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Adolescentes y jóvenes, concentran 39 por ciento de embarazos

Por Lourdes Godínez Leal

Pese a que el número de jóvenes en México se ha incrementado en los últimos cincuenta años, el gobierno mexicano no ha podido consolidar políticas públicas ni programas eficaces en materia de salud sexual y reproductiva que satisfagan las necesidades de este sector de la población. Vacío que se refleja en los elevados índices de embarazo adolescente.

El Consejo Nacional de Población (Conapo) señala que la población de 15 a 24 años casi cuadruplicó su número, al pasar de 5 millones en 1950 a poco más de 21 millones en 2006 (casi el 20 por ciento de la población total del país) y estima que para 2011 se superará esta cifra.

Este organismo, encargado en México de las políticas de población, ha reconocido que las mujeres adolescentes y jóvenes “concentran una gran parte de los nacimientos que ocurren en el país”. Tan sólo para 2006 estimó que 766 mil nacimientos (39 por ciento del total) fueron de madres de entre 15 y 24 años de edad.

EMBARAZO ADOLESCENTE

En un informe alterno presentado al Comité sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, reunido en abril de 2006, por IPAS México y el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) se advierte que el embarazo adolescente y sus repercusiones en la salud y calidad de vida de las mujeres, continúa mostrando “niveles preocupantes”.

El documento menciona que aunque se lograron reducir los nacimientos en las edades de 15 y 19 años entre 1990 y 1997, logrando establecerlo en 16.3 por ciento, en 2004 llegó al 17.2 por ciento del total de nacimientos.

Al respecto, Carlos Welti Chanes, presidente de la Fundación Mexicana para la Planeación Familiar (Mexfam) señala en “Papeles de Población” de 2006, que los nacimientos de madres adolescentes constituyen poco más de 15 por ciento del total (casi 400 mil nacimientos anuales).

Según los expertos, la falta de acceso a anticonceptivos y la falta de información sobre los mismos, así como la insuficiencia de servicios de salud amigables para las adolescentes son los factores que determinan la magnitud creciente del problema.

ATENCIÓN PARA ADOLESCENTES

Un estudio realizado por Beatriz Mayén Hernández, de la organización civil Afluentes con trabajo especializado en temas de salud sexual y reproductiva, señala que en 1993 la Secretaría de Salud (SS) creó el programa Nacional para la Atención de la Salud Reproductiva de las y los adolescentes en el que tomaría en cuenta las recomendaciones en esta materia surgidas de las Conferencias Internacionales de El Cairo en 1994 y de Beijing en 1995.

En teoría las y los adolescentes deberían contar con la protección y promoción de su salud sexual y reproductiva, acceso a la información, servicios, prevención de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y VIH/SIDA, y ser tratados con calidez en los servicios de salud.

Pero en la práctica este sector continúa invisible para las políticas públicas, ya que no se considera a adolescentes y jóvenes sujetos de derechos y por lo tanto sus necesidades son minimizadas.

Mayén destaca que los esfuerzos más significativos en el tema han sido desde la sociedad civil que a través de conferencias, talleres, sensibilización de funcionarios y otro tipo de actividades han tratado de “acercar” los servicios a esta población.

En tanto, los investigadores del Colegio de México, Claudio Stern y Diana Reartes revelaron en un estudio, acerca de los Programas de salud reproductiva para adolescentes en el Distrito Federal, la resistencia de los prestadores de servicios de salud a proporcionar información a las y los adolescentes y de su derecho a disfrutar su sexualidad, así como una falta de profesionalización de éstos.

ANTICONCEPTIVOS ¿AL ALCANCE DE TODAS?

Las adolescentes y jóvenes están iniciando su vida sexual a los 15 años, incluso hay quienes desde los 12, según han documentado diversas encuestas a nivel nacional.

Una de ellas, la del Instituto Nacional de la Juventud de 2005, indica que el 48 por ciento de las y los jóvenes de entre 15 y 19 años ya han tenido relaciones sexuales.

La encuesta señala que el 92 por ciento de las y los adolescentes y jóvenes conoce algún método anticonceptivo: el 90 por ciento conoce el condón y en menor proporción, los métodos definitivos como la vasectomía y la ligadura de trompas.

Para 2005, más del 60 por ciento de las y los jóvenes utilizaban algún método anticonceptivo en tanto que el 35 por ciento no usaba ninguno.

La encuesta muestra que en el caso de las mujeres la edad en la que empezaron a usar algún método anticonceptivo fue a los 20 años (28.7 por ciento), descartando la posibilidad de que las adolescentes usaran algún método anticonceptivo.

Si un problema constante para las adolescentes y jóvenes citadinas es la poca cobertura, conocimiento, acceso y uso de los métodos anticonceptivos, el problema se agudiza para las de áreas rurales.

En la evaluación que realizó Conapo de 2001 a 2006 en “La política nacional de población” destaca que durante este lapso se logró reducir en un 4.2 por ciento el número de mujeres de la zona rural que no conocían los métodos anticonceptivos.

De 21.5 por ciento en 1997 disminuyó a 17.3 en 2006; según datos de la encuesta Dinámica Demográfica 2006.

La demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos (proporción de mujeres expuestas a un embarazo que no usan métodos anticonceptivos pese a su deseo de limitar o espaciar sus nacimientos) entre mujeres unidas en edad fértil hablantes de la lengua indígena se redujo de 25.8 por ciento en 1997 a 22.9 por ciento en 2006, dice Conapo.

Sin embargo, también reconoce que las adolescentes y jóvenes tienen una “considerable” demanda insatisfecha de anticonceptivos, principalmente de las mujeres de entre 15 y 19 y de 20 y 24 años de edad. “más del 25 por ciento de las mujeres unidas de estos grupos de edad, está en esa situación”.

Durante el periodo 2000-2006 se continuó con la reducción de la tasa en la fecundidad de las mujeres de 15 a 19 años en un 20 por ciento, al pasar de 78 a 63 nacimientos por cada mil mujeres. No obstante, se refiere únicamente a las que se encuentran unidas.

La falta de acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva para las adolescentes y jóvenes contribuye en gran medida a los embarazos no planeados, en esto han insistido varias organizaciones civiles expertas en el tema.

Y es que, en el caso de las adolescentes, la mortalidad materna se ha agravado en los últimos años. En 1998 la tasa era de 70 por cada cien mil nacimientos. A 2006, según cifras de la Secretaría de Salud (SS) fallecieron por esta causa mil 239 mujeres de las cuales, el 60 por ciento estaba en plena vida reproductiva: entre 20 y 34 años de edad.

07/LGL/CV

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