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120 mil jóvenes mujeres en las guerras del mundo

Por Jonathan Steele

Un ejército oculto de más de 120 mil jóvenes mujeres trabaja o combate con grupos armados en todo el mundo, y los programas internacionales para ayudarlas suelen fracasar o agravar las cosas, anunció recientemente en un informe la organización Save the Children.

El estudio, titulado “Bajas olvidadas de la guerra: las chicas en el conflicto armado”, se refiere a menores que son secuestradas y obligadas a vivir con grupos armados.

Algunas portan armas, otras trabajan como personal de limpieza y como cocineras. “Casi todas son obligadas a ser esclavas sexuales o ‘esposas’ de los comandantes”, informa la Red Informativa de Mujeres de Argentina (RIMA)

Si bien el horror de esta situación es bien conocido, el informe dice que el foco de la preocupación internacional suele centrarse en los varones.

Pero de los aproximadamente 300 mil jóvenes que, se calcula, viven con grupos armados, aproximadamente el 40 por ciento son mujeres. Por lo general, los responsables de iniciar los programas de desarme, desmovilización y reintegración después de un conflicto son las Naciones Unidas y el Banco Mundial, pero el informe de Save the Children dice que tales programas suelen ignorar los problemas especiales a los que se enfrentan las jóvenes.

El éxito de un programa de este tipo, que casi nunca cuenta con la financiación suficiente, se suele medir por la cantidad de armas que se juntan más que por la reintegración exitosa de los ex combatientes.

Y las jóvenes son las que mayores problemas tienen. Su regreso al hogar suele ser tan deprimente como su alejamiento. Sus familias y la comunidad las aíslan por sus experiencias “inmorales”.

En consecuencia, se ven atrapadas entre la recriminación del grupo armado si se van y de la comunidad si regresan.

En Sierra Leona, más de 20 jóvenes debían recibir un paquete de ayuda, ya sea en dinero para un uniforme escolar y tres años de educación o un curso de capacitación. Al principio, se les otorgó a los jóvenes que habían pasado un año con un grupo armado.

Cuando se agotó el dinero, fue a parar a aquellos con una experiencia de dos años y, finalmente, sólo resultaron beneficiados los jóvenes que podían demostrar que sabían disparar un arma.

En diversas entrevistas, las jóvees le contaron a Save the Children que las había desconcertado la orientación militar del proceso de reintegración, ya que resaltaba el hecho de que habían estado en un grupo armado, lo cual aumentaba el peligro de ser estigmatizadas por su comunidad.

Muchas veces los paquetes de ayuda consisten sólo en comida, agua, petróleo, coberturas plásticas que sirven como refugio o, simplemente, en un transporte que las lleve a su casa o a algún lugar en el camino. A veces el paquete consiste en un pago único que las chicas deben entregar a los comandantes.

A las jóvenes que regresan a casa muchas veces se las considera violentas, rebeldes, sucias, promiscuas o sencillamente generadoras de problemas.

Sin ningún otro medio para mantenerse, muchas se ven obligadas a cobrar a cambio de sexo, lo cual las estigmatiza y aísla aún más.

El informe dice que las chicas identificaron muchas maneras en que la comunidad internacional podría ser más útil: a través de un trabajo de mediación con la comunidad y la familia para explicar que las obligaron a unirse al grupo armado; creando redes de ayuda psicológica y emocional, y con ayuda concreta para iniciar una nueva vida.

También se señala al conflicto de la República Democrática del Congo como la guerra más mortal en el planeta desde la Segunda Guerra Mundial, y la peor en Africa. Desde 1998 hasta 2004 murieron aproximadamente 3.8 millones de personas.

Todas las partes implicadas en el conflicto reclutaron, secuestraron y utilizaron jóvenes soldados, a tal punto que éstos conformaban aproximadamente el 40% de algunos grupos armados en Congo en 2003, de los cuales al menos 30 mil tenían una participación activa en el combate.

Miles de jóvenes más, principalmente mujeres, fueron integrados a los grupos armados para ofrecer servicios sexuales.

JS/GM

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