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A siete días de las elecciones

Por Cecilia Lavalle

El clima no es el mejor. Predomina la amenaza de borrascas por sistemas frontales y, en el mejor de los casos, se pronostican cielos nublados con chubascos y posibles tormentas. Ese es el clima general que priva en el ambiente político a siete días de las elecciones.

No hay que ser muy perceptiva para anticipar un clima ríspido, complicado el día de la elección y, sobre todo, el día después. Pero, con ánimo de ser lo más objetiva posible, baso mi dicho en los resultados de las últimas encuestas y en una información recientemente difundida por el Instituto Federal Electoral (IFE).

De acuerdo con la legislación electoral vigente, el viernes 23 fue el último día para difundir o publicar resultados de encuestas electorales. De modo que todas las empresas encuestadoras o los diarios que tienen departamentos especializados en medir la opinión pública, difundieron los resultados de los estudios realizados entre el 15/16 y el 18/19 de junio.

Los resultados, independientemente de la empresa o medio que realizara la encuesta, arrojan prácticamente un empate técnico entre los dos candidatos punteros, y una franja de más o menos 12 por ciento de indecisos. Así, dentro de siete días, en las urnas se enfrentarán dos visiones de país, dos programas distintos y, si me apura, dos Méxicos.

Algunas encuestas revelan que los electores están claramente divididos en dos polos. En el norte y el centro-occidente simpatizan en mayor número con uno; en el centro y el sur, con otro. Los jóvenes con uno; las personas adultas mayores, con otro. Los profesionistas con uno; los que sólo tienen educación básica o media superior, con otro.

Los de mayor poder adquisitivo con uno; los de menor poder adquisitivo, con otro.

Y ésas no son buenas noticias. No lo son en un país de tantos contrastes. No los son en un México bronco. No lo son en una tierra tan poco acostumbrada a respetar la ley. Y no lo son en un sistema que se dice democrático y que tiene tan pocos demócratas.

Es cierto que en las democracias un voto de diferencia basta para señalar al ganador. Pero en nuestra “democracia” muy a la mexicana, no basta ni uno, ni diez, ni cien. Se necesita una notable distancia entre uno y otro para disminuir las posibilidades de enfrentamientos; se precisa de una diferencia clara y contundente para legitimar el resultado.

Lo dicho: a nuestra democracia le sobra retórica y le faltan demócratas.

Como si no bastara la presencia de estos sistemas frontales ocluidos que se extienden sobre nuestro territorio; los chubascos con tormentas amenazan con imposibilitar la elección en varios puntos del país.

El jueves pasado el IFE afirmó que en 18 municipios, concentrados en ocho estados de la República, problemas políticos, sociales, de violencia por narcotráfico o dificultades climáticas podrían impedir la instalación de 117 casillas.

Son muy pocas si tomamos en cuenta que se tiene programado instalar 130 mil 500. Pero en una elección que se antoja reñidísima, una sola casilla puede hacer toda la diferencia.

Las regiones donde el IFE ha prendido focos rojos se encuentran en Chiapas, Chihuahua, Estado de México, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Sonora.

Oaxaca es sin duda el principal foco rojo. La crisis política, debido al conflicto magisterial, muy probablemente impida, de entrada, la instalación de 18 casillas ubicadas en el centro histórico. A eso sume usted que, según este reporte, en seis de los 11 distritos de esa entidad no se han integrado 63 mesas directivas de casilla.

Atenco, en el Estado de México, tiene otro de los señalamientos de alerta. Ahí las fuerzas políticas temen que algunas agrupaciones bloqueen las elecciones para exigir la liberación de los presos por el reciente conflicto.

En Chiapas hay varias comunidades con problemas de tierras o que mantienen conflictos con los gobiernos local y federal a quienes acusan de no atender sus demandas por las pérdidas que sufrieron el año pasado debido al paso del huracán Stan.

En Guerrero la preocupación es Acapulco, por los altos índices de violencia relacionada con el narcotráfico. En las otras entidades señaladas, en general son problemas de tierras o conflictos entre grupos los que ponen en riesgo la instalación de casillas.

Total, el clima que priva no es el mejor para las elecciones más competidas en la historia política de nuestro país. Los mejores “paraguas y pararrayos” parecen estar representados por las autoridades en materia electoral. De acuerdo con la encuesta publicada el viernes por Reforma, siete de cada diez ciudadanos confía en el IFE y seis de cada diez confía en el Tribunal Electoral.

Con estos pronósticos mis recomendaciones son las siguientes: Mantenga la calma, confíe en las autoridades y, la más importante, al mal tiempo, buena cara.
Apreciaría sus comentarios: [email protected]
*Periodista mexicana

06/CL/LR

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