido e, incluso, aumentado el número, excepto en los años 2016, 2017 y 2018, donde se identifican 12 mujeres en dichos cargos simultáneamente alrededor del mundo.

Con 15 mujeres ocupando el cargo de presidentas o primeras ministras entre los 193 Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (excluyendo a la Ciudad del Vaticano y a Palestina), se observa que solo alrededor del 7.8% de los países del mundo están gobernados por mujeres.

El estudio del Instituto Belisario Domínguez (IBD) recordó que la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW por sus siglas en inglés) aprobada el 18 de diciembre de 1979 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su resolución 34/180, con entrada en vigor el 3 de septiembre de 1981 (ONU, 1979) y ratificada por 189 países, tiene como finalidad que los Estados Parte, quienes condenan la discriminación contra la mujer en todas su formas, consagren en sus marcos constitucionales y legislaciones aplicables “el principio de la igualdad del hombre y de la mujer y asegurar por ley u otros medios apropiados la realización práctica de ese principio” (Inciso a, artículo 2).

El estudio advierte que, pese a los avances normativos y a las reformas institucionales impulsadas desde finales del siglo XX, la representación política de las mujeres en los puestos de mayor decisión pública sigue siendo limitada. En ese sentido, refiere que contar con marcos jurídicos es una condición necesaria, pero no suficiente para garantizar liderazgos femeninos sostenidos.

Asimismo, el análisis de casos concretos muestra patrones relevantes. En países como Alemania, Chile, Brasil, México y Nueva Zelanda, las primeras mujeres en encabezar el poder ejecutivo han provenido de partidos u organizaciones políticas de orientación progresista o de izquierda.

En particular, los casos de Dilma Rousseff y Claudia Sheinbaum reflejan cómo el electorado no solo respaldó a las candidatas, sino también la continuidad de los proyectos políticos iniciados por sus antecesores.

En la región de las Américas, dieciséis mujeres ocuparon la presidencia o jefatura de gobierno en ese periodo. Todas han desempeñado funciones efectivas en el Poder Ejecutivo. El caso de Paula-Mae Weekes y de Kangaloo de Trinidad y Tobago difiere del resto, ya que han sido Jefas de Estado y sus funciones son predominantemente ceremoniales.

En Argentina, en 1974, al morir Juan Domingo Perón, su esposa, María Estela Martínez de Perón, asumió la presidencia hasta el golpe militar.

Haití tuvo a su primera mujer presidenta en 1991, cuando Ertha Pascal-Trouillot asumió el cargo tras un periodo de crisis política. Además, “es la primera mujer afrodescendiente en llegar a la presidencia en el continente”. El caso de Bolivia también debe mencionarse, pues Lidia Gueiler Tejeda fue la primera mujer presidenta constitucional de ese país entre 1979 y 1980.

Además se menciona a Mireya Moscoso de Panamá; Michelle Bachelet de Chile; Portia Simpson-Miller de Jamaica; Laura Chinchilla de Costa Rica; Kamla Persad-Bissessar de Trinidad y Tobago (primera ministra); Dilma Rousseff de Brasil; Mia Mottley de Barbados; Paula-Mae Weekes de Trinidad y Tobago (presidenta-jefa de Estado)⁴; Xiomara Castro de Honduras; Dina Boluarte de Perú; Claudia Sheinbaum Pardo de México y Jennifer Geerlings-Simons de Surinam, han sido las primeras mujeres en su país en tener el máximo cargo.

La investigación concluye que cerrar la brecha de género en el acceso al poder no solo implica reformas legales, sino también transformaciones culturales, fortalecimiento institucional y condiciones políticas que permitan la permanencia y consolidación de liderazgos femeninos en el largo plazo.


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